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Esoterismo crítico

Por Lu Gaitán

Hoy quiero hablarles sobre algunas cosas que decimos habitualmente en el circuito esotérico. Soy consciente de que muchxs van a pensar que estoy yendo en contra de mi propio gremio de esotéricos, pero no es así. De hecho, estoy cuestionando desde adentro para que reelaboremos y, de este modo, crezca la potencia de lo que hacemos. Mi intención es que pensemos muchas de las cosas que decimos y tenemos naturalizadas. La mayoría de las veces con la mejor de las intenciones, pero sin darnos cuenta, estamos replicando la lógica de causa y consecuencia donde “A más B, entonces C”, que no es propia del esoterismo, sino del mecanicismo. Lo esotérico es misterioso y no tiene una lógica lineal, así como la astrología no funciona por la fuerza de la gravedad que los planetas ejercen sobre nosotrxs, lxs humanxs comunes y corrientes. Pero sí decimos que hay un vínculo sutil entre cielo y tierra. Que los planetas no nos influencian ni tampoco causan cosas en nosotres. 

En esta misma línea viene mi planteo sobre muchas de las verdades que se replican por ahí. ¿Por qué creo que pasa esto? Porque lo esotérico es complejo y para que sea vendido tiene que ser simplificado a tal punto que sea de fácil digestión. Como los alimentos ultraprocesados, llenos de químicos y conservantes que se venden en el supermercado en paquetes coloridos y súper atractivos que de alimento no tienen mucho, pero sí son calorías vacías que generan adicción y múltiples problemas de salud. Algo así sucede con la espiritualidad y algunas de las máximas que circulan por ahí. 

Una que escucho muy habitualmente es que “el universo tiene un plan”. Muchxs de nosotrxs nos agarramos a la idea de que va a estar todo bien, que el universo o la vida tienen un plan para nosotrxs donde todo va a cuajar perfectamente y acorde a nuestros deseos. A mí me cuesta pensar que el universo opera de ese modo, creo que estamos humanizando al cosmos. Como si este tuviera una mente y una voluntad. Que el universo tenga planes también implica que todo está escrito y que no hay demasiado espacio para cambiar el estado de la situación, a menos que los planes del universo incluyan que lxs seres humanxs tengan libre albedrío y capacidad para cambiar el estado de cosas. Entonces, se trataría de unos planes flexibles o unos planes que incluyen el famoso “vamos viendo”. 

Tampoco creo que el sufrimiento venga para que aprendamos algo. Detrás de esa visión, está la cara cruel del universo. ¿Cómo podría ser que la muerte de alguien que quiero tenga como objetivo que yo valore la vida? Distinto es si yo aprendo el valor de la vida por contraste con ese dolor. La diferencia es sutil, pero creo que es necesaria. Estoy parafraseando a Juan Sklar en algo que escribió hace un tiempo. Y voy a meterme en terreno polémico. Si creemos que el universo o una conciencia más grande que el individuo tienen un plan, entonces esta inteligencia superior también planea que haya abusos y violaciones, no solo de seres humanxs, sino también de animales, plantas, ríos, mares y montañas, así como pobreza y guerras, y en esos planes del universo está la posibilidad de que cambiemos el estado de cosas. Por otro lado, ¿cómo sería la situación donde yo deseo A y mi vecina también desea A? ¿A quién responde el universo?

Como yo no sé si existe esa conciencia superior, con esas características, también me puedo preguntar si no estamos haciendo una reversión de eso que dijo Marx hace unos siglos de “la religión es el opio de los pueblos”, pero esta vez no hay instituciones ni mandamientos, solamente espiritualidad para anestesiar y no sufrir, metida en paquetes que sean vendidos fácilmente. Básicamente, lo que decía Marx es que las religiones han servido para adormecer los procesos revolucionarios y han sido funcionales a que los poderes político y económico estén en manos de pocas personas. No importa que ahora seas pobre y no tengas recursos económicos porque, si hacés las cosas bien, cuando mueras irás al reino de los cielos donde tendrás todo. Hacer las cosas bien significa seguir una cantidad de mandamientos. No es “hacer las cosas bien” en abstracto, sino en la moral judeocristiana. No importa que ahora seas pobre, porque esto es algo que viene de otra vida. En una encarnación anterior fuiste muy rico, entonces ahora te toca ser pobre para compensar. Se llama karma y esa es la razón por la que ahora ocupas esta posición social. Esta es la versión reencarnacionista. ¿Cómo puedo saber si no es mi misión en esta vida modificar el estado de cosas, organizarme, juntarme con personas que estén en la misma situación que yo para hacer algo diferente? O el abuso que tuviste cuando eras niñe: ocurrió para que aprendieras algo. Hay un evento traumático que tuvo un objetivo, un para qué. No veo cuál puede ser el aprendizaje que podemos extraer de esta situación, más que un adultx se aprovechó de un niñe indefenso. ¿Y si decimos que lo atrajo, que eso está en su campo energético y que también sus ancestrxs fueron abusadxs cuando fueron niñxs? ¿Es esa la causa? Soy esotérica, así que creo que no existe el azar, que siempre es nuestro campo energético manifestándose. Pero, y esto tiene un gran “pero”, no conocemos la totalidad de nuestro campo energético, así que tenemos una gran cantidad de información que queda inconsciente. En este caso híper tremendo de un abuso, ¿alcanza con decir que la causa es que lxs ancestrxs también sufrieron ese abuso? Podemos pensar que son eventos que se replican, que están en nuestro campo energético, que es información heredada que está inconsciente, pero es importante y fundamental recordar que ese niñe no nació en el vacío, sino en un sistema patriarcal donde los abusos son moneda corriente. Y esto, que parece un detalle en la letra chica de un contrato, no lo es, porque es muy habitual que alguien recurra a una terapia con esta problemática y se encuentre con esta información que, si no es contextualizada, hace que la persona se quede sintiéndose más culpable que antes, porque nuestro sistema es experto en responsabilizar a las víctimas y además le da miedo su propio campo. 

No me cierra esta forma de vivir la espiritualidad que pone carga en la persona que sufre, como si tuviera la misma responsabilidad que la persona que abusa. Lo mismo que cuando hablamos de la dinámica del abusador y el abusado como dos caras de una misma moneda y una dinámica vincular. Cuando lo vemos de este modo, corremos el riesgo de poner en el mismo lugar y en la misma jerarquía a alguien que no se puede defender de alguien que sí tiene poder. Y, encima, es bastante habitual escuchar en el circuito espiritual que hay que correrse del lugar de víctima. Como si fuera lo mismo un conflicto entre adultos que una situación donde claramente hay una asimetría. Además, esta lectura de que el universo tiene un plan podría ser una versión siglo XXI de un Dios patriarcal que está en el Cielo, que funciona con un sistema de premios y castigos. No me cierra. 

Sí creo que estamos todxs conectadxs, que formamos parte de un entramado vincular que no solo está hecho de personas, sino que también está conformado por animales, plantas, rocas y seres de otras dimensiones. Que todxs formamos parte de un gran sistema donde, si algo se mueve acá, este movimiento reverbera en los confines del universo. No sé por qué y probablemente no lo sepa nunca. En buena medida creo que eso es lo propio de lo esotérico: no hay causas y consecuencias, sino aceptación profunda del misterio.