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Luna llena en Escorpio

Por Lu Gaitán

Hola, mis amores, ¿cómo les va? Hoy les quiero contar sobre la Luna Llena en Escorpio. Siempre que hablamos de Escorpio, temblamos. Bueno, no sé si es para tanto. ¿O sí? Esta Luna Llena en Escorpio se considera una súper luna porque está muy cerca de la Tierra. En general, lo que pasa en estos casos es que las emociones se sienten más fuertes. Como toda Luna Llena, podemos estar con insomnio, pero también puede ser que estemos enojadas, frustradas, hartas, con ganas de mandar todo a la mierda. Pero ¿cuáles son las temáticas de esta Luna Llena? Bueno, de todo esto te cuento en este capítulo. 

Como siempre digo, las Lunas Llenas cierran procesos que empezaron seis meses atrás. Así que puede ser interesante que te preguntes, observes y revises cuales son las conexiones que hay entre tu vida entonces y tu vida ahora. ¿No ves? Fijate de vuelta. Pensá en el mes de noviembre de 2020. Hacé memoria. 

Esta Luna Llena es para todes, pero especialmente para quienes tienen algo de Tauro, Leo, Escorpio y Acuario en su carta natal. Yo diría que entre el grado cero y el grado 14/15 de esos signos. Ahí donde te haya caído la Luna Llena en tu carta natal, ahí es donde vas a estar terminando un ciclo. Por suerte las amigas de aprendeastrologia prepararon una guía para que calcules dónde te cae la Luna Llena. Fijate en el feed de su perfil de Instagram. 

Para pensar en esta Luna Llena, quiero hablarte de la diosa Kali de la mitología hindú. Kali es una diosa que suele estar representada con un collar de calaveras y con la cabeza de un demonio en sus manos. Para nuestra perspectiva cristiana, esto es un montón. Sobre todo, si comparamos la figura de Kali con la de la Virgen María, representada con cara lánguida y siendo encarnación de la dulzura, la suavidad y el amor incondicional. Es cierto, hay otras figuras que tienen un componente guerrero importante como Juana de Arco que es santa, o la Virgen Desatanudos que, aunque se la ve dulce, está pisando una serpiente. Para el cristianismo, la serpiente es encarnación del mal, mientras que, para otras culturas, significa otra cosa, completamente diferente. De hecho, para los hindúes, la serpiente es la kundalini. Cuando la serpiente despierta, comenzó nuestro proceso de conexión con la divinidad. Para la astrología, la serpiente es un animal asociado a Escorpio. Si querés meterte en esto de la serpiente y los animales asociados a Escorpio, hay un capítulo de Bruji Pop que habla de esto.

Pero esperá, porque me voy por las ramas, vinculando todo con todo, pues Géminis. Entonces, volviendo a Kali, ella es una diosa madre. La imagen de Kali suele generarnos mucho rechazo, por el collar de calaveras, porque sostiene la cabeza de un demonio y porque de suavecita no tiene nada. De ahí que Kali sea tan temida pero también ampliamente venerada entre los hindúes. Hay una particularidad sobre Kali y es que, si bien es una diosa guerrera, no hay sadismo, ni crueldad, ni maldad. Es una diosa que, cuando se enoja, muestra los dientes y se defiende. Kali se pone picante cuando atacan a les niñes y a todo aquel que sea vulnerable. Kali actúa impulsada por el enojo o, como decimos en el barrio, cuando la sarparon. Cuando siente que hay algo o alguien que no respetó los límites, que tuvo un comportamiento abusivo o invasivo. Hay un detalle interesante sobre esta Luna Llena en Escorpio y es que el dispositor de la Luna es Marte y Marte acaba de entrar en el signo de Cáncer. Así que observá las emociones de estos días, fijate si te sentís sarpada en algún ámbito de tu vida, o si estás enojada porque creés que aquellos que son vulnerables no están siendo respetados. Observá esto y observalo con atención porque puede ser que esto aplique a cuestiones de tu vida individual pero también a gran escala. ¿Por qué hago referencia a cuestiones colectivas? Bueno, porque el colectivo está mega sacudido, pero además, porque hay aspectos a Urano en Tauro y a Saturno en Acuario. Y porque el regente moderno de la Luna Llena en Escorpio es Plutón y este está en Capricornio desde el 2008. Algunos dicen que es la caída del patriarcado. Yo no creo que sea tan así, aunque me encantaría, pero sí creo que este tránsito es sincrónico con una gran crisis del capitalismo industrial, las estructuras piramidales y el cuestionamiento profundo al extractivismo y la destrucción ambiental. Así que, por estos días, vamos a tener nueva evidencia de este sistema. Como dice Lisa Simpson, todo el maldito sistema está mal. La Luna Llena deja en evidencia todo. Le pone un reflector, una luz a nuestras problemáticas. Y, antes de que te escudes, no es culpa de la luna, solo que por estos días lo vemos. Las responsabilidades son humanas y, sobre todo, la responsabilidad es de quienes detentan el poder. El 1 % de la humanidad.

Por estos días, tenemos la disputa por las clases y la presencialidad, las vacunas, la mega minería y la posibilidad de volver a fase 1. Estamos todes en una y todes argumentando más o menos lo mismo, que queremos defender a quienes son vulnerables. La subjetividad y reactividad de estos días, amiga. Puf. Qué picante. Estamos todes encarnando a Kali, enojades porque sentimos que nos están sarpando. En España, tenemos el avance de la derecha extrema, con Vox a la cabeza, pero como representación de un movimiento social. Tremendo este mundo en el que estamos.  

Por otro lado, la Luna Llena en Escorpio sucede en oposición a Urano, Mercurio y Venus. Pero también en cuadratura a Saturno. Si tuviera que traducir en criollo qué significa esto a nivel individual, yo creo que con esta Luna Llena estamos viendo la tensión entre una parte nuestra que necesita seguridad en materia vincular y otra que necesita novedad. También creo que uno de los temas centrales de esta Luna Llena es el control y nuestro deseo de que las cosas sean exactamente como queremos. Que la vida esté customizada a nuestro gusto, como si fuera una lista de reproducción de Spotify. Pues no, mi ciela. No va por ahí. Controlar no podemos controlar nada. Lo que podemos hacer es elegir si le vamos a dar curso a lo que sentimos. O sea, si vamos a terminar una relación porque estamos desencontrades, si vamos a renunciar a un trabajo porque nos pagan poco, si vamos a mandar a cagar a nuestro jefe porque nos escribe a las 11 de la noche y se aprovecha del home office, emigrar a un entorno rural si estamos queriendo dejar la ciudad, volver a escribirle a alguien con quien estuvimos en el pasado solo porque soñamos con esa persona y muchos otros ejemplos. No vamos a poder evitar sentir lo que sea que estemos sintiendo, lo que sí podemos hacer es elegir si le vamos a dar curso o no y de qué modo. Para muchas personas, esta Luna Llena va a dejar en evidencia que algo se terminó. Mi consejo es que no actúes en caliente, pero bueno, es mi perspectiva, vos sabés mejor que nadie. Si te lo venís procesando hace tiempo, entonces tal vez ya no haya mucho que decir o que hacer. Si es algo de estos días, me parece necesario esperar un poco más. 

La diosa Kali sale a cortar cabezas cuando se siente sarpada. O sea, corta de cuajo cualquier situación. Un detalle interesante sobre la diosa Kali es que se calma cuando baila hasta quedar exhausta. Así que antes de tomar una decisión en plena efervescencia, movete. Cuerpo, cuerpo, cuerpo. Después ves qué onda. Y, bueno, probablemente, las sesiones de terapia de esta semana sean súper interesantes y haya mucha data para procesar. Porque las Lunas Llenas dejan en evidencia muchas cuestiones y una Luna Llena en Escorpio, nos deja al desnudo. Si no estás haciendo terapia, te lo súper recomiendo. No importa cuándo escuches esto.

Bueno, mi vida, mi amor, hasta acá llegamos por hoy. Te mando un abrazo gigante.  

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A los árboles

Por Lu Gaitán

Hola, mis amores, ¿cómo les va? Hoy les quiero contar sobre los árboles, ya que estamos empezando la temporada Tauro y también tenemos el Día de la Tierra el 22 de abril. 

Hay un punto en común entre las brujas de Europa, las culturas ancestrales de América Latina y Asia: la naturaleza es una entidad viva, no solo porque nace, crece y muere, como sostiene la ciencia, sino porque tiene una personalidad, un campo energético, una vibración. Los humanos no estamos por encima de los árboles, los animales o las montañas, sino que formamos parte de un entramado vivo. Un ecosistema, como decimos por estos días en lenguaje científico. 

Algunos pueblos originarios de América Latina se refieren a los árboles como nuestros hermanos. Algunas culturas incluso van más allá y no hay diferencia entre los árboles y los seres humanos. El árbol no está ahí fuera, sino que ese árbol soy yo. Seres humanos y árboles nos sostenemos en una postura erguida, la única diferencia es que nosotres podemos movernos y ellos no, tienen raíces. Hace un tiempo había un meme que decía “no te olvides de tomar agua y tomar sol, porque sos como una planta pero con emociones un toque más complejas”. Me representa. 

Pero más allá del meme, si pensamos en el árbol como símbolo, estamos en presencia de un ser que genera una conexión, un enlace, un puente entre cielo y tierra. Los alquimistas del medioevo tenían un lema que decía “para que las ramas de un árbol lleguen hasta el cielo, sus raíces deben llegar al infierno”. Si llevamos esto al terreno de la psiquis individual, solo podemos abrirnos realmente a la conciencia cósmica, una vez que trabajamos con nuestro lado instintivo, con nuestros dolores, con nuestros traumas, con los celos, las envidias, la competencia y la voracidad, muy propias de este mundo en el que vivimos. 

Si pensamos en términos astrológicos, estamos en presencia de la cruz fija. El árbol es Tauro, las ramas del árbol que llegan al cielo es Acuario, las raíces que llegan al infierno (entre muchas comillas) son Escorpio y Leo está mediando, es el corazón de ese árbol. Esto, llevado a un terreno práctico, habla de la necesidad de tener una base sólida para poder flashearla, algo que muchas veces olvidamos. En el mundo esotérico he visto mucha gente, inclusive yo misma en algunos momentos de mi vida, que queda medio cucú. ¿Cómo se traduce esto? La importancia de tener rutinas, hacer actividad física, el alimento, pagar nuestras cuentas… Pero también que en nuestra forma de vivir la espiritualidad esté situada, esté encarnada, que tenga conciencia desde qué lugar decimos lo que decimos y hacemos lo que hacemos, que no estamos aislados del resto del mundo. Después de todo, los árboles se conectan, a través de las raíces, al resto de los árboles. O sea que, en la superficie, estamos viendo un árbol pero en la profundidad, ese árbol está conectado a otros de su especie. Esto también aplica a las visiones o percepciones que tenemos de los otros, no importa si se trata de nuestra pareja, madre, hije o percepciones a gran escala. Muchas de esas visiones pueden conmocionarnos a tal punto que nos da ansiedad, tristeza, angustia. Creo que, en ese caso, deberíamos revisar si no están operando nuestros miedos, primero que todo. Y segundo, en caso de que sea una percepción canalizada y acertada, vamos a necesitar enraizarnos, como se dice en el lenguaje esotérico. Que sería básicamente convertirnos en árboles y echar raíces que nos anclen a la tierra, para que toda esa info no nos deje de cama. Estar en la naturaleza, entre los árboles, es una forma de calmarnos. Después de todo, los árboles cambian pero con ritmos muy lentos. Esa lentitud en los cambios, esa previsibilidad, dá calma. Hace poco tiempo, una amiga muy querida, muy bruji, se fue de vacaciones con el novio a San Luis y se pelearon durante la mayor parte del viaje. Bah, estuvieron tensos. Ella se conectó a los árboles de la zona. A las raíces. Dice que eso la ayudó a no angustiarse en extremo, a no engancharse en los rollos del chabón y poder ponerle límites. Vos fijate. 

Cuando estamos en una, en una intensa, incómoda, ya al borde de la desesperación, el gesto universal suele ser el de levantar los brazos al cielo, pidiendo la asistencia de los dioses. Estamos imitando a los árboles, que con sus ramas apuntan al cielo. En esta misma línea, en ayurveda, la medicina india, recomiendan que cuando estamos en una situación crítica, sobre todo con nervios y ansiedad, estemos en contacto con la naturaleza. Yo diría, más específicamente, entre los árboles. Y que respiremos profundo. Después de todo, los árboles saben de ciclos de vida, muerte y renacimiento. Las hojas caen en otoño, son absorbidas por la tierra, eso se convierte en abono y, con el tiempo, florecen. Estos mismos ciclos atravesamos los seres humanos. En las mujeres y personas menstruantes, esto es muy evidente porque atravesamos las cuatro estaciones a lo largo del ciclo menstrual. Pero bueno, entre la educación positivista donde los seres humanos son la máxima creación de este mundo y el tabú de menstruar, olvidamos que esos ciclos también nos atraviesan. Por eso a veces estamos felices, con pilas, otras veces, un toque tristes y melancólicas. A veces tenemos razones concretas y a veces no, simplemente es el devenir de los ciclos que también viven en nosotras. Y en los árboles y la naturaleza. 

Cuando estoy en una, miro a los árboles y les pido consejos. Estar entre los árboles me baja la ansiedad y el ruido mental. Y si me calmo aún más, puedo sentir que ellos me hablan. Por supuesto, también podés abrazar árboles. Yo no suelo hacerlo, pero sí me acerco a ellos y los observo. Busco sentirlos. Esto es algo que busco desde que soy muy chica, por haber pasado mucho tiempo de mi vida en Rincón, en la provincia de Santa Fe, entre los árboles, a la hora de la siesta.

Jean Shinoda Bolen en su libro Sabia como un árbol dice que hay personas árbol y personas no árbol. O sea, personas que ven a los árboles y se sienten en casa. Como los seres humanos que buscaban refugio y alimento debajo de los árboles hace muchísimos años; como las personas que se enojan y se entristecen cuando mutilan o talan los árboles; como quienes se encadenan a los árboles para que no sean talados; como quienes están haciendo un trabajo de reforestación con árboles nativos. Las personas árbol saben, sabemos, que cuando estamos frente a un árbol estamos en presencia de lo sagrado. Y las personas no árbol son las que piensan que los árboles son cosas, que lo más importante es aumentar el Producto Bruto Interno y si necesitamos talar todos los árboles para que eso suceda, y bueno, serán los costos que habrá que pagar. Claramente el intendente de Paraná es una persona a la que los árboles le chupan un huevo, porque tala una arboleda para hacer un negociado y lo mismo a Larreta, que contrató una empresa para podar árboles pero lo que hace es mutilarlos. Total, después podemos volver a plantar (si es que algún día lo hacen). Dicho sea de paso, un árbol viejo absorbe una cantidad muchísimo mayor de dióxido de carbono que un árbol joven, por eso son fundamentales. Más allá del simbolismo de los árboles, ellos cumplen un rol fundamental en la producción de lluvias, la absorción de lluvias, siendo hogar de distintas especies, generando oxígeno. 

Les dejo lecturas recomendadas: Sabia como un árbol de Jean Shinoda Bolen y La vida de las plantas de Emanuele Coccia. 

Bueno, querides seres del bosque, hadas, ninfas, duendes y druidas, hasta acá llegamos por hoy. Gracias por estar ahí y compartir este capítulo en sus redes sociales. Un abrazo grande.