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Luna Nueva en Libra

Por Lu Gaitán

¡Hola, amores! ¿Qué tal? ¿Cómo va eso? El miércoles tenemos una Luna Nueva en Libra. Como cada Luna Nueva, estamos empezando un ciclo de seis meses. O sea, estamos sembrando algo que vamos a cosechar en marzo/abril del 2022. Por otro lado, la temporada Libra es justo la mitad del ciclo que empezó con el Año Nuevo astrológico, o sea, el equinoccio de marzo de 2021. Guo. Mucho, ¿no? Entonces, estamos en un momento de balance de este año astrológico y, a su vez, viendo hacia dónde vamos a ir en lo que queda del año astrológico. 

Ahora, ¿cuál es la particularidad de este ciclo que empieza? O ¿cuáles son los desafíos? Los vínculos, las relaciones. Y, yo creo, el gran desafío de este nuevo ciclo es aprender a relacionarnos desde la diferencia. Algo que nos cuesta muchísimo. Nuestra época está muy atravesada por la cultura de la cancelación. 

Cancelamos a las personas que no piensan igual o que no responden a nuestras expectativas. Ese es uno de los patrones que veo. Otra forma muy extendida es más del palo amor romántico: drama, conflicto innecesario, mucha fantasía sobre el otre, queriendo cambiar al otre según un proyecto que nos armamos en nuestra cabeza. Acá se quiebra la paridad y uno queda por encima del otro, entonces el que está por arriba lo da todo, se pone al hombro el proceso del otro y, por un lado, tiene mucho control, pero pierde mucha energía. Y el que queda por debajo, recibe hasta que en algún momento se cansa y se va, al mejor estilo “pájaro que creció, voló”. En vínculos heterosexuales, vi que, en general, las mujeres ocupan el lugar de dadoras, como si fueran madres. Pero este patrón, claramente, excede a los géneros y la orientación sexual. Son roles donde uno da más que el otro. Agotamiento total. Otro patrón que estoy viendo hace rato, sobre todo desde que empezó la pandemia, es el de la soledad y el aislamiento porque “todas las personas me fastidian y son muy imperfectas para mi gusto”. Ninguna está a la altura. Entiendo que esto es parte de un proceso necesario, en esto que llamamos la deconstrucción del amor romántico, donde las mujeres  nos vemos obligadas a estar en pareja con un varón para ser felices y completas. Por supuesto, también están los factores económicos.  Entonces, claro, esta soledad placentera es un logro, donde no hay necesidad de un onvre para ser feliz. Estamos cerca de la revolución.  

Ahora, para mí, el mayor desafío hoy es salir de nuestra burbuja individualista y construir vínculos desde la diferencia. Sin sacrificar el deseo propio, pero dispuestxs a modificarnos producto de la interacción con los demás. ¿Un ejemplo concreto de esto? Voy a ser autorreferencial porque es lo que me resulta más fácil: en estos 12 años que llevo metida en la astrología, me encontré con muchos cuestionamientos a la astrología. Algunos fueron bien intencionados y otros muy mala leche. A algunas personas las he invitado a charlar, pero pocas accedieron. Se ve que prefieren sostener su posición anti astrología, antes que, eventualmente, revisar sus posiciones. Porque un debate y un intercambio sincero nos pide revisar nuestras posiciones y eventualmente, darnos cuenta de que no sabíamos todo como creíamos. Y, para esto, hace falta una gran honestidad intelectual. Y a mí también me ha pasado de revisar ideas sobre la astrología en función de los cuestionamientos científicos, eh. Por ejemplo, a la hora de pensar la salud y los síntomas que podemos tener. Podemos hacer una interpretación simbólica de lo que nos está pasando, pero eso no quiere decir que la causa científica sea un tránsito de Plutón por la casa 6 o tener a Saturno en Virgo. Por poner algunos ejemplos. Sí podemos ver qué es lo que puede significar para la psiquis ese síntoma y luego ver la mejor forma de tratarlo. 

Entonces, volviendo a los temas de esta Luna Nueva en Libra conjunción a Marte, cuadratura a Plutón, trígono a Saturno y oposición a Quirón: nuestro desafío será vincularnos con otres, aunque no sea todo hermoso, fluido y armonioso siempre; aunque a veces nos sintamos incómodas, porque algunas situaciones van a tocar heridas viejas; porque a veces vamos a sentir que “nos dejan de lado”; porque a veces vamos a proponer un plan y nadie se va a copar, pero tal vez aparece una contrapropuesta; porque a veces podemos sentir que estamos muy pendientes de la mirada de los demás…

La noticia que tengo para darte es que nada en la tierra sobrevive en aislamiento. Todo lo que existe forma parte de un entramado y todo está conectado con todo. Lo sabe la ciencia y lo sabe el esoterismo. Entonces, no hay forma de estar más allá de la mirada de los otros. El tema es, si en esa interacción, solo buscamos satisfacer a los demás y nos olvidamos de lo que queremos. A sabiendas que nuestro deseo es mutable y va a cambiar producto de la interacción con otres… 

Un detalle interesante sobre el tiempo que se abre con esta Luna Nueva en Libra es que, en Argentina, estamos en periodo electoral. La política es una temática bien libriana, porque la política es siempre con otres, nunca es en soledad. La política aparece porque el encuentro con otres presenta conflicto. Esto es lo propio de la vida en sociedad y, para eso, necesitamos generar puntos de encuentro, discusiones, debates y, eventualmente, alianzas. Y desde ya que no es lo mismo pensar en la política que en los partidos políticos. Si la política es algo de Libra, los partidos políticos son de Capricornio. Y las estructuras horizontales son de Acuario. Así que esta Luna Nueva en Libra abre un ciclo de seis meses para ver qué tal eso de vincularnos con otres y cómo hacemos para lidiar con el conflicto del encuentro. ¿Fácil? ¿Sencillo? No lo creo, pero sí muy necesario. ¿Cómo hacemos para dialogar con personas violentas, anti derechos, racistas, extractivistas…? Me quedo con la pregunta, porque respuestas no tengo.

Esta Luna Nueva es para todes, pero especialmente para quienes tienen algo de Aries, Cáncer, Libra o Capricornio en su Carta Natal. 

Ya estamos llegando al final. Gracias por compartir este pódcast en tus redes sociales o con tu gente querida. Y, si querés escribirme, podés hacerlo a mi correo electrónico: hola@lugaitan.com o a través del formulario de contacto de mi página web lugaitan.com

Abrazos y les quiero mucho.

¡Que tengan un hermoso comienzo de ciclo!

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Temporada Libra

Por Lu Gaitán

Ya que estamos en temporada Libra, quiero hablarles sobre un tema que suele aparecer con bastante frecuencia: las relaciones, la compatibilidad astrológica y la proyección. 

Empecemos con la compatibilidad astrológica en vínculos sexoafectivos. Sincerémonos: cada vez que buscamos información sobre compatibilidad entre signos, rara vez lo hacemos pensando en nuestros amigues, hermanes o compañeres de laburo. No digo que nadie lo haga, digo lo que observo como tendencia en redes sociales y en las sesiones. De hecho, creo que muchas personas entramos al mundo de la astrología motivadas por dolores en materia sexoafectiva. Obvio que yo soy parte de ese grupo y confieso que he buscado mucha data sobre compatibilidad astrológica en libros, revistas e internet. La pregunta recurrente era “¿qué signo es compatible con el mío?”, seguida de “a ver si elijo mejor la próxima vez”. Y encontré todo tipo de respuestas que más o menos calmaban mi ansiedad, pero nunca totalmente. Me dije a mí misma: “Esto no te tranquiliza porque es información falopa, la posta es hacer la sinastría” –una carta que habla de la relación entre dos o más personas–. Entonces, me puse obsesiva con eso y cada vez que tenía una cita pedía los datos de nacimiento y luego calculaba la sinastría. Y, cuando estaba en una relación, volvía una y otra vez a esa data para ver si encontraba la forma de “salvar” el vínculo, porque obvio, me acordaba de la sinastría cuando había un problema o una crisis, no cuando estaba todo bien. Yo creía que ahí estaba la receta para que funcione. 

Sí, hacer la sinastría me dio información y explicaciones astrológicas sobre los problemas de la relación. Hacer una sinastría es bastante complejo y podríamos decir que hay elementos que tienen una mayor afinidad y otros una mayor disonancia: por ejemplo, fuego y aire necesitan la novedad, mientras que tierra y agua son más tranqui; fuego y agua son muy emocionales, mientras que tierra y aire son mentales; que la mayor tensión sucede cuando se encuentran fuego y tierra o aire y agua, pero esa diferencia es la que genera gran atracción y aprendizaje mutuo. ¿Entonces? No podemos sacar conclusiones categóricas y definitivas sobre dos o más cartas en vínculo, porque como individuos no nos identificamos con la totalidad de nuestra carta natal. Hay una parte que está consciente y otra que no. Entonces, la sinastría puede ser increíble y maravillosa en teoría, pero no cuando esas personas se encuentran, por la misma razón por la que no me identifico con la totalidad de mi carta natal. 

Últimamente, me gusta decir que la carta natal es el mapa de un ser humane, no el territorio. Entonces, la sinastría es la unión de dos mapas y dos territorios, con todas las complejidades que eso trae. Por eso, a riesgo de sonar como una boicotera de la astrología y de todo lo que este lenguaje tiene para aportarnos, quiero decir que la astrología aplicada al individuo y a los vínculos tiene mucho para decirnos, pero no del modo mecánico en que solemos pensarlo de “Aries y Libra son compatibles porque son opuestos complementarios” o “la relación entre Leo y Virgo no funciona porque fuego y tierra son incompatibles”. ¿Estamos haciendo la sinastría solo hablando de los signos solares? ¿Estamos viendo la totalidad de las cartas? O incluso más importante, ¿estamos viendo la singularidad de los seres humanos implicados y, sobre todo, la singularidad de lo que se genera en el encuentro en ese momento específico? 

Entramos a la #astrología buscando garantías y seguridades y creyendo que el amor es un formulario de requisitos por llenar, o una suerte de check list, solo para terminar confirmando que es mucho más complejo que eso. Creo que nos vinculamos con la(s) persona(s) que tocan nuestras fibras íntimas y eso no se puede controlar. Por supuesto, podemos indagar en cuáles son nuestros patrones inconscientes (personales, familiares, colectivos) que nos llevan una y otra vez a elegir a las mismas personas. Estamos abriendo la caja de Pandora cuando hacemos esa indagación. No nos enamoramos de cualquiera ni nos relacionamos con cualquiera, sino con las personas que tocan nuestras fibras íntimas. ¿Viste que cuando te enamorás (y esto aplica al enamoramiento que podemos sentir con amigues que acabamos de conocer) es como si conocieras a esa persona de toda la vida? Es la conexión inconsciente, porque ahí no hay tiempo ni espacio, como en los sueños. ¿Viste que a medida que avanza la relación empezás a ver que esa persona tiene puntos de contacto con las que estuvieron antes, o incluso que se parecen a tu papá o tu mamá? Eligió el inconsciente y a veces las coincidencias son tan fuertes que parecen hologramas. 

¿Cuál es el patrón que une a todos esos personajes de tu vida? Puede ser que siempre estás con gente que tiene energía de Sagitario, o se dedican al arte, o están en otros vínculos y no están disponibles para vos, o son celosxs o son del palo intelectual. Las opciones son infinitas y vos sabes mejor que nadie cuál es el hilo que une a todas esas personas de tu vida, pero a menos que elabores tu historia y te hagas cargo de tu parte, va a estar difícil generar algo nuevo. Eso que se repite y te duele o te molesta es parte de vos, no de manera lineal, sino que el otro te lo muestra con zoom aumentado. Este es el famoso mecanismo de proyección del que hablamos habitualmente. Con mucha frecuencia decimos “el otre es un espejo”, algo que por un lado nos genera mucho rechazo aceptar y, por otro lado, corremos el riesgo de banalizar al extremo y ponernos al mismo nivel de lo que hacen lxs demás.

Si queremos hacer una investigación seria sobre esto que llamamos “proyección”, tenemos que estar dispuestxs a asumir que algunas veces la conexión va a ser obvia y lineal y otras veces muchísimo más sutil. Por ejemplo, siempre me encuentro con personas que me fantasmean, o sea, que se borran de un momento a otro. Acá tenemos, al menos, dos posibilidades, por un lado, puede ser que yo haya hecho lo mismo otras veces. Pescar la dinámica proyectiva en este caso es muy sencillo. Pero también puede pasar que yo no tenga el registro de haberle fantasmeado a nadie. Busco y hago memoria en mi historia personal y no encuentro nada. Entonces, es necesario hacer una búsqueda más exhaustiva y ahí encuentro que me fantasmeé a mí misma cuando dejé a mitad de camino y en una nebulosa proyectos que me interesaban, que no me la jugué por lo que quería. O bien, en vínculo con amistades, cuando hubo algún problema o incomodidad, no supe cómo lidiar con eso y me borré. Entonces, ¿es igual mi borrada que la de la persona con la que venía viéndome que de repente me bloqueó de todas las redes sociales? La verdad que no, pero al psiquismo eso no le importa demasiado porque ahí no existe el tiempo ni el espacio y las personas que están vivas conviven con las que están muertas y la película que elegí ayer “de casualidad” está vinculada a algo que experimenté a los 8 años. En el psiquismo todo convive y todo coexiste. ¿Y qué pasa con los vínculos? Bueno, ahí está la famosa otredad. Ese otro me muestra algo de mí misma que no hubiese podido descubrir si no hubiese sido porque el otre aparece y me interpela profundamente. Volvemos a eso de que “el otre es un espejo”. 

Tampoco es para que te castigues: si mirás a tu alrededor, vas a ver que las anécdotas y los personajes de tu novela se replican a tu alrededor y, si no, fijate cuánta gente a tu alrededor está quejándose del fantasmeo, está haciéndose preguntas sobre la heterosexualidad o la monogamia. No son coincidencias azarosas, formamos parte de un entramado mayor. Y hasta acá llegamos por hoy.