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La marihuana: lo sagrado y lo sutil

Por Lu Gaitán

Hoy voy a hablar de una planta que me ha ayudado muchísimo en distintos momentos de mi vida: la marihuana. Creo que, como muchxs, la primera vez que fumé era adolescente y estaba en una fiesta con amigas. Eran los 2000 y yo era adolescente, así que no tenía mucha plata. ¿Por qué digo esto? Porque fumé el famoso prensado. Ese bloque de origen desconocido con ingredientes misteriosos y efectos medio random. Con los años empezaron a aparecer flores y cultivadores y todo cambió. Además de que yo empecé a trabajar y tener mi propio dinero. Eso cambió la calidad de lo que fumaba. Voy a spoilear un poco porque no puedo con mi genio, pero a la marihuana le agradezco que me haya llevado a hacer contacto con mis emociones. Si bien ahora me reconozco como una persona muy emocional, a la vez que mental, no fue siempre así. Mi versión antigua y más conocida para mí misma es la intelectual racional, la que rechazaba las emociones, lo misterioso, lo caótico. Estar en contacto con esta planta me ayudó mucho. En astrología, decimos que la marihuana es una planta vinculada a Neptuno y lo que hace es abrir nuestro campo energético. Entonces, estamos más sensibles a lo que sucede en el entorno, también más intuitivxs. Algunas culturas la consideran una planta sagrada, porque abre las puertas de la percepción al mundo de lo invisible y porque ayuda a meditar. La ciencia también dice que ayuda a paliar los dolores fuertísimos que vienen con algunas enfermedades. O sea, que también puede ser usada como medicina, pero como esta no es mi especialidad no me voy a extender en esto.

Lo que sí voy a hacer es una comparación entre Occidente, Medio Oriente y Oriente y les voy a hablar de los chakras. ¿Qué son los chakras? Forman parte de nuestro cuerpo sutil. Así como tenemos un cuerpo físico (piernas, brazos, cabeza, torso, pies), tenemos un cuerpo sutil e invisible conformado por chakras, o sea, puntos energéticos potentes que muchas veces están asociados a órganos, pero no de un modo lineal ni siguiendo la lógica de la medicina occidental. Esto viene de la tradición yogui. Tenemos siete chakras principales y, según lo que comemos, bebemos o fumamos, vamos a estar activando o durmiendo distintos chakras. De ahí que popularmente decimos “tengo este chakra bloqueado” o “tengo mis chakras alineados”.
Podríamos decir que, antes de la globalización, en Occidente, la principal sustancia era el alcohol. El Occidente cristiano considera que el vino es la sangre de Cristo, así que tiene un componente sacro. Pero, en los países musulmanes, el alcohol estaba prohibido y la marihuana y el hachís eran utilizados frecuentemente como plantas de poder. El alcohol, la bebida de Occidente, abre el corazón. El alcohol impacta en el chakra cardiaco, o sea, que abre nuestra capacidad amorosa y compasiva, eso mismo que el cristianismo lleva como bandera. En Medio Oriente, el alcohol está prohibido en muchos lugares. Hay una versión que dice que Mahoma prohibió el alcohol. Mahoma era un soldado y no le interesaba abrir el chakra del corazón, la dimensión compasiva. Su interés estaba puesto en el chakra raíz, o sea, el que nos conecta con la vida en la tierra y la supervivencia. Esto es interesante porque, según algunos autores, Medio Oriente es el puente que conecta Occidente y Oriente, y la marihuana va sobre todo al chakra raíz y al sexto chakra, el llamado tercer ojo, y tiene la función de conectar los chakras inferiores con los superiores, no en términos morales sino por su posición en el cuerpo físico. Y adivinen: ¿dónde se consigue fácilmente marihuana y además está asociada a la religión y la espiritualidad? Yes, beibis. India.

En este sentido, me parece interesante mencionarles que fue durante los sesenta que los hippies de Occidente empezaron a fumar marihuana y no solo rechazaban muchos de los valores de la cultura occidental, sino que además empezaron a mirar hacia Oriente, sobre todo al budismo y al hinduismo. En el mundo esotérico no sabemos y tampoco nos importa demasiado saber qué vino primero, si el huevo o la gallina, pero podríamos pensar que los hippies se hicieron amantes o adictos a la marihuana y se abrieron a otras formas de percibir el mundo, o bien fue la planta quien los colonizó. Como dice Polland en Botánica del deseo: “y si los seres humanos nos hemos beneficiado de las plantas, ellas han sacado al menos el mismo provecho que nosotros de esa asociación”.

La marihuana, como les decía antes, es considerada una planta sagrada. En India, la marihuana ha sido parte de la cultura durante miles de años. Shiva es el dios vinculado al cannabis y existen historias que hacen referencia a cómo Shiva usó el cannabis. Los sadhus lo usan durante ceremonias religiosas y el cannabis es venerado en algunas festividades. ¿Quiénes son los saddhus? Los sadhus son ascetas, o sea, personas que renunciaron a su vida para buscar la iluminación. En el norte de India, te los podés encontrar viviendo en la calle, fumando y pidiendo limosnas o alimentos para sobrevivir. Por supuesto que no hace falta ser saddhu para fumar marihuana, ni falta hace que lo aclare, pero sí me parece interesante pensar a la marihuana como una planta que abre la consciencia. ¿Esto quiere decir que recomiendo a todo el mundo que fume esta planta? Por supuesto que no, no creo que haya recetas universales. Lo que sí puedo decir es que fumar marihuana está asociado a la apertura de la percepción sutil. En léxico yogui, la marihuana tiene un impacto directo en el sexto chakra, el espacio que está entre las cejas. Pero también tiene impacto en los chakras inferiores, sobre todo el chakra raíz. De ahí que nuestro cuerpo físico se ponga más liviano y aliviemos tensiones musculares o rigideces. Entonces, fumamos y la conexión sexual es más potente; o bailamos con el cuerpo más flojo. O bien meditamos y es más fácil registrar la respiración, atravesando las capas de ruido mental que la mayoría de lxs occidentales urbanos tenemos. La marihuana también potencia la empatía, o sea, la capacidad para sentir lo que lxs demás sienten sin necesidad de que medien las palabras. Estoy convencida que la marihuana potencia la conexión psíquica con otros seres y no estoy haciendo referencia solo a lxs humanos, sino también a los animales, las plantas y todo lo que nos rodea. No me extrañaría que se abran la clarividencia o los dones “mediúmnicos” con esta planta. Tirar el tarot y estar fumadx puede ser muy interesante, sobre todo porque es un lenguaje simbólico muy potente desde las imágenes. Además, esta planta abre la creatividad. De repente, tenemos miles de ideas y proyectos increíbles. Solo que a veces son demasiado grandes e irrealizables y quedan como flash de fumadxs que no tiene demasiado sentido cuando estamos caretas.

Pero ahora hablemos de la dimensión no feliz de la marihuana. Algunas personas han tenido brotes psicóticos con esta planta. Por supuesto, fueron personas que tenían la predisposición, pero también puede traer ataques de pánico, ansiedad o paranoia. Antes les decía que la marihuana abre la sensibilidad, entonces, podemos tener la sensación de que cualquier cosa nos puede dañar. Estamos exagerando y sobredimensionando, pero, en ese momento, todo se siente absolutamente real. Por otro lado, esta planta afecta al hígado. Sí, nos saca los enojos y la tensión, ayudándonos a dormir y a aliviar los dolores menstruales, pero también nos saca vitalidad para llevar adelante lo que deseemos. El resultado puede ser la apatía y quedar encerrados en nuestras emociones. Entonces, si fumás a menudo, mi humilde sugerencia como fumadora de largo plazo es que cada tanto hagas una detox. Puede ser unas semanas, un mes, unos meses, lo que tengas ganas.

La marihuana puede ayudarnos a relajar y estar tranquilxs, pero también corremos el riesgo de convertirnos en babosas, sin fuerza. Sobre todo, si ya tenemos esa tendencia. Y no tengo mucho más para decir, solo que amo a esta planta y que espero que cada unx se haga responsable por el vínculo que establezca con ella. Últimamente hablamos bastante de esto, ¿no? De responsabilidad vincular. Bueno, también aplica a la relación con la marihuana. Y hasta acá llegamos por hoy.