Entradas

,

Spicy

Por Lu Gaitán

Creo que muchas veces usamos la astrología como un placebo para no sufrir, ante una realidad que duele e incomoda por todos lados. Podemos usar la astrología y cualquier otra rama del mundo esotérico como una forma de desconectarnos de la propia psiquis y del colectivo del que formamos parte. ¿A qué me refiero con desconectar de la propia psiquis? “Estoy deprimida” y digo que es porque tengo mucha agua en mi carta. Ahí no me estoy haciendo cargo de lo que me pasa. Esta es una lectura simplificada, pero de ese modo estoy olvidando que cada indicador astrológico puede ser leído y vivido de muchas maneras. El agua puede ser el desborde emocional, pero también puede ser una gran sensibilidad artística o una gran empatía. ¿De qué depende si es uno u otro? Dependerá del momento de la vida, del contexto social y del trabajo que cada persona haga.

¿Y por qué nos encontramos ahora con esta forma de abordar la astrología siendo que la astrología y todo lo esotérico tienen miles de años? Lo específico de este momento es que estos conocimientos se hicieron masivos y, para ello, debieron simplificarse para llegar a mucha gente en un contexto donde tenemos una crisis de sentido muy profunda, sobre todo en el Occidente secular. No me parece casual que la astrología y lo esotérico tengan tanto impacto entre millennials y centennials, dos generaciones que son antirreligiosas pero tienen una necesidad muy grande de acceder al mundo de lo sutil, además de un gran compromiso con los feminismos, los movimientos de la disidencia sexual y el ambientalismo. ¿Por qué circulan versiones tan simplificadas de la astrología y lo esotérico teniendo en cuenta que son conocimientos muy complejos? Por la masividad, y esto es algo que sucede con todos los conocimientos que buscan ser difundidos a gran escala. ¿Es lo mismo la psicología que la autoayuda? ¿Es lo mismo el deporte de alto rendimiento que el picadito que juegan las pibas un jueves a la noche después de tomarse unas birras? Obvio que no. Con la astrología y lo esotérico pasa algo parecido. Entonces, ¿”está mal” que la astrología y el esoterismo sean divulgados masivamente? De ningún modo, solo que corremos el riesgo de tomar la parte por el todo.

Pero ojo, porque la astrología y lo esotérico pueden ser aliados del neoliberalismo. ¿Cómo sería eso? Si ponemos demasiado foco en el deseo individual, pero olvidamos que formamos parte de una sociedad y un contexto de época donde no tenemos las mismas posibilidades de acceder a una alimentación saludable, ni al conocimiento, ni a la vivienda, si insistimos demasiado en no meternos en ninguna grieta, pero este mundo está sufriendo una crisis ecológica sin precedentes, donde además las mujeres y disidencias sexuales somos violentadxs permanentemente, donde unx de cada dos niñes está debajo de la línea de la pobreza en Argentina, pero seguimos creyendo que el cambio va a llegar solo desde la autoobservación, el autoanálisis y la autorreflexión, entonces estamos siendo aliadxs de este sistema desigual y absolutamente cruel. Cada vez que escucho algo parecido, en mi cabeza aparece esa frase que dice: “Si elegís ser neutral en situaciones de injusticia, entonces estás eligiendo el lado del opresor”.

Es cierto, no hace falta que nos subamos a todas las grietas y, si lo hacemos, corremos el riesgo de nublar nuestra capacidad de análisis, pero creo que en el circuito esotérico tendemos al exceso de neutralidad y eso es muy funcional a este sistema. ¿Esto quiere decir que “está mal” hacerse preguntas sobre unx mismx? Obvio que no, pero no es la única forma y corremos el riesgo de entrar en un registro narcisista de “yo y mi carta natal”, “yo y mis problemas de autoestima”, “yo y mis problemas vinculares”, “yo y la situación de violencia que viví con mi ex”, “yo y mis problemas laborales”. Esta indagación tiene todo el sentido del mundo y es necesaria, pero no es la única. Porque la carta natal habla de dilemas humanos, entonces, tus problemas de autoestima no son una expresión aislada, sino que responden a modelos de belleza hegemónicos que sobre todo recaen en las mujeres y disidencias sexuales y no son solo porque Venus está en cuadratura a Quirón; tus problemas vinculares responden a una transformación de paradigmas vinculares que son propios de las ciudades grandes de Occidente y no son solamente porque tenés a Urano en casa 7; la violencia en los vínculos sexoafectivos no se reduce a la conjunción entre Venus y Marte de tu carta natal, sino que hablan de los vínculos sexoafectivos en el patriarcado; tus problemas en el laburo no son solamente porque tenés a Plutón en casa 6, sino que se inscriben en el marco de la flexibilización y precarización laboral.

Y, entonces, la carta natal y la astrología ¿para qué sirven? Sirven para repensarnos y cuestionarnos cómo funcionamos tanto a nivel individual como colectivo y, de ese modo, acercarnos al desarrollo de nuestra singularidad. Y voy a insistir con esto: las posiciones astrológicas no son leídas de una sola manera. Son símbolos y los símbolos son polisémicos, o sea que tienen múltiples niveles de interpretación. Entonces, la cuadratura de Venus y Quirón puede dar problemas de autoestima, pero también puede traer el encuentro en la belleza de lo que soy, aunque mi cuerpo no responda a los modelos de belleza hegemónicos; Urano en casa 7 puede manifestarse como libertad y autonomía de los miembros de una relación (o varias) y así.

¿Con la astrología vamos a tener respuestas cerradas? ¿Características de personalidad fijas e inamovibles? No, es mucho más que eso. Podemos encontrar algunas respuestas y explorar algunas formas, pero lo esotérico no cierra sino que abre, no da garantías ni certezas absolutas. El individuo no es un ser aislado y el colectivo, no es una masa uniforme de personas, hay individuos en búsqueda de su singularidad. Ahí entran otras formas de hacer astrología, las que incluyen variables sociales a la hora de hacer análisis, las que cuestionan las formas de vincularnos no solo partiendo desde la carta natal, sino en las formas que los vínculos toman en el patriarcado, donde no es igual ser varón que ser mujer, ni tampoco es igual ser mujer que ser trans, ni tampoco es igual ser mujer cis blanca que ser mujer cis negra y sin recursos económicos. Por eso creo que necesitamos cuestionarnos algunas formas de hacer astrología y de vincularnos con ella. Creer que la astrología es una diversión es bastante limitado, pero tiene que ver con que la astrología se ha convertido en un objeto más de la sociedad de consumo en la que vivimos. Lo mismo sucede con los feminismos y la ecología: remeras, buzos y banalización de consignas para hacer lo que tenemos ganas, pero con la conciencia tranquila porque nos declaramos feministas y sustentables. Con la espiritualidad puede pasar algo parecido. ¿Esto es culpa de la astrología, del feminismo, del veganismo o del colectivo LGTTBIQ+? Más bien creo que se trata de una lógica de este sistema que es muy astuto a la hora de tomar expresiones disidentes y convertirlas en productos para ser vendidos en las góndolas del supermercado. Productos empaquetados y de consumo fácil que no generen demasiada incomodidad ni demasiado cuestionamiento a las bases de este sistema. ¿Entonces qué hacemos? ¿Nos bajamos de todo, solo porque termina pasando esto y entramos en una lógica nihilista? Tampoco creo que sea por ahí, pero sí tenemos que estar atentxs.

Por otro lado, me parece importante mencionar que esoterismo y ciencia no necesariamente tienen que estar enfrentados. Pueden encontrarse de algún modo. No solo con los ejemplos que les mencionaba antes de psicología y ciencias sociales sino también en lo que refiere al cuidado de la salud. Podemos hacer una interpretación simbólica de los síntomas o las enfermedades que tenemos, pero eso no quita que tratemos las dolencias con tratamientos médicos específicos. Después podemos cuestionar cuáles son las formas que adquieren esas medicinas y cómo fueron pensadas, pero creo que eso da para largo y tampoco es mi especialidad. Así que, hoy, lo dejamos acá.

,

La marihuana: lo sagrado y lo sutil

Por Lu Gaitán

Hoy voy a hablar de una planta que me ha ayudado muchísimo en distintos momentos de mi vida: la marihuana. Creo que, como muchxs, la primera vez que fumé era adolescente y estaba en una fiesta con amigas. Eran los 2000 y yo era adolescente, así que no tenía mucha plata. ¿Por qué digo esto? Porque fumé el famoso prensado. Ese bloque de origen desconocido con ingredientes misteriosos y efectos medio random. Con los años empezaron a aparecer flores y cultivadores y todo cambió. Además de que yo empecé a trabajar y tener mi propio dinero. Eso cambió la calidad de lo que fumaba. Voy a spoilear un poco porque no puedo con mi genio, pero a la marihuana le agradezco que me haya llevado a hacer contacto con mis emociones. Si bien ahora me reconozco como una persona muy emocional, a la vez que mental, no fue siempre así. Mi versión antigua y más conocida para mí misma es la intelectual racional, la que rechazaba las emociones, lo misterioso, lo caótico. Estar en contacto con esta planta me ayudó mucho. En astrología, decimos que la marihuana es una planta vinculada a Neptuno y lo que hace es abrir nuestro campo energético. Entonces, estamos más sensibles a lo que sucede en el entorno, también más intuitivxs. Algunas culturas la consideran una planta sagrada, porque abre las puertas de la percepción al mundo de lo invisible y porque ayuda a meditar. La ciencia también dice que ayuda a paliar los dolores fuertísimos que vienen con algunas enfermedades. O sea, que también puede ser usada como medicina, pero como esta no es mi especialidad no me voy a extender en esto.

Lo que sí voy a hacer es una comparación entre Occidente, Medio Oriente y Oriente y les voy a hablar de los chakras. ¿Qué son los chakras? Forman parte de nuestro cuerpo sutil. Así como tenemos un cuerpo físico (piernas, brazos, cabeza, torso, pies), tenemos un cuerpo sutil e invisible conformado por chakras, o sea, puntos energéticos potentes que muchas veces están asociados a órganos, pero no de un modo lineal ni siguiendo la lógica de la medicina occidental. Esto viene de la tradición yogui. Tenemos siete chakras principales y, según lo que comemos, bebemos o fumamos, vamos a estar activando o durmiendo distintos chakras. De ahí que popularmente decimos “tengo este chakra bloqueado” o “tengo mis chakras alineados”.
Podríamos decir que, antes de la globalización, en Occidente, la principal sustancia era el alcohol. El Occidente cristiano considera que el vino es la sangre de Cristo, así que tiene un componente sacro. Pero, en los países musulmanes, el alcohol estaba prohibido y la marihuana y el hachís eran utilizados frecuentemente como plantas de poder. El alcohol, la bebida de Occidente, abre el corazón. El alcohol impacta en el chakra cardiaco, o sea, que abre nuestra capacidad amorosa y compasiva, eso mismo que el cristianismo lleva como bandera. En Medio Oriente, el alcohol está prohibido en muchos lugares. Hay una versión que dice que Mahoma prohibió el alcohol. Mahoma era un soldado y no le interesaba abrir el chakra del corazón, la dimensión compasiva. Su interés estaba puesto en el chakra raíz, o sea, el que nos conecta con la vida en la tierra y la supervivencia. Esto es interesante porque, según algunos autores, Medio Oriente es el puente que conecta Occidente y Oriente, y la marihuana va sobre todo al chakra raíz y al sexto chakra, el llamado tercer ojo, y tiene la función de conectar los chakras inferiores con los superiores, no en términos morales sino por su posición en el cuerpo físico. Y adivinen: ¿dónde se consigue fácilmente marihuana y además está asociada a la religión y la espiritualidad? Yes, beibis. India.

En este sentido, me parece interesante mencionarles que fue durante los sesenta que los hippies de Occidente empezaron a fumar marihuana y no solo rechazaban muchos de los valores de la cultura occidental, sino que además empezaron a mirar hacia Oriente, sobre todo al budismo y al hinduismo. En el mundo esotérico no sabemos y tampoco nos importa demasiado saber qué vino primero, si el huevo o la gallina, pero podríamos pensar que los hippies se hicieron amantes o adictos a la marihuana y se abrieron a otras formas de percibir el mundo, o bien fue la planta quien los colonizó. Como dice Polland en Botánica del deseo: “y si los seres humanos nos hemos beneficiado de las plantas, ellas han sacado al menos el mismo provecho que nosotros de esa asociación”.

La marihuana, como les decía antes, es considerada una planta sagrada. En India, la marihuana ha sido parte de la cultura durante miles de años. Shiva es el dios vinculado al cannabis y existen historias que hacen referencia a cómo Shiva usó el cannabis. Los sadhus lo usan durante ceremonias religiosas y el cannabis es venerado en algunas festividades. ¿Quiénes son los saddhus? Los sadhus son ascetas, o sea, personas que renunciaron a su vida para buscar la iluminación. En el norte de India, te los podés encontrar viviendo en la calle, fumando y pidiendo limosnas o alimentos para sobrevivir. Por supuesto que no hace falta ser saddhu para fumar marihuana, ni falta hace que lo aclare, pero sí me parece interesante pensar a la marihuana como una planta que abre la consciencia. ¿Esto quiere decir que recomiendo a todo el mundo que fume esta planta? Por supuesto que no, no creo que haya recetas universales. Lo que sí puedo decir es que fumar marihuana está asociado a la apertura de la percepción sutil. En léxico yogui, la marihuana tiene un impacto directo en el sexto chakra, el espacio que está entre las cejas. Pero también tiene impacto en los chakras inferiores, sobre todo el chakra raíz. De ahí que nuestro cuerpo físico se ponga más liviano y aliviemos tensiones musculares o rigideces. Entonces, fumamos y la conexión sexual es más potente; o bailamos con el cuerpo más flojo. O bien meditamos y es más fácil registrar la respiración, atravesando las capas de ruido mental que la mayoría de lxs occidentales urbanos tenemos. La marihuana también potencia la empatía, o sea, la capacidad para sentir lo que lxs demás sienten sin necesidad de que medien las palabras. Estoy convencida que la marihuana potencia la conexión psíquica con otros seres y no estoy haciendo referencia solo a lxs humanos, sino también a los animales, las plantas y todo lo que nos rodea. No me extrañaría que se abran la clarividencia o los dones “mediúmnicos” con esta planta. Tirar el tarot y estar fumadx puede ser muy interesante, sobre todo porque es un lenguaje simbólico muy potente desde las imágenes. Además, esta planta abre la creatividad. De repente, tenemos miles de ideas y proyectos increíbles. Solo que a veces son demasiado grandes e irrealizables y quedan como flash de fumadxs que no tiene demasiado sentido cuando estamos caretas.

Pero ahora hablemos de la dimensión no feliz de la marihuana. Algunas personas han tenido brotes psicóticos con esta planta. Por supuesto, fueron personas que tenían la predisposición, pero también puede traer ataques de pánico, ansiedad o paranoia. Antes les decía que la marihuana abre la sensibilidad, entonces, podemos tener la sensación de que cualquier cosa nos puede dañar. Estamos exagerando y sobredimensionando, pero, en ese momento, todo se siente absolutamente real. Por otro lado, esta planta afecta al hígado. Sí, nos saca los enojos y la tensión, ayudándonos a dormir y a aliviar los dolores menstruales, pero también nos saca vitalidad para llevar adelante lo que deseemos. El resultado puede ser la apatía y quedar encerrados en nuestras emociones. Entonces, si fumás a menudo, mi humilde sugerencia como fumadora de largo plazo es que cada tanto hagas una detox. Puede ser unas semanas, un mes, unos meses, lo que tengas ganas.

La marihuana puede ayudarnos a relajar y estar tranquilxs, pero también corremos el riesgo de convertirnos en babosas, sin fuerza. Sobre todo, si ya tenemos esa tendencia. Y no tengo mucho más para decir, solo que amo a esta planta y que espero que cada unx se haga responsable por el vínculo que establezca con ella. Últimamente hablamos bastante de esto, ¿no? De responsabilidad vincular. Bueno, también aplica a la relación con la marihuana. Y hasta acá llegamos por hoy.

,

De sueños y planetas

Por Lu Gaitán

Desde que empezó la cuarentena, estamos soñando mucho más. Casi películas, ¿no? Es muy interesante cómo se cruzan escenarios, personas y situaciones que nada que ver y, en ese momento, tiene todo el sentido del mundo.

Pero más allá de este encierro que en Argentina lleva casi seis meses, hay momentos donde la actividad onírica se pone más potente. En general, coincide con la luna llena y tránsitos donde estén activos Neptuno y Plutón. Como ahora, por ejemplo. Es un poco difícil saber qué significan los sueños en el momento en que suceden. Lamento decirte que aprender a decodificarlos lleva tiempo, así que millennials y centennials, be patient. Y, sobre todo, tiempo de observación y registro propio.

Si te interesa profundizar en esto, te sugiero que tengas un diario de sueños. Cada vez que te despertás, anotás lo que soñaste. Lo que te acuerdes. Está bueno que tengas un cuaderno a mano, porque la info de los sueños se escapa como el agua. También podés grabar un audio, si te resulta más fácil de ese modo. No analices lo que soñaste, sobre todo si ese análisis es forzado. Si te viene una interpretación de manera espontánea, buenísimo; si no, dejá que el significado aparezca solo. Llevar los sueños a terapia enriquece muchísimo el proceso. Qué palabra “proceso”. Y sí, siempre estamos en una, no creo que haya un momento donde no estemos elaborando algo, muchísimo más en este contexto. Otra opción interesante es hacer un diario de sueños que incluya variables lunares. Esto aplica sobre todo a las mujeres y personas que menstrúan. Por ejemplo, “hoy es el día 20 de mi ciclo y soñé que tal cosa y tal otra y la Luna está en Piscis”. Te estoy proponiendo un método para ordenar algo que por definición es sutil y se escapa a definiciones muy tajantes, por eso creo que los libros que hablan sobre el significado de los sueños, al modo de un diccionario, tienen un alcance limitado. Sirven, pero hasta ahí nomás. Creo que en los sueños aparece información sobre nuestros miedos y deseos no expresados. Re sí. Pero creo que hay más información. Por ejemplo, sueño que le digo a mi ex pareja todo lo que no pude decirle en su momento. Ese sueño tiene un efecto reparador. La “lógica” de los sueños es que no existen ni el tiempo ni el espacio tal y como los conocemos, entonces no importa si esa charla no pasó de verdad, porque en mi fuero interno algo se cerró.

Otro sueño muy común es que se caigan los dientes. Los dientes en astrología están vinculados a Saturno, por ende, a la figura del padre y todas las figuras de autoridad. Entonces, podríamos decir que hay una estructura que se está cayendo y nos deja en estado de vulnerabilidad. Imaginate que, si solo tenés las encías, sos como un bebé o unx ancianx, entonces solo podés comer cosas blanditas.

Otra posibilidad es que sueñes que tenés sexo con tu mamá, tu papá o alguien de tu familia. Es incómodo, porque nuestra cultura tiene el tabú del incesto, algo que no está presente entre los animales. Qué complejo ser humanx, ¿eh? Somos producto de la
cultura y también somos animales. Los sueños donde cogemos con gente de nuestra familia son re comunes y no quiere decir que te hayas convertido en un personaje de Game of Thrones. Creo que en ese caso es muy interesante que puedas rastrear qué es lo que significan ellxs para vos. Este tipo de sueños tienen la capacidad para alquimizar algo. O, dicho de otro modo, transformar algo en nuestro interior. Supongamos que estás lidiando con tu lado vulnerable y soñás que cogés con tu mamá. Una interpretación posible sería que estás necesitando desarrollar ese lado maternal en vos. O sea, aprender a cuidarte y mimarte. Si soñás que cogés con tu viejo, la interpretación que se me ocurre es que necesitás aprender sobre los límites. En el terreno simbólico, el padre trae los límites.

También puede pasar que en los sueños aparezcan los elementos: un incendio es la presencia del fuego, así que indagaría en los enojos no expresados o en la necesidad de hacer un cambio potente en tu vida. El fuego es transmutador. O puede ser que sueñes con una inundación. Ahí se hace presente el agua, o sea que toca lidiar con las emociones en vez de seguir haciéndote la boluda con eso. O puede pasar que sueñes que estás en el campo, ahí es el elemento tierra y habla de la necesidad de estar calma. O soñás que volás, muy del elemento aire, vinculado a la necesidad de ir hacia nuevos territorios.

También puede pasar que tengas un sueño premonitorio. Creo que hay una tendencia a creer que esto es un “poder especial”, medio X-men. Perdón que sea cortamambo del narciso espiritual, pero es bien mamífero, por ende, muy humanx. Como animales que somos, estamos conectadxs a todo lo que existe a nuestro alrededor y acá aparece algo de lo que habla Freud: los restos diurnos. En las experiencias cotidianas que tenemos durante el tiempo de vigilia, vamos recolectando información de nuestras vivencias de un modo inconsciente, de ahí que en los sueños aparecen mezclas de situaciones que vivimos durante el día; eso nos permite hacer una predicción de algo que va a pasar, porque esa información ya está en el campo y estamos viendo la potencia.

Estos meses que quedan del 2020, vamos a tener un tránsito bastante fuerte. El de Marte en Aries retrogradando, haciendo cuadratura a Plutón. Estuve recibiendo mensajes en redes sociales comentando que tienen sueños violentos: robos, abusos, asesinatos. Nada demasiado feliz. Jung diría que es expresión del animus en las mujeres, o sea, del lado yang, activo, extrovertido y aguerrido. Mi lectura de estos sueños es que están expresando una potencia que está inconsciente, o sea, dormida. ¿Entonces? Este segundo semestre, el asunto va a ser activar, poner límites ante la invasión de los demás y eventualmente enojarnos. Creo profundamente que los enojos nos sirven para salirnos de situaciones opresivas. Entonces, si tuviste alguno de estos sueños en estos días, o si lo tenés a lo largo de estos últimos meses del 2020, la pregunta sería ¿en qué área de tu vida estás dormida y lxs demás están decidiendo por vos? ¿En qué situación o situaciones tenés que plantarte?

Por otro lado, puede pasar que hayas estado soñando con incendios. En astrología, no decimos que los planetas nos afectan o causan cosas, sino que está operando el principio de correspondencia. Algo se mueve en el cielo y algo se mueve en la tierra, en nosotres, como un juego de espejos. Entonces, este tránsito de Marte en Aries y los incendios se corresponden en el plano simbólico. Algunos de estos incendios tienen que ver con el cambio climático, otros son causados por los ecosistemas y muchos otros son intencionales. Se trata de una destrucción de los bosques y humedales para el agronegocio, para las mineras y para construir barrios privados. Entonces, ¿qué vamos a hacer con eso? ¿Vamos a plantarnos y exigir respuestas y acciones concretas o vamos a quedarnos llorando por la destrucción de estos espacios? ¿O nos vamos a creer que esta es la única forma de lograr progreso económico? Puede pasar que hayas soñado con incendios antes de que estuvieran sucediendo. Estos serían sueños premonitorios que hablan de cuestiones colectivas, pero también tienen un significado a nivel personal. Como si en sueños empezara a venir la data de lo que vamos a estar experimentando después.

También puede pasar que sueñes con alguien a quien querés mucho y después hables con esa persona y, efectivamente, hayas “acertado” en el estado de ánimo que registraste en sueños. Si estamos conectadxs a alguien, nuestros inconscientes están vinculados, de ahí la posibilidad de que el sueño tenga data precisa sobre el otrx y también para unx mismx, por supuesto. En el inconsciente no hay tiempo ni espacio, de ahí que sea posible la conexión en ese terreno. Además, es muy habitual soñar con famosxs. ¿Por qué? Porque ellxs son encarnaciones de la psiquis colectiva y en ellxs proyectamos cualidades que están en nosotrxs pero de manera inconsciente.

Y, más allá de esta data, puede aportar mucho que lleves tus sueños a tu espacio terapéutico. En los sueños hay mucha información, literal y metafóricamente hablando. Hasta acá llegamos por hoy. Adiós.

,

La carta natal

Por Lu Gaitán

Hoy quiero hablar sobre la información que podemos extraer de la carta natal y hasta qué punto nos limita, determina o condiciona. La carta natal es la imagen del cielo al momento de nuestro nacimiento, desde determinado lugar de la Tierra. ¿Qué es lo que muestra? Un abanico de posibilidades, lo que podemos llegar a hacer y ser con la materia prima de la que estamos hechxs, pero lo que hagamos con todo eso dependerá del trabajo individual y del contexto social en el que hayamos nacido. (Recién empiezo a hablar y ya llegué a la conclusión; bueno, estoy acostumbrada a spoilear, no puedo con mi ansiedad).

Vayamos un poco más allá. ¿Es igual haber nacido mujer en India que en Buenos Aires en 1990? Obvio que no. En ese sentido, estamos condicionadxs y nuestra libertad para elegir y hacer tiene márgenes delimitados. Este es un punto interesante, porque muchas veces aceptamos estos condicionamientos que las ciencias sociales se dedican a estudiar y analizar, pero cuestionamos a la astrología por determinista. La astrología que investigo desde hace unos años, que tiene una gran difusión en estos momentos, es occidental y psicológica, o sea que le da mucha importancia a la capacidad de lxs seres humanxs para tomar sus propias decisiones y elegir, no con absoluta libertad, sino dentro de un marco delimitado. Lxs astrólogxs que estamos en esta línea consideramos que la carta natal muestra nuestro mapa energético y que, con base en eso, podemos manifestarnos de diferentes maneras. Para explicarlo mejor, siempre recurro a una metáfora herbal, porque amo las plantas y su sabiduría: si ponemos una semilla de un árbol de manzanas, ese árbol puede crecer o no crecer, dependiendo de muchos factores (la lluvia, el sol, el riego, el viento, que un animal se coma el brote). Pero siempre será, potencialmente, un árbol de manzanas, más ricas, más feas, más secas o más jugosas; nunca va a dar peras.

Ahora, volviendo a la astrología, la imagen que usamos habitualmente para hacer referencia a este abanico de posibilidades es la de la espiral. Una misma energía puede manifestarse de un modo denso/lento, o bien sutil/rápido. También puede ser que hayas escuchado los términos “baja vibración” o “alta vibración”. En general, evitamos usar adjetivos como malo/feo o bueno/lindo, porque creemos que eso nos lleva a ponerles juicio a nuestras experiencias y, si le ponemos juicio a lo que vivimos, no podemos aceptarlo ni elaborarlo. Va a sonar un tanto contradictorio, pero, bueno, les humanes estamos hechxs de esto. Útimamente, me gusta pensar que las distintas energías pueden tener una forma de manifestación patriarcal y otra feminista, deconstruida. Si pudiéramos elegir, como quien arma una lista de reproducción en Spotify, creo que todes querríamos la deconstrucción total y ser perfectamente feministas, pero creo que estamos lejos de eso. Cuando te descuidás, el patriarcado se te metió por la ventana, aunque eso no quiere decir que tengamos que abandonar la búsqueda, los cuestionamientos y la deconstrucción. ¿Cómo podría ser de otro modo si fuimos criadxs de esta manera? Creo que lo más interesante de la cosmovisión esotérica y del feminismo es que nos llevan a un registro más allá de la dualidad, de lo binario, de “es esto o es aquello”. Con lo esotérico y con el feminismo, entrenamos una forma de percibir que es inclusiva, no binaria, que está basada en el “también” y el “además”. Tanto el feminismo como el esoterismo transforman los mundos íntimos de las personas, creo que ahí hay un punto de contacto. Siempre podemos convertir al feminismo y al esoterismo en banderas o productos para ser vendidos en las góndolas del supermercado, pero, si nos dejamos atravesar, el proceso puede ser muy rico y transformador.

Entonces, volviendo a la temática central del día de hoy, una misma energía puede manifestarse de diferentes formas y sigue siendo la misma energía. ¿Qué es lo que hace que se manifieste de uno u otro modo? Contexto social, de época y trabajo individual. Voy a explicar un poco más esto para que sea más claro. La energía del elemento fuego (Aries, Leo, Sagitario) puede dar personalidades que se la juegan, que no le tienen miedo a los desafíos, que disfrutan de empezar cosas nuevas, cálidas y demostrativas. Pero también puede dar una personalidad agresiva, dogmática, avasallante, invasiva y caprichosa. Una versión feminista del elemento fuego es la mujer que vive libremente su deseo, mientras que una versión patriarcal es la mujer que usa toda su vitalidad para resolverle la vida a lxs demás. El elemento tierra (Tauro, Virgo, Capricornio) puede dar una personalidad paciente, perfeccionista, meticulosa, que necesita de rutinas, precavida, práctica y comprometida. Pero también puede ser conservadora, miedosa, mezquina, pesimista, crítica, terca, obsesiva. Una versión ecofeminista de este elemento es la conexión con los ciclos de la tierra y la producción de alimentos de manera sustentable, mientras que una versión patriarcal del elemento tierra es la cosificación de los animales y las plantas, el verlos como objetos inanimados. El elemento aire (Géminis, Libra, Acuario) puede dar una personalidad creativa, con capacidad para ver soluciones donde lxs demás encuentran problemas, alguien que capta ideas nuevas rápidamente, que sabe escuchar a lxs demás y puede entender su punto de vista, e incluso tiene la suficiente honestidad intelectual como para cambiar de opinión si se da cuenta de que algo no funciona del todo bien o que la otra persona tiene razón, pero también puede ser alguien que tiene mucho ruido mental, ansiedad o que cambia de opinión como quien respira, o sea, un barrilete. Una versión feminista del elemento aire es la que les da importancia a los vínculos de amistad, de cooperación y colaboración más allá del vínculo central de pareja, mientras que la versión patriarcal de este elemento implica estar tan atentx a las necesidades de lxs demás que la persona pierde su centro por completo. El elemento agua (Cáncer, Escorpio, Piscis) puede dar una personalidad sensible, empática ante el dolor y la felicidad de lxs otrxs e introspectiva, pero también puede ser manipuladora, miedosa, paranoica, mentirosa, ciclotímica y encerrada en sí misma. Una versión patriarcal del elemento agua es la que empuja a las mujeres a ocupar el rol de madres y todo lo que implique cuidado de lxs demás, mientras que una versión feminista trae la conexión con unx mismx como base central para andar por el mundo. ¿De qué depende si es una versión u otra? Del contexto social y del trabajo personal, insisto con esto, y puede ser que a lo largo de la vida transitemos las distintas facetas.

Por hoy, llegamos hasta acá. Si te querés hacer tu carta natal, te sugiero que te la hagas en astro.com y, sobre todo, que tomes una sesión con algunx astrólogue que te dé confianza para analizarla. En realidad, lo más probable es que tengas que tomar varias. Bueno, dependerá del grado de profundidad que quieras alcanzar. Yo creo que la astrología puede darnos pistas para ayudarnos a transitar las distintas etapas de la vida y, como es un lenguaje simbólico, tiene algunas complejidades súper interesantes que iré abriendo de a poco.

,

¿Intuición vs racionalidad?

 
Una de las corrientes que viene creciendo en los últimos años es la que pone especial énfasis en la intuición, en contraposición al pensamiento lógico y racional, sobre todo en determinados circuitos. Me refiero al mundo de la espiritualidad, pero no exclusivamente, porque también aparece en el mundo del arte. Tiene todo el sentido: desde el movimiento filosófico positivista en el siglo XIX, en Occidente viene ganando la partida el pensamiento científico… es interesante, porque sin darme cuenta, dije “viene ganando la partida”, como si fuera una competencia entre formas de leer la vida. Y este es el punto central de la columna de hoy: no creo que tenga sentido esta competencia. O, mejor dicho, lo tiene si queremos seguir reproduciendo una lógica binaria, de “es esto o es aquello”. ¿Y qué tal si son las dos a la vez? La intuición y la racionalidad como formas complementarias.
 
Lxs esotéricxs decimos que funcionamos como péndulos. Si nos vamos mucho hacia un extremo, luego iremos hacia el extremo opuesto como una forma de compensar. Poniendo un ejemplo cotidiano, si paso dos días sin dormir, lo más probable es que luego necesite dormir mucho más de lo habitual como una forma de compensar la deuda en horas de descanso. Esta compensación no es matemática. Esto quiere decir que si en dos días hubiese dormido, 8 horas, no quiere decir que vaya a dormir 16 horas de corrido para compensar, pero probablemente sí duerma 10 horas. Ahora, llevemos esta lógica a la temática del día de hoy. Nos pasamos doscientos años haciendo culto a la razón y el pensamiento científico, rechazando los otros saberes y las otras formas de leer el mundo, ahora estamos compensando, bien al modo pendular, levantando la bandera de la intuición y “lo que se siente”. Este rechazo de los otros saberes vino después de la caza de brujas en Europa, la conquista de América y la anulación de la cultura de los pueblos originarios. No creo que nos lleve 200 años de culto a la intuición y rechazo de la lógica racional. De este modo, seguimos reproduciendo una lógica binaria, sólo que ahora estamos en la vereda de en frente. ¿Qué sentido tiene generar esta polarización? No mucho, y seguimos caminando con un solo pie, cuando podríamos hacerlo con los dos. La racionalidad, por un lado, y la intuición, por el otro, están asociadas a los dos hemisferios del cerebro. El lado izquierdo del cerebro es el que nos habilita seguir una lógica, una secuencia, entender una explicación, así como poder darla. El lado izquierdo del cerebro es el que nos habilita la comprensión de un texto, así como dar instrucciones. Además, este lado del cerebro está conectado a la temporalidad: “son las 3 de la tarde del día jueves”. Otra de las características es que percibe de manera separada. ¿A qué me refiero con esto? Observa los eventos bajo la lógica de causa y consecuencia. A más B, entonces C. Cae agua del cielo no como parte de un misterio, sino por el ciclo del agua y le decimos lluvia. Esta es la base del pensamiento científico. En astrología, está asociado a los elementos tierra (tauro, virgo, capricornio) y aire (géminis, libra y acuario).
 
El lado derecho del cerebro es el que registra más allá de lo verbal. Si hablás con alguien que tiene este lado del cerebro muy desarrollado, probablemente no registre lo que estás diciendo. No está escuchando tus palabras y tus explicaciones sino lo que siente en función de eso. Como decimos últimamente “no tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas”. Por eso decimos que el lado izquierdo del cerebro es objetivo, mientras que el derecho es subjetivo. O sea que lo fundamental es lo que siente y percibe, más allá del lenguaje verbal. Este costado también es el que capta el lenguaje no verbal. El movimiento de los ojos, la sonrisa, los brazos. Una persona puede estar diciendo verbalmente “todo bien con vos” pero tiene los brazos cruzados a la altura del plexo, así que no está todo tan bien: como mínimo, está a la defensiva y tiene algún nivel de desconfianza. Esto que acabo de decir es una lectura de un evento basada en el lado derecho del cerebro. Este lado es atemporal y holístico, a diferencia del izquierdo que es cronológico y secuencial. En la lógica del hemisferio derecho del cerebro no existe el tiempo y está todo conectado con todo, no como causa y consecuencia sino desde lo simbólico. Esto es lo que pasa cuando soñamos. En un sueño pueden coexistir personas de nuestra infancia, con personas que ya murieron y yo puedo ser una anciana de 80 años. Puedo estar en lugares que nunca visité y, sin embargo, estoy segura que se trata de la casa donde vivo ahora. ¿Y cual es el significado de los sueños? Si bien hay símbolos que se repiten y que pueden ser interpretados de manera general, por ejemplo, soñé que estoy embarazada, aunque no lo estoy, se trata de un sueño que muestra que estoy gestando un nuevo proyecto. También existe la chance que sea un sueño premonitorio. Todo esto es posible dentro del lado derecho del cerebro, que en astrología está asociado a los elementos fuego (aries, leo, sagitario) y agua (cáncer, escorpio y piscis).
 
¿Cuál es el problema si sólo desarrollamos el lado izquierdo/racional del cerebro?
 
El mundo de las emociones y el de la creatividad va a quedar como un terreno de sabiduría de “lxs demás” y cuando algo no encaje dentro mis categorías, voy a colapsar. ¿Y si sólo tengo conexión con el lado derecho del cerebro? Probablemente me olvide de pagar mis cuentas, llegue tarde a todos lados y corro el riesgo de considerar que algo es cierto solo porque así lo siento. Ni qué hablar que uno de los problemas de la intuición es que muchas veces se confunde con miedos o deseos de que las cosas sean de determinada manera. ¿Cuáles podrían ser formas de conectar estos dos hemisferios? O ¿en qué situaciones aparecen? Una científica que está haciendo pruebas con una fórmula inexplorada está usando su intuición. No sabe con absoluta certeza si va a funcionar o no, pero cree que es por ahí. Después hará testeos para chequear si efectivamente funciona o no. Sueño con una amiga que está llorando. Le escribo para ver cómo está y ella me dice cómo se siente. De ese modo chequeo si mi percepción es correcta o no. Por supuesto, voy a tener que confiar en su palabra. En la serie Lie to me, el protagonista es un psicólogo que ayuda a la policía a detectar si los sospechosos de distintos crímenes, mienten o no. Se centra en las expresiones faciales, el lenguaje corporal, la voz y las palabras para descubrir si alguien está mintiendo y por qué. Este personaje puede detectar lo que se conoce como “microexpresiones involuntarias”, expresiones faciales que revelan lo que una persona está sintiendo realmente. Percibir intuitivamente es percibir de manera holística, percibir una totalidad, pero sin poder decir “es por esto y aquello”. En el ejemplo de esta serie, el psicólogo detecta micromovimientos que le llevan a decir “esta persona miente” y luego busca comprobar de dónde vienen esas mentiras. Porque estar mintiendo no necesariamente convierte a alguien en un criminal. Y esto es lo que quiero probar cuando digo que la intuición necesita ser corroborada y chequeada porque también se equivoca. O bien, conectar lado izquierdo con lado derecho del cerebro. Otra forma en que estos dos hemisferios dialogan entre sí es a través del arte. Para poder expresar lo que nos imaginamos o el mundo de sensaciones que tenemos, necesitamos un método y una técnica. Pero la técnica sin emoción no transmite nada y la creatividad que no es materializada, se queda en el mundo de las ideas y nunca se convierte en acto. Este podría ser el ejemplo del artista que ama lo que hace, pero desafina y se lastima las cuerdas vocales. La astrología también es un lenguaje que conecta lado izquierdo y derecho del cerebro. Tiene un componente lógico y racional importante, porque hay grados matemáticos y aspectos como las cuadraturas, las oposiciones y las conjunciones, pero cada signo del zodíaco y cada planeta pueden manifestarse de diferentes maneras. Son representaciones, son símbolos, o sea que responden al lado derecho del cerebro. Un mismo símbolo puede significar muchas cosas. Por poner un ejemplo, el signo de Leo puede hablar de una personalidad ególatra y narcisa, pero también puede ser una persona muy cálida y generosa. ¿De qué depende? De un montón de variables que hay que ver en cada caso. Ni qué hablar que en la astrología estamos diciendo “no sabemos por qué, pero existe una conexión con el cielo”, toda la astrología está basada en un misterio y sin embargo hay un lenguaje que busca coherencia. Por eso creo que lo más interesante es la conexión de estos dos hemisferios. Hasta acá llegamos por hoy.
 
¡Un abrazo!
 
,

Astrología y millennials

Hola a todas, todos, todes, mi nombre es Lu Gaitán, soy astróloga y politóloga. Hoy es la primera entrega de mi columna #BrujiPop. En este espacio voy a hablar de astrología y otros asuntos: sociedad, cultura, sexualidad, ecología y feminismos. Seguramente vendrán otros cruces que ahora no se me ocurren porque todo tiene que ver con todo. ¡Ahre Pancho Ibañez! Perdón que use esta referencia muy noventas.
 
De hecho, me gustaría hablar de esto: la generación millennial y su relación con la astrología. ¿Quiénes son lxs millennials? Somos la generación que nació a principios de la década de los ochentas hasta finales de los noventas. Como verás, es una categoría etaria que abarca a una gran cantidad de personas. O sea, las que nacieron durante veinte años. ¿Cuáles son las características de este grupo de gente y por qué hay tanto interés en la astrología? Esta es la pregunta disparadora.
 
Nosotrxs nacimos con la caída del Estado benefactor, ese que iba a cubrir absolutamente todas nuestras necesidades básicas. Por estos años comienza a avanzar el modelo económico neoliberal, sobre todo en Argentina. A nivel mundial, estos son los años donde cae el muro de Berlín, todo un símbolo de la antigua división del mundo capitalista/bloque soviético. Esta división del mundo estaba vigente desde finales de la segunda guerra mundial, a mediados de la década del 40. Todo esto también se expresó en la caída del sistema de partidos políticos. O sea que lxs millennials nacimos y crecimos mientras las estructuras tradicionales se colapsaban.
 
Nuestrxs mapadres y abuelxs hacían planes a largo plazo: el matrimonio para toda la vida, jubilarse en el mismo trabajo donde empezaron a trabajar cuando tenían 20 años, el crédito hipotecario para comprar una vivienda a 30 años. Nosotrxs vimos cómo se desmoronaba este mundo de estructuras sólidas y rígidas y también vimos la depresión de nuestros padres por el desempleo de la década del 90, sobretodo en Argentina. A mediados de los ochentas, se hizo legal el divorcio. O sea que mi generación es la que creció con la caída de la estructura tradicional de pareja. Nosotrxs crecimos con la certeza de que todo lo que parece sólido y confiable puede desaparecer en cualquier momento. Por eso, uno de los sellos de nuestra generación es que vivimos el momento. ¿Esto quiere decir que la pasamos bien con esa modalidad? No siempre, también somos una generación que tiene ansiedad y ataques de pánico. Este es el lado b de nuestra faceta multitasking. Queremos todo ya y también sufrimos muchísimo con la incertidumbre de un mundo que se desmorona a cada paso. Este es un detalle no menor porque la generación millennial tiene conciencia ambiental. Estoy hablando de una generación, así que habrá excepciones, por supuesto. Crecimos viendo cómo el ambiente era destruido, con especies de animales extinguiéndose, en favor de un supuesto desarrollo económico. A esta altura del 2020 se está haciendo evidente algo que la generación millennial sabe desde hace muchísimo tiempo: si no medimos el impacto ambiental de las actividades económicas, no habrá espacio donde vivir. Bueno, a menos que empecemos a construir un futuro como en la película Wall E, pero no creo que vaya por ahí, o sea, un futuro hiper tecnificado y lleno de basura de plástico.
 
Lxs millennials nacimos con la incertidumbre sobre el futuro y por eso buscamos la astrología, porque creemos que nos puede dar respuestas sobre lo que va a pasar. Spoiler alert: no creo que sea posible predecir el futuro, pero sí creo que con la astrología podemos hacer pronósticos climáticos más o menos acertados, igual que con el sistema meteorológico. Lo que no podemos saber con la astrología es si vamos a ser felices cuando llueva o si vamos a salir caminar un domingo de sol. Podemos saber que hay probabilidad de chaparrones o que va a estar mayormente despejado, pero no creo que sea posible hacer predicciones sobre comportamientos o vivencias humanas. Lo humano es complejo e impredecible por definición. Lxs millennials crecimos en un mundo analógico pero cuando llegamos a la adolescencia empezó a aparecer la tecnología, los chats, las primeras redes sociales y la divulgación de información a través de internet. La generación millennial es la que le rinde culto al dios de la internet, justo cuando en el mundo están cayendo las religiones tradicionales. Esto es interesante porque la generación millennial rechaza lo religioso. O sea, las formas tradicionales y reguladas de acceder a lo trascendente. Sí creo que mi generación tiene una gran búsqueda espiritual y ahí es donde entra la astrología, que nos habla de la conexión con el cielo pero no nos amenaza con que iremos al infierno.
 
El dios de la internet habilitó la socialización y democratización de la información: si tenés un celular, podés compartir tus opiniones y tu forma de vida a todo el mundo. Esto también es millennial: el narcisismo de “mirame y likeame”. La astrología que mayor difusión tiene en estos momentos es la que hace referencia a características de la personalidad. Aries es lanzado; a Géminis le gusta hablar y es muy cambiante; Capricornio es responsable y Escorpio es misterioso. Las páginas que tienen mayor cantidad de seguidores y likes son las que tienen memes, ilustraciones o explicaciones muy simples sobre la personalidad de cada signo. O bien, horóscopos signo por signo. Esta no es la única astrología que existe pero sí es la más vendida. Después de todo, la astrología también puede ser un producto más de la sociedad de consumo en la que vivimos. Y eso es lo que está sucediendo en este momento, sino mirá la cantidad de marcas de ropa que tienen estampas astrológicas. Hay muchísimas chances que quienes estén detrás de esos emprendimientos sean millennials.
 
El trabajo freelance también es una bandera de la generación millennial: si tengo que trabajar muchas horas de mi día para llegar a fin de mes, porque precarización laboral, al menos voy a dedicarme a algo que me gusta. Este es uno de los motivos por lxs que millennials consultan a lxs astrologxs, para buscar una manera donde la profesión y la vocación vayan de la mano, algo que nuestros mapadres y abuelxs no contemplaban del todo. Ellxs eran de la cultura del hobby: trabajo de algo con lo que pago mis cuentas y en mi tiempo libre me dedico a hacer lo que me gusta. Lxs millennials buscamos que la vida esté customizada como si fuera una lista de reproducción de Spotify con nuestras canciones preferidas. Antes escuchábamos un disco completo, ahora no, sólo queremos escuchar lo que nos gusta. Bueno, sí, tenemos poca tolerancia a la frustración pero cuando encontramos algo que nos gusta, somos muy comprometidxs. Una de las críticas que recibimos lxs millennials es que somos ansiosxs y no nos bancamos la lentitud de los procesos. ¿Para qué negarlo? Mi generación no vino con el chip de la paciencia y la astrología, más masiva o más compleja, funciona como un atajo en esto del autoconocimiento. Yo digo que sí, que la astrología te ayuda a conocerte, que gracias a la astrología le podemos poner palabras a un montón de vivencias que en otros modelos tradicionales de explicar la “realidad” no existen. Creo que lo más interesante de la astrología es que se trata de un lenguaje simbólico que nos permite interpretar nuestras experiencias. La astrología no es la realidad sino un modelo que nos permite alcanzar algunos niveles de comprensión. O visto desde otro punto de vista, lxs millennials nacimos en un marco de incertidumbre y la astrología nos permite navegarla sin ahogarnos en un mar de sinsentido y caída de estructuras. Con la astrología no podemos dar garantías de felicidad, tampoco de que el mundo va a responder a nuestra voluntad, pero con la astrología sí podemos entender en qué momento de la vida estamos y cuales son nuestros desafíos, tanto a nivel personal como colectivo. Eso es un montón.
 
Gracias por estar ahí. Un abrazo.