Entradas

,

Luna Llena en Libra

Por Lu Gaitán

Hola, beibis, ¿cómo les va? Hoy les quiero contar sobre la Luna Llena en Libra del 28 de marzo. Como ya les conté otras veces, con la Luna Llena llegamos al final de un proceso que comenzó hace seis meses con la Luna Nueva en Libra. Entonces, hacé memoria y fIjate qué era de tu vida por entonces y qué está pasando ahora. Te hago esta pregunta para que nos corramos un poco de la idea de que yo te voy a decir lo que te va a pasar o cómo te tenés que sentir. Me parece que una de las cosas más interesantes de la astrología aparece cuando podemos observar el desarrollo de los ciclos en nuestras propias vidas. Por otro lado, esta Luna Llena cae en el grado 8 de Libra, así que chequeá en tu carta en qué casa te cae. Las amigas de aprendeastrologia hicieron una guía para que lo busques. Por otro lado, esta Luna Llena está sucediendo para todes, pero para las personas que tienen energía de Aries, Cáncer, Libra y Capricornio entre el grado 0 y el 15 de estos signos, va a tener más fuerza. ¿En qué?, ¿cómo?, ¿qué onda?, ¿de qué trata? De todo eso te cuento en este capítulo.

Estoy copada con los mitos desde hace un tiempo, así que hoy te voy a contar sobre Selene, una de las diosas de la Luna. Ella era representada como una mujer muy hermosa. No sé qué significa hermosa, calculo que hermosa para los parámetros de la cultura de la época. Porque, spoiler alert, cada cultura tiene sus cánones de belleza hegemónica: algunas le dan lugar a la diversidad y otras no tanto. Para los griegos, Selene era una diosa muy muy hermosa. La cuestión es que Endimión, un pastor, se enamoró de ella y, larga historia hecha corta, se casaron y tuvieron hijites. Uno de sus hijos fue Narciso, el personaje conocido por haberse caído al agua por haber quedado fascinado con su propia imagen. Como quien se queda mirando sus propias fotos o stories de Instagram viendo lo hermose que es. Al día de hoy usamos el término “narcisista” para referirnos a esas personas que son excesivamente autocentradas y no registran más allá de su propio ombligo. De hecho, podríamos decir que las personas que tienen un costado narciso muy desarrollado no están realmente interesadas en los vínculos, sino en la atención de los demás. Las personas son accesorias, pero no hay un intercambio genuino, un ida y vuelta. Adiviná: esta es la temática de la próxima Luna Llena en Libra que hace oposición al Sol (obvio), Venus y Quirón en Aries. Entonces, otras preguntas disparadoras para que pienses en esta Luna Llena es: ¿cuál es el espacio que les damos a los vínculos? ¿Hay un ida y vuelta entre las partes o hay una persona que dirige el vínculo y el otre simplemente se adapta y oficia como satélite? 

Por otro lado, la Luna en Libra en oposición a Venus y a Quirón también trae la temática de los problemas de autoestima. Creo que a esta altura ya sabemos que no son problemas personales, sino que son problemáticas colectivas que, en todo caso, podemos indagar en nuestras profundidades para empezar a desarmarlas. Y acá, nos topamos con esto del huevo o la gallina. Son cuestiones que claramente exceden a los individuos pero que, a su vez, están metidas muy adentro nuestro, porque, si no, el sistema no tendría como reproducirse. Entonces, no creo que el trabajo sea puramente individual. Una parte sí, pero no totalmente y ahí radica la complejidad de esta temática. Por supuesto que esta es una cuestión que excede a la Luna Llena del 28 de marzo. En todo caso, esta configuración astrológica de Sol, Venus, Quirón en Aries en oposición a la Luna en Libra pone la atención sobre esta temática. Es cierto que mis problemas de autoestima quedan en evidencia en vinculo, pero algunos vínculos tienen la capacidad para profundizar esa herida previa, porque tocan esos lugares que están dolidos de antes. Entonces, supongamos que no confiío en mis capacidades como astróloga porque síndrome del impostor. Para quienes no saben, es una sensación que tenemos sobre todo las mujeres en relación con nuestro trabajo y formación. Dudamos y nos cuestionamos si estamos lo suficientemente preparadas para ganar un buen sueldo, ocupar un lugar de visibilidad y ser reconocidas por lo que hacemos. ¿Por qué nos pasa eso? Bueno, porque, en este sistema patriarcal, los mejores sueldos, los puestos de poder y las personas que son consideradas eminencias son varones. Como no tenemos referencias femeninas, un surco hecho por mujeres que sean líderes, protagonistas o personas visibles, dudamos de nosotras mismas. Entonces, leo un comentario en redes sociales que me dice que soy una chanta o que la astrología es un curro y me siento mal. Esas palabras tocan un lugar que está herido de antes. El famoso dedo en la llaga. Y también todo lo opuesto, la mirada amorosa del otre puede hacernos ver la belleza donde antes había sufrimiento. Siguiendo con este ejemplo de la impostora. Veo en redes sociales una astróloga reconocida por lo que hace, donde su trabajo es tenido en cuenta y que recibe muchos comentarios amorosos. Sabemos que le costó llegar hasta ahí, sí, claro. Esa mujer hace que cambie mi perspectiva, no es instantáneo, pero algo se mueve adentro mío. La veo a ella como una persona que estudió mucho y que se formó durante muchos años, que no llegó ahí como parte de la generación espontánea. Y ahí digo, “okey, yo también vengo estudiando e investigando astrología hace muchos años, esto no es un curro, es algo serio”. Entonces, el síndrome del impostor, que está ahí, acechando para atacar cuando tenga las defensas bajas, empieza a ubicarse en otro lugar. 

A diferencia de lo que se dice habitualmente de “amate y valorate a vos mismx”, no creo que la temática de la autoestima dependa pura y exclusivamente del individuo, porque los seres humanos somos sociales. Por supuesto, podemos hacer cosas para sentirnos mejor. Por ejemplo, tener referentes en redes sociales con las que nos sintamos identificadas porque tenemos miradas sobre la vida afines. O podemos tomar clases de baile, de yoga, o de filosofía o de tarot, de alimentación ayurveda o medicina de plantas porque siempre quisimos hacerlo y nunca nos atrevimos. O milito una causa que me atraviesa por completo porque creo que es hora de pasar a la acción y eso me hace sentir bien conmigo misma pero también con mi posición en el mundo. Entonces, es algo que yo hago por mí misma, porque es mi deseo, me ubica en un lugar diferente en mis vínculos. Porque todo es vínculo, aunque no todos los vínculos tengan la misma jerarquía, por supuesto. Hacer cosas por mí misma, porque mi deseo, cambia el modo de relacionarme. Entonces, volviendo a la mitología de Selene y Narciso, ¿qué espacio le damos a la mirada de los otros? ¿Sus opiniones y sus juicios nos desestabilizan totalmente y quedamos tambaleando? ¿O nos cerramos por completo? Por otro lado, la Luna Llena en Libra en oposición a Venus y a Quirón, nos habla del encuentro con la otredad, con ese que por definición es distinto a mí. Entonces, ¿cómo me llevo con el disenso? ¿Puedo convivir con eso o enseguida aparece el rechazo? Lo más fácil es vincularnos con personas que son exactamente iguales, pero ¿qué pasa con la diferencia? Estoy hablando de la cultura de la cancelación, que es muy de esta época. Ante la más mínima diferencia, adiós para siempre. ¿Cómo podemos hacer para encontrar un punto de encuentro? No creo que siempre sea posible el diálogo, pero sí muy necesario. Y, por supuesto, no siempre vamos a tener chances de encuentro. ¿Qué le puedo explicar a alguien que dice que la astrología es un curro? No hay mucho espacio para dialogar. Solamente puedo hacer que su opinión me resbale porque yo ya sé que hay gente que piensa así y, además, yo ya sé que hay formas de hacer astrología que son muy superficiales. Esto también forma parte del eje Aries-Libra. Yo y el otre. 

Y como toda Luna Llena, puede ser que estés con insomnio, con las emociones ATR, con ganas de mandar a todes a la mierda, que te tomes todo muy a mal. Y bueno, también puede ser que queden en evidencia dinámicas vinculares que ya no van más. Por supuesto, también puede ser que mires tu vida y te des cuenta que has hecho un lindo trabajito por vincularte de un modo saludable con tu entorno y que no estés echándoles la culpa a los demás. Tipo “yo estoy bien y la culpa es de los otros”. Como suele pasar en las publicaciones de redes sociales, donde el tóxico o la tóxica es otra persona pero nunca soy yo. Fijate eso. También puede ser interesante observar cómo procesás que alguien cuelga con responderte un mensaje o no tiene ganas de hacer un plan con vos. O si te dejan de seguir en redes. No sé si eso significa que hay algo que está mal en vos, puede ser que esa persona no tiene disponibilidad y está muy en la suya. O que simplemente no le vas a gustar a todo el mundo. Entonces, bien al modo ariano, es importante que seamos sinceras con lo que tenemos ganas de hacer y con lo que somos. Sobre todo, para las mujeres que fuimos criadas, bien al modo libriano, para satisfacer los deseos y expectativas de los demás. Simplificando bastante el asunto, creo que las mujeres, en estos años de feminismos, fuimos desarrollando un lado ariano, yang, deseante, cabrón y aguerrido y a los varones cis les toca desarrollar el lado libriano, receptivo, que se deja atravesar por lo que sucede a su alrededor y que no quiere imponer su tiempo y su forma, sino que está disponible para el encuentro. Las famosas nuevas masculinidades. Y, bueno, en algún momento, calculo, integraremos estas polaridades dentro nuestro. Yo creo que los años de Quirón en Aries (2019 hasta el 2026) traen este aprendizaje: que los varones cis asuman su lado sensible y que nosotras tengamos espacio para activar sin ser señaladas como machonas. Digo, de pronto, me parece.

Y hasta acá llegamos por hoy. Gracias por estar ahí y por compartir este pódcast con tu gente y en tus redes sociales. Un abrazo grande. 

,

Temporada Libra

Por Lu Gaitán

Ya que estamos en temporada Libra, quiero hablarles sobre un tema que suele aparecer con bastante frecuencia: las relaciones, la compatibilidad astrológica y la proyección. 

Empecemos con la compatibilidad astrológica en vínculos sexoafectivos. Sincerémonos: cada vez que buscamos información sobre compatibilidad entre signos, rara vez lo hacemos pensando en nuestros amigues, hermanes o compañeres de laburo. No digo que nadie lo haga, digo lo que observo como tendencia en redes sociales y en las sesiones. De hecho, creo que muchas personas entramos al mundo de la astrología motivadas por dolores en materia sexoafectiva. Obvio que yo soy parte de ese grupo y confieso que he buscado mucha data sobre compatibilidad astrológica en libros, revistas e internet. La pregunta recurrente era “¿qué signo es compatible con el mío?”, seguida de “a ver si elijo mejor la próxima vez”. Y encontré todo tipo de respuestas que más o menos calmaban mi ansiedad, pero nunca totalmente. Me dije a mí misma: “Esto no te tranquiliza porque es información falopa, la posta es hacer la sinastría” –una carta que habla de la relación entre dos o más personas–. Entonces, me puse obsesiva con eso y cada vez que tenía una cita pedía los datos de nacimiento y luego calculaba la sinastría. Y, cuando estaba en una relación, volvía una y otra vez a esa data para ver si encontraba la forma de “salvar” el vínculo, porque obvio, me acordaba de la sinastría cuando había un problema o una crisis, no cuando estaba todo bien. Yo creía que ahí estaba la receta para que funcione. 

Sí, hacer la sinastría me dio información y explicaciones astrológicas sobre los problemas de la relación. Hacer una sinastría es bastante complejo y podríamos decir que hay elementos que tienen una mayor afinidad y otros una mayor disonancia: por ejemplo, fuego y aire necesitan la novedad, mientras que tierra y agua son más tranqui; fuego y agua son muy emocionales, mientras que tierra y aire son mentales; que la mayor tensión sucede cuando se encuentran fuego y tierra o aire y agua, pero esa diferencia es la que genera gran atracción y aprendizaje mutuo. ¿Entonces? No podemos sacar conclusiones categóricas y definitivas sobre dos o más cartas en vínculo, porque como individuos no nos identificamos con la totalidad de nuestra carta natal. Hay una parte que está consciente y otra que no. Entonces, la sinastría puede ser increíble y maravillosa en teoría, pero no cuando esas personas se encuentran, por la misma razón por la que no me identifico con la totalidad de mi carta natal. 

Últimamente, me gusta decir que la carta natal es el mapa de un ser humane, no el territorio. Entonces, la sinastría es la unión de dos mapas y dos territorios, con todas las complejidades que eso trae. Por eso, a riesgo de sonar como una boicotera de la astrología y de todo lo que este lenguaje tiene para aportarnos, quiero decir que la astrología aplicada al individuo y a los vínculos tiene mucho para decirnos, pero no del modo mecánico en que solemos pensarlo de “Aries y Libra son compatibles porque son opuestos complementarios” o “la relación entre Leo y Virgo no funciona porque fuego y tierra son incompatibles”. ¿Estamos haciendo la sinastría solo hablando de los signos solares? ¿Estamos viendo la totalidad de las cartas? O incluso más importante, ¿estamos viendo la singularidad de los seres humanos implicados y, sobre todo, la singularidad de lo que se genera en el encuentro en ese momento específico? 

Entramos a la #astrología buscando garantías y seguridades y creyendo que el amor es un formulario de requisitos por llenar, o una suerte de check list, solo para terminar confirmando que es mucho más complejo que eso. Creo que nos vinculamos con la(s) persona(s) que tocan nuestras fibras íntimas y eso no se puede controlar. Por supuesto, podemos indagar en cuáles son nuestros patrones inconscientes (personales, familiares, colectivos) que nos llevan una y otra vez a elegir a las mismas personas. Estamos abriendo la caja de Pandora cuando hacemos esa indagación. No nos enamoramos de cualquiera ni nos relacionamos con cualquiera, sino con las personas que tocan nuestras fibras íntimas. ¿Viste que cuando te enamorás (y esto aplica al enamoramiento que podemos sentir con amigues que acabamos de conocer) es como si conocieras a esa persona de toda la vida? Es la conexión inconsciente, porque ahí no hay tiempo ni espacio, como en los sueños. ¿Viste que a medida que avanza la relación empezás a ver que esa persona tiene puntos de contacto con las que estuvieron antes, o incluso que se parecen a tu papá o tu mamá? Eligió el inconsciente y a veces las coincidencias son tan fuertes que parecen hologramas. 

¿Cuál es el patrón que une a todos esos personajes de tu vida? Puede ser que siempre estás con gente que tiene energía de Sagitario, o se dedican al arte, o están en otros vínculos y no están disponibles para vos, o son celosxs o son del palo intelectual. Las opciones son infinitas y vos sabes mejor que nadie cuál es el hilo que une a todas esas personas de tu vida, pero a menos que elabores tu historia y te hagas cargo de tu parte, va a estar difícil generar algo nuevo. Eso que se repite y te duele o te molesta es parte de vos, no de manera lineal, sino que el otro te lo muestra con zoom aumentado. Este es el famoso mecanismo de proyección del que hablamos habitualmente. Con mucha frecuencia decimos “el otre es un espejo”, algo que por un lado nos genera mucho rechazo aceptar y, por otro lado, corremos el riesgo de banalizar al extremo y ponernos al mismo nivel de lo que hacen lxs demás.

Si queremos hacer una investigación seria sobre esto que llamamos “proyección”, tenemos que estar dispuestxs a asumir que algunas veces la conexión va a ser obvia y lineal y otras veces muchísimo más sutil. Por ejemplo, siempre me encuentro con personas que me fantasmean, o sea, que se borran de un momento a otro. Acá tenemos, al menos, dos posibilidades, por un lado, puede ser que yo haya hecho lo mismo otras veces. Pescar la dinámica proyectiva en este caso es muy sencillo. Pero también puede pasar que yo no tenga el registro de haberle fantasmeado a nadie. Busco y hago memoria en mi historia personal y no encuentro nada. Entonces, es necesario hacer una búsqueda más exhaustiva y ahí encuentro que me fantasmeé a mí misma cuando dejé a mitad de camino y en una nebulosa proyectos que me interesaban, que no me la jugué por lo que quería. O bien, en vínculo con amistades, cuando hubo algún problema o incomodidad, no supe cómo lidiar con eso y me borré. Entonces, ¿es igual mi borrada que la de la persona con la que venía viéndome que de repente me bloqueó de todas las redes sociales? La verdad que no, pero al psiquismo eso no le importa demasiado porque ahí no existe el tiempo ni el espacio y las personas que están vivas conviven con las que están muertas y la película que elegí ayer “de casualidad” está vinculada a algo que experimenté a los 8 años. En el psiquismo todo convive y todo coexiste. ¿Y qué pasa con los vínculos? Bueno, ahí está la famosa otredad. Ese otro me muestra algo de mí misma que no hubiese podido descubrir si no hubiese sido porque el otre aparece y me interpela profundamente. Volvemos a eso de que “el otre es un espejo”. 

Tampoco es para que te castigues: si mirás a tu alrededor, vas a ver que las anécdotas y los personajes de tu novela se replican a tu alrededor y, si no, fijate cuánta gente a tu alrededor está quejándose del fantasmeo, está haciéndose preguntas sobre la heterosexualidad o la monogamia. No son coincidencias azarosas, formamos parte de un entramado mayor. Y hasta acá llegamos por hoy.