Entradas

,

El fuego que trae la renovación

Por Lu Gaitán

Hola beibis, ¿cómo les va? Hoy quiero contarles sobre la energía de Sagitario. Esta energía, igual que todas las demás, puede manifestarse de modo denso o sutil y esto va a depender de cada persona, del contexto y de la época. Esto que voy a contarles aplica a Sol, Luna, Ascendente, planetas en Sagitario y Júpiter, regente de Sagitario, en casas 1, 4, 7, 10, 12 y aspecto duro al Sol, la Luna o el regente del Ascendente. Perdón por las especificaciones técnicas, pero hay una gran diversidad dentro del público que está escuchando: gente que sabe de astrología y gente que recién empieza a meterse en este mundo y, como ya saben, mi intención es ser lo más inclusiva que pueda. 

Sagitario viene después de Escorpio y esto que parece una obviedad o una información sin importancia tiene todo el sentido del mundo cuando nos metemos de lleno en la astrología. El zodiaco puede ser entendido como un recorrido donde todas las energías se vinculan entre sí, no de modo azaroso ni caprichoso, sino siguiendo una lógica que conecta lo que se acaba de ir con lo que está sucediendo ahora y lo que vendrá después. A su vez, cada signo tiene su opuesto y complementario. Como si esto fuera poco, también hay conexión entre los distintos signos que responden al mismo elemento. 

Sagitario es un signo de fuego, igual que Aries y que Leo. Hay una característica en común entre todos los signos de fuego a nivel de la personalidad: necesitan de la novedad, disfrutan los desafíos, son pasionales, tienden a enojarse fácilmente, tienen escasa tolerancia a la frustración, son optimistas y son intuitivos. Cuando se la ponen, se levantan y siguen adelante. Esto como característica común de los signos de fuego. 

Pero ¿cuál es el sello específico de Sagitario? Como les decía antes, viene después de Escorpio, un signo de agua, vinculado a las emociones profundas y complejas, el signo de la introspección, del encuentro con lo que está en el inconsciente y reprimido, con lo tabú. Después de haber tocado esas profundidades, después de haber visto nuestros dolores y aspectos de nuestra personalidad que estaban en las sombras, viene el momento de salir a la superficie y seguir adelante. Eso es lo que trae Sagitario en el recorrido del zodiaco. Sagitario viene con la comprensión de aquello que experimentamos en Escorpio, de ahí que Sagitario sea el momento de la síntesis, donde alcanzamos una comprensión o un entendimiento mayor de eso que experimentamos. 

Algunas versiones dirán que con Sagitario entendemos que cada dolor vino a enseñarnos algo. Yo no estoy de acuerdo con esta visión por varias razones. La primera es que les estamos asignando un significado a eventos o experiencias y eso tal vez sea una suerte de forzamiento simbólico. Siguiendo esta lógica, la muerte de alguien que amo vino a enseñarme el valor de la vida. Esta lectura no me cierra: como si yo fuera el ombligo del mundo y todos los dolores fueran para que yo aprendiera algo. Mm, no me cuaja. Ahora es distinto si yo aprendo el valor de la vida por contraste con la muerte de alguien que amo. La diferencia es sutil pero significativa. Con base en una experiencia dolorosa, yo puedo ver el vaso medio lleno, pero siempre a partir de una interpretación que yo hago de un fenómeno, no estoy universalizando la experiencia ni forzando a que lxs demás extraigan las mismas conclusiones que yo. Este es uno de los riesgos de la personalidad sagitariana que no solo tiene altísimo sentido del humor y un optimismo a prueba de balas; también es la personalidad que se escuda detrás de la soberbia intelectual, espiritual y emocional, que cree saberlo todo, haber comprendido todos los misterios del universo y estar más allá de toda revisión interna profunda que implique la posibilidad de pedir perdón o estar más allá de las contradicciones y complejidades propias de lo humano.

Y acá se presentan otras versiones de la personalidad sagitariana: una es la versión optimista y festiva de Sagitario, de “todo va a estar bien siempre” y “la vida merece ser celebrada porque no hay nada tan dramático que nos pueda quitar la sonrisa”, pero también es la versión negadora de Sagitario, no por falsedad, porque el fuego está lejos de las mentiras y lo que no sea genuino, sino porque tiende a rechazar todo lo que implique algún grado de contradicción y forma no binaria de ver el mundo. 

Sagitario es el fuego que trae la renovación, la vida nueva después de haber atravesado las crisis, muertes y finales del momento escorpiano del zodiaco. De ahí que la personalidad sagitariana tenga su mirada puesta hacia el futuro, hacia lo que viene y lo nuevo y no lo que ya pasó. Todo lo que sea complejidad emocional, algo parecido al enrosque o confusión, será rechazado por la personalidad típica de Sagitario. El foco va a estar puesto en la simpleza y la libertad para decir y hacer lo que se quiera, porque la autonomía y la conexión con el deseo son cuestiones fundamentales en la vida de Sagitario. 

Hay algo interesante en el simbolismo de Sagitario y es que este signo está representado por los centauros, esos seres que son mitad caballo y mitad ser humano. Sagitario tiene un lado salvaje, instintivo e intuitivo, pero también tiene un costado mental potente. No solo es la potencia del deseo y la voluntad que sale de las caderas. Ya lo dijo Shakira, las caderas no mienten. Entonces, cada cosa que se siente, se desea y se hace va a tener una justificación ideológica, espiritual o religiosa. Todo lo que se hace tiene que tener un grado de coherencia interna importante, de ahí que una de las manifestaciones en el plano de la personalidad de Sagitario sea el estereotipo de la maestra ciruela, que te dice lo que tenés que hacer y te marca lo que corresponde y lo que no. El opuesto de Sagitario es Géminis y este signo es el que trae las preguntas y la necesidad de no cerrarnos en ninguna forma ni en ningún extremo ideológico, espiritual o filosófico. El eje Géminis-Sagitario es el de las búsquedas, las preguntas y las certezas. Si Géminis es el polo de la pregunta y la indagación permanente, Sagitario es el que trae las respuestas cerradas. Géminis sin Sagitario abre ventanas y se queda en la duda permanente; Sagitario sin Géminis está tan lleno de certezas que cree saberlo todo y se vuelve dogmático. Géminis y Sagitario juntos son los que nos llevan a buscar y abrir nuevos horizontes, pero encontrando cierta coherencia, dirección y síntesis en lo que buscamos. Si soy muy geminiana, me pueden interesar un montón de cosas, tal vez incluso algunas que parezcan no tener conexión, pero la energía sagitariana es la que me lleva a encontrar una síntesis entre ambas. Voy a ser autorreferencial: puedo ser esotérica y puedo tener una mirada desde las ciencias sociales. Puedo vivirlo como una disociación o una separación o puedo buscar los lugares de encuentro entre los dos mundos. A esto me refiero cuando hablo del eje Géminis-Sagitario. Géminis y Sagitario también son dos signos vinculados a los viajes: el saber y los viajes nos abren la mente. Después de Sagitario, viene Capricornio, un signo de tierra. Acá vamos a plasmar en cosas concretas todo eso que nos entusiasma y nos apasiona, pero para hablar de Capri, vamos a tener que esperar un poco. 

Hasta acá llegamos por hoy. Gracias por estar y por compartir este pódcast en tus redes sociales y con la gente que amás. Besos. 

,

Una mirada al 2021

Por Lu Gaitán

Creo que todes estamos esperando que se termine el año 2020, con la secreta esperanza de que el fin del año gregoriano y el comienzo de uno nuevo nos saquen de esta situación. El año 2020 fue el año de la triple conjunción en el signo de Capricornio. Plutón, Júpiter y Saturno reunidos en ese signo. Lxs astrologxs que nos dedicamos a investigar los procesos colectivos desde la astrología sabíamos que este año iba a ser un año difícil. La mayoría de las predicciones giraban en torno a recesión económica, crisis política y pérdida de libertades individuales. Algunxs astrologxs predijeron la pandemia, pero creo que la mayoría (y me incluyo ahí) no sabíamos bien cómo se iba a dar todo esto. También sabíamos que esa triple conjunción en el signo de Capricornio iba a tener especial peso en los países que tuvieran energía Cardinal (Aries, Cáncer, Libra y Capricornio), como Argentina, Estados Unidos, Inglaterra, etc. Para lxs que no saben, se calcula la carta natal de un país con base en la declaración de la independencia o la última constitución. Cada país con lo suyo, pero todos con la triple conjunción soplándoles la nuca. La triple conjunción también marca el comienzo de un ciclo de casi 40 años. Por eso, muchas veces llamé al año 2020 como el Año de la Semilla, donde ponemos la semilla del nuevo ciclo.

Hice toda esta introducción para que se entienda lo que se viene en el 2021. El 2021 va a estar caracterizado por la conjunción de Saturno y Júpiter en el signo de Acuario haciendo cuadratura a Urano en Tauro en el primer semestre del año. Hay múltiples lecturas que podemos hacer sobre este tránsito y probablemente todas sean complementarias. Yo creo que esta cuadratura sumada al nodo norte en Géminis va a traer una emigración de la ciudad al campo y a ciudades más pequeñas. En Argentina, tenemos toda la población concentrada en la Ciudad de Buenos Aires y área metropolitana por cuestiones económicas, educativas y culturales. Y políticas, obvio. No solo tenemos una gran densidad poblacional, sino que además tenemos escasa cantidad de espacios verdes. Esta ciudad fue construida en contra de la naturaleza, siguiendo el paradigma civilizatorio de occidente de que la naturaleza tiene que ser vencida. Pero ¿qué pasa ahora que pasamos la mayor parte del año 2020 encerradxs en departamentos y desarrollamos el llamado “síndrome de la cabaña”? Este síndrome fue explicado a partir de la forma de vida del norte de Europa, donde los encierros son prolongados, así como el aislamiento y la falta de contacto con la naturaleza. Tal vez podríamos llamar a este conjunto de síntomas, el “síndrome del monoambiente”: irritación, apatía y desgano son algunas de las formas en que se manifiesta. Falta de sol.

Por otro lado, cuando esta pandemia comenzó, muchas personas empezaron a temer la falta de alimentos. A eso le sumamos una revisión total en los consumos: ¿hace falta tener tanta ropa?, ¿qué es lo que más extrañamos durante el encierro?, ¿fueron los shoppings, el transporte en hora pico? Probablemente, no. Hace un tiempo hice unas encuestas en mis redes sociales y la mayoría de la gente extrañaba estar al aire libre y los abrazos con sus seres queridxs. Como conclusión, diría que la cuarentena nos llevó a revisar nuestras prioridades e ir a lo que cada unx considera esencial. Generalizando, sería el alimento, el aire puro, el sol y los afectos.

Ahora ya lo olvidamos, pero a principios de esta cuarentena estábamos flasheando con los animales reconquistando los espacios urbanos: los patos por Avenida Libertador, los lobos marinos en Mar del Plata, los caballos en la ruta y los cisnes en Venecia. Así que empiezo a registrar entre las personas de determinado poder adquisitivo y con cierto ideario hippie y sustentable la posibilidad de crear formas colectivas de vivir, bien al modo acuariano, que sean en armonía con la naturaleza y donde además haya producción sustentable de alimentos, pues Tauro. Por otro lado, en Argentina empiezan a aparecer noticias de apropiación de tierras, producto de la crisis económica y habitacional. Existe la chance de que esta situación se profundice durante el 2021.

Y un dato no menor es que este segundo semestre del 2020 se hizo evidente que, durante el encierro, fue deforestada e incendiada una gran cantidad de territorios y también surgió la posibilidad de instalar granjas industriales de chanchos en algunos sectores de Argentina. Todo esto es producto del agronegocio y las especulaciones inmobiliarias. La respuesta desde adentro del sistema productivo que nos llevó a esta pandemia es seguir saqueando territorios y modificar el trigo para que sea resistente a las sequías y a los agrotóxicos, pero nunca es fomentar la agricultura familiar y cooperativa, sin agroquímicos ni modificaciones genéticas y con precios justos. Esta tensión entre modelos productivos colaborativos y lógica salvaje del mercado va a seguir durante el año que viene.

Las cuadraturas son ángulos de 90 grados que nos hablan de tensión. La cuadratura de Saturno y Júpiter en Acuario con Urano en Tauro también traerá la temática de la salud pública. O, mejor dicho, ¿cuál es el espacio para las libertades individuales y la posibilidad de que cada persona decida qué es lo mejor para sí misma en tensión con las necesidades colectivas? La expresión más obvia de esto es el llamado movimiento anti vacunas que viene creciendo en el mundo. ¿Qué es lo que va a pasar cuando salga la vacuna contra el COVID y sea obligatorio vacunarse? Júpiter y Saturno en Acuario podría ser traducido como la ideología y la autoridad basadas en la ciencia y en el progreso científico en tensión con la libertad de los cuerpos de Urano en Tauro. Saturno ya estuvo en Acuario durante algunos meses del 2020 y, durante ese tiempo, se barajaron varias opciones: la posibilidad de que el Estado controle absolutamente todos nuestros movimientos con un chip implantado bajo la piel o sensores que registran la temperatura corporal incluso antes que nosotrxs mismxs. Suena tentador porque de este modo podríamos prevenir unas cuantas enfermedades. Pero también suena aterrador, al menos para mí. Y tal vez el problema sea que estamos haciendo una polarización que es falsa. En una vereda ponemos al Estado, que registra absolutamente todo lo que hacemos, usando la tecnología (hola, Acuario), y en la vereda opuesta dejamos que cada unx haga lo que pueda, según su decisión y su poder adquisitivo. Si tenés recursos, buenísimo y, si no, vos fijate. Acuario no solo es el signo de lo comunitario, también es de lo elitista. Nunca nadie dijo que Acuario fuese una energía fácil de definir. 

Si nos ubicamos en los polos, nos perdemos de un montón de posibilidades. El medio que imagino pide que cada unx se haga responsable de su cuidado, pero para eso hace falta información y aprender a registrarnos. Por ejemplo, el virus con el que estamos lidiando ahora genera síntomas muy parecidos a un resfrío común o una alergia. ¿Cómo puedo saber si es uno o es otro? Con data y con testeos que sean de fácil acceso. “Saber es poder” y eso no aplica solamente al Estado que eventualmente tendrá toda nuestra información centralizada a través de la tecnología. “Saber es poder” también podría ser el reconocimiento de los síntomas de que algo no anda bien en nosotrxs y concurrir a los hospitales solo si lo necesitamos. Sería algo así como aprender a autogestionarnos y, sobre todo, como dijo Ceci Valentini de @somosciclicas, aprender sobre la intergestión. Entonces, les preguntamos a personas en las que confiamos o intercambiamos saberes medicinales con nuestra red. La cuadratura de Saturno y Júpiter en Acuario con Urano en Tauro también trae la posibilidad de pensar en la medicina desde otro lugar, no solo como paliativo, sino como medicina preventiva, que haga un especial énfasis en los alimentos que consumimos, entendiendo que ahí tenemos vitaminas y minerales y la capacidad para defender nuestro sistema inmune.

Pero para eso vamos a tener que cuestionar la forma en que producimos alimentos y ese va a ser uno de los grandes debates del 2021: es sabido que los alimentos ultraprocesados que consumimos y los agroquímicos que están presentes en nuestra comida no solo no nos alimentan, sino que además nos enferman. Esto es todo por hoy. La seguimos. Abrazo 

,

Esoterismo crítico

Por Lu Gaitán

Hoy quiero hablarles sobre algunas cosas que decimos habitualmente en el circuito esotérico. Soy consciente de que muchxs van a pensar que estoy yendo en contra de mi propio gremio de esotéricos, pero no es así. De hecho, estoy cuestionando desde adentro para que reelaboremos y, de este modo, crezca la potencia de lo que hacemos. Mi intención es que pensemos muchas de las cosas que decimos y tenemos naturalizadas. La mayoría de las veces con la mejor de las intenciones, pero sin darnos cuenta, estamos replicando la lógica de causa y consecuencia donde “A más B, entonces C”, que no es propia del esoterismo, sino del mecanicismo. Lo esotérico es misterioso y no tiene una lógica lineal, así como la astrología no funciona por la fuerza de la gravedad que los planetas ejercen sobre nosotrxs, lxs humanxs comunes y corrientes. Pero sí decimos que hay un vínculo sutil entre cielo y tierra. Que los planetas no nos influencian ni tampoco causan cosas en nosotres. 

En esta misma línea viene mi planteo sobre muchas de las verdades que se replican por ahí. ¿Por qué creo que pasa esto? Porque lo esotérico es complejo y para que sea vendido tiene que ser simplificado a tal punto que sea de fácil digestión. Como los alimentos ultraprocesados, llenos de químicos y conservantes que se venden en el supermercado en paquetes coloridos y súper atractivos que de alimento no tienen mucho, pero sí son calorías vacías que generan adicción y múltiples problemas de salud. Algo así sucede con la espiritualidad y algunas de las máximas que circulan por ahí. 

Una que escucho muy habitualmente es que “el universo tiene un plan”. Muchxs de nosotrxs nos agarramos a la idea de que va a estar todo bien, que el universo o la vida tienen un plan para nosotrxs donde todo va a cuajar perfectamente y acorde a nuestros deseos. A mí me cuesta pensar que el universo opera de ese modo, creo que estamos humanizando al cosmos. Como si este tuviera una mente y una voluntad. Que el universo tenga planes también implica que todo está escrito y que no hay demasiado espacio para cambiar el estado de la situación, a menos que los planes del universo incluyan que lxs seres humanxs tengan libre albedrío y capacidad para cambiar el estado de cosas. Entonces, se trataría de unos planes flexibles o unos planes que incluyen el famoso “vamos viendo”. 

Tampoco creo que el sufrimiento venga para que aprendamos algo. Detrás de esa visión, está la cara cruel del universo. ¿Cómo podría ser que la muerte de alguien que quiero tenga como objetivo que yo valore la vida? Distinto es si yo aprendo el valor de la vida por contraste con ese dolor. La diferencia es sutil, pero creo que es necesaria. Estoy parafraseando a Juan Sklar en algo que escribió hace un tiempo. Y voy a meterme en terreno polémico. Si creemos que el universo o una conciencia más grande que el individuo tienen un plan, entonces esta inteligencia superior también planea que haya abusos y violaciones, no solo de seres humanxs, sino también de animales, plantas, ríos, mares y montañas, así como pobreza y guerras, y en esos planes del universo está la posibilidad de que cambiemos el estado de cosas. Por otro lado, ¿cómo sería la situación donde yo deseo A y mi vecina también desea A? ¿A quién responde el universo?

Como yo no sé si existe esa conciencia superior, con esas características, también me puedo preguntar si no estamos haciendo una reversión de eso que dijo Marx hace unos siglos de “la religión es el opio de los pueblos”, pero esta vez no hay instituciones ni mandamientos, solamente espiritualidad para anestesiar y no sufrir, metida en paquetes que sean vendidos fácilmente. Básicamente, lo que decía Marx es que las religiones han servido para adormecer los procesos revolucionarios y han sido funcionales a que los poderes político y económico estén en manos de pocas personas. No importa que ahora seas pobre y no tengas recursos económicos porque, si hacés las cosas bien, cuando mueras irás al reino de los cielos donde tendrás todo. Hacer las cosas bien significa seguir una cantidad de mandamientos. No es “hacer las cosas bien” en abstracto, sino en la moral judeocristiana. No importa que ahora seas pobre, porque esto es algo que viene de otra vida. En una encarnación anterior fuiste muy rico, entonces ahora te toca ser pobre para compensar. Se llama karma y esa es la razón por la que ahora ocupas esta posición social. Esta es la versión reencarnacionista. ¿Cómo puedo saber si no es mi misión en esta vida modificar el estado de cosas, organizarme, juntarme con personas que estén en la misma situación que yo para hacer algo diferente? O el abuso que tuviste cuando eras niñe: ocurrió para que aprendieras algo. Hay un evento traumático que tuvo un objetivo, un para qué. No veo cuál puede ser el aprendizaje que podemos extraer de esta situación, más que un adultx se aprovechó de un niñe indefenso. ¿Y si decimos que lo atrajo, que eso está en su campo energético y que también sus ancestrxs fueron abusadxs cuando fueron niñxs? ¿Es esa la causa? Soy esotérica, así que creo que no existe el azar, que siempre es nuestro campo energético manifestándose. Pero, y esto tiene un gran “pero”, no conocemos la totalidad de nuestro campo energético, así que tenemos una gran cantidad de información que queda inconsciente. En este caso híper tremendo de un abuso, ¿alcanza con decir que la causa es que lxs ancestrxs también sufrieron ese abuso? Podemos pensar que son eventos que se replican, que están en nuestro campo energético, que es información heredada que está inconsciente, pero es importante y fundamental recordar que ese niñe no nació en el vacío, sino en un sistema patriarcal donde los abusos son moneda corriente. Y esto, que parece un detalle en la letra chica de un contrato, no lo es, porque es muy habitual que alguien recurra a una terapia con esta problemática y se encuentre con esta información que, si no es contextualizada, hace que la persona se quede sintiéndose más culpable que antes, porque nuestro sistema es experto en responsabilizar a las víctimas y además le da miedo su propio campo. 

No me cierra esta forma de vivir la espiritualidad que pone carga en la persona que sufre, como si tuviera la misma responsabilidad que la persona que abusa. Lo mismo que cuando hablamos de la dinámica del abusador y el abusado como dos caras de una misma moneda y una dinámica vincular. Cuando lo vemos de este modo, corremos el riesgo de poner en el mismo lugar y en la misma jerarquía a alguien que no se puede defender de alguien que sí tiene poder. Y, encima, es bastante habitual escuchar en el circuito espiritual que hay que correrse del lugar de víctima. Como si fuera lo mismo un conflicto entre adultos que una situación donde claramente hay una asimetría. Además, esta lectura de que el universo tiene un plan podría ser una versión siglo XXI de un Dios patriarcal que está en el Cielo, que funciona con un sistema de premios y castigos. No me cierra. 

Sí creo que estamos todxs conectadxs, que formamos parte de un entramado vincular que no solo está hecho de personas, sino que también está conformado por animales, plantas, rocas y seres de otras dimensiones. Que todxs formamos parte de un gran sistema donde, si algo se mueve acá, este movimiento reverbera en los confines del universo. No sé por qué y probablemente no lo sepa nunca. En buena medida creo que eso es lo propio de lo esotérico: no hay causas y consecuencias, sino aceptación profunda del misterio.