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Arcano IV: desafíos 2021

Por Lu Gaitan

El otro día en stories de Instagram me preguntaron qué pensaba sobre el año que viene, el 2021. Y hoy quiero profundizar en este tema vinculando astrología y tarot. Algo ya les estuve contando hace un par de semanas por esta misma vía. Pueden escuchar ese capítulo si aún no lo hicieron. Para analizar el próximo año a partir del tarot, podemos sumar los números del año y esto nos da 5. 2 más 0, más 2, más 1 da 5. En el tarot, el arcano número 5 es El Papa. Y para explicarles un poco de esto, quiero que sepan que estuve charlando con mi amiga y maestra, Karen Diaz.

Antes de meternos en los desafíos del año 2021, es fundamental que pensemos en el arcano 4, el arcano anterior al Papa. El arcano 4 es El Emperador. El 2020 ha sido un año 4, siguiendo con la misma lógica de antes. Esta figura se parece bastante al Saturno astrológico según Beatriz Leveratto, astróloga y tarotista. Y ya vamos terminando este año calendario, así que ya podemos comprobar si esta analogía funciona. El 2020 fue un año donde no pudimos hacer lo que teníamos ganas, siguiendo el simbolismo del Emperador y del Saturno astrológico. Tuvimos que desarrollar bastante nuestra paciencia y nuestra vida cotidiana estuvo y está atravesada por las normas que impusieron las autoridades. Creo que uno de los grandes aprendizajes de este año ha sido la paciencia y trabajar de manera sostenida para que las cosas sucedieran. De hecho, astrológicamente podríamos decir que el año 2020 tiene el sello de la triple conjunción de Saturno, Júpiter y Plutón en Capricornio. Capricornio está regido por Saturno. Así que ya ven como todos los símbolos nos llevan a interpretaciones muy similares. Creo que esta es una de las formas de no caotizarse con la información que circula: uniendo indicadores. De repente, me siento como el meme de las matemáticas, viendo como todo se conecta con todo.

El 2021, astrológicamente, está caracterizado por la conjunción de Saturno y Júpiter en Acuario. Y, siguiendo la numerología del tarot, es el arcano 5, El Papa. Es un montón de información junta que voy a proceder a desarmar, no worries. Pensemos que el 2020 es un año 4, y desde la astrología decimos que comenzó un ciclo de casi 40 años. Por eso, es tan importante todo lo que decidamos: los caminos que elijamos, los debates y las batallas colectivas que se están dando en relación a la tierra, la producción de los alimentos, las formas de vivir, los feminismos, las disidencias sexuales, etc. En el 2021, año 5, ya estamos yendo hacia esos rumbos, pero sin saber si va a funcionar lo nuevo.

En el 2020, cambiaron muchas cosas: el uso del tiempo, los viajes, la circulación en las ciudades, la forma de trabajar y ganar dinero, muchas personas también cambiaron su forma de alimentarse y veo cómo se está abriendo la conciencia ambiental, lenta pero sostenidamente. Creo que hay muchos de estos cambios que vinieron para quedarse: el trabajo en casa, las clases online, la vida indoor y las fronteras de los países cerradas. Todavía no sabemos bien si podremos sostener esta forma de vida a largo plazo, si no tendremos mayor ansiedad, depresión, si estar encerradxs no nos hace más vulnerables a las enfermedades porque nos falta sol, cómo harán las economías para recuperarse después de esta gran recesión y tampoco sabemos cómo será ese mundo que tendrá a Oriente como poder hegemónico.

Es interesante que en astrología decimos que la conjunción de Saturno y Júpiter en Acuario está marcando el comienzo de un ciclo de casi 200 años. Con astrología, vemos un ciclo adentro de otro ciclo y otro ciclo. Entonces está comenzando uno de casi 40 años y otro de casi 200. Es un montón, ya lo sé. Y las personas más sensibles a estos cambios estarán sintiendo que es necesario ir más a fondo en las búsquedas que hayan iniciado antes, sin tener certezas absolutas sobre esos proyectos, pero con la sensación de que hay que ir por ahí, sí o sí. Como les decía antes, también veo personas con deseos de emigrar de las grandes ciudades a entornos con mayor naturaleza y armar economías cooperativas. No sabemos bien cómo se hace esa vida nueva, pero sabemos que la vieja normalidad no funciona más.

Bea Leveratto también dice que el arcano 5 del tarot, El Papa, que es el que le pone el sello al año 2021, se parece bastante al Júpiter astrológico. Pensemos en la figura del Papa como alguien que divulga la palabra de Dios, que hace referencia a un orden que lo excede, que él no creó pero que sí puede darles indicaciones a los demás sobre cómo vivir, de acuerdo a la palabra sagrada. De este modo, el Papa está haciendo de puente entre el cielo y la tierra, entre Dios y los devotos de la religión, o usando una analogía más cercana, entre la cabeza y el cuerpo. La cabeza pensada como el cielo. El cuerpo pensado como la tierra. Entonces, el año 2021 es un año para empezar a materializar esas ideas que tenemos hace tiempo. Bajarlas a la tierra y empezar a manifestarlas, aunque lleve tiempo y no sea exactamente como lo imaginamos.

Además, hay otros niveles de información: El Papa tiene una función conservadora, tiene que sostener el statu quo y, para ello, miente. ¿De qué tipo de mentiras se trata? Creo que, sobre todo, se trata de mentiras que van a negar la información que vaya en contra de la doctrina religiosa, de un dogma, una cosmovisión, una ideología, una posición política. Para la astrología, todo esto es temática jupiteriana. Entonces, creo que en el 2021 vamos a ver cómo algunos sectores se vuelven más fanáticos aún en sus posiciones, aunque la evidencia demuestre exactamente lo contrario. En el 2021, el eje nodal seguirá estando en Géminis-Sagitario. Júpiter rige a Sagitario. (Perdón por tantos nombres técnicos y tantas conexiones, pero creo que es fundamental que sepan por qué digo lo que digo, cuáles son los indicadores que estoy tomando para llegar a estas conclusiones). Uno de los desafíos del eje nodal en Géminis y Sagitario es todo lo vinculado a la información, dónde nace la información que circula por medios de comunicación y redes sociales, las fake news y esa cosa muy de esta época que sostiene que cualquiera puede dar su opinión y su visión sobre cualquier cosa, sin importar qué, cómo y cuándo y eso puede terminar en comentarios violentos o fascistas o en declaraciones de una influencer de redes sociales que sostiene que las enfermedades se curan simplemente cambiando la actitud que uno tiene ante la vida.

Nunca negaría la importancia de la actitud que tomamos ante cualquier problemática que nos atraviese. Esta es una de las paradojas a la que nos vamos a enfrentar durante el año que viene: cada unx puede decir lo que quiere, pero eso que decimos no puede ir en contra de determinados valores. ¿Cuáles son esos valores entonces? Ahí estará la disputa durante el año que viene y, probablemente, tenga que ver con la bandera de la libertad. Por poner un ejemplo, estos días estamos en medio de la cuenta de votos de las elecciones en EE. UU. y Twitter censuró a Donald Trump. Por ahora es gracioso y se parece bastante a una suerte de justicia digital, pero mañana esto puede darse vuelta y otrxs pueden llegar a ser censurados. Con Júpiter y Saturno en Acuario en el 2021, debemos estar atentxs al poder de la tecnología y las redes sociales. Por supuesto, también será el año donde empiece a crecer la potencia de lo comunitario y de la sociedad civil, pero no podemos customizar la realidad a nuestro gusto.

Una de las grandes problemáticas del 2021, que también estuvo presente en el 2020, es la información vinculada al coronavirus y su contagio. Hubo infinitas versiones sobre este virus: científicas, simbólicas, ambientales, conspirativas y energéticas. Y, por momentos, fue tanta la información que era muy difícil saber qué era cierto. En lo personal, bien al modo geminiano, creo que es probable que sea todo a la vez. En el 2021, los conflictos en la comunicación serán en torno a los efectos de la vacuna, pero también entre quienes sostienen que la ciencia es la verdad máxima, universal y objetiva, olvidando que eso que llamamos objetividad también es una construcción intersubjetiva.

¿Esto quiere decir que al final todo es igual y que no existe la verdad, como dicen lxs posmodernxs? No creo que vaya por ahí la cosa, creo que, tanto en la ciencia como en astrología, necesitamos empezar a construir conocimiento reconociendo desde qué lugar estamos elaborando metáforas o teorías. Creo que eso nos va a alejar de la soberbia intelectual, pero también de la posverdad y del caos de no saber. Este es otro de los desafíos del año 2021. Hasta acá llegamos por hoy.

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Una mirada al 2021

Por Lu Gaitán

Creo que todes estamos esperando que se termine el año 2020, con la secreta esperanza de que el fin del año gregoriano y el comienzo de uno nuevo nos saquen de esta situación. El año 2020 fue el año de la triple conjunción en el signo de Capricornio. Plutón, Júpiter y Saturno reunidos en ese signo. Lxs astrologxs que nos dedicamos a investigar los procesos colectivos desde la astrología sabíamos que este año iba a ser un año difícil. La mayoría de las predicciones giraban en torno a recesión económica, crisis política y pérdida de libertades individuales. Algunxs astrologxs predijeron la pandemia, pero creo que la mayoría (y me incluyo ahí) no sabíamos bien cómo se iba a dar todo esto. También sabíamos que esa triple conjunción en el signo de Capricornio iba a tener especial peso en los países que tuvieran energía Cardinal (Aries, Cáncer, Libra y Capricornio), como Argentina, Estados Unidos, Inglaterra, etc. Para lxs que no saben, se calcula la carta natal de un país con base en la declaración de la independencia o la última constitución. Cada país con lo suyo, pero todos con la triple conjunción soplándoles la nuca. La triple conjunción también marca el comienzo de un ciclo de casi 40 años. Por eso, muchas veces llamé al año 2020 como el Año de la Semilla, donde ponemos la semilla del nuevo ciclo.

Hice toda esta introducción para que se entienda lo que se viene en el 2021. El 2021 va a estar caracterizado por la conjunción de Saturno y Júpiter en el signo de Acuario haciendo cuadratura a Urano en Tauro en el primer semestre del año. Hay múltiples lecturas que podemos hacer sobre este tránsito y probablemente todas sean complementarias. Yo creo que esta cuadratura sumada al nodo norte en Géminis va a traer una emigración de la ciudad al campo y a ciudades más pequeñas. En Argentina, tenemos toda la población concentrada en la Ciudad de Buenos Aires y área metropolitana por cuestiones económicas, educativas y culturales. Y políticas, obvio. No solo tenemos una gran densidad poblacional, sino que además tenemos escasa cantidad de espacios verdes. Esta ciudad fue construida en contra de la naturaleza, siguiendo el paradigma civilizatorio de occidente de que la naturaleza tiene que ser vencida. Pero ¿qué pasa ahora que pasamos la mayor parte del año 2020 encerradxs en departamentos y desarrollamos el llamado “síndrome de la cabaña”? Este síndrome fue explicado a partir de la forma de vida del norte de Europa, donde los encierros son prolongados, así como el aislamiento y la falta de contacto con la naturaleza. Tal vez podríamos llamar a este conjunto de síntomas, el “síndrome del monoambiente”: irritación, apatía y desgano son algunas de las formas en que se manifiesta. Falta de sol.

Por otro lado, cuando esta pandemia comenzó, muchas personas empezaron a temer la falta de alimentos. A eso le sumamos una revisión total en los consumos: ¿hace falta tener tanta ropa?, ¿qué es lo que más extrañamos durante el encierro?, ¿fueron los shoppings, el transporte en hora pico? Probablemente, no. Hace un tiempo hice unas encuestas en mis redes sociales y la mayoría de la gente extrañaba estar al aire libre y los abrazos con sus seres queridxs. Como conclusión, diría que la cuarentena nos llevó a revisar nuestras prioridades e ir a lo que cada unx considera esencial. Generalizando, sería el alimento, el aire puro, el sol y los afectos.

Ahora ya lo olvidamos, pero a principios de esta cuarentena estábamos flasheando con los animales reconquistando los espacios urbanos: los patos por Avenida Libertador, los lobos marinos en Mar del Plata, los caballos en la ruta y los cisnes en Venecia. Así que empiezo a registrar entre las personas de determinado poder adquisitivo y con cierto ideario hippie y sustentable la posibilidad de crear formas colectivas de vivir, bien al modo acuariano, que sean en armonía con la naturaleza y donde además haya producción sustentable de alimentos, pues Tauro. Por otro lado, en Argentina empiezan a aparecer noticias de apropiación de tierras, producto de la crisis económica y habitacional. Existe la chance de que esta situación se profundice durante el 2021.

Y un dato no menor es que este segundo semestre del 2020 se hizo evidente que, durante el encierro, fue deforestada e incendiada una gran cantidad de territorios y también surgió la posibilidad de instalar granjas industriales de chanchos en algunos sectores de Argentina. Todo esto es producto del agronegocio y las especulaciones inmobiliarias. La respuesta desde adentro del sistema productivo que nos llevó a esta pandemia es seguir saqueando territorios y modificar el trigo para que sea resistente a las sequías y a los agrotóxicos, pero nunca es fomentar la agricultura familiar y cooperativa, sin agroquímicos ni modificaciones genéticas y con precios justos. Esta tensión entre modelos productivos colaborativos y lógica salvaje del mercado va a seguir durante el año que viene.

Las cuadraturas son ángulos de 90 grados que nos hablan de tensión. La cuadratura de Saturno y Júpiter en Acuario con Urano en Tauro también traerá la temática de la salud pública. O, mejor dicho, ¿cuál es el espacio para las libertades individuales y la posibilidad de que cada persona decida qué es lo mejor para sí misma en tensión con las necesidades colectivas? La expresión más obvia de esto es el llamado movimiento anti vacunas que viene creciendo en el mundo. ¿Qué es lo que va a pasar cuando salga la vacuna contra el COVID y sea obligatorio vacunarse? Júpiter y Saturno en Acuario podría ser traducido como la ideología y la autoridad basadas en la ciencia y en el progreso científico en tensión con la libertad de los cuerpos de Urano en Tauro. Saturno ya estuvo en Acuario durante algunos meses del 2020 y, durante ese tiempo, se barajaron varias opciones: la posibilidad de que el Estado controle absolutamente todos nuestros movimientos con un chip implantado bajo la piel o sensores que registran la temperatura corporal incluso antes que nosotrxs mismxs. Suena tentador porque de este modo podríamos prevenir unas cuantas enfermedades. Pero también suena aterrador, al menos para mí. Y tal vez el problema sea que estamos haciendo una polarización que es falsa. En una vereda ponemos al Estado, que registra absolutamente todo lo que hacemos, usando la tecnología (hola, Acuario), y en la vereda opuesta dejamos que cada unx haga lo que pueda, según su decisión y su poder adquisitivo. Si tenés recursos, buenísimo y, si no, vos fijate. Acuario no solo es el signo de lo comunitario, también es de lo elitista. Nunca nadie dijo que Acuario fuese una energía fácil de definir. 

Si nos ubicamos en los polos, nos perdemos de un montón de posibilidades. El medio que imagino pide que cada unx se haga responsable de su cuidado, pero para eso hace falta información y aprender a registrarnos. Por ejemplo, el virus con el que estamos lidiando ahora genera síntomas muy parecidos a un resfrío común o una alergia. ¿Cómo puedo saber si es uno o es otro? Con data y con testeos que sean de fácil acceso. “Saber es poder” y eso no aplica solamente al Estado que eventualmente tendrá toda nuestra información centralizada a través de la tecnología. “Saber es poder” también podría ser el reconocimiento de los síntomas de que algo no anda bien en nosotrxs y concurrir a los hospitales solo si lo necesitamos. Sería algo así como aprender a autogestionarnos y, sobre todo, como dijo Ceci Valentini de @somosciclicas, aprender sobre la intergestión. Entonces, les preguntamos a personas en las que confiamos o intercambiamos saberes medicinales con nuestra red. La cuadratura de Saturno y Júpiter en Acuario con Urano en Tauro también trae la posibilidad de pensar en la medicina desde otro lugar, no solo como paliativo, sino como medicina preventiva, que haga un especial énfasis en los alimentos que consumimos, entendiendo que ahí tenemos vitaminas y minerales y la capacidad para defender nuestro sistema inmune.

Pero para eso vamos a tener que cuestionar la forma en que producimos alimentos y ese va a ser uno de los grandes debates del 2021: es sabido que los alimentos ultraprocesados que consumimos y los agroquímicos que están presentes en nuestra comida no solo no nos alimentan, sino que además nos enferman. Esto es todo por hoy. La seguimos. Abrazo