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Esa estática

Por Nano Barbieri

Llega mi cumpleaños y J. me regala una biografía de quinientas páginas. Soy incapaz de enfrentarme a un libro de ese tamaño, no puedo entender que alguien necesite tantas palabras para contar algo, cualquier cosa: una vida, la historia de la humanidad, lo que sea. Normalmente los descarto de plano. Pero J. me insiste en leerlo. Somos amigos hace casi treinta años. Le hago caso, lo leo. Y no puedo dejarlo. 

Es la historia del extenista Andre Agassi. Como toda biografía, intercala historias de infancia, amistades, familia, grandes batallas, ilusiones y decepciones. Incluye, por supuesto, relatos de partidos épicos, casi punto por punto, game a game. Me encanta porque las competencias son como vidas en miniatura. Hay momentos de reconocimiento, de impulso, ratos de madurez, caídas, recuperaciones. Es como una mamushka de vidas. Pero, sobre todas las cosas, la biografía encuentra su eje en la historia de una gran contradicción, la madre tal vez de todas las contradicciones: lo que hacemos con nuestras vidas versus lo que queremos hacer. 

Agassi odia al tenis. Siempre lo odió. Desde sus días sin lenguaje, se dormía mirando un móvil hecho con pelotas de tenis que colgaban sobre él. Sus zapatillas rotas se reforzaban con el reverso de pelotas gastadas. Su padre lo entrenaba en el fondo de su casa con una máquina que él mismo había construido para que su hijo golpeara millones de pelotas al año. Primero el mandato, luego el talento y, por último, la inercia: tal vez una de las personas más exitosas del mundo en términos de reconocimiento, no pudo nunca tener el control sobre su propia vida. Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él, es imposible no recordar esa cita, tan vapuleada que ya no tiene autor. Quien sea que la haya escrito, bueno, gracias. ¿Sartre? Gracias.

Open, la biografía que es la excusa de este texto, no es un libro con grandes frases y eso vuelve al relato en primera persona casi como una especie de confesión y eso es algo hermoso también: la liberación que parece sentir desmontar un mito, su propio mito. (Pregunta para los escritores: ¿es necesario mostrarse inteligente para escribir un gran libro?). Todo transcurre en la estática que separa al deseo de estar al mando de su vida y la sucesión de acontecimientos que van marcando su destino. Puede verse esa electricidad, es ahí donde habita todo lo que acontece. ¿Es acaso posible no sentirse representado por esta tensión? 

Es ese planeta, tan híper poblado, el que más me interesa, o el que el libro nos dispara. ¿Por qué nunca nadie nos habló de este lugar? ¿Qué cosas son la vocación y todas esas chorradas? (la biografía está tristemente traducida al español de España). ¿Por qué no hablamos de las cosas que nos pasan a todos, o a casi todos? Vivimos bajo una regla que la marca la excepción. 

Hay un cuento de príncipes y princesas de la edad madura que tiene dos protagonistas: la vocación y la independencia. El filósofo coreano Byung-Chul Han define a nuestra cultura occidental como a “la sociedad del rendimiento”. Y es interesante porque une estas dos deidades que mencionábamos recién. Suprime la violencia frontal de la coacción por una invisible, acaso ligada a la vocación y a la libertad: cada uno debe ser el señor de sí mismo. La historia de la violencia, dice el filósofo, culmina en esta unidad entre víctima y verdugo, amo y esclavo, libertad y violencia. La violencia se traslada hacia adentro. 

Agassi lleva más de veinte años de carrera y no suprime la pregunta: ¿qué hago acá? ¿Por qué no lo abandono? Rompe trofeos, consume drogas, pierde intencionalmente partidos importantes, se emborracha o pasa días durmiendo. Y en un momento frena todo y cree comprenderlo de una vez. Dice: ¿cuántas veces más tendrán que mostrármelo? Es por eso por lo que estamos aquí. Para luchar entre el dolor y, siempre que sea posible, para aliviar el dolor de los demás. Así de simple. Y tan difícil de ver. 

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Luna Llena en Libra

Por Lu Gaitán

Hola, beibis, ¿cómo les va? Hoy les quiero contar sobre la Luna Llena en Libra del 28 de marzo. Como ya les conté otras veces, con la Luna Llena llegamos al final de un proceso que comenzó hace seis meses con la Luna Nueva en Libra. Entonces, hacé memoria y fIjate qué era de tu vida por entonces y qué está pasando ahora. Te hago esta pregunta para que nos corramos un poco de la idea de que yo te voy a decir lo que te va a pasar o cómo te tenés que sentir. Me parece que una de las cosas más interesantes de la astrología aparece cuando podemos observar el desarrollo de los ciclos en nuestras propias vidas. Por otro lado, esta Luna Llena cae en el grado 8 de Libra, así que chequeá en tu carta en qué casa te cae. Las amigas de aprendeastrologia hicieron una guía para que lo busques. Por otro lado, esta Luna Llena está sucediendo para todes, pero para las personas que tienen energía de Aries, Cáncer, Libra y Capricornio entre el grado 0 y el 15 de estos signos, va a tener más fuerza. ¿En qué?, ¿cómo?, ¿qué onda?, ¿de qué trata? De todo eso te cuento en este capítulo.

Estoy copada con los mitos desde hace un tiempo, así que hoy te voy a contar sobre Selene, una de las diosas de la Luna. Ella era representada como una mujer muy hermosa. No sé qué significa hermosa, calculo que hermosa para los parámetros de la cultura de la época. Porque, spoiler alert, cada cultura tiene sus cánones de belleza hegemónica: algunas le dan lugar a la diversidad y otras no tanto. Para los griegos, Selene era una diosa muy muy hermosa. La cuestión es que Endimión, un pastor, se enamoró de ella y, larga historia hecha corta, se casaron y tuvieron hijites. Uno de sus hijos fue Narciso, el personaje conocido por haberse caído al agua por haber quedado fascinado con su propia imagen. Como quien se queda mirando sus propias fotos o stories de Instagram viendo lo hermose que es. Al día de hoy usamos el término “narcisista” para referirnos a esas personas que son excesivamente autocentradas y no registran más allá de su propio ombligo. De hecho, podríamos decir que las personas que tienen un costado narciso muy desarrollado no están realmente interesadas en los vínculos, sino en la atención de los demás. Las personas son accesorias, pero no hay un intercambio genuino, un ida y vuelta. Adiviná: esta es la temática de la próxima Luna Llena en Libra que hace oposición al Sol (obvio), Venus y Quirón en Aries. Entonces, otras preguntas disparadoras para que pienses en esta Luna Llena es: ¿cuál es el espacio que les damos a los vínculos? ¿Hay un ida y vuelta entre las partes o hay una persona que dirige el vínculo y el otre simplemente se adapta y oficia como satélite? 

Por otro lado, la Luna en Libra en oposición a Venus y a Quirón también trae la temática de los problemas de autoestima. Creo que a esta altura ya sabemos que no son problemas personales, sino que son problemáticas colectivas que, en todo caso, podemos indagar en nuestras profundidades para empezar a desarmarlas. Y acá, nos topamos con esto del huevo o la gallina. Son cuestiones que claramente exceden a los individuos pero que, a su vez, están metidas muy adentro nuestro, porque, si no, el sistema no tendría como reproducirse. Entonces, no creo que el trabajo sea puramente individual. Una parte sí, pero no totalmente y ahí radica la complejidad de esta temática. Por supuesto que esta es una cuestión que excede a la Luna Llena del 28 de marzo. En todo caso, esta configuración astrológica de Sol, Venus, Quirón en Aries en oposición a la Luna en Libra pone la atención sobre esta temática. Es cierto que mis problemas de autoestima quedan en evidencia en vinculo, pero algunos vínculos tienen la capacidad para profundizar esa herida previa, porque tocan esos lugares que están dolidos de antes. Entonces, supongamos que no confiío en mis capacidades como astróloga porque síndrome del impostor. Para quienes no saben, es una sensación que tenemos sobre todo las mujeres en relación con nuestro trabajo y formación. Dudamos y nos cuestionamos si estamos lo suficientemente preparadas para ganar un buen sueldo, ocupar un lugar de visibilidad y ser reconocidas por lo que hacemos. ¿Por qué nos pasa eso? Bueno, porque, en este sistema patriarcal, los mejores sueldos, los puestos de poder y las personas que son consideradas eminencias son varones. Como no tenemos referencias femeninas, un surco hecho por mujeres que sean líderes, protagonistas o personas visibles, dudamos de nosotras mismas. Entonces, leo un comentario en redes sociales que me dice que soy una chanta o que la astrología es un curro y me siento mal. Esas palabras tocan un lugar que está herido de antes. El famoso dedo en la llaga. Y también todo lo opuesto, la mirada amorosa del otre puede hacernos ver la belleza donde antes había sufrimiento. Siguiendo con este ejemplo de la impostora. Veo en redes sociales una astróloga reconocida por lo que hace, donde su trabajo es tenido en cuenta y que recibe muchos comentarios amorosos. Sabemos que le costó llegar hasta ahí, sí, claro. Esa mujer hace que cambie mi perspectiva, no es instantáneo, pero algo se mueve adentro mío. La veo a ella como una persona que estudió mucho y que se formó durante muchos años, que no llegó ahí como parte de la generación espontánea. Y ahí digo, “okey, yo también vengo estudiando e investigando astrología hace muchos años, esto no es un curro, es algo serio”. Entonces, el síndrome del impostor, que está ahí, acechando para atacar cuando tenga las defensas bajas, empieza a ubicarse en otro lugar. 

A diferencia de lo que se dice habitualmente de “amate y valorate a vos mismx”, no creo que la temática de la autoestima dependa pura y exclusivamente del individuo, porque los seres humanos somos sociales. Por supuesto, podemos hacer cosas para sentirnos mejor. Por ejemplo, tener referentes en redes sociales con las que nos sintamos identificadas porque tenemos miradas sobre la vida afines. O podemos tomar clases de baile, de yoga, o de filosofía o de tarot, de alimentación ayurveda o medicina de plantas porque siempre quisimos hacerlo y nunca nos atrevimos. O milito una causa que me atraviesa por completo porque creo que es hora de pasar a la acción y eso me hace sentir bien conmigo misma pero también con mi posición en el mundo. Entonces, es algo que yo hago por mí misma, porque es mi deseo, me ubica en un lugar diferente en mis vínculos. Porque todo es vínculo, aunque no todos los vínculos tengan la misma jerarquía, por supuesto. Hacer cosas por mí misma, porque mi deseo, cambia el modo de relacionarme. Entonces, volviendo a la mitología de Selene y Narciso, ¿qué espacio le damos a la mirada de los otros? ¿Sus opiniones y sus juicios nos desestabilizan totalmente y quedamos tambaleando? ¿O nos cerramos por completo? Por otro lado, la Luna Llena en Libra en oposición a Venus y a Quirón, nos habla del encuentro con la otredad, con ese que por definición es distinto a mí. Entonces, ¿cómo me llevo con el disenso? ¿Puedo convivir con eso o enseguida aparece el rechazo? Lo más fácil es vincularnos con personas que son exactamente iguales, pero ¿qué pasa con la diferencia? Estoy hablando de la cultura de la cancelación, que es muy de esta época. Ante la más mínima diferencia, adiós para siempre. ¿Cómo podemos hacer para encontrar un punto de encuentro? No creo que siempre sea posible el diálogo, pero sí muy necesario. Y, por supuesto, no siempre vamos a tener chances de encuentro. ¿Qué le puedo explicar a alguien que dice que la astrología es un curro? No hay mucho espacio para dialogar. Solamente puedo hacer que su opinión me resbale porque yo ya sé que hay gente que piensa así y, además, yo ya sé que hay formas de hacer astrología que son muy superficiales. Esto también forma parte del eje Aries-Libra. Yo y el otre. 

Y como toda Luna Llena, puede ser que estés con insomnio, con las emociones ATR, con ganas de mandar a todes a la mierda, que te tomes todo muy a mal. Y bueno, también puede ser que queden en evidencia dinámicas vinculares que ya no van más. Por supuesto, también puede ser que mires tu vida y te des cuenta que has hecho un lindo trabajito por vincularte de un modo saludable con tu entorno y que no estés echándoles la culpa a los demás. Tipo “yo estoy bien y la culpa es de los otros”. Como suele pasar en las publicaciones de redes sociales, donde el tóxico o la tóxica es otra persona pero nunca soy yo. Fijate eso. También puede ser interesante observar cómo procesás que alguien cuelga con responderte un mensaje o no tiene ganas de hacer un plan con vos. O si te dejan de seguir en redes. No sé si eso significa que hay algo que está mal en vos, puede ser que esa persona no tiene disponibilidad y está muy en la suya. O que simplemente no le vas a gustar a todo el mundo. Entonces, bien al modo ariano, es importante que seamos sinceras con lo que tenemos ganas de hacer y con lo que somos. Sobre todo, para las mujeres que fuimos criadas, bien al modo libriano, para satisfacer los deseos y expectativas de los demás. Simplificando bastante el asunto, creo que las mujeres, en estos años de feminismos, fuimos desarrollando un lado ariano, yang, deseante, cabrón y aguerrido y a los varones cis les toca desarrollar el lado libriano, receptivo, que se deja atravesar por lo que sucede a su alrededor y que no quiere imponer su tiempo y su forma, sino que está disponible para el encuentro. Las famosas nuevas masculinidades. Y, bueno, en algún momento, calculo, integraremos estas polaridades dentro nuestro. Yo creo que los años de Quirón en Aries (2019 hasta el 2026) traen este aprendizaje: que los varones cis asuman su lado sensible y que nosotras tengamos espacio para activar sin ser señaladas como machonas. Digo, de pronto, me parece.

Y hasta acá llegamos por hoy. Gracias por estar ahí y por compartir este pódcast con tu gente y en tus redes sociales. Un abrazo grande. 

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The World to Come: matrimonios y algo más

Por Juli Fantini

La película The World to Come (El mundo por venir) tuvo su estreno internacional durante la 77.a edición del Festival de Venecia, el 6 de septiembre de 2020. Aún no llega a las salas de cine ni al streaming, pero puede encontrarse en plataformas alternativas. Y vale la pena buscarla. 

Un primer acercamiento podría asociarla a las celebradas Secreto en la Montaña

y Retrato de una mujer en llamas, pero este es un film menos ambicioso, aunque su simpleza no le resta belleza, sino que suma en sutileza y poesía.

La historia de un amor lésbico en clave de novela epistolar toma la forma del monólogo interno contado a través de una voz en off: el diario de una mujer enamorada que padece la vida rural a mediados del siglo XIX en EE. UU.

The World to Come es un western sin ninguno de los elementos clásicos del western de acción.

A través de las escenas excesivamente puntuadas por las fechas sobreimpresas en la pantalla del diario de Abigail (Katherine Waterson, con algo de Jo March en Mujercitas), las estaciones del año pasan mientras también se suceden los climas emocionales. 

Arranca, como corresponde, el 1 de enero con un invierno brutal. La pareja que interpretan Waterson y Casey Affleck (Dyer) experimenta el duelo de la pérdida de su hija, mientras cumplen rigurosamente los roles de género correspondientes al período histórico que viven, también como una estrategia para sobrevivir al dolor de la muerte de la niña.

Esa constricción al trabajo y los roles asignados no son releídos a la luz de lo contemporáneo. En este primer acto, hay una detallada exposición del cómo vivían en ese tiempo y espacio.

“Con poco orgullo y menos esperanza y solo intervalos ocasionales e inciertos de felicidad comenzamos un nuevo año”, escribe y dice Abigail y plantea el inicio del fin de su melancolía, un velo que todo lo cubre, así como el frío que los azota. 

Hasta que llegan Tallie (Vanesa Kirby) y Finney (Christopher Abbott) y todo cambia. 

La amistad entre Abigail y Tallie comienza a crecer con ambigüedades. Unos primeros acercamientos naives, mientras las miradas y los roces en los encuentros entre las dos mujeres dan cuenta de una evidente atracción difícil de traducir en términos amorosos, hasta que llegan los besos que se dan en la intimidad de la soledad. Lo ambiguo se desanda hacia el final, porque el erotismo de lo físico se oculta durante prácticamente toda la película. Aparece, justamente, hacia el final, en forma de ráfagas editadas con la intensidad de la intimidad que vivimos y que Abigail no nos contó durante la película.

Las dos parejas viven una vida de deberes de maneras muy distintas. Tallie y Finney no son el modelo ejemplar que sí encarna Abigail y Dyer. Incluso la maternidad negada de las dos es motivada en un caso por la falta de voluntad y deseo de ser madre y, en el otro, por la reciente pérdida.

Mientras la relación entre las dos mujeres crece, es evidente que se revela ante sus maridos, que no la explicitan en modo telenovelesco. Las tensiones crecen a través de detalles, hasta que Finney decide abandonar la zona, sin aviso, dejando a Abigail devastada.

El desenlace trágico y la concreta imposibilidad de la huida de las amantes restablece un orden que la directora noruega Mona Fastvold propone no reescribir, con la mirada actual de las dinámicas sexoafectivas lésbicas como un punto tapado de la liberación gay. Por el contrario, The World to Come es un cuento en el que la afinidad y búsqueda intelectual y la atracción física entre las dos se construyen a través de los clásicos arquetipos de las amantes que viven una historia contada desde el comienzo de los tiempos: de amores imposibles.

Y, más allá del evidente magnetismo de una de las actrices del momento —Vanesa Kirby—, es Waterson y su Abigail tímida, introvertida, frustrada, en duelo, quien nos cuenta esa historia desde una, por algunos resistida, voz en off, que funciona porque Fastvold se mete con la interioridad femenina. No es un recurso explicativo del guion, sino la forma que encuentra para contar el cambio de suerte del personaje al encontrarse con la belleza, la libertad, la ternura y las consecuencias de la opresión del matrimonio de Tallie. 

“Ya no me consuela la idea de un mundo mejor por venir”, escribe Abigail en su diario al comienzo de la película, dándole título y marcando el fin del sueño de los pioneros y la transformación de Tallie en un recuerdo, para, tal vez, regresar a lo mismo de siempre. Con la historia de amor inmortalizada en su cuaderno, hacia el final, remata: “Mantengo nuestra amistad y la estudio, como si fuera el mapa incompleto de nuestro escape”.

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Aries: la fuerza motora

Por Lu Gaitán

Hola, beibis, ¿cómo les va? Hoy les quiero contar sobre la energía de Aries, ya que estamos a punto de empezar la temporada ariana. Y, para eso, te voy a contar un mito. 

Eris es la hermana de Ares. Ares es el nombre griego de Marte y Marte rige a Aries y a Escorpio según la astrología tradicional, así que Eris podría ser algo así como la hermana mujer del dios de los guerrerxs. De hecho, dicen que Eris empezó la famosa Guerra de Troya. En Grecia y Roma, todo era drama y telenovela, así que voy a resumirte la historia un poco. Resulta que había una fiesta de casamiento y la única diosa a la que no invitaron fue Eris, porque tenía fama de ser problemática. Eris se enteró de la fiesta y se enojó porque no la habían invitado, obvio. Apareció en la fiesta con la manzana de la discordia, una manzana dorada que tenía escrita la palabra kallisti, que significapara la más hermosa” o “para la más bella” y la tiró entre Afrodita, Hera y Atenea. Estas tres diosas se pelearon por la manzana y las tres, que tenían personalidades fuertes, quisieron quedarse con la manzana. Alto bardo se armó entre las tres diosas. Afrodita gana porque le ofrece a Paris, el juez de la competencia, quedarse con Helena de Troya y así es como empieza la famosa Guerra de Troya.

Ahora que ya te conté un cuento donde interviene Eris, dejame que te diga, por vez número mil, que las mitologías de Grecia y Roma son patriarcales, así que acá aparece representada la competencia entre mujeres, con la rivalidad entre Afrodita, Hera y Atenea por ver quién se queda con la manzana de oro de la más hermosa, porque el capital principal de las mujeres en el patriarcado es la belleza, que nos vuelve atractivas a los ojos de los varones, que son los únicos que pueden darnos un lugar, un estatus o una identidad en este sistema. Además, es interesante que Eris fuera considerada problemática pero no su hermano Ares; si bien él era considerado bruto para los parámetros de la cultura griega, no estaba excluido de la jerarquía olímpica, mientras que Eris sí. O sea, la bestialidad de un dios varón está habilitada pero la de una diosa mujer, no. En este mito también aparece la fuerza del enojo que en una diosa mujer era considerado problemático, pero en un dios varón, no tanto. Esta historia comienza con el enojo de Eris y creo que los enojos nos sirven para salirnos de situaciones que nos oprimen, por eso reivindico la potencia de los enojos. Es cierto que si nos instalamos en el enojo, pero no hacemos algo diferente tampoco tiene mucho sentido; pero bueno, con el enojo hacemos un corte y después vendrá lo nuevo. Por otro lado, no todos los enojos tienen que implicar una ruptura o un corte. El famoso ni nos vimos o la cultura de la cancelación de la que tanto estamos hablando por estos días. Las peleas, los desacuerdos y el conflicto forman parte de los vínculos, siempre que no haya violencia o crueldad. Tendríamos que ponernos a discutir qué es o no violento y de eso podríamos escribir unos cuantos libros. Lo que me interesa decir es que el enojo, el conflicto y la competencia con otres son propios de la energía ariana, así como el rechazo a cualquier tipo de cuestionamiento. 

Pero tranqui, porque esta no es la única manifestación de la energía ariana. Aries es el primer signo del zodiaco, el número uno, el que empieza. Tiene la fuerza de los cardinales. Los signos cardinales son los iniciadores y su llegada coincide con el comienzo de las estaciones, o sea, otoño, invierno, primavera y verano, y esos fenómenos llamados equinoccios y solsticios. Entonces, Aries es el primer signo del zodiaco, es de fuego y es cardinal. Es el pionero, el que hace fuerza para nacer, el que trae lo nuevo y es pura energía creativa. En el momento ariano del zodiaco, hay acción sin estrategia ni perspectiva a largo plazo, simplemente hay conexión con el deseo y con el lado salvaje y animal que está presente en todes. Aries es el momento 1 del zodiaco y tiene analogía con todo lo que comienza, donde no sabemos exactamente qué va a pasar, donde está todo por hacerse y descubrirse, no hay certezas ni seguridades, pero sí riesgo y adrenalina. Si llevamos esto al terreno de la personalidad ariana, podríamos decir que es emprendedora, activa y tiene contacto con su deseo. O sea, sabe lo que quiere. Es como el arquetipo del mago, ese personaje que básicamente tiene la capacidad para manifestar en el terreno de la materia aquello que primero estuvo en el plano de las ideas, o sea, en el mundo sutil e invisible. Aries es el gran manifestador, el gran hacedor. 

Aries mira para delante. Hablale a alguien de Aries de algo que pasó hace dos semanas, tres meses o dos años y lo más probable es que no se acuerde, o bien te acuse de ser muy exagerada y susceptible. La personalidad ariana típica sigue su intuición, hace lo que siente y tiene, además, un componente instintivo importante, de ahí que muchas veces pueda ser acusado de ser excesivamente sincero, porque no hay ningún tipo de filtro en lo que dice y hace. Aries hace y después ve qué onda. En ese sentido, tiene algo de simpleza, porque desea y hace. No cuida sus formas, solamente registra sus ganas. De ahí que también sea acusado de egoísta o agresivo. Pero Aries no es solamente esto, también es el optimismo, la diversión y las ganas de hacer algo nuevo siempre, bien al modo del fuego. 

A mí me gusta decir que Aries es el signo del deseo, porque el deseo opera como una fuerza motora que hace que salgamos a la conquista de lo que queremos que suceda. De ahí que también veamos que la personalidad ariana se manifiesta como los enojos, los caprichos y los berrinches. Esto es la naturaleza del deseo. Cuando somos deseantes, corremos el riesgo de frustrarnos porque las cosas no son como queríamos y ahí aparecen los enojos, los caprichos y los berrinches. Aunque tengamos casi 40 años, ¿eh? Para no frustrarse, muchas personas eligen no desear. Con el tiempo se vuelven apáticas y entran en estados depresivos. Debajo de la depresión, están el enojo y la vitalidad dormida. 

Entonces, queride ariane, de Sol, Ascendente, Luna o planetas en Aries, con Marte en casas 1, 4, 7, 10 y 12, con Marte en aspecto duro al Sol, la Luna o el regente del Ascendente, hacé actividad física para descargar tus enojos. Movete. Hacelo por tu bien y por el bien de los seres que están a tu alrededor. Dale curso al salvajismo de un modo que no sea destructivo para vos y para tu entorno, porque ¿quién ataja esos enojos?

Hasta acá llegamos por hoy. Gracias por estar ahí, por compartir este pódcast en tus redes sociales y con tu gente querida.

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Luna Nueva en Piscis

Por Lu Gaitán

¡Hola, mis amores! ¿Cómo les va? Hoy les quiero contar sobre la Luna Nueva en Piscis del 13 de marzo. Esta Luna Nueva es para todes pero especialmente para quienes tienen algo en Géminis, Sagitario, Virgo o Piscis en su carta natal. Esta Luna Nueva sucede en el grado 23 de Piscis. Si querés saber en qué área de tu carta natal va a suceder la Luna Nueva, podés consultar el tutorial de las chicas de @aprendeastrologia. 

Cada Luna Nueva marca el comienzo de un ciclo de seis meses, o sea que el 13 de marzo estamos empezando un espacio de tiempo que termina en septiembre con la Luna Llena en Piscis. Piscis es el último signo del zodiaco, o sea que se trata de una Luna Nueva de finales. Suena contradictorio desde la mente racional y binaria, pero si lo vemos como la posibilidad de empezar a soñar la nueva vida que queremos para nosotres y para el mundo, entonces tiene otro sentido. Ahí cambia la cosa. Eso sí, puede ser que en el medio aparezca una melancolía y una sensación de que estamos duelando algo. Una vieja versión que se está yendo, todos los planes que hicimos para el 2020 que no pudieron ser porque pandemia y una forma de vivir que ya no va a ser. El 2020 marcó el comienzo de un ciclo de 40 años, porque Saturno y Plutón juntos, y otro de 200 años, porque Saturno y Júpiter juntos. Algunxs dicen que comenzó la Era de Acuario. Yo creo que todavía estamos agotando la Era de Piscis y empezando a ver cómo es la Era de Acuario, pero no creo que haya comenzado de lleno aún. Tampoco creo que lo veamos en esta encarnación. En dos generaciones más, si aún estamos en este mundo (pues crisis ecológica), estaremos en la Era de Acuario. Les digo esto porque me preguntan un montón sobre la Era de Acuario. De paso aprovecho y respondo consultas por esta vía. Me debo a mi público. Ah re.

Esta Luna Nueva tiene 4 planetas en Piscis, o sea, Sol, Luna, Neptuno y Venus en conjunción, y a Mercurio y Júpiter juntos en Acuario. Podríamos hacer múltiples lecturas, pero yo elijo hablarles sobre el optimismo, la confianza, los grandes ideales y vivir en este mundo. Hay un pensador que me gusta mucho y lo leí bastante cuando estaba en la carrera de Ciencia Política. Se llama Antonio Gramsci. Este señor vivió en Italia y fue preso durante el fascismo. Estuvo en la cárcel muchísimos años y lo sostuvieron sus grandes ideales y el amor de su familia. Obvio que hice su carta y tiene Júpiter en Acuario y Venus en Sagitario. Desarrolló muchos conceptos interesantes. Entre ellos, los de hegemonía y contrahegemonía. Seguro que escuchaste hablar de “lo hegemónico”, algo que decimos muy habitualmente cuando queremos hablar de las lógicas de este sistema capitalista y patriarcal en el que vivimos. Bueno, este señor, Antonio Gramsci, habló de hegemonía y de la necesidad de construir contrahegemonía. Creo que a esta altura ya sabemos que este sistema se sostiene no solo gracias a la represión de la policía y las fuerzas armadas, el funcionamiento de las instituciones y la urgencia de atender nuestras necesidades básicas, sino a través de imaginarios y valores que esta cultura replica y reproduce constantemente. Entonces, belleza hegemónica son los modelos de belleza centrados en las mujeres jóvenes, blancas, rubias y delgadas. La comida hegemónica son los alimentos ultraprocesados, envasados, llenos de conservantes y saborizantes de dudosa procedencia sostenidos por una maquinaria publicitaria infinita y estudios científicos pagados por las mismas empresas que producen esos alimentos. Y así podría seguir dándote ejemplos, pero estoy segura de que entendiste el concepto. En nuestro imaginario colectivo, terreno de lo neptuniano, todo esto es lo deseable y a lo que debemos aspirar. Con Neptuno y Piscis, vienen las imágenes que están tan instaladas adentro nuestro que creemos que son elecciones personales. Pero Gramsci no solo criticaba el sistema en el que vivía, también creía que era necesario construir valores y prácticas contrahegemónicas. Siguiendo los ejemplos que te mencioné, sería empezar a ver el atractivo en otros cuerpos, producir alimentos sanos y encontrar el placer en otros sabores. Gramsci no solo era un critico, también tenía un proyecto con el que soñaba. Y eso implicaba la organización colectiva y terminar con todo tipo de opresión. Como era marxista, hablaba de la opresión de una clase por sobre la otra. La burguesía al proletariado. Creo que estas categorías, al día de hoy, se quedan cortas, sobre todo porque falta la perspectiva feminista, antiespecista y ecologista, pero nos permiten pensar y entender la lógica de este sistema en el que vivimos.

Gramsci creía que vivir significaba no ser indiferentes. Que la indiferencia es apatía, parasitismo y cobardía. Que decir la verdad era revolucionario. Obvio que estoy pensando en la conjunción entre Júpiter y Mercurio de esta Luna Nueva. Y ahí la pregunta necesaria es qué es la verdad, de dónde sale y quién la construye, en qué se basa, cuál de todos los niveles de la existencia estamos leyendo. Ojalá que podamos tener la percepción abierta para ver más allá de nuestro ombligo, después de todo, estamos en presencia de una Luna Nueva con mucho de Acuario, Piscis y Neptuno. En astrología decimos que se trata de indicadores transpersonales, o sea, que van más allá de la persona. Del individuo. O sea, lo colectivo y lo sistémico. Y de este modo, aunque no lo haya dicho Gramsci, que soñemos otras formas de vivir en este mundo, que no solo incluyan a los seres humanos sino a las otras especies. 

Cuando pensamos en todas estas temáticas es muy fácil deprimirse. Y decir “ya fue todo” porque total este mundo fue siempre así y así seguirá siendo para siempre. Que lo mejor que podemos hacer es ser felices mientras podamos (como el meme). En el otro extremo, están el optimismo y la fe de que todo necesariamente va a mejorar. No sabemos bien cómo pero tenemos la certeza que la vida o el universo tienen grandes planes para nosotres. Esta sería la versión típicamente jupiteriana y neptuniana que cree que el universo va a responder a nuestros deseos individuales, o que, incluso cuando aparezcan el dolor y el sufrimiento, tendrán un para qué y que todo va a ser para mejor. Como si el dolor y el sufrimiento tuvieran como objetivo que aprendamos sobre la felicidad. Este tipo de perspectivas me cuestan bastante. Creo que podemos extraer algo bueno de situaciones de mierda, como Gramsci, que estuvo preso durante muchísimos años y escribió altos libros, pero no que estar preso fue para que él desarrolle toda su teoría. La diferencia parece sutil pero no tanto. En relación con el optimismo, Gramsci decía que muchas veces es una forma de defender la irresponsabilidad, la fiaca y la voluntad de no hacer nada. Es una forma de fatalismo, como en las tragedias griegas, donde los protagonistas no podían hacer nada para evitar su destino. Pero sí podemos ser optimistas cuando tenemos la voluntad de hacer cosas en concreto, que modifiquen la realidad en la que vivimos.

Hasta acá llegamos por hoy, gracias por haber escuchado este capitulo de mi flash esotérico y marxista. Y gracias por compartir este capítulo con tu gente querida. Abrazo

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La gran Sala de Espera

Por Nano Barbieri

Todos lo sabemos: hay una distancia entre lo que deseamos o necesitamos y el lapso que nos lleva conseguirlo. Lo que sucede en el medio es el tiempo perdido porque, como dice la canción, la vida es una gran sala de espera. 

Volver a tu casa después del trabajo, acceder a la justicia, subirte a un avión o pagar una cuenta en el banco: todo lleva tiempo, todo conduce a una espera y la espera, como todo, o casi todo en este planeta, es desigual. Esperar el colectivo o volver manejando tu auto, llamar a un abogado amigo o hacer la fila en un juzgado, ser propietario de un pase prioritario en aeropuertos, en bares; los accesos a los medicamentos según las obras sociales, la atención médica, los peajes, la velocidad de internet, de tu celular; el ingreso a un estadio o un espectáculo, la obtención de un documento de identidad o un pasaporte, las cajas del supermercado, el pago por tu trabajo, la actualización del salario; conseguir un banco en una escuela; un turno en un dentista. Todo conduce a la espera, todas las actividades están mediadas por un tiempo improductivo pero que sin embargo podemos calcular o estimar según el estrato social y simbólico en el que nos ubiquemos. Si enfrentamos dos orígenes opuestos y preguntamos por las mismas esperas, las expectativas serán diametralmente disímiles. Y este conocimiento, sedimentado y preciso, se aprende con la experiencia de la vida dentro del mundo social: no todos tenemos derecho a una misma celeridad. 

La espera es un padecimiento y el hacer esperar, como demuestra el sociólogo Javier Auyero, es un mecanismo de dominación. Las esperas generan subjetividades y disciplinan entre quienes deben esperar y quienes no están señalados como sujetos de espera. En su libro llamado Pacientes del Estado, Auyero analiza al Estado, la espera y la dominación política en los sectores populares. “Es una estrategia sin un estratega”, dice el autor, “no es que hay alguien que, a propósito, intencionalmente, hace esperar a los subordinados o desposeídos: así funciona la dominación política”. 

Sin embargo, el uso de la espera como mecanismo disciplinador, no es patrimonio exclusivo de las prácticas políticas, sino que forma parte del más amplio sentido común. Nadie imagina siquiera encontrarse con algún personaje poderoso o reconocido en la cola de un hospital, en un bar, en la entrada de espectáculo o en la parada del colectivo. Hay sencillamente ciertos estratos sociales que no esperan. Para todos los demás, el tiempo muerto. 

Hace pocos días se desenmascaró una serie de vacunaciones de privilegio de dirigentes políticos, empresarios y personalidades de los medios de comunicación, que derivó en el justo despido del ministro de salud de la nación. Las denuncias se replicaron en distintas provincias y localidades, con lógicas más o menos similares. Funcionarios habían decidido de modo más o menos espontáneo que había ciertas personas que debían razonablemente ser vacunadas sin mediar espera. Algunos parecieron incluso sorprendidos por las denuncias de anomalías. Una de las principales dirigentes de la oposición, en un gesto de sorprendente honestidad, dijo: “Nosotros hubiéramos hecho lo mismo”. 

Dice Auyero que lo más complicado para un sociólogo es mirar relaciones: “Lo difícil es no mirar tanto a los actores, sino a las relaciones que los unen y los separan”. La naturalización de las relaciones de poder desenmascara acaso la condición elitista de la dirigencia política y la cercanía química con los estratos económicos y simbólicos más altos de las sociedades. Ahí arriba, la cosa fluye. La gran Sala de Espera, en cambio, deberá tener bien apretado su boleto y esperar que se lea, por fin, su nombre en la pantalla. 

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Piscis: donde confluyen todas las aguas

Por Lu Gaitán

Hola, amores, ¿cómo les va? Hoy les quiero contar sobre el signo de Piscis, el último signo del zodiaco y, para eso, voy a recurrir a la mitología porque ahí hay data infinita que puede ayudarnos a pensar en lo pisciano. Hoy quiero hablarles sobre las sirenas. 

Para la mitología griega, las sirenas eran tan hermosas como como peligrosas. Por entonces, se decía que la voz de las sirenas resultaba increíblemente atractiva para los marineros, que ellos iban a enloquecer con el canto de las sirenas, serían hechizados y encantados por sus voces, terminarían tirándose al mar y serían devorados por los sirenas. Las sirenas de la mitología no tienen nada que ver con la imagen que tenemos de La Sirenita de Disney, como una joven dulce, sensible y entregada. De hecho, la explicación mítica de los naufragios, los ahogos, las tormentas y las inundaciones era que fue culpa de las mujeres, o sea, de las sirenas. Las femineidades como culpables de todo, siempre. La mayoría de las descripciones que conocemos sobre las sirenas dicen que eran mujeres con torso de humana y cola de pez, pero hay otra versión que dice que eran pájaros. En las primeras representaciones del arte griego, las sirenas eran representadas como aves con cabezas femeninas, plumas y pies escamosos. Luego fueron representadas como figuras femeninas con piernas de ave, con o sin alas, tocando distintos instrumentos musicales, especialmente arpas. 

Las sirenas han sido representadas muchas veces en el arte y la literatura en los últimos siglos. La historia más conocida fue escrita por Hans Christian Andersen en el siglo XIX. De este relato, surgió la famosa película de Disney que las niñas de finales de los ochenta y principios de los noventa vimos en nuestras videocaseteras y fuimos a alquilar mil veces al videoclub de barrio. Centennials, no lo entenderian. La Sirenita de Disney toma muchas cosas del relato original, pero va por otro lado. Vamos a hacer de cuenta que soy el chabón de Te lo resumo así nomás. En la historia de La Sirenita, la protagonista tiene una vida feliz en el fondo del mar hasta que se enamora de un príncipe y quiere convertirse en humana para poder estar con él. Por eso recurre a Úrsula, la bruja que le da piernas pero la saca la voz. Te la hago corta: hay un par de idas y vueltas, pero al final triunfa el amor, el amor heterosexual, y Ariel y el príncipe se casan. En el relato original, la sirenita muere. 

¿Cuál es la conexión entre todo esto y el signo de Piscis?

Creo que hay múltiples conexiones. Por un lado, Piscis es el último signo del zodiaco y su símbolo son los peces. Habitualmente decimos que Piscis representa, además, al océano y su inmensidad, ahí donde confluyen todas las aguas del mundo y todo está conectado con todo. Si Cáncer son los lagos, las lagunas y las bahías, Escorpio es el agua del pantano, Piscis es el mar abierto y el océano. 

Piscis es el doceavo signo y viene después de Acuario. En Acuario, aparece la comprensión de que formamos parte de un colectivo, pero en Piscis vamos más allá. Todo lo que sucede en el colectivo me atraviesa por completo, no hay separación entre el individuo y lo que pasa alrededor. Para intentar entender a Piscis, podemos observar cómo funcionan los mamíferos de agua, que están en manada y pueden comunicarse con ondas, aunque estén muy lejos geográficamente. Si pensamos en el océano y en Piscis, hay una suerte de absorción e inclusión de todo lo que existe. De ahí que los manuales de astrología digan que las personas de Piscis son amorosas, no solo en el sentido romántico, sino también de inclusión de todo lo que existe. Suele decirse que son compasivas y difíciles de catalogar, porque se adaptan a los entornos, camuflándose, y tienen el mismo misterio que el mar. 

Las sirenas, en su versión más conocida, son seres del mar, pero no entran en ninguna categoría binaria, porque son peces pero también tienen algo humano. Ni que hablar que la versión anterior de las sirenas es que eran pájaros. Entonces, ¿qué son? Bueno, todo a la vez. Algo parecido sucede con las personalidades piscianas, que pareciera que tienen de todo un poco y no pueden ser etiquetadas categórica y binariamente. Fijate que la sirenita de Disney se llama Ariel. Es el nombre de un varón, pero es una sirena que dice ser mujer. ¿Entonces? Bueno, salite de lo binario porque no lo vas a poder entender. De hecho, también podríamos pensar en el caos, el desborde emocional y las mescolanzas que no tienen demasiado sentido como algo pisciano. Igual que cuando el mar está revuelto. En la versión densa de Piscis, aparece también el costado manipulador, igual que las sirenas seductoras que encantaban a los marineros con sus voces para devorarlos. Suele decirse que el engaño, la confusión, la manipulación y las mentiras son expresión de la versión densa de Piscis y, en este sentido, podríamos vincularlo con los demás signos de agua y con Géminis.

Piscis es una energía asociada con las vivencias espirituales, lo trascendental y lo que va más allá de la persona, el individuo. Como el océano, que conecta absolutamente todo. De ahí que muchas personas con energía de Piscis tengan una gran afinidad y conexión con la espiritualidad, pero también con todo lo artístico y los dramas de la humanidad. La vida espiritual no solo aparece como parte estructural de la vida, sino como un refugio. O sea, usar la espiritualidad como droga y anestesia para no sentir el dolor que nos rodea. Dicho sea de paso, el amor romántico es otra forma de droga. ¿O no sentimos un subidón cuando estamos enamorades y flasheamos que el otre es perfecto? Pero bueno, el amor es lo que nos recuerda que estamos unidxs a lxs demás, que no estamos aisladxs. 

Por otro lado, la espiritualidad es una forma de re-encantar el mundo. Si lo hacemos y lo percibimos como un lugar mágico, entonces muchas de las violencias que tenemos naturalizadas nos van a impactar de un modo distinto. Piscis también es una energía vinculada a las expresiones artísticas, sobre todo si pensamos en el arte como una forma de expresar lo que sentimos más allá de la razón pura y dura, pero además la potencia del arte radica en que logra expresar algo que el colectivo al cual pertenecemos está experimentando, el arte lo simboliza y lo convierte en performance. En las historias de las sirenas, aparece el canto de los pájaros y también el arpa. 

Por último, cuando pienso en Piscis y en la dimensión colectiva, aparece la noción de servicio. Esto también es algo que está muy presente en la personalidad típica de Piscis: el servicio a todo aquel que está sufriendo. De hecho, la figura del mártir, así como el victimismo, forman parte del abanico de posibilidades de lo pisciano, donde hay un sacrificio extremo del deseo personal en pos de los demás. Como la sirenita que sacrifica su voz y su vida idílica en el fondo del mar. Pero si llevamos esto a los seres humanos comunes y corrientes, no siempre es entrega pura, porque muchas veces aparecen las facturas de “yo me sacrifiqué por vos y vos no me diste lo que yo esperaba”, o bien responsabilizar por completo a lxs demás sin tomar responsabilidad por los propios actos. Volviendo a la imagen del mar y el océano, la vida y los demás deciden por mí y yo me entrego a eso, pero luego me quejo porque no sucedió lo que yo anhelaba. Piscis puede ser un poco vístima. Y sí. 

Es interesante que muchas personas con energía de Piscis se parecen más a Virgo, el signo opuesto y complementario, que a Piscis. Esto tiene que ver con nuestra cultura occidental que no nos educa en materia emocional ni en lo espiritual/esotérico. Por eso, vamos a encontrarnos con personas que tienen energía de Piscis o de Neptuno en sus cartas y se parecen más a Virgo que a Piscis, pero esto es una polarización psíquica dada por la cultura en la que vivimos.  

Hasta acá llegamos por hoy. Gracias por compartir este pódcast en tus redes sociales y con tu gente querida. Un abrazo grande y hasta la semana que viene. 

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Descuida, yo te cuido: la corrupción del sueño americano

Por Juli Fantini

Esta reseña contiene leves spoilers.

La conexión entre el estreno de Netflix del fin de semana pasado —I Care a Lot, en inglés— y el documental Framing Britney Spears —Hulu, disponible en plataformas alternativas— es evidente. 

Mientras el relato del movimiento Free Britney que formaron los fans de la cantante en contra de la tutela legal que hace 14 años la tiene “presa” de un sistema en el cual su padre vigila cada aspecto de su vida, en la película, las víctimas son adultos mayores los abusados por el sistema. 

Este thriller con tonalidades de comedia negra es también un comentario social que se torna demasiado sentencioso en su tercer acto, aborda tanto el viejo cuento del gato y el ratón como la institucionalización de una práctica de despojo de quienes son considerados incapaces y, por lo tanto, encerrados en casas de cuidado, despojados de sus bienes y alejados de sus aparentemente inconvenientes familias. 

Además, es un cuento de cómo se triunfa en Estados Unidos: la concreción del sueño americano se visualiza bajo un manto de corrupción, aunque a través de lo que el sistema permite, sus vulnerabilidades y puntos flacos. ¿Les suena?

Marla Grayson –Rosamund Pike, Perdida– es la sociópata a quien se retrata y en cuyas manos, a través de un aceitado sistema –legal, con bemoles–, recae la tutela de esos adultos; mientras que el personaje de Peter Dinklage –Tyrion Lannister en Game Of Thrones– es el gato que la persigue luego de que Marla se mete con la anciana equivocada –Dianne Wiest, la estupenda actriz de la que hubiera sido esperable un poco más de tiempo de pantalla–. 

En el casting también se destacan las breves apariciones de Chris Messina como el abogado del personaje de Dinklage, una especie de Fernando Burlando de allá, que deslumbra.

Entre la oscuridad y la comicidad, se ve, tras un primer acto en el cual nos muestran quién es Marla y cómo trabaja, el conflicto que pone en jaque el aceitado sistema de la estafadora. 

Así, arranca un cuerpo a cuerpo entre dos malos malísimos que no son precisamente antihéroes, sino personas detestables: una delincuente de guante blanco que les succiona la vida a los adultos mayores y un capo de la mafia que tampoco tiene escrúpulos. 

La sátira se impone porque se dan situaciones de muertes seguras a las que, de manera sorprendente, sobreviven. Así y todo, la conclusión deja gusto a poco, por lo moralizante de la propuesta.

Si la naturaleza corrupta del tutelaje y de otras prácticas aceptadas por las instituciones del Estado es el eje de la crítica social; la humanidad que el director les da a sus villanos es aún más incómoda para quien mira. Porque llega un punto en el cual la protagonista usa válidos argumentos sexistas para defenderse mientras que el gánster se presenta como un hijo extremadamente preocupado por su madre.  “¿Con quién te quedás?”, interroga la película. 

“No existen las buenas personas”, dice Marla en su monólogo de presentación. Y se define como “una maldita leona”. Sus caracteres distintivos quedan en claro desde ese momento inicial. Y se sostienen hasta el final. Es decir, es una sociópata —tal como define a su madre— que recuerda al Patrick Bateman de la adaptación de la novela de Bret Easton Ellis, American Psycho, con la diferencia de que aquí se mide contra alguien de su tamaño moral, o inmoral.

Sobra durante el segundo acto una subtrama referida a unos diamantes que Marla encuentra entre las pertenencias del personaje de Dianne Wiest, así como puede reprocharse el tono aleccionador del final. Aunque, al poner el ojo en las injusticias sistémicas del capitalismo, Descuida, yo te cuido hace un buen trabajo desde el humor negro. Cuando se pone melodramática pierde potencia, pero no defrauda en entretenimiento.  

El ojo cortado, la violación más larga

Por Gonzalo Marull

Luego de un largo y difícil año volví a sentarme en una platea, pero lamentablemente no fue la de un teatro, sino la de un cine. Paradojalmente, llegué empujado por el teatro. En la película que elegí están varias actrices cordobesas a las que conozco, he visto lucirse en el teatro independiente y quieren abrirse camino en la industria audiovisual. 

La película se llama La noche más larga y se basa en un hecho real que convulsionó a la ciudad de Córdoba a comienzos de este siglo: el caso del “violador serial”. 

Durante la mitad de la película, que es corta, vemos al violador violentando o violando mujeres. Vemos los cuerpos de las mujeres desnudos siendo vejados, a diferentes velocidades y con música de fondo. La otra mitad de la película es una especie de documental. 

Salí del cine con el ojo cortado, como el de la película El perro Andaluz.

La contradicción que me embarga es muy grande. Quiero que a los y las colegas que hacen cine en Córdoba les vaya siempre muy bien. Pero no puedo pasar por alto uno de los debates al que me remitió enseguida la visualización de esta película.

La forma es el contenido que sube a la superficie, decía el gran poeta Víctor Hugo. Cada decisión formal, entonces, tiene un vínculo directo con el contenido, con lo que se quiere decir, nombrar, transmitir. Por eso, en el cine, cada elección de plano, cada vez que decidimos dejar algo dentro o fuera de cuadro, cada movimiento de cámara dicen mucho de lo que hay en el fondo de una película, de su poética, de su detrás, de su idea. Conducir la mirada de otras personas exige una gran responsabilidad. El qué mostrar y qué no forman parte de una discusión que se sostiene en una línea muy fina. Pero fundamentalmente el cómo es lo que termina de dar la forma. En definitiva, podríamos decir que estamos hablando de la ética del cine. Tener una cámara en la mano conlleva un poder e implica una toma de decisiones constante. 

Podemos hacer un recorrido de este debate viajando a 1961. En ese año, Jacques Rivette publicaba un artículo en la revista francesa Cahiers du Cinema titulado “De la abyección”. Este fue retomado luego por Serge Daney como “aquel artículo que le permitió no olvidar nunca esa película”, inclusive, sin haberla visto. La película era Kapo, un film del año 1960 ambientado en los campos de concentración nazis, y la nota se centra en un travelling en particular. En el artículo, Rivette describe: “Observen, en Kapo, el plano en que Riva se suicida arrojándose sobre los alambres de púa electrificados: el hombre que en ese momento decide hacer un travelling hacia adelante para encuadrar el cadáver en contrapicado, teniendo el cuidado de inscribir exactamente la mano levantada en un ángulo del encuadre final, ese hombre merece el más profundo desprecio (…). Hay cosas que no pueden abordarse más que con temor y un sincero escalofrío”. 

Embellecer una imagen tan catastrófica, tan cargada del significado de una época es repudiable para Rivette. Y de ahí en más se establece una discusión sin fin.

Un año después, José Luis Guarner se hizo eco de la polémica aparecida en Cahiers du Cinéma en un artículo titulado “Las gafas de Parménides”. Guarner adhería a la reflexión y denunciaba: “Nada más fácil que desenmascarar a los cineastas mentirosos, quienes tras una apariencia brillante de profundidad solo buscan deslumbrar o impresionar al espectador sin reparar en los medios. No basta mostrar una fila de hombres y mujeres desnudos haciendo cola ante la entrada de una cámara de gas para lograr una denuncia válida contra el nazismo”. 

“Es necesario mostrar esto porque pasó y no hay que olvidarlo”, responden muchxs artistas que creen necesario mostrarlo todo, como una especie de documento que se direccione una y otra vez hacia nuestra memoria colectiva.

Pero aquí deberíamos detenernos y preguntar: ¿no juega también un papel importante el cómo mostrar? ¿No es ahí donde se dirige el artículo de Rivette?

La reflexión puede resultar sorprendente después de que buena parte del cine actual se haya articulado a partir de la voluntad manifiesta de buscar formas expresivas de exaltación de la violencia sin que existan muchos debates sobre la ética de la forma de las imágenes. 

A partir de la descarnada escena de tortura de Roma, città aperta, se perdió la conciencia de que el cine moderno era cruel y que el espectador debía aceptar esta crueldad mirando, si era necesario, de cara al horror. Cerca de cincuenta años después de que Rossellini mostrara las torturas del nazismo, Tarantino abandonó su trabajo en un videoclub para debutar en la dirección cinematográfica con la puesta en escena de un acto de tortura. En Reservoir dogs, un grupo de mafiosos tortura a un policía que ha tomado como rehén. La víctima está atada a una silla, la golpean, le cortan un trozo de oreja y rocían todo su cuerpo con nafta. Tarantino muestra toda la escena de tortura, pero, en este caso, el efecto que produce la exposición del horror es el de la diversión. La crueldad no tiene límites, el sufrimiento de las víctimas no cuenta, todo forma parte de un gran chiste visual que pretende poner en jaque la importancia que le da la sociedad al entretenimiento. 

Serge Daney decidió recuperar la polémica sobre el travelling de Kapo en los años ochenta. Daney reconocía que si algo había aprendido en el ejercicio de su oficio era la creencia de que se debe “tener en cuenta que la esfera de lo visible ha dejado de estar enteramente disponible, que hay ausencias y huecos, imágenes que faltarán siempre y miradas para siempre insuficientes”. 

Quizás, la verdadera ética del cine pueda consistir en el respeto hacia aquellas áreas de visibilidad que no están disponibles, en no querer verlo todo y no forzar la imagen de aquello que no quiere, o no necesita, dejarse ver.

Por eso, cuando le preguntaron a la gran directora de cine argentina Lucrecia Martel por qué había dejado afuera de su película Zama la escena de la violación a la mulata, que sí estaba en el libro de Di Benedetto, ella contestó de manera contundente: “La saqué aunque a muchos compañeros les parecía buena. Pero si vivís en un país en el que cada día matan a una mujer y filmás una escena de violencia contra una mujer, aunque puedas dar muchos matices sobre las circunstancias, es intolerable. Me parecía imposible que no remitiese a una idea errada: que la violencia sobre una mujer tiene razones poéticas para ser cometida. Para una mujer, cuyo cuerpo es la escenografía de esa situación, es muy difícil tener ganas de hacer lecturas sobre eso. Dirán que con esa posición políticamente correcta se terminaron las situaciones de violencia de género en mi cine. Hasta que esto mejore, sí. No podemos avalar con discursos públicos escenas que abonan la fantasía violatoria de los hombres. No he visto una sola película, por más que el resultado sea el desprecio por la persona que abusa de su poder, que en el fondo no esté realizando una fantasía violatoria. Es lo que sucede con Irreversible: la elaboración que hace Gaspar Noé de la violencia me parece una porquería. En nuestro país, mueren mujeres diariamente en manos de parejas, ex parejas, familiares o vecinos. Es insoportable. Me dirás que es una postura extremista, que niega las cosas que suceden. Puede ser, pero por un tiempo prefiero que no proliferen los crímenes de mujeres en el cine, la literatura, lo que sea, porque no estoy segura de que estemos pudiendo reflexionar sobre eso, y más bien sospecho que banaliza el cuerpo de las mujeres, e incluso incita a cierta violencia”.

Se puede discutir si el fin que hay detrás de la película sobre el “violador serial” es válido o no, pero la cuestión acerca de la ética no es tratar el tema de la violación, sino mostrarla. 

¿Aporta a la hora de tratar un tema tan sensible como la violencia de género mostrar el acto de la violación? ¿No ocurrirá, como dice Martel, la banalización del cuerpo femenino y de una situación tan violenta? 

Peor aún si encima revictimizamos a las víctimas en ese gesto audiovisual.

Tal vez valga ser anti-ético si se trata de romper con aquello que nos es impuesto, como un gesto de rebeldía, de desacato, así como lo hicieron en su momento Pasolini o Rosselini. 

Diferente es, creo, si atentamos contra la ética que se funda desde abajo. Una ética que funciona como respuesta a la que ciertos poderes quieren imponernos y que sirve como principio de unificación de las personas oprimidas.

Luna Llena en Virgo

Por Lu Gaitán

¡Hola, mis amores! ¿Cómo les va? En el capítulo de hoy, les quiero contar sobre los tránsitos de esta semana. Por un lado, Mercurio ya se puso directo en el signo de Acuario y, además, vamos a tener la Luna Llena en Virgo el 27 de febrero. Esto quiere decir que podemos esperar unos días de grandes revelaciones. Siempre digo que la claridad de la Luna Llena en el cielo es como un reflector que alumbra nuestras experiencias, pensamientos y emociones. Alumbra la luna. Con la Luna Llena no hacemos intenciones ni formulamos deseos, simplemente observamos y registramos los frutos de lo que sembramos hace seis meses con la luna nueva en Virgo. 

Los días previos a la Luna Llena y el mismo día de la Luna puede ser que sintamos todo intensamente y que aparezcan los escenarios típicos del desborde emocional. Si estás muy desbordada, lo mejor es no tomar decisiones ahora y dejar que decante. No todo tiene que ser ya. También puede ser que estemos con insomnio. Con relación a esto, me gustaría contarles que hace poco tiempo salió una investigación de la Universidad de Quilmes donde científicos habían comprobado esto del insomnio en noches de Luna Llena. Algo que les brujis decimos hace muchísimo tiempo. Por otro lado, si siempre tenés insomnio, entonces, como diría Luismi, no culpes a la noche y consultá a un profesional de la salud. 

La Luna Llena del 27 cae en el signo de Virgo, en el grado 8 de Virgo. Así que tendrías que revisar en qué parte de tu carta tenés el grado 8 de virgo. Las chicas de aprendeastrologia van a hacer una guía que podés consultar en su muro de Instagram para ayudarte a buscar dónde te cae la Luna Llena. 

Para hablar de esta Luna Llena en Virgo, te quiero contar el mito de Astrea. Según la astrología tradicional, esta diosa representa la energía virginiana. Astrea gobernaba a los seres humanos durante la edad de oro. No tenía que hacer ningún tipo de esfuerzo, porque los seres humanos que vivían en la tierra por entonces, realmente anhelaban la paz y confiaban en las decisiones de Astrea. De hecho, ella era la diosa de la justicia y era hija de la Prudencia y el Pudor. Durante la edad de oro, los dioses y los seres humanos solían interactuar. A lxs dioses les gustaba estar viviendo en la Tierra, porque este era un lugar donde había alegría. Fue la desconfianza lo que marcó el final de la edad de oro y el comienzo de la era de plata. Zeus, hijo de Cronos, había destronado a su padre usando la fuerza. Este evento sembró la desconfianza y vino la guerra entre los seres humanos. De este modo, los seres humanos ya no confiaban en el futuro, en el porvenir de la humanidad. Astrea entonces se fue a vivir a la montaña. O sea, que las personas que querían su consejo tenían que hacer el esfuerzo de ir a buscarla lejos del resto de la humanidad. Después de la edad de plata, vino la edad de bronce y, en este periodo, los seres humanos siempre estaban en guerra o en algún tipo de conflicto. De esta manera, Astrea abandonó la tierra y se instaló en el cielo en la constelación de Virgo. Luego, vino la edad de hierro y los seres humanos tuvieron la sensación de haber sido desterrados del Jardín del Edén. Los humanos que vivían por entonces, cuando estaban en algún tipo de situación critica, le pedían ayuda a Astrea para que bajara del cielo y arreglara la situación. 

El mito de Astrea tiene elementos del signo de Virgo, no solo porque aparece este retiro de la civilización, donde Astrea se va a vivir a la montaña y se vuelve una ermitaña –la figura del ermitaño es bien virginiana (y capricorniana)–, sino porque además lxs seres humanxs iban a pedirle consejos. Esto también es propio de la energía de Virgo: la sabiduría que tiene como base la experiencia y la necesidad de hacer lo correcto y lo perfecto. Pero, además, en el mito de Astrea aparece el registro de que todo en este plano está corrompido y, por eso, aparece la fuga a la montaña primero y a los cielos después. Y en lxs humanxs viene la sensación de haber sido expulsados del Jardín del Edén. 

Entonces, trayendo este mito a la situación actual que estamos viviendo, me gustaría preguntarte: 

  • ¿Cómo es tu participación en este mundo? ¿Estás en modo ermitaña, te aislaste y tenés tu Jardín del Edén privado, donde las problemáticas de esta época no te tocan y vivís en Disney?
  • ¿Estás tan atravesada por lo que estamos viviendo que todo te conmueve y te deja como un trapo de piso?
  •  ¿Tenés la sensación de haber sido expulsada de un paraíso, previo al 2020 y solo querés volver a ese tiempo previo? No creo que sea posible. Y te menciono el 2020 no solo porque empezamos un ciclo de casi 40 años sino porque, además, en Argentina, entramos en cuarentena después de la Luna Llena en Virgo del 2020. Además, para la época de la Luna Nueva en Virgo del año pasado, en Argentina empezaron a aflojar las restricciones de movimiento. O sea que todo está conectado con todo. 
  • ¿Y cómo venís con tus proyectos? ¿Estuviste poniendo manos a la obra en eso que querés que suceda o venís postergando esperando quién sabe qué cosa? Virgo puede manifestarse como la postergación infinita esperando la circunstancia correcta y perfecta pero también es el signo de las labores manuales, o sea, del hacer. 
  • Por otro lado, esta Luna Llena en Virgo sucede en trígono a Urano. Virgo es un signo de tierra mutable, o sea, que nos trae información sobre cómo nos adaptamos a los cambios (o no) en un nivel práctico y concreto. Entonces, ¿cómo te estás llevando con esta nueva cotidianeidad, nueva normalidad, nuevas rutinas?
  • En esta misma línea, me parece interesante recordarte que con Urano en Tauro vino una gran cantidad de temáticas, entre ellas, la ecología, la forma en que producimos los alimentos y cómo comemos. Entonces, ¿cómo estás comiendo? ¿Tenés una alimentación que te da los nutrientes para que las defensas estén altas? Pero, además, ¿tenés espacio y tiempo para hacer actividad física y estar al aire libre? Muchas veces no prestamos atención a esto porque no tenemos buena información, o no tenemos el tiempo, pero muchas otras veces no lo hacemos por comodidad. Entonces, estos días de Luna Llena en Virgo trígono a Urano, puede ser que aparezcan estas temáticas. Porque Virgo no solo es la higiene, el barbijo y llenarse de alcohol en gel, también es el alimento que fue producido siguiendo los ritmos de la naturaleza. Siempre meto la ficha, ya sabés. 
  • Por último, a nivel vincular, teniendo en cuenta que la Luna Llena es en oposición a Venus, ¿qué rol estás ocupando? ¿Estás tan atenta a las necesidades de lxs demás que te olvidaste de vos misma? Esto mismo aplica a las cuestiones colectivas que te mencionaba antes, ¿tenés algo de espacio para el placer? Esto no te va a convertir en una persona menos comprometida, simplemente te va a ubicar en un lugar más entero a la hora de lidiar con las problemáticas de este mundo.

Y hasta acá llegamos por hoy. Un abrazo grande y gracias por compartir este pódcast con tu gente querida y en tus redes sociales. ¡Feliz Luna Llena!