Paco Giménez no es un robot, es un Dios de vinilo.

Por Gonzalo Marull

El teatro es una experiencia irreemplazable para las y los que lo amamos. Por eso, volver a entrar a una sala es como volver a entrar a tu casa de la infancia, a la confitería donde te enamoraste por primera vez, a tus sueños, o a un templo sagrado. 

Irónicamente volví a un teatro el 1 de mayo, el día de los trabajadores y las trabajadoras; y digo irónicamente porque la emergencia cultural debería haberse declarado hace mucho tiempo en nuestro país, y aún así las y los artistas estaban allí, entregando todo, un día en donde, en realidad, deberían estar descansando. 

Volver al teatro La Cochera es, entonces, volver a encontrarse con la familia. 

Los cuidados de la sala son extremos, sentí que el único virus que podés contagiarte allí es el del arte. Llenás una ficha, te repiten todo el tiempo que mantengas la distancia, que no te saques el barbijo, que seamos amorosos con las personas que nos rodean. 

El ambiente es amplio y ventilado. 

Siento lo mismo que he sentido durante veinticinco años en esa platea, un deseo profundo de vivir la experiencia teatral “cocheril”. Imagen, desenfado, azar, despliegue físico, histrionismo. 

Comienza la obra. 

El iluminador, Pablo Chiaretta, coloca unos spots de pie y otros de piso en su lugar. Luego esos artefactos bien visibles para lxs espectadores crearán una alquimia lumínica única, con unos momentos de sombras que son increíbles. 

Entra a escena un adolescente con un buzo GAP con capucha puesta y un barbijo negro que impide que veamos su rostro. La música ya nos eriza la piel. Los movimientos del adolescente son únicos, sensuales, vitales, indescifrables. Ya te hace sentir bien. Tomaste la decisión correcta. La obra te va a clavar una flecha en el corazón. Cuando termina la música, y se saca el barbijo y la capucha, descubrimos que el adolescente es Paco Giménez. 

Me sorprendo. Me pregunto: ¿qué edad tiene Paco? 

Él, luego, evocando a Walt Whitman dirá: “Flor de vejez es esta, superior a la flor de la juventud”. 

A esta altura creo que Paco no tiene edad, es un highlander en la tierra del teatro o un Dios del Olimpo cordobés. Es ese espíritu inquieto que practicaba pasos de comedia con su madre, todos los días, a la hora del almuerzo. Es el niño que se crió con tres madres más: la Universidad, la Chispa y la Cochera. 

“Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también”.

Paco nos explica que GAP es una sigla que significa: Giménez Alias Paco. Nos reímos. Una espectadora comienza a abrir un caramelo muy lentamente, se hace interminable su movimiento y el sonido latoso. Paco la mira. Hace una pausa. Espera. Y lo que hace un año podía haber sido algo tremendamente molesto hoy se transforma en una señal. El teatro es eso. Una espectadora modificando la escena para hacer de esa función algo único e irrepetible. 

Paco canta “Demais” de Tom Jobin y captura nuestras almas. Es un médium, un hechicero, un brujo. 

“Todo el mundo piensa que hablo demasiado
y que he estado bebiendo demasiado.
Que esta vida agitada
no sirve de nada.
Incluso dicen que me he estado riendo demasiado
y que cuento demasiadas anécdotas.
Nadie sabe que esto sucede porque
pasaré toda mi vida olvidándote.
Y la razón por la que vivo estos días banales
es porque estoy triste, estoy demasiado triste.

Y es por eso que hablo demasiado,
por eso bebo demasiado.
Y la razón por la que vivo esta vida
demasiado agitada
es porque mi amor por ti es demasiado inmenso”.

La belleza trepa por las paredes azules. 

En la guitarra acompaña con maestría Rubén Cirigliano y danza sobre una silla de computadora con rueditas. 

“Me permito ser otro”, nos dice Paco. Y a mí se me viene a la mente una frase que dice el personaje del Profesor en la obra teatral Clase de Guillermo Calderón:

“Me gusta María, porque canta. Y no se puede cantar y mentir al mismo tiempo”.

“¿Quieren que les cuente un secreto?”, susurra Paco: 

“No puedo ser feliz, no te puedo olvidar”. 

Un robot no podría nunca hacer lo que Paco hace. Nunca. Y la metáfora me hace sonreír. Por primera vez en una pandemia intermediatizada por la tecnología, sonrío al sentir esta epifanía. 

“Soy un LP, un disco con un lado A y un lado B, un lado muy triste y un lado algo alegre. Un lado sufriente y otro más relajado”.  

Paco es un disco de vinilo. Es el Dios del vinilo. 

Paula Lombardelli es la partenaire ideal para Paco. Mientras ella muda su vestuario muchas veces a lo largo de la obra, Paco se mantiene estoico con su buzo GAP. Paula canta (el momento en donde canta “Libre de mí”, mientras Paco y Rubén toman té, es precioso), hace percusión (con todo) y maneja los tiempos de la escena con maestría. Paco, Paula y Rubén son el trío perfecto. 

“Tú no sabes nada de la vida, 

tú no sabes nada del amor, 

eres como una nave a la deriva, 

tú vas por el mundo sin razón. 

¿Qué sabes tú lo que es estar enamorado? 

¿Qué sabes tú lo que es vivir ilusionado? 

¿Qué sabes tú lo que es sufrir por un cariño?”.

A esta altura de la obra nos damos cuenta de que Paco les canta a sus ex amores. Y en ellos se representan los nuestros. Y tenemos ganas de cantar y desgarrarnos y emborracharnos con tanta melancolía. 

Le siguen en el extraordinario repertorio Quiéreme y verás, Me vuelves loco y Hay que vivir el momento de José Antonio Mendez, Pienso en vos de Mogol y Lucio Battisti, Si me enamoro de Horacio Molina y Sergio Mihanovich, Vivir así, morir de amor de Camilo Sesto, De lo que te has perdido de Dino Ramos, A Tua presença de Caetano Veloso, y más. Mucho más. Su apetito musical es insaciable. 

Paco nos cuenta finalmente otro secreto:

“En la Antigüedad, las silenas, unas pequeñas cajitas de madera, tenían motivos pintados, muy chistosos, en la tapa, como chanchos con joyas, liebres con flores. Temas grotescos. Cuando las abrían, adentro había drogas. Bueno, así soy yo ridículo por fuera, de apariencia graciosa, desdichado en el amor, pero por dentro tengo otras cosas, muchas cosas”. 

Cosas que no voy a contar, porque es hermoso escucharlas de la voz de Paco. 

Y salta, se tira al piso, baila, habla en inglés, en portugués. Hace silencios que son manantiales solares. 

Y logra traspasar esa barrera tan difícil que es el barbijo ocultando los rostros y el público distanciado entre sí. Quedan solo las miradas sensibles. Y Paco va directamente allí. 

Me volví a casa lleno. Con el pecho caliente. Intentando dar sentido a todas las emociones que viví en una hora que se me pasó volando, como si hubieran sido unos minutos, esos minutos en donde mi madre me acariciaba el pelo cuando yo estaba “chinchudo” y finalmente me dejaba atrapar por la ternura del sueño. 

Háganse un favor y regálense una noche en la Cochera, vayan a ver “No soy un robot”. Paco te va arrancar el corazón directamente con su boca, mientras Paula, Rubén y Pablo van a robarles el fuego a los Dioses para entregárselo al teatro, que tanto lo necesita en estos días tan aciagos. 

No soy un robot. Con Paco Giménez (voz y dirección), Paula Lombardelli (percusión) y Rubén Cirigliano (guitarra). Iluminación (Pablo Chiaretta). 

Funciones: sábados de mayo a las 21.30 en La Cochera, Fructuoso Rivera 541. 

Para adultos. 55 minutos.

Entrada: $500; estudiantes y jubilados, $400. 

Reservas por teléfono: 351-6698946 y 351-3870750

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Luna llena en Escorpio

Por Lu Gaitán

Hola, mis amores, ¿cómo les va? Hoy les quiero contar sobre la Luna Llena en Escorpio. Siempre que hablamos de Escorpio, temblamos. Bueno, no sé si es para tanto. ¿O sí? Esta Luna Llena en Escorpio se considera una súper luna porque está muy cerca de la Tierra. En general, lo que pasa en estos casos es que las emociones se sienten más fuertes. Como toda Luna Llena, podemos estar con insomnio, pero también puede ser que estemos enojadas, frustradas, hartas, con ganas de mandar todo a la mierda. Pero ¿cuáles son las temáticas de esta Luna Llena? Bueno, de todo esto te cuento en este capítulo. 

Como siempre digo, las Lunas Llenas cierran procesos que empezaron seis meses atrás. Así que puede ser interesante que te preguntes, observes y revises cuales son las conexiones que hay entre tu vida entonces y tu vida ahora. ¿No ves? Fijate de vuelta. Pensá en el mes de noviembre de 2020. Hacé memoria. 

Esta Luna Llena es para todes, pero especialmente para quienes tienen algo de Tauro, Leo, Escorpio y Acuario en su carta natal. Yo diría que entre el grado cero y el grado 14/15 de esos signos. Ahí donde te haya caído la Luna Llena en tu carta natal, ahí es donde vas a estar terminando un ciclo. Por suerte las amigas de aprendeastrologia prepararon una guía para que calcules dónde te cae la Luna Llena. Fijate en el feed de su perfil de Instagram. 

Para pensar en esta Luna Llena, quiero hablarte de la diosa Kali de la mitología hindú. Kali es una diosa que suele estar representada con un collar de calaveras y con la cabeza de un demonio en sus manos. Para nuestra perspectiva cristiana, esto es un montón. Sobre todo, si comparamos la figura de Kali con la de la Virgen María, representada con cara lánguida y siendo encarnación de la dulzura, la suavidad y el amor incondicional. Es cierto, hay otras figuras que tienen un componente guerrero importante como Juana de Arco que es santa, o la Virgen Desatanudos que, aunque se la ve dulce, está pisando una serpiente. Para el cristianismo, la serpiente es encarnación del mal, mientras que, para otras culturas, significa otra cosa, completamente diferente. De hecho, para los hindúes, la serpiente es la kundalini. Cuando la serpiente despierta, comenzó nuestro proceso de conexión con la divinidad. Para la astrología, la serpiente es un animal asociado a Escorpio. Si querés meterte en esto de la serpiente y los animales asociados a Escorpio, hay un capítulo de Bruji Pop que habla de esto.

Pero esperá, porque me voy por las ramas, vinculando todo con todo, pues Géminis. Entonces, volviendo a Kali, ella es una diosa madre. La imagen de Kali suele generarnos mucho rechazo, por el collar de calaveras, porque sostiene la cabeza de un demonio y porque de suavecita no tiene nada. De ahí que Kali sea tan temida pero también ampliamente venerada entre los hindúes. Hay una particularidad sobre Kali y es que, si bien es una diosa guerrera, no hay sadismo, ni crueldad, ni maldad. Es una diosa que, cuando se enoja, muestra los dientes y se defiende. Kali se pone picante cuando atacan a les niñes y a todo aquel que sea vulnerable. Kali actúa impulsada por el enojo o, como decimos en el barrio, cuando la sarparon. Cuando siente que hay algo o alguien que no respetó los límites, que tuvo un comportamiento abusivo o invasivo. Hay un detalle interesante sobre esta Luna Llena en Escorpio y es que el dispositor de la Luna es Marte y Marte acaba de entrar en el signo de Cáncer. Así que observá las emociones de estos días, fijate si te sentís sarpada en algún ámbito de tu vida, o si estás enojada porque creés que aquellos que son vulnerables no están siendo respetados. Observá esto y observalo con atención porque puede ser que esto aplique a cuestiones de tu vida individual pero también a gran escala. ¿Por qué hago referencia a cuestiones colectivas? Bueno, porque el colectivo está mega sacudido, pero además, porque hay aspectos a Urano en Tauro y a Saturno en Acuario. Y porque el regente moderno de la Luna Llena en Escorpio es Plutón y este está en Capricornio desde el 2008. Algunos dicen que es la caída del patriarcado. Yo no creo que sea tan así, aunque me encantaría, pero sí creo que este tránsito es sincrónico con una gran crisis del capitalismo industrial, las estructuras piramidales y el cuestionamiento profundo al extractivismo y la destrucción ambiental. Así que, por estos días, vamos a tener nueva evidencia de este sistema. Como dice Lisa Simpson, todo el maldito sistema está mal. La Luna Llena deja en evidencia todo. Le pone un reflector, una luz a nuestras problemáticas. Y, antes de que te escudes, no es culpa de la luna, solo que por estos días lo vemos. Las responsabilidades son humanas y, sobre todo, la responsabilidad es de quienes detentan el poder. El 1 % de la humanidad.

Por estos días, tenemos la disputa por las clases y la presencialidad, las vacunas, la mega minería y la posibilidad de volver a fase 1. Estamos todes en una y todes argumentando más o menos lo mismo, que queremos defender a quienes son vulnerables. La subjetividad y reactividad de estos días, amiga. Puf. Qué picante. Estamos todes encarnando a Kali, enojades porque sentimos que nos están sarpando. En España, tenemos el avance de la derecha extrema, con Vox a la cabeza, pero como representación de un movimiento social. Tremendo este mundo en el que estamos.  

Por otro lado, la Luna Llena en Escorpio sucede en oposición a Urano, Mercurio y Venus. Pero también en cuadratura a Saturno. Si tuviera que traducir en criollo qué significa esto a nivel individual, yo creo que con esta Luna Llena estamos viendo la tensión entre una parte nuestra que necesita seguridad en materia vincular y otra que necesita novedad. También creo que uno de los temas centrales de esta Luna Llena es el control y nuestro deseo de que las cosas sean exactamente como queremos. Que la vida esté customizada a nuestro gusto, como si fuera una lista de reproducción de Spotify. Pues no, mi ciela. No va por ahí. Controlar no podemos controlar nada. Lo que podemos hacer es elegir si le vamos a dar curso a lo que sentimos. O sea, si vamos a terminar una relación porque estamos desencontrades, si vamos a renunciar a un trabajo porque nos pagan poco, si vamos a mandar a cagar a nuestro jefe porque nos escribe a las 11 de la noche y se aprovecha del home office, emigrar a un entorno rural si estamos queriendo dejar la ciudad, volver a escribirle a alguien con quien estuvimos en el pasado solo porque soñamos con esa persona y muchos otros ejemplos. No vamos a poder evitar sentir lo que sea que estemos sintiendo, lo que sí podemos hacer es elegir si le vamos a dar curso o no y de qué modo. Para muchas personas, esta Luna Llena va a dejar en evidencia que algo se terminó. Mi consejo es que no actúes en caliente, pero bueno, es mi perspectiva, vos sabés mejor que nadie. Si te lo venís procesando hace tiempo, entonces tal vez ya no haya mucho que decir o que hacer. Si es algo de estos días, me parece necesario esperar un poco más. 

La diosa Kali sale a cortar cabezas cuando se siente sarpada. O sea, corta de cuajo cualquier situación. Un detalle interesante sobre la diosa Kali es que se calma cuando baila hasta quedar exhausta. Así que antes de tomar una decisión en plena efervescencia, movete. Cuerpo, cuerpo, cuerpo. Después ves qué onda. Y, bueno, probablemente, las sesiones de terapia de esta semana sean súper interesantes y haya mucha data para procesar. Porque las Lunas Llenas dejan en evidencia muchas cuestiones y una Luna Llena en Escorpio, nos deja al desnudo. Si no estás haciendo terapia, te lo súper recomiendo. No importa cuándo escuches esto.

Bueno, mi vida, mi amor, hasta acá llegamos por hoy. Te mando un abrazo gigante.  

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Axl Rose

Por Nano Barbieri

Yo no lloro. 

Pablo me invitó a Chile, como invitan los que saben hacerlo: Tengo todo listo, dijo. Y nos fuimos a ver los Guns & Roses en octubre del año 2016 al Estadio Nacional de Santiago. Un viaje al fondo de la nostalgia, a los ojos de dos tipos de casi cuarenta. 

Me inquieta el poder de algunas metáforas, ese instinto fundamental del hombre, según Nietzsche: conocer es simplemente trabajar con la metáfora favorita de uno. ¿Dónde queda esa llama piloto, ese lugar de la memoria en el que se acumulan sensaciones, recuerdos, o incluso algo parecido a la esencia de cada uno de nosotros? Me fascina que no podamos evitarlo. El mundo de la tecnología, por ejemplo, crece a base de metáforas. La nube es la más conocida de todas: ¿quién de nosotros no imagina que sube sus archivos a un espacio inmaterial, aun cuando sabemos que se trata de ciudades de servers climatizados en algún remoto lugar del planeta? Esta nota quedará, indefectiblemente, guardada en la nube. En las dos. 

Pablo va adelante. Subimos al avión, con la expectativa de quien hace algún tipo de terapia alternativa. Nos sometemos a los controles y nos sentamos en una butaca mínima de esa botella con alas que nos va a cruzar al lado flaco de la cordillera. Me cuesta no pensar en lo absurdo de viajar de un país a otro para ver el recital de una banda que hace dos décadas que no toca. ¿Se reunieron para juntar guita?, ¿estaría mal eso?, ¿es un choreo para nostálgicos como yo? Cierto impulso, sin embargo, me da la sensación de que es necesario llegar, una especie de revancha con no sé qué de la vida. De la adolescencia, bah. 

Llegamos a Santiago y dejamos las mochilas en un hostel, ahí donde se despliega esa idea tan occidental de cultura universal edulcorada e ingenua, aunque sugestivamente cálida. Carteles con la distancia a Londres, a Tokio, Río de Janeiro y Nueva York. Hay alemanes, otros argentinos, alcanzamos a ver un grupo brasilero de jugadoras de vóley. ¿Vinieron todos al recital? Es improbable. 

Empezamos una caminata de cuarenta, cincuenta cuadras, tal vez cien. Tomamos cervezas entre advertencias de desconocidos: te agarra un paco y vas preso. Un temor adolescente incorpora esa adrenalina para el recital. El estadio es majestuoso y su recuerdo tenebroso: fue lugar de tortura y fusilamiento y hoy entramos todos ahí, a cantar. ¿Cómo se llama esa nube que guarda en el ambiente cada una de todas esas energías? Es hermoso que aquello sobreviva en la memoria y que pueda, también, convivir con esto. No me reconozco entre el público que es rockero, apenas más grande que yo y viste, casi en su totalidad, de negro. Yo quiero verlo a Axl Rose. Empieza a caer el día y las piernas me pasan factura, estoy más cerca de los cuarenta que de 1993, aquel año en el que lo único que quería en mi vida, era ver tocar a los Guns & Roses en Buenos Aires. Era muy chico.

Necesito confirmar que Axl existe, que Slash es de verdad y que puedo escuchar esa música tocada frente a mí. Podría subir y cantar todas las canciones, si fuera necesario. Pienso incluso en esa posibilidad. A medida que nos acercamos al inicio del show, soy pura abstracción. Nada de lo que pienso es realizable, nada de lo que siento es sostenible. ¿Dónde está Pablo? Me quedo solo y oscurece. 

Suena una distorsión, como de quien enchufa los equipos con volumen alto. Se apagan las luces del público y estallan fuegos artificiales al costado del escenario. No puedo ver a nadie, tal vez no haya nadie ahí. Pero, entre el humo y el alarido de la gente, aparece Axl Rose y pregunta: Do you know where you are? ¿Sabés dónde estás? Y fue químico, como mezclar pastillas Menthos con Coca Light, como un encendedor con un desodorante. Lloré como un cuerpo exorcizado, como un niño perdido que encuentra a sus padres después de horas de caminar por la playa. Lloré como no recuerdo haber llorado antes. Fue una descarga eléctrica sobre un cuerpo desatento. ¿De dónde salió todo eso? ¿En qué parte de la nube había quedado guardado? ¿Por qué no era consciente de todo esto? 

Yo no lloro. O no me acuerdo de que, a veces, también lloro. Salimos del recital y, entre las canciones que todavía sonaban en mi mente, pensaba en aquellos días, en mis amigos de la infancia, en las tardes en casa cuando tirábamos la pelota al techo, me acordé de cuando compraba zapatillas con papá y mamá y cortábamos el pasto escuchando la radio. Y más tarde pensaba, también, que tal vez por esto no podríamos vivir eternamente. 

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A los árboles

Por Lu Gaitán

Hola, mis amores, ¿cómo les va? Hoy les quiero contar sobre los árboles, ya que estamos empezando la temporada Tauro y también tenemos el Día de la Tierra el 22 de abril. 

Hay un punto en común entre las brujas de Europa, las culturas ancestrales de América Latina y Asia: la naturaleza es una entidad viva, no solo porque nace, crece y muere, como sostiene la ciencia, sino porque tiene una personalidad, un campo energético, una vibración. Los humanos no estamos por encima de los árboles, los animales o las montañas, sino que formamos parte de un entramado vivo. Un ecosistema, como decimos por estos días en lenguaje científico. 

Algunos pueblos originarios de América Latina se refieren a los árboles como nuestros hermanos. Algunas culturas incluso van más allá y no hay diferencia entre los árboles y los seres humanos. El árbol no está ahí fuera, sino que ese árbol soy yo. Seres humanos y árboles nos sostenemos en una postura erguida, la única diferencia es que nosotres podemos movernos y ellos no, tienen raíces. Hace un tiempo había un meme que decía “no te olvides de tomar agua y tomar sol, porque sos como una planta pero con emociones un toque más complejas”. Me representa. 

Pero más allá del meme, si pensamos en el árbol como símbolo, estamos en presencia de un ser que genera una conexión, un enlace, un puente entre cielo y tierra. Los alquimistas del medioevo tenían un lema que decía “para que las ramas de un árbol lleguen hasta el cielo, sus raíces deben llegar al infierno”. Si llevamos esto al terreno de la psiquis individual, solo podemos abrirnos realmente a la conciencia cósmica, una vez que trabajamos con nuestro lado instintivo, con nuestros dolores, con nuestros traumas, con los celos, las envidias, la competencia y la voracidad, muy propias de este mundo en el que vivimos. 

Si pensamos en términos astrológicos, estamos en presencia de la cruz fija. El árbol es Tauro, las ramas del árbol que llegan al cielo es Acuario, las raíces que llegan al infierno (entre muchas comillas) son Escorpio y Leo está mediando, es el corazón de ese árbol. Esto, llevado a un terreno práctico, habla de la necesidad de tener una base sólida para poder flashearla, algo que muchas veces olvidamos. En el mundo esotérico he visto mucha gente, inclusive yo misma en algunos momentos de mi vida, que queda medio cucú. ¿Cómo se traduce esto? La importancia de tener rutinas, hacer actividad física, el alimento, pagar nuestras cuentas… Pero también que en nuestra forma de vivir la espiritualidad esté situada, esté encarnada, que tenga conciencia desde qué lugar decimos lo que decimos y hacemos lo que hacemos, que no estamos aislados del resto del mundo. Después de todo, los árboles se conectan, a través de las raíces, al resto de los árboles. O sea que, en la superficie, estamos viendo un árbol pero en la profundidad, ese árbol está conectado a otros de su especie. Esto también aplica a las visiones o percepciones que tenemos de los otros, no importa si se trata de nuestra pareja, madre, hije o percepciones a gran escala. Muchas de esas visiones pueden conmocionarnos a tal punto que nos da ansiedad, tristeza, angustia. Creo que, en ese caso, deberíamos revisar si no están operando nuestros miedos, primero que todo. Y segundo, en caso de que sea una percepción canalizada y acertada, vamos a necesitar enraizarnos, como se dice en el lenguaje esotérico. Que sería básicamente convertirnos en árboles y echar raíces que nos anclen a la tierra, para que toda esa info no nos deje de cama. Estar en la naturaleza, entre los árboles, es una forma de calmarnos. Después de todo, los árboles cambian pero con ritmos muy lentos. Esa lentitud en los cambios, esa previsibilidad, dá calma. Hace poco tiempo, una amiga muy querida, muy bruji, se fue de vacaciones con el novio a San Luis y se pelearon durante la mayor parte del viaje. Bah, estuvieron tensos. Ella se conectó a los árboles de la zona. A las raíces. Dice que eso la ayudó a no angustiarse en extremo, a no engancharse en los rollos del chabón y poder ponerle límites. Vos fijate. 

Cuando estamos en una, en una intensa, incómoda, ya al borde de la desesperación, el gesto universal suele ser el de levantar los brazos al cielo, pidiendo la asistencia de los dioses. Estamos imitando a los árboles, que con sus ramas apuntan al cielo. En esta misma línea, en ayurveda, la medicina india, recomiendan que cuando estamos en una situación crítica, sobre todo con nervios y ansiedad, estemos en contacto con la naturaleza. Yo diría, más específicamente, entre los árboles. Y que respiremos profundo. Después de todo, los árboles saben de ciclos de vida, muerte y renacimiento. Las hojas caen en otoño, son absorbidas por la tierra, eso se convierte en abono y, con el tiempo, florecen. Estos mismos ciclos atravesamos los seres humanos. En las mujeres y personas menstruantes, esto es muy evidente porque atravesamos las cuatro estaciones a lo largo del ciclo menstrual. Pero bueno, entre la educación positivista donde los seres humanos son la máxima creación de este mundo y el tabú de menstruar, olvidamos que esos ciclos también nos atraviesan. Por eso a veces estamos felices, con pilas, otras veces, un toque tristes y melancólicas. A veces tenemos razones concretas y a veces no, simplemente es el devenir de los ciclos que también viven en nosotras. Y en los árboles y la naturaleza. 

Cuando estoy en una, miro a los árboles y les pido consejos. Estar entre los árboles me baja la ansiedad y el ruido mental. Y si me calmo aún más, puedo sentir que ellos me hablan. Por supuesto, también podés abrazar árboles. Yo no suelo hacerlo, pero sí me acerco a ellos y los observo. Busco sentirlos. Esto es algo que busco desde que soy muy chica, por haber pasado mucho tiempo de mi vida en Rincón, en la provincia de Santa Fe, entre los árboles, a la hora de la siesta.

Jean Shinoda Bolen en su libro Sabia como un árbol dice que hay personas árbol y personas no árbol. O sea, personas que ven a los árboles y se sienten en casa. Como los seres humanos que buscaban refugio y alimento debajo de los árboles hace muchísimos años; como las personas que se enojan y se entristecen cuando mutilan o talan los árboles; como quienes se encadenan a los árboles para que no sean talados; como quienes están haciendo un trabajo de reforestación con árboles nativos. Las personas árbol saben, sabemos, que cuando estamos frente a un árbol estamos en presencia de lo sagrado. Y las personas no árbol son las que piensan que los árboles son cosas, que lo más importante es aumentar el Producto Bruto Interno y si necesitamos talar todos los árboles para que eso suceda, y bueno, serán los costos que habrá que pagar. Claramente el intendente de Paraná es una persona a la que los árboles le chupan un huevo, porque tala una arboleda para hacer un negociado y lo mismo a Larreta, que contrató una empresa para podar árboles pero lo que hace es mutilarlos. Total, después podemos volver a plantar (si es que algún día lo hacen). Dicho sea de paso, un árbol viejo absorbe una cantidad muchísimo mayor de dióxido de carbono que un árbol joven, por eso son fundamentales. Más allá del simbolismo de los árboles, ellos cumplen un rol fundamental en la producción de lluvias, la absorción de lluvias, siendo hogar de distintas especies, generando oxígeno. 

Les dejo lecturas recomendadas: Sabia como un árbol de Jean Shinoda Bolen y La vida de las plantas de Emanuele Coccia. 

Bueno, querides seres del bosque, hadas, ninfas, duendes y druidas, hasta acá llegamos por hoy. Gracias por estar ahí y compartir este capítulo en sus redes sociales. Un abrazo grande.

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Crisis de la mediana edad

Por Lu Gaitán

Hola, mis amores, ¿cómo les va? Hoy les quiero contar sobre la famosa crisis de los 40, también llamada crisis de la mediana edad. En general, en la psiquis colectiva tendemos a creer que esto pasa cuando tenemos 40 años, pero no es tan así, al menos no desde la astrología. Para la astrología, se trata de un período que empieza más o menos a los 35 años y que termina a los 42, 43 años pero tranqui, porque no quiere decir que todos estos años vayan a ser un garrón. Ni en pedo. De hecho, como suele pasar, son años donde lo mejor que podemos hacer es asumir que, primero, estamos en una, y segundo, que necesitamos hacer cambios. Lo peor que podemos hacer es resistir y querer que las cosas sigan igual. Sí, es una crisis y voy a ser muy cliché con lo que voy a decir, pero no importa, porque creo que aplica. Esta crisis es una oportunidad para refundar nuestra vida. Para hacer algo diferente. 

Entonces, ¿qué pasa a nivel astrológico durante estos años? Pasan un montón de cosas, porque casi todos los planetas grandes están jugando. Por un lado, entre los 35 y los 36 años, Saturno en el cielo hace cuadratura con Saturno de la carta natal. Siempre que aparece Saturno, caemos en la cuenta de que el tiempo es un recurso finito. Lo sabemos mentalmente, pero muy distinto es cuando Saturno está activo por tránsito. ¿Cómo se siente? El primer registro puede ser corporal, tal vez no podemos hacer tanto ejercicio físico como hacíamos antes, tal vez necesitamos más tiempo de descanso que antes, tal vez no podemos irnos de fiesta como en los veintis. Saturno también son los mandatos sociales y los mandatos de nuestra familia de origen. Entonces, por estos años se vuelven a activar, desde otro lugar, las temáticas del retorno de Saturno, ese momento que atravesamos entre los 28 y los 30 años. Hay un capítulo de Bruji Pop que habla de esto. Entonces, si tuvimos hijes, probablemente necesitemos resignificar el vínculo con ellos y recuperar cierta individualidad, sobre todo las mujeres, porque para nosotras la maternidad demanda mucha atención. Esas razones son biológicas y otras son culturales, ya sabemos. Por otro lado, si no tuvimos hijes, empieza a aparecer el famoso reloj biológico, porque sabemos que estamos entrando en los últimos años de edad fértil. ¿Queremos congelar óvulos? ¿Queremos inseminarnos? ¿Queremos ser madres aunque no haya una estructura tradicional por detrás? ¿Somos felices siendo tías y mimando a les hijes de nuestras amigas y hermanas? ¿Estamos pensando en adoptar? ¿Queremos tener un refugio de animales? Bueno, estas son algunas de las preguntas posibles con la cuadratura de Saturno con Saturno, que básicamente refiere a la pregunta sobre los mandatos de esta sociedad, sí, pero también a la necesidad de tener raíces sólidas. O como dicen las abuelas, sentar cabeza.  

Por otro lado, a los 35/36 años tenemos el retorno de Júpiter, entonces empezamos un nuevo ciclo en eso que llamamos vocación. A mí me gusta pensar que Júpiter nos habla de lo que nos entusiasma, lo que nos apasiona y, resignificando la antigua idea de la vocación como el llamado de los dioses, que revisemos si lo que estamos haciendo tiene un objetivo trascendente, que excede a nuestra esfera individual. Por eso, para muchas personas el retorno de Júpiter puede significar una necesidad de involucrarse con cuestiones colectivas. Sobre todo, las personas que tienen a Júpiter en Acuario y a Júpiter en Piscis. También puede significar, para muchas personas, la necesidad de revisar si su profesión y su vocación están yendo por el mismo camino. O sea, si estoy trabajando de algo que me apasiona o si mi trabajo está vinculado a mis grandes ideales. Durante el tiempo del retorno de Júpiter, muchas personas vuelven a estudiar, otras empiezan a dar clases de aquello en lo que se formaron, algunos deciden emigrar… Bueno, Júpiter. 

Entre los 37 y los 38 años, suele suceder el retorno nodal. El nodo norte en tránsito es el mismo que el nodo norte de nuestra carta natal. De ahí que los eclipses tengan un impacto interesante en nuestras vidas. Los eclipses son aceleradores kármicos que nos empujan en dirección a eso que venimos postergando. Dependera de la distancia que tengamos con el nodo norte de nuestra carta natal. En este momento, el nodo norte está transitando los últimos grados de Géminis y a fines del 2021 entra en Tauro. Entonces, para quienes tienen el nodo norte en Géminis, el gran desafío es salirse de los dogmatismos y pensar de un modo que sea más abierto. Y, en eso de ser más abiertos, también aparece la necesidad de relacionarnos con otres, sin creer que hay alguien que tiene la posta y otres que no saben. Para quienes tengan el nodo norte en Tauro, el gran desafío será echar raíces, si aún no lo hicieron. Además, creo que muchos querrán mudarse a entornos que no sean urbanos. 

Cerca de los 40 años, sucede la cuadratura de Neptuno con Neptuno. En este momento, la están teniendo quienes son de la generación Neptuno en Sagitario, porque en este momento tenemos a Neptuno en Piscis. Esta cuadratura es la de las grandes preguntas y cuestionamientos existenciales. Esas grandes claridades y certezas que teníamos… Bueno, ya no. Creo que esta cuadratura trae algo menos soberbio y rígido. 

Por estos años, también está la cuadratura de Plutón con Plutón. En estos momentos, la están teniendo quienes son de la generación Plutón en Libra. La generación Plutón en Libra sabe que la potencia aparece cuando nos vinculamos con otres y no en soledad, pero también puede manifestarse como los juegos de poder en los vínculos. Con la cuadratura de Plutón con Plutón, quien intenta controlar pierde. De hecho, suele aparecer la pregunta sobre la potencia. ¿Qué hice con el poder que hay dentro mío? No en un sentido capitalista y patriarcal, sino con la vitalidad que está dentro mío, pero bueno, también podemos ver esos lugares capitalistas y patriarcales que viven dentro nuestro porque formamos parte de esta sociedad. Y, con esto, me estoy refiriendo a nuestra voracidad, la manija, el lado destructivo, el posesivo y celoso también. No es cómodo encontrarse con todo eso pero sí creo que es necesario. Y en relación a la potencia interna, ¿qué hice con eso? ¿La reprimí? ¿La dejé salir y fue descontrolada? ¿La pude encausar? ¿Me tiré a menos? Este tránsito híper intenso dura aproximadamente dos años. Por suerte. Porque mueve capas inconscientes y necesitamos tiempo para procesar todo lo que aparece. 

Por último, el tránsito de Urano. Este tránsito sí sucede cuando tenemos cuarenta y pico. Urano en el cielo hace oposición con Urano y suele coincidir con la oposición de Saturno con Saturno. Otra vez aparece la pregunta sobre el tiempo y los mandatos. Y creo que acá es central revisar con quién o qué estamos cumpliendo. Si hicimos siempre “lo correcto” o nos comportamos según lo que lxs demás esperan, vamos a querer ponerle una bomba a todo. Por el contrario, si venimos de unos cuantos años de no comprometernos con nada, esa situación probablemente se invierta. Ahora sí, estamos entrando en la segunda mitad de la vida y espero que lo hagamos con menos mandatos y de un modo más libre. Libre en el sentido de no mentirnos y engañarnos, no de me cago en todes. Esta es la lectura de la libertad más habitual, muy de nuestra cultura. 

Y, ya para ir cerrando, me parece necesario hacer una aclaracion sobre estos tránsitos. No siempre vamos a hacer estos cambios porque nacieron de nuestro fuero interno. A veces, muchas veces, de hecho, son cambios que son impulsados por el mundo en el que vivimos. 

Por ejemplo, esto que les decia sobre Júpiter en Acuario y Júpiter en Piscis y la necesidad de involucrarse en cuestiones colectivas está impulsado, en buena medida, por lo que está pasando a gran escala, en nuestro mundo, con los feminismos, la ecología, el veganismo, el colectivo LGTB, etc. Entonces, es algo que viene por fuera, que no nace de una, al menos no en conciencia. Detrás está el axioma astrológico de como es adentro es afuera, donde todo está conectado, pero para nuestra percepción, hay cosas que pasan más allá de mí y, en todo caso, yo veo cómo lo gestiono y las decisiones que tomo.

Bueno, llegamos al final de este capítulo que tiene data infinita. Gracias por compartir este capítulo en tus redes sociales y con tu gente querida. Un abrazo muy grande.

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Luna Nueva en Aries

Por Lu Gaitán

Hola, beibis, ¿cómo les va? En el capítulo del día de hoy, les quiero contar sobre la Luna Nueva en Aries del 11 de abril. Este es el comienzo de comienzos porque es la Luna Nueva del nuevo año astrológico que empezó con el equinoccio. Esta Luna Nueva es para todes, pero especialmente para quienes tengan planetas o algún coso (asteroide o cúspide de alguna casa) entre el grado 15 y el 27 de Aries, Cáncer, Libra o Capricornio. Para ver dónde te cae, podes consultar la guía que hicieron las amigas de aprendeastrologia y que dejaron en su feed de IG. 

Las Lunas Nuevas marcan el comienzo de un ciclo de seis meses. En la Luna Nueva, ponemos la semilla de algo que vamos a ver crecer durante seis meses. De ahí que sea el momento ideal para hacer rituales de manifestación, pedir deseos o escribir listas de intenciones. Yo no me especializo en eso, pero mi amiga bruji @ladalia tira mucha data de rituales en el perfil de @somosfe. Seguro que ya la conocés y, si no, andá a chequear por ahí.

De lo que sí te voy a contar en este capítulo es de Artemisa, la diosa griega que los romanos llamaron Diana. Artemisa es mi diosa preferida. Cuando te cuente de ella, vas a flashear, porque estoy segura de que te vas a sentir representada. Bueno, esa es la magia de los arquetipos. 

Resulta que Artemisa era la hermana gemela de Apolo, el dios del sol. Los dos son hijos de Zeus con Leto, una diosa. Artemisa nace primero y ayuda a su madre a parir. Eso ya nos dice bastante sobre esta diosa: tiene un costado fuerte y un lado sensible, porque ¿quién puede ayudar en un parto? Alguien que tenga un grado de entereza interna muy alta, pero también la delicadeza suficiente como para recibir a un ser que está llegando a este mundo demente. Artemisa era una diosa cazadora, usaba un arco y una flecha y disfrutaba muchísimo de estar en el bosque y al aire libre con su hermano Apolo. Además, era la diosa guardiana de los bosques, vivía rodeada de ninfas (para mí, este es un guiño cake), protegía a los animales y a las mujeres que estaban por parir o pariendo. También es sabido que ha defendido a algunas mujeres de ser violadas. Así que, Artemisa es el icono mítico de las ecologistas, las feministas, las lesbianas y bisexuales (porque tuvo una pareja chabón), las veganas, las doulas, parteras y obstétricas. Por eso creo que esta diosa representa muy bien al elemento fuego. Sobre todo Aries y Sagitario. Siempre digo que el elemento fuego en las mujeres cis es el que menos responde a las expectativas que el patriarcado tiene sobre las mujeres. El fuego es el deseo, la autonomía, la independencia, el lado que se enoja y el que sale a la conquista. Bueno, esta Luna Nueva tenemos un stellium en Aries: Sol, Luna, Venus, Mercurio y Quirón. Así que, el desafío será, bien al modo Artemisa, que usa el arco y la flecha, que nos enfoquemos en lo que queremos y disparemos al blanco. Que le pongamos el cuerpo y nos la juguemos por lo que queremos. Apostar por lo que queremos viene con el riesgo de frustrarnos. Si somos muy deseantes, o sea, muy arianas y marciales, existe la posibilidad de que las cosas no salgan como esperamos. Y ahí vienen la rabia y el enojo. Nos ponemos como niñes caprichoses. En el polo opuesto, está quien no desea. Casi como si fuera el arquetipo del monje budista que trascendió todo tipo de deseo porque, como dice el budismo, el deseo es la principal fuente de sufrimiento. No solo porque viene la frustración, sino también porque siempre estamos en una rueda de querer una cosa y luego otra. El eterno inconformismo de las personas muy arianas o marciales que va muy bien con la dinámica capitalista y consumista de “dame más”. Ahora, me parece un tanto riesgoso encontrarme con personas en sus veintis, treintis o cuarentis que están completamente desconectadas de su deseo. De esa potencia que se siente como una calentura, como las ganas de coger, como las ganas de comer o incluso las ganas de cagar. Esas ganas que son ineludibles. Lo veo mucho entre los yoguis, entre personas del circuito new age o de meditadores. Como si el deseo estuviera mal. Ni que hablar si sos mujer cis. Enseguida aparecen los juicios que dicen “sos muy masculina”, o sea, muy deseante. Es cierto que nuestro mundo es muy yang. Y el entorno en el que vivimos nos lo demuestra: la riqueza concentrada en muy pocas manos, la destrucción del ambiente, la deforestación, comer carne porque da virilidad y fuerza (y que no importe el sufrimiento animal o que haya que deforestar el Amazonas para eso), la oda a la híper productividad, la agresividad cotidiana con la que nos manejamos. Bueno, parece que me fui al choto pero acá estoy y ahora retomo el hilo de lo que venía diciendo. El punto es que esta Luna Nueva nos pone frente a la temática del deseo, la calentura, la pasión, lo que nos enciende, y también la necesidad de usar esa potencia de un modo estratégico y no destructivo. Digo todo esto porque la Luna Nueva sucede en cuadratura a Plutón. 

Entonces, el desafío de esta Luna Nueva y del periodo que se abre el 11 de abril es “¿qué vamos a hacer con toda esa potencia?”. Podemos jugarla de un modo voraz, intenso y acelerado, corriendo riesgos y siendo destructivxs en nuestras formas. O auto destructivos. Y competitivos. En el extremo opuesto podemos estar más allá de todo, queriendo sublimar, trascender y sutilizar la potencia que hay en nosotres, con el riesgo de desconectarnos de lo que nos pasa y que a la larga entremos en un estado de apatía y desgano generalizado; o bien, podemos administrar esa potencia, usarla de modo estratégico, eligiendo en qué batallas o desafíos queremos involucrarnos y, sobre todo, aprendiendo a hacer con otres. Porque la Luna Nueva sucede en sextil a Marte en Géminis. O como la diosa Artemisa, que era aguerrida y autónoma, estaba enfocada en sus cosas pero estaba rodeada de ninfas y era sensible a lo que pasaba a su alrededor, a los árboles y los animales. Estaba enfocada en sus cosas, pero no estaba aislada. Creo que este es el gran desafío de este periodo.

Y hasta acá llegamos por hoy. Gracias por compartir este pódcast en tus redes sociales y con tu gente querida. ¡Feliz Luna Nueva!

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El retorno de Saturno

Lu Gaitán

Hola, beibis, ¿cómo les va? Hoy les quiero contar sobre el famoso retorno de Saturno. Algo que están experimentando quienes nacieron entre 1991 y 1993 y tienen a Saturno en Acuario en su carta natal, pero que todes atravesamos cuando teníamos entre 28 y 30 años. 

¿Qué significa que un planeta retorne? Significa que vuelve al mismo grado, minuto y segundo en que estaba cuando vos naciste. Esto es lo mismo que sucede cuando cumplimos años. El sol da una vuelta. Es el retorno del sol. Volvemos a nacer. Bueno, esto mismo sucede con el retorno de Saturno. En la mitología, Saturno es Chronos, el dios del tiempo. El que le cortó los huevos a su padre, Urano, y el que se enfrentó con sus hijes porque lo querían derrocar. O sea que ya te podrás ir imaginando que una de las grandes temáticas del retorno de Saturno es el vínculo con nuestro padre. Si estuvo o si no estuvo. Si fue un padre rígido o tal vez fue muy veleta. Si era muy exigente o ni pintaba. Es probable que me digas que ya trabajaste mil veces en terapia con su figura. Bueno, con el retorno de Saturno te toca trabajarlo de vuelta, amiga, amigo, amigue. 

Hay una particularidad en relación al retorno de Saturno y es que coincide con otros tránsitos. De ahí que hablemos de que un periodo de vida que va entre los 28 y los 30 años sea tan significativo. Júpiter hace oposición a Júpiter, Urano trígono a Urano y los nodos están opuestos. Los tránsitos de Júpiter vienen con la pregunta de la vocación. Si lo que estamos haciendo profesionalmente o lo que estamos estudiando realmente nos apasiona y nos queremos dedicar a eso. Muchas personas hacen giros vocacionales por estos años. Puede ser que coincida con el final de una carrera universitaria y la pregunta de ¿qué hago ahora con este título? Porque no es lo que yo me imaginaba cuando empecé a estudiar. También puede pasar que decidamos empezar a estudiar algo nuevo. Otra posibilidad es que en este momento decidamos que es tiempo de ir más a fondo en lo que hacemos. O ganamos mayor responsabilidad en nuestro trabajo o nos decidimos a ir a fondo en lo que nos gusta. Recuerdo que para la época de mi retorno de Saturno dejé de dar clases de yoga y empecé a trabajar como astróloga. 

El trígono de Urano con Urano sumado al retorno de Saturno abre la pregunta sobre el crecimiento y la libertad. Para la astrología, recién ahora dejamos de ser niñes y empezamos a ser adultxs. Cuando pienso en el retorno de Saturno, siempre recuerdo a todos los jóvenes que la industria del entretenimiento devoró. Estoy hablando de Britney, de Justin, Drew Barrymore, Macaulay Culkin, Amy Winehouse, Jim Morrison, Janis Joplin y Luis Miguel. Tuvieron una gran exposición mucho antes de su retorno de Saturno, o sea que, desde el nivel simbólico y energético, no tenían la suficiente estructura para afrontar ese nivel de exposición en este mundo capitalista y fagocitante. No sé quién puede soportarlo, pero definitivamente no lo recomiendo antes del retorno de Saturno. Por si a alguien le interesa mi opinión. Recién en el retorno de Saturno cortamos el cordón umbilical con nuestra familia de origen, dejamos de ser niñes y pasamos a ser adultos. De ahí que tengamos que revisar los mandatos familiares y hacer un trabajo fino de qué es lo que queremos que permanezca en nuestras vidas y qué es lo que no. Digo, de repente, tal vez en mi familia fueron muy exigentes y por momentos me coartaron, no me dejaron jugar y ser libre. Pero también me inculcaron la importancia del respeto, de trabajar por lo que quiero y ser determinada. Entonces, ahora que ya soy grande –ah re–, puedo tomar de mi familia esos valores que me interesa conservar, aceptando lo que ellxs son y escribir un nuevo capítulo de mi historia. El retorno de Saturno es un momento ideal para hacer constelaciones familiares y aceptar la familia que nos tocó. Aunque para algunas personas eso signifique cortar lazos, pero bueno, es esta familia y no la puedo cambiar, solo me queda aceptarla.

Que los nodos en tránsito estén opuestos significa que los eclipses van a tener un mayor impacto en nuestras vidas que para el resto del mundo. Los eclipses son aceleradores kármicos, o sea que, si queríamos renunciar a un trabajo, probablemente suceda en la época del eclipse. Si queríamos terminar una relación, probablemente lo hagamos en esta época. Si queríamos empezar una carrera nueva, hay infinitas chances de que lo hagamos durante los eclipses. Si queríamos irnos de viaje, seguramente tomemos la decisión ahora. Atención porque los próximos eclipses son a fines de mayo y principios de junio del 2021. 

El desafío para quienes están con el retorno de Saturno en este momento, además de todo lo que ya les conté, está especialmente vinculado a la necesidad de plasmar los grandes ideales, propios de Saturno en Acuario. Las ideas están buenísimas, siempre que podamos hacer algo en concreto con esas ideas. Tal vez no sea ya, tal vez lleve tiempo, pero es muy importante dejar la masturbación intelectual y pasar a la praxis. También tienen el gran desafío de construir con otres. No en soledad, sino como parte de un colectivo. Aislarse ya fue, la posta es hacer con otres. Para quienes vengan laburando en organizaciones, el tiempo del retorno de Saturno en Acuario les va a traer planteos interesantes. Puede ser que necesiten poner límites a las demandas de lxs demás y también puede ser que esos vínculos crezcan. 

Como ya ves, durante el retorno de Saturno hay mucho sucediendo y sentimos que todo se pone más serio, pero a la vez más simple. Por momentos vamos a estar en crisis con el trabajo, la profesión, la vocación, la pareja, el lugar donde vivimos, la relación con nuestros padres, lxs amigxs y prácticamente todo lo que hacemos. Creo que la mejor imagen es la de una poda. Tal vez tengamos la sensación de que nada funciona, que todo lo que construimos hasta el momento tiene que ser revisado y lo que no camina necesitará ser eliminado, como quien saca las malezas. Pero una vez que pase esa instancia, tenemos la oportunidad de quedarnos con lo que puede dar frutos. Si hay potencial, entonces solo queda apostar y buscar la manera de que siga creciendo. A veces nosotrxs tomaremos la decisión de terminar con algo y otras veces será la vida quien defina por nosotrxs. En todos los casos, es una poda que traerá crecimiento, aunque en el momento sea incómodo. Este período que va entre los 28 y los 30 años nos va a dejar con la sensación de que estamos más grandes y que ya no podemos perder el tiempo, pero también estamos muy frescos para recibir lo nuevo. 

El retorno de Saturno es un período de tiempo que nos trae contacto con la verdad, no solo con nuestra verdad interna, sino también con la lógica de “las cosas como son” y no como nos gustarían que fueran. Si podemos asumir el estado de cosas actual, vamos a poder construir la nueva vida. Porque si tenemos la valentía de dejar todo eso que hacemos por cumplir, por quedar bien, para que nos quieran y mantener el statu quo, también tenemos la fortaleza para ser lo que queramos ser. Bueno, tampoco es que vamos a hacer todo lo que queremos, porque vivimos en una sociedad y coso. A lo que me refiero es que el retorno de Saturno trae una versión más sincera y menos preocupada por lxs demás, mucho más enfocada y con raíces a la tierra más potentes. 

Por último, el retorno de Saturno marca el final de un ciclo de 28/30 años. Recién vamos a volver a estar en una situación parecida entre los 56 y los 60 años. Esto es interesante, porque cerca de los 60 años tenemos la edad jubilatoria en muchos países. Así que ya ves que hay un vínculo muy estrecho entre el retorno de Saturno, la profesión y el tiempo. Cuando estamos con tránsitos de Saturno, no podemos boludear, tenemos que estar enfocadxs y trabajar por lo que queremos construir y no darle pelota a lo que ya fue. Pese a lo que creemos habitualmente, es un momentazo para revisar los mandatos que están dentro nuestro y dejar de cumplir con expectativas externas, para prestarle atención a lo que es importante para cada une. Al modo saturnino: yo soy mi propia ley y esa es la normativa que sigo.

Bueno, mis amores, hasta acá llegamos por hoy. Gracias por estar ahí y por compartir este pódcast en tus redes sociales y con tu gente querida.

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Esa estática

Por Nano Barbieri

Llega mi cumpleaños y J. me regala una biografía de quinientas páginas. Soy incapaz de enfrentarme a un libro de ese tamaño, no puedo entender que alguien necesite tantas palabras para contar algo, cualquier cosa: una vida, la historia de la humanidad, lo que sea. Normalmente los descarto de plano. Pero J. me insiste en leerlo. Somos amigos hace casi treinta años. Le hago caso, lo leo. Y no puedo dejarlo. 

Es la historia del extenista Andre Agassi. Como toda biografía, intercala historias de infancia, amistades, familia, grandes batallas, ilusiones y decepciones. Incluye, por supuesto, relatos de partidos épicos, casi punto por punto, game a game. Me encanta porque las competencias son como vidas en miniatura. Hay momentos de reconocimiento, de impulso, ratos de madurez, caídas, recuperaciones. Es como una mamushka de vidas. Pero, sobre todas las cosas, la biografía encuentra su eje en la historia de una gran contradicción, la madre tal vez de todas las contradicciones: lo que hacemos con nuestras vidas versus lo que queremos hacer. 

Agassi odia al tenis. Siempre lo odió. Desde sus días sin lenguaje, se dormía mirando un móvil hecho con pelotas de tenis que colgaban sobre él. Sus zapatillas rotas se reforzaban con el reverso de pelotas gastadas. Su padre lo entrenaba en el fondo de su casa con una máquina que él mismo había construido para que su hijo golpeara millones de pelotas al año. Primero el mandato, luego el talento y, por último, la inercia: tal vez una de las personas más exitosas del mundo en términos de reconocimiento, no pudo nunca tener el control sobre su propia vida. Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él, es imposible no recordar esa cita, tan vapuleada que ya no tiene autor. Quien sea que la haya escrito, bueno, gracias. ¿Sartre? Gracias.

Open, la biografía que es la excusa de este texto, no es un libro con grandes frases y eso vuelve al relato en primera persona casi como una especie de confesión y eso es algo hermoso también: la liberación que parece sentir desmontar un mito, su propio mito. (Pregunta para los escritores: ¿es necesario mostrarse inteligente para escribir un gran libro?). Todo transcurre en la estática que separa al deseo de estar al mando de su vida y la sucesión de acontecimientos que van marcando su destino. Puede verse esa electricidad, es ahí donde habita todo lo que acontece. ¿Es acaso posible no sentirse representado por esta tensión? 

Es ese planeta, tan híper poblado, el que más me interesa, o el que el libro nos dispara. ¿Por qué nunca nadie nos habló de este lugar? ¿Qué cosas son la vocación y todas esas chorradas? (la biografía está tristemente traducida al español de España). ¿Por qué no hablamos de las cosas que nos pasan a todos, o a casi todos? Vivimos bajo una regla que la marca la excepción. 

Hay un cuento de príncipes y princesas de la edad madura que tiene dos protagonistas: la vocación y la independencia. El filósofo coreano Byung-Chul Han define a nuestra cultura occidental como a “la sociedad del rendimiento”. Y es interesante porque une estas dos deidades que mencionábamos recién. Suprime la violencia frontal de la coacción por una invisible, acaso ligada a la vocación y a la libertad: cada uno debe ser el señor de sí mismo. La historia de la violencia, dice el filósofo, culmina en esta unidad entre víctima y verdugo, amo y esclavo, libertad y violencia. La violencia se traslada hacia adentro. 

Agassi lleva más de veinte años de carrera y no suprime la pregunta: ¿qué hago acá? ¿Por qué no lo abandono? Rompe trofeos, consume drogas, pierde intencionalmente partidos importantes, se emborracha o pasa días durmiendo. Y en un momento frena todo y cree comprenderlo de una vez. Dice: ¿cuántas veces más tendrán que mostrármelo? Es por eso por lo que estamos aquí. Para luchar entre el dolor y, siempre que sea posible, para aliviar el dolor de los demás. Así de simple. Y tan difícil de ver. 

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Luna Llena en Libra

Por Lu Gaitán

Hola, beibis, ¿cómo les va? Hoy les quiero contar sobre la Luna Llena en Libra del 28 de marzo. Como ya les conté otras veces, con la Luna Llena llegamos al final de un proceso que comenzó hace seis meses con la Luna Nueva en Libra. Entonces, hacé memoria y fIjate qué era de tu vida por entonces y qué está pasando ahora. Te hago esta pregunta para que nos corramos un poco de la idea de que yo te voy a decir lo que te va a pasar o cómo te tenés que sentir. Me parece que una de las cosas más interesantes de la astrología aparece cuando podemos observar el desarrollo de los ciclos en nuestras propias vidas. Por otro lado, esta Luna Llena cae en el grado 8 de Libra, así que chequeá en tu carta en qué casa te cae. Las amigas de aprendeastrologia hicieron una guía para que lo busques. Por otro lado, esta Luna Llena está sucediendo para todes, pero para las personas que tienen energía de Aries, Cáncer, Libra y Capricornio entre el grado 0 y el 15 de estos signos, va a tener más fuerza. ¿En qué?, ¿cómo?, ¿qué onda?, ¿de qué trata? De todo eso te cuento en este capítulo.

Estoy copada con los mitos desde hace un tiempo, así que hoy te voy a contar sobre Selene, una de las diosas de la Luna. Ella era representada como una mujer muy hermosa. No sé qué significa hermosa, calculo que hermosa para los parámetros de la cultura de la época. Porque, spoiler alert, cada cultura tiene sus cánones de belleza hegemónica: algunas le dan lugar a la diversidad y otras no tanto. Para los griegos, Selene era una diosa muy muy hermosa. La cuestión es que Endimión, un pastor, se enamoró de ella y, larga historia hecha corta, se casaron y tuvieron hijites. Uno de sus hijos fue Narciso, el personaje conocido por haberse caído al agua por haber quedado fascinado con su propia imagen. Como quien se queda mirando sus propias fotos o stories de Instagram viendo lo hermose que es. Al día de hoy usamos el término “narcisista” para referirnos a esas personas que son excesivamente autocentradas y no registran más allá de su propio ombligo. De hecho, podríamos decir que las personas que tienen un costado narciso muy desarrollado no están realmente interesadas en los vínculos, sino en la atención de los demás. Las personas son accesorias, pero no hay un intercambio genuino, un ida y vuelta. Adiviná: esta es la temática de la próxima Luna Llena en Libra que hace oposición al Sol (obvio), Venus y Quirón en Aries. Entonces, otras preguntas disparadoras para que pienses en esta Luna Llena es: ¿cuál es el espacio que les damos a los vínculos? ¿Hay un ida y vuelta entre las partes o hay una persona que dirige el vínculo y el otre simplemente se adapta y oficia como satélite? 

Por otro lado, la Luna en Libra en oposición a Venus y a Quirón también trae la temática de los problemas de autoestima. Creo que a esta altura ya sabemos que no son problemas personales, sino que son problemáticas colectivas que, en todo caso, podemos indagar en nuestras profundidades para empezar a desarmarlas. Y acá, nos topamos con esto del huevo o la gallina. Son cuestiones que claramente exceden a los individuos pero que, a su vez, están metidas muy adentro nuestro, porque, si no, el sistema no tendría como reproducirse. Entonces, no creo que el trabajo sea puramente individual. Una parte sí, pero no totalmente y ahí radica la complejidad de esta temática. Por supuesto que esta es una cuestión que excede a la Luna Llena del 28 de marzo. En todo caso, esta configuración astrológica de Sol, Venus, Quirón en Aries en oposición a la Luna en Libra pone la atención sobre esta temática. Es cierto que mis problemas de autoestima quedan en evidencia en vinculo, pero algunos vínculos tienen la capacidad para profundizar esa herida previa, porque tocan esos lugares que están dolidos de antes. Entonces, supongamos que no confiío en mis capacidades como astróloga porque síndrome del impostor. Para quienes no saben, es una sensación que tenemos sobre todo las mujeres en relación con nuestro trabajo y formación. Dudamos y nos cuestionamos si estamos lo suficientemente preparadas para ganar un buen sueldo, ocupar un lugar de visibilidad y ser reconocidas por lo que hacemos. ¿Por qué nos pasa eso? Bueno, porque, en este sistema patriarcal, los mejores sueldos, los puestos de poder y las personas que son consideradas eminencias son varones. Como no tenemos referencias femeninas, un surco hecho por mujeres que sean líderes, protagonistas o personas visibles, dudamos de nosotras mismas. Entonces, leo un comentario en redes sociales que me dice que soy una chanta o que la astrología es un curro y me siento mal. Esas palabras tocan un lugar que está herido de antes. El famoso dedo en la llaga. Y también todo lo opuesto, la mirada amorosa del otre puede hacernos ver la belleza donde antes había sufrimiento. Siguiendo con este ejemplo de la impostora. Veo en redes sociales una astróloga reconocida por lo que hace, donde su trabajo es tenido en cuenta y que recibe muchos comentarios amorosos. Sabemos que le costó llegar hasta ahí, sí, claro. Esa mujer hace que cambie mi perspectiva, no es instantáneo, pero algo se mueve adentro mío. La veo a ella como una persona que estudió mucho y que se formó durante muchos años, que no llegó ahí como parte de la generación espontánea. Y ahí digo, “okey, yo también vengo estudiando e investigando astrología hace muchos años, esto no es un curro, es algo serio”. Entonces, el síndrome del impostor, que está ahí, acechando para atacar cuando tenga las defensas bajas, empieza a ubicarse en otro lugar. 

A diferencia de lo que se dice habitualmente de “amate y valorate a vos mismx”, no creo que la temática de la autoestima dependa pura y exclusivamente del individuo, porque los seres humanos somos sociales. Por supuesto, podemos hacer cosas para sentirnos mejor. Por ejemplo, tener referentes en redes sociales con las que nos sintamos identificadas porque tenemos miradas sobre la vida afines. O podemos tomar clases de baile, de yoga, o de filosofía o de tarot, de alimentación ayurveda o medicina de plantas porque siempre quisimos hacerlo y nunca nos atrevimos. O milito una causa que me atraviesa por completo porque creo que es hora de pasar a la acción y eso me hace sentir bien conmigo misma pero también con mi posición en el mundo. Entonces, es algo que yo hago por mí misma, porque es mi deseo, me ubica en un lugar diferente en mis vínculos. Porque todo es vínculo, aunque no todos los vínculos tengan la misma jerarquía, por supuesto. Hacer cosas por mí misma, porque mi deseo, cambia el modo de relacionarme. Entonces, volviendo a la mitología de Selene y Narciso, ¿qué espacio le damos a la mirada de los otros? ¿Sus opiniones y sus juicios nos desestabilizan totalmente y quedamos tambaleando? ¿O nos cerramos por completo? Por otro lado, la Luna Llena en Libra en oposición a Venus y a Quirón, nos habla del encuentro con la otredad, con ese que por definición es distinto a mí. Entonces, ¿cómo me llevo con el disenso? ¿Puedo convivir con eso o enseguida aparece el rechazo? Lo más fácil es vincularnos con personas que son exactamente iguales, pero ¿qué pasa con la diferencia? Estoy hablando de la cultura de la cancelación, que es muy de esta época. Ante la más mínima diferencia, adiós para siempre. ¿Cómo podemos hacer para encontrar un punto de encuentro? No creo que siempre sea posible el diálogo, pero sí muy necesario. Y, por supuesto, no siempre vamos a tener chances de encuentro. ¿Qué le puedo explicar a alguien que dice que la astrología es un curro? No hay mucho espacio para dialogar. Solamente puedo hacer que su opinión me resbale porque yo ya sé que hay gente que piensa así y, además, yo ya sé que hay formas de hacer astrología que son muy superficiales. Esto también forma parte del eje Aries-Libra. Yo y el otre. 

Y como toda Luna Llena, puede ser que estés con insomnio, con las emociones ATR, con ganas de mandar a todes a la mierda, que te tomes todo muy a mal. Y bueno, también puede ser que queden en evidencia dinámicas vinculares que ya no van más. Por supuesto, también puede ser que mires tu vida y te des cuenta que has hecho un lindo trabajito por vincularte de un modo saludable con tu entorno y que no estés echándoles la culpa a los demás. Tipo “yo estoy bien y la culpa es de los otros”. Como suele pasar en las publicaciones de redes sociales, donde el tóxico o la tóxica es otra persona pero nunca soy yo. Fijate eso. También puede ser interesante observar cómo procesás que alguien cuelga con responderte un mensaje o no tiene ganas de hacer un plan con vos. O si te dejan de seguir en redes. No sé si eso significa que hay algo que está mal en vos, puede ser que esa persona no tiene disponibilidad y está muy en la suya. O que simplemente no le vas a gustar a todo el mundo. Entonces, bien al modo ariano, es importante que seamos sinceras con lo que tenemos ganas de hacer y con lo que somos. Sobre todo, para las mujeres que fuimos criadas, bien al modo libriano, para satisfacer los deseos y expectativas de los demás. Simplificando bastante el asunto, creo que las mujeres, en estos años de feminismos, fuimos desarrollando un lado ariano, yang, deseante, cabrón y aguerrido y a los varones cis les toca desarrollar el lado libriano, receptivo, que se deja atravesar por lo que sucede a su alrededor y que no quiere imponer su tiempo y su forma, sino que está disponible para el encuentro. Las famosas nuevas masculinidades. Y, bueno, en algún momento, calculo, integraremos estas polaridades dentro nuestro. Yo creo que los años de Quirón en Aries (2019 hasta el 2026) traen este aprendizaje: que los varones cis asuman su lado sensible y que nosotras tengamos espacio para activar sin ser señaladas como machonas. Digo, de pronto, me parece.

Y hasta acá llegamos por hoy. Gracias por estar ahí y por compartir este pódcast con tu gente y en tus redes sociales. Un abrazo grande. 

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The World to Come: matrimonios y algo más

Por Juli Fantini

La película The World to Come (El mundo por venir) tuvo su estreno internacional durante la 77.a edición del Festival de Venecia, el 6 de septiembre de 2020. Aún no llega a las salas de cine ni al streaming, pero puede encontrarse en plataformas alternativas. Y vale la pena buscarla. 

Un primer acercamiento podría asociarla a las celebradas Secreto en la Montaña

y Retrato de una mujer en llamas, pero este es un film menos ambicioso, aunque su simpleza no le resta belleza, sino que suma en sutileza y poesía.

La historia de un amor lésbico en clave de novela epistolar toma la forma del monólogo interno contado a través de una voz en off: el diario de una mujer enamorada que padece la vida rural a mediados del siglo XIX en EE. UU.

The World to Come es un western sin ninguno de los elementos clásicos del western de acción.

A través de las escenas excesivamente puntuadas por las fechas sobreimpresas en la pantalla del diario de Abigail (Katherine Waterson, con algo de Jo March en Mujercitas), las estaciones del año pasan mientras también se suceden los climas emocionales. 

Arranca, como corresponde, el 1 de enero con un invierno brutal. La pareja que interpretan Waterson y Casey Affleck (Dyer) experimenta el duelo de la pérdida de su hija, mientras cumplen rigurosamente los roles de género correspondientes al período histórico que viven, también como una estrategia para sobrevivir al dolor de la muerte de la niña.

Esa constricción al trabajo y los roles asignados no son releídos a la luz de lo contemporáneo. En este primer acto, hay una detallada exposición del cómo vivían en ese tiempo y espacio.

“Con poco orgullo y menos esperanza y solo intervalos ocasionales e inciertos de felicidad comenzamos un nuevo año”, escribe y dice Abigail y plantea el inicio del fin de su melancolía, un velo que todo lo cubre, así como el frío que los azota. 

Hasta que llegan Tallie (Vanesa Kirby) y Finney (Christopher Abbott) y todo cambia. 

La amistad entre Abigail y Tallie comienza a crecer con ambigüedades. Unos primeros acercamientos naives, mientras las miradas y los roces en los encuentros entre las dos mujeres dan cuenta de una evidente atracción difícil de traducir en términos amorosos, hasta que llegan los besos que se dan en la intimidad de la soledad. Lo ambiguo se desanda hacia el final, porque el erotismo de lo físico se oculta durante prácticamente toda la película. Aparece, justamente, hacia el final, en forma de ráfagas editadas con la intensidad de la intimidad que vivimos y que Abigail no nos contó durante la película.

Las dos parejas viven una vida de deberes de maneras muy distintas. Tallie y Finney no son el modelo ejemplar que sí encarna Abigail y Dyer. Incluso la maternidad negada de las dos es motivada en un caso por la falta de voluntad y deseo de ser madre y, en el otro, por la reciente pérdida.

Mientras la relación entre las dos mujeres crece, es evidente que se revela ante sus maridos, que no la explicitan en modo telenovelesco. Las tensiones crecen a través de detalles, hasta que Finney decide abandonar la zona, sin aviso, dejando a Abigail devastada.

El desenlace trágico y la concreta imposibilidad de la huida de las amantes restablece un orden que la directora noruega Mona Fastvold propone no reescribir, con la mirada actual de las dinámicas sexoafectivas lésbicas como un punto tapado de la liberación gay. Por el contrario, The World to Come es un cuento en el que la afinidad y búsqueda intelectual y la atracción física entre las dos se construyen a través de los clásicos arquetipos de las amantes que viven una historia contada desde el comienzo de los tiempos: de amores imposibles.

Y, más allá del evidente magnetismo de una de las actrices del momento —Vanesa Kirby—, es Waterson y su Abigail tímida, introvertida, frustrada, en duelo, quien nos cuenta esa historia desde una, por algunos resistida, voz en off, que funciona porque Fastvold se mete con la interioridad femenina. No es un recurso explicativo del guion, sino la forma que encuentra para contar el cambio de suerte del personaje al encontrarse con la belleza, la libertad, la ternura y las consecuencias de la opresión del matrimonio de Tallie. 

“Ya no me consuela la idea de un mundo mejor por venir”, escribe Abigail en su diario al comienzo de la película, dándole título y marcando el fin del sueño de los pioneros y la transformación de Tallie en un recuerdo, para, tal vez, regresar a lo mismo de siempre. Con la historia de amor inmortalizada en su cuaderno, hacia el final, remata: “Mantengo nuestra amistad y la estudio, como si fuera el mapa incompleto de nuestro escape”.