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Luna Llena en Tauro

Por Lu Gaitán

¡Hola, belleza! ¿Qué tal vos? ¿Cómo viene la temporada Escorpio? ¿Y el eclipse? Porque este viernes 19 tenemos una Luna Llena y eclipse, pero esto ya se viene palpitando hace rato.

Cada Luna Llena marca el final de un ciclo de seis meses. Pensá qué era de tu vida en mayo de este año y qué está pasando ahora. Yo te juro que no puedo creer que este año haya pasado así, tan rápido. Creo que todes somos como el meme del chabón que pestañea y, de repente, fin de año. Wey, yaa. 

Bueno, la cosa es que esta Luna Llena, por un lado, nos muestra un fin de ciclo, pero también nos está mostrando lo que se viene. Todo junto, todo en simultáneo. Los Nodos, dos puntos fundamentales en esto de pensar a los eclipses desde la astrología, cambian al eje Tauro-Escorpio en enero del 2022. Una pequeña explicación sobre los Nodos: los Nodos son dos puntos matemáticos que están en la intersección entre la órbita de la Luna y el Sol. No son cuerpos físicos, sino puntos matemáticos. Venimos de un año y pico donde los Nodos estuvieron en Géminis y Sagitario, donde las temáticas fundamentales fueron las clases virtuales, dejar los viajes de larga distancia y pasar a viajes locales, la cantidad infinita de información sobre cada cosa y las fake news, la libertad de opinión y expresión como paradoja democrática. Porque podemos decir lo que queremos, pero, si eso incentiva discursos de odio, entonces ¿qué hacemo? La cultura de la cancelación y personas que se creen las dueñas de la verdad absoluta, reconocer que cualquier forma de conocimiento también tiene un sesgo, y así. Intensos estos Nodos. 

Recordemos que los tránsitos astrológicos no causan nada, sino que nos marcan una hora. Como el reloj que dice que son las 9 y media de la mañana, pero no genera que haya luz solar. Bueno, por ahí va la cosa de los tránsitos astrológicos en general y de estos Nodos en particular. En enero, los nodos cambian al eje Tauro-Escorpio (sí, es el sentido inverso que usamos en el Zodiaco), y ese cambio nodal va a mostrarnos las temáticas fundamentales del 2022 y 2023, tanto a nivel individual como colectivo. 

Entonces, para ordenar un poco la información y que no se vuelva un bardo. Con esta Luna Llena estamos viendo qué espacio le damos al placer y al tiempo libre en nuestras vidas. Y no porque crea que sea fácil darle lugar a todo esto. Las razones son múltiples: como no llegamos a fin de mes, entonces tenemos que trabajar mucho, entonces no tenemos tiempo para estar tiradas tomando vitamina D, ni cocinarnos comida de verdad o dormir la cantidad de horas que necesitamos. Entonces, a esta altura del año, el estrés, la pandemia y los miles de cambios que estamos atravesando, queremos mandar todo a la mierda y decimos que es por el eclipse y porque Marte oposición Urano. Pero no es por eso, es que nos estamos dando cuenta de que es difícil cambiar algunas cuestiones estructurales de la vida doméstica, justamente porque se trata de cuestiones estructurales de la vida en común, de la vida en este planeta, en un sistema económico que se extendió globalmente. Y digo esto porque esta semana terminó la COP número 26, el encuentro de países para hablar sobre cambio climático. Y justamente hicieron eso, hablaron, pero no pasó gran cosa. También tuvimos elecciones en Argentina y nos llenamos de discursos que hablan sobre lo verde, lo sustentable y el medio ambiente pero seguimos apostando a la soja y a la extracción de petróleo. O bien aparece el hidrógeno verde como posible combustible que ayude a la transición energética, pero corremos el riesgo de volver a comprar espejitos de colores. Sobre todo, en Argentina y, como pasa en muchos países que son exportadores, que el precio esté impuesto por el mercado internacional y que nos quedemos sin eso que producimos. O bien que lo tengamos que pagar con ese valor. Te juro que no estoy hablando de todo esto solo porque me atraviesa la temática emocional e ideológicamente, sino porque todo esto forma parte de los asuntos que veremos durante el 2022 y 2023: cómo se producen los alimentos, de qué manera, quiénes se enriquecen y quiénes pagan los costos por ese enriquecimiento mega concentrado, la necesidad de hacer una transición energética y abandonar los combustibles fósiles, así como los subsidios a esas actividades económicas… ¿Y sabés por qué todo esto está conectado a la Luna Llena en Tauro con eclipse de este viernes? Porque vamos a estar registrando qué espacio les damos al placer y al descanso, a nuestro vínculo con la comida, si tenemos ocasión de disfrutar con la gente que amamos… Y todo eso, si bien lo podés rastrear en tu propia vida, forma parte de un entramado muchísimo más grande que tu mundo personal y doméstico. 

Este eclipse también nos habla de la importancia de las situaciones y personas que nos dan paz y tranquilidad. No confundamos paz y tranquilidad con estancamiento. Son dos cosas diferentes. Creo que, sobre todo los millennials, tenemos un gran apego al drama y a estar siempre en una, enroscados con algo o alguien. Bueno, yo creo que ahora necesitamos poner de moda estar tranquis y disfrutar de lo que sea que haya, sin esa voracidad y esa manija intensidad con la que estamos siempre. Este eclipse será revelador en ese sentido: el mundo está cambiando muchísimo, estamos en una crisis civilizatoria, pero nosotres ¿qué hacemos con eso?, ¿nos damos paz o nos sumamos conflictos innecesarios?, ¿sabemos cuidarnos, mimarnos, nutrirnos? Siempre recuerdo las palabras de un maestro de yoga —taurino, obvio—, que decía “las personas felices hacen una sola cosa por vez”. Para nosotres, que estamos muy acostumbrades a hacer mil quinientas cosas a la vez, escuchar este pódcast y responder mensajes de WhatsApp, escuchar esto y mirar las stories de Instagram, parece que nos está proponiendo volver a la Edad de Piedra. Bueno, no, simplemente es una forma de no colaborar con el estrés que ya tenemos, de poder estar atentxs y registrando lo que sea que esté pasando, para poder digerirlo y procesarlo, sin atragantarnos de información. Es que sí, estamos empachados de este mundo que no da respiro, y convengamos que tampoco colaboramos con la buena digestión de lo que sea que estemos experimentando, porque enseguida nos llenamos de más y más información, desafíos, terapias, personas, y nunca nos damos el tiempo para procesar. O nos reunimos con amigues y estamos pegades al celular, en vez de conectar con lo que sí está pasando a nuestro alrededor. Bueno, todo esto será evidente con este eclipse, cuál es el vínculo con la quietud, la calma y la tranquilidad. Sospecho que algunas personas van a querer mandar todo a la mierda, como un afán de cortar con lo tóxico y lo que no suma. Mi sugerencia es que nos tomemos el tiempo para procesar y que revisemos nuestra propia toxicidad. O, al menos, qué lugares colaboran o se enganchan con esas dinámicas. Creo que nos toca ser como las vacas que mastican, mastican, y se toman su tiempo. Es muy probable que algunas personas se ofendan porque les estoy diciendo que tenemos que ser como las vacas, pero yo creo que necesitamos recuperar nuestro lado animal y, en ese sentido, revisar por qué algunos animales están tan valorados y denostados, la vaca entre ellos. Nuestro especismo. Todo esto también es Tauro: el registro de que somos Naturaleza y no algo externo o superior. El animal que somos necesita tiempo para procesar, tiempo para acostumbrarse a la vida post pandemia, tiempo para irse a vivir a un entorno rural, tiempo para desarmar patrones muy instalados (emocionales, psicológicos, sociales). Tiempo para hacer los procesos que, aunque sean lentos, están sucediendo. Y esto también va a ser tema del 2022 y 2023 según el reloj astrológico que estoy mirando. 

Recordá que con la Luna Llena solemos tener insomnio y las emociones se ponen más intensas, pasan muchas cosas y tenemos grandes revelaciones. No es necesario que tomes decisiones ya mismo. Por otro lado, esta Luna Llena ocurre para todes pero especialmente para quienes tienen algo de Tauro, Escorpio, Leo y Acuario en su Carta Natal. 

Bueno, belleza de este mundo, gracias por estar ahí, por haberte quedado escuchando hasta el final. Si me querés escribir, podés hacerlo a través de mi página web, lugaitan.com, o bien por correo electrónico, hola@lugaitan.com. Un abrazo grande grande.

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