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La carta natal

Por Lu Gaitán

Hoy quiero hablar sobre la información que podemos extraer de la carta natal y hasta qué punto nos limita, determina o condiciona. La carta natal es la imagen del cielo al momento de nuestro nacimiento, desde determinado lugar de la Tierra. ¿Qué es lo que muestra? Un abanico de posibilidades, lo que podemos llegar a hacer y ser con la materia prima de la que estamos hechxs, pero lo que hagamos con todo eso dependerá del trabajo individual y del contexto social en el que hayamos nacido. (Recién empiezo a hablar y ya llegué a la conclusión; bueno, estoy acostumbrada a spoilear, no puedo con mi ansiedad).

Vayamos un poco más allá. ¿Es igual haber nacido mujer en India que en Buenos Aires en 1990? Obvio que no. En ese sentido, estamos condicionadxs y nuestra libertad para elegir y hacer tiene márgenes delimitados. Este es un punto interesante, porque muchas veces aceptamos estos condicionamientos que las ciencias sociales se dedican a estudiar y analizar, pero cuestionamos a la astrología por determinista. La astrología que investigo desde hace unos años, que tiene una gran difusión en estos momentos, es occidental y psicológica, o sea que le da mucha importancia a la capacidad de lxs seres humanxs para tomar sus propias decisiones y elegir, no con absoluta libertad, sino dentro de un marco delimitado. Lxs astrólogxs que estamos en esta línea consideramos que la carta natal muestra nuestro mapa energético y que, con base en eso, podemos manifestarnos de diferentes maneras. Para explicarlo mejor, siempre recurro a una metáfora herbal, porque amo las plantas y su sabiduría: si ponemos una semilla de un árbol de manzanas, ese árbol puede crecer o no crecer, dependiendo de muchos factores (la lluvia, el sol, el riego, el viento, que un animal se coma el brote). Pero siempre será, potencialmente, un árbol de manzanas, más ricas, más feas, más secas o más jugosas; nunca va a dar peras.

Ahora, volviendo a la astrología, la imagen que usamos habitualmente para hacer referencia a este abanico de posibilidades es la de la espiral. Una misma energía puede manifestarse de un modo denso/lento, o bien sutil/rápido. También puede ser que hayas escuchado los términos “baja vibración” o “alta vibración”. En general, evitamos usar adjetivos como malo/feo o bueno/lindo, porque creemos que eso nos lleva a ponerles juicio a nuestras experiencias y, si le ponemos juicio a lo que vivimos, no podemos aceptarlo ni elaborarlo. Va a sonar un tanto contradictorio, pero, bueno, les humanes estamos hechxs de esto. Útimamente, me gusta pensar que las distintas energías pueden tener una forma de manifestación patriarcal y otra feminista, deconstruida. Si pudiéramos elegir, como quien arma una lista de reproducción en Spotify, creo que todes querríamos la deconstrucción total y ser perfectamente feministas, pero creo que estamos lejos de eso. Cuando te descuidás, el patriarcado se te metió por la ventana, aunque eso no quiere decir que tengamos que abandonar la búsqueda, los cuestionamientos y la deconstrucción. ¿Cómo podría ser de otro modo si fuimos criadxs de esta manera? Creo que lo más interesante de la cosmovisión esotérica y del feminismo es que nos llevan a un registro más allá de la dualidad, de lo binario, de “es esto o es aquello”. Con lo esotérico y con el feminismo, entrenamos una forma de percibir que es inclusiva, no binaria, que está basada en el “también” y el “además”. Tanto el feminismo como el esoterismo transforman los mundos íntimos de las personas, creo que ahí hay un punto de contacto. Siempre podemos convertir al feminismo y al esoterismo en banderas o productos para ser vendidos en las góndolas del supermercado, pero, si nos dejamos atravesar, el proceso puede ser muy rico y transformador.

Entonces, volviendo a la temática central del día de hoy, una misma energía puede manifestarse de diferentes formas y sigue siendo la misma energía. ¿Qué es lo que hace que se manifieste de uno u otro modo? Contexto social, de época y trabajo individual. Voy a explicar un poco más esto para que sea más claro. La energía del elemento fuego (Aries, Leo, Sagitario) puede dar personalidades que se la juegan, que no le tienen miedo a los desafíos, que disfrutan de empezar cosas nuevas, cálidas y demostrativas. Pero también puede dar una personalidad agresiva, dogmática, avasallante, invasiva y caprichosa. Una versión feminista del elemento fuego es la mujer que vive libremente su deseo, mientras que una versión patriarcal es la mujer que usa toda su vitalidad para resolverle la vida a lxs demás. El elemento tierra (Tauro, Virgo, Capricornio) puede dar una personalidad paciente, perfeccionista, meticulosa, que necesita de rutinas, precavida, práctica y comprometida. Pero también puede ser conservadora, miedosa, mezquina, pesimista, crítica, terca, obsesiva. Una versión ecofeminista de este elemento es la conexión con los ciclos de la tierra y la producción de alimentos de manera sustentable, mientras que una versión patriarcal del elemento tierra es la cosificación de los animales y las plantas, el verlos como objetos inanimados. El elemento aire (Géminis, Libra, Acuario) puede dar una personalidad creativa, con capacidad para ver soluciones donde lxs demás encuentran problemas, alguien que capta ideas nuevas rápidamente, que sabe escuchar a lxs demás y puede entender su punto de vista, e incluso tiene la suficiente honestidad intelectual como para cambiar de opinión si se da cuenta de que algo no funciona del todo bien o que la otra persona tiene razón, pero también puede ser alguien que tiene mucho ruido mental, ansiedad o que cambia de opinión como quien respira, o sea, un barrilete. Una versión feminista del elemento aire es la que les da importancia a los vínculos de amistad, de cooperación y colaboración más allá del vínculo central de pareja, mientras que la versión patriarcal de este elemento implica estar tan atentx a las necesidades de lxs demás que la persona pierde su centro por completo. El elemento agua (Cáncer, Escorpio, Piscis) puede dar una personalidad sensible, empática ante el dolor y la felicidad de lxs otrxs e introspectiva, pero también puede ser manipuladora, miedosa, paranoica, mentirosa, ciclotímica y encerrada en sí misma. Una versión patriarcal del elemento agua es la que empuja a las mujeres a ocupar el rol de madres y todo lo que implique cuidado de lxs demás, mientras que una versión feminista trae la conexión con unx mismx como base central para andar por el mundo. ¿De qué depende si es una versión u otra? Del contexto social y del trabajo personal, insisto con esto, y puede ser que a lo largo de la vida transitemos las distintas facetas.

Por hoy, llegamos hasta acá. Si te querés hacer tu carta natal, te sugiero que te la hagas en astro.com y, sobre todo, que tomes una sesión con algunx astrólogue que te dé confianza para analizarla. En realidad, lo más probable es que tengas que tomar varias. Bueno, dependerá del grado de profundidad que quieras alcanzar. Yo creo que la astrología puede darnos pistas para ayudarnos a transitar las distintas etapas de la vida y, como es un lenguaje simbólico, tiene algunas complejidades súper interesantes que iré abriendo de a poco.

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