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Fantasmas

Por Lu Gaitán

Ya que estamos con Mercurio en Escorpio a punto de retrogradar, quiero hablar de algo que aparece con mucha frecuencia en las redes sociales y en las consultas: los fantasmas. La pregunta número uno es si yo creo en los fantasmas y la pregunta número dos es “¿qué hago con ellos?” y cómo los saco de casa. Ya te digo que sí, que los fantasmas y las presencias existen. No tengo ninguna duda al respecto. Básicamente, son cuerpos energéticos, pero antes de meterme en la dimensión sutil de esta temática, me gustaría que vayamos un paso atrás y, para eso, voy a contarte una historia que escuché en una sesión hace un tiempo.

Resulta que llega a mi consultorio astrológico una mujer de 40 años, abogada y súper exitosa en su profesión. Hago esta aclaración sobre su formación porque todavía hay muchas personas que creen que este tipo de vivencias son propias de personas sin educación. Pues no, mi ciela. Esta mujer tenía su estudio jurídico en la casa donde había sido criada y donde había pasado buena parte de su vida. En esa casa, durante su niñez, había sufrido abusos intrafamiliares y esos episodios aún eran secretos para buena parte de su familia de origen. Esta mujer, cada vez que se quedaba hasta tarde trabajando en esa casa, escuchaba ruidos en las escaleras de madera, puertas que se abrían o se cerraban o el teléfono fijo que sonaba pero cuando atendía no había nadie del otro lado. Parece una película de terror, pero no lo es. Por supuesto, podés estar pensando que esta mujer me mintió o exageró y por supuesto que forma parte del horizonte de posibilidades, pero yo misma he tenido vivencias similares y conozco otras historias parecidas, así que vamos a confiar en su relato. El mismísimo Carl Jung en sus diarios contó cómo tuvo experiencias de esta índole en los momentos en que exploraba las profundidades de la psiquis individual y hacía sus poderosos viajes internos. Él es un varón y uno muy reconocido por su trabajo académico, así qué tal vez le creas, si aún persiste la desconfianza.

Entonces, volviendo al relato de esta mujer, lo primero fue validar su percepción, pero en segundo lugar fue fundamental para mí hacer hincapié en la dimensión psicológica de los fantasmas. Esa casa era una casa familiar, que había pertenecido a varias generaciones y, por lo que pude indagar, otras mujeres de su familia habían sufrido abusos sexuales. Por otro lado, esta mujer nunca había elaborado el trauma de esos abusos que había sufrido siendo niña. No es que lo había olvidado, pero lo tenía en ese limbo, a mitad de camino entre la consciencia y la baulera de los recuerdos incómodos. Entonces, mi sugerencia como astróloga formada en la corriente psicológica es que ella elaborara esos traumas en su espacio terapéutico, además de contemplar la posibilidad de hablar de esos “secretos” en su familia. Por supuesto, a su tiempo y a su modo, cuando ella lo sintiera orgánico. Que esos fantasmas que se aparecían en la casa eran la expresión externa de sus fantasmas internos y, por qué no, la manifestación del dolor de sus ancestras. Ahora bien, es interesante que esos fantasmas se manifestaban en la materia. Quiero decir: había ruidos en la escalera, teléfono que sonaba, puertas que se cerraban, equipos electrónicos que se prendían y apagaban solos.

Elaborar en el plano psicológico es una parte de la resolución, pero no es la única. También podía ser de muchísima ayuda vender o regalar los muebles que todavía estaban en esa casa y que estaban ahí desde siempre. Los cuerpos energéticos viven en los objetos. Esto aparece, de algún modo, en el último episodio de la saga de Harry Potter. Y, por supuesto, también podía ser que ella vendiera esa casa para liberarse de esos fantasmas, pero siguiendo con la lógica esotérica, no sé si es muy factible vender esa casa con tanta carga sin resolver. Algo adentro tiene que moverse para que la casa pueda irse.

Por otro lado, quiero decirte que algunas casas pueden ser limpiadas energéticamente, hay gente que lo hace. A veces, pueden limpiarse con hierbas como contrayerba, pero a veces la carga es demasiado alta y no vas a poder por mucho que sahúmes. En ese caso, lo mejor es llamar a algún cazafantasmas, por decirlo de alguna manera. Por otro lado, también es cierto que algunas casas se limpian cuando se hacen refacciones potentes y hay otras casas a las que solo les queda ser derribadas y volver a construir. Como siempre, hay que verlo en cada caso, pero el objetivo de este capítulo era decirte que sí existen los fantasmas y que creo que es fundamental primero ir a la dimensión psicológica y luego pensar en las limpiezas y otros rituales. Y, si querés profundizar en esto, te recomiendo el podcast de Eva Spina que se llama Psíquica y también lo podés encontrar en Spotify.

Algo parecido sucede con el famoso “me hicieron un trabajo”. No voy a negarte que existen la magia y los rituales para dañar a otros, pero antes de pensar en eso, mi sugerencia es que elabores tu pasado. Ya sé que suena repetitivo, pero quiero decirte que, cuando tenemos una situación traumática en nuestro haber que insistimos en pasar por alto, esta no desaparece, sino que se convierte en una suerte de devorador de nuestra vitalidad y de toda la potencia que tenemos dentro. Eso hace que no podamos avanzar, que haya una suerte de lastre energético que pincha todos nuestros proyectos y vínculos. Si en tu historia personal no hay nada de eso, tal vez tengas que indagar en tu historia familiar. Si ya investigaste ahí y no hay nada que merezca ser elaborado, entonces sí aplica recurrir al bruji chaman de turno y que te haga una poderosa limpieza energética. El reiki sirve muchísimo. Por supuesto, siempre podés hacerte limpiezas, pero a veces lo que hay que limpiar son las cañerías de la psiquis. Y, como dice una amiga querida que es psicóloga, el psiquismo ya es profundamente mágico, porque estamos trabajando en el terreno de lo invisible y lo sutil. 

 Por hoy dejamos acá. Abrazo 

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