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Luna Nueva en Capricornio

Por Lu Gaitán

¡Hola, beibis! ¿Cómo les va? Hoy les quiero contar sobre la Luna Nueva en Capricornio. Como algunos de ustedes saben, el 12 o 13 de enero, según el país, tenemos el comienzo de un ciclo lunar. Cada Luna Nueva marca el comienzo de un ciclo de seis meses, de ahí que muchos astrologues le den importancia a escribir las intenciones y formular los deseos con cada Luna Nueva, o sea, cuando Sol y Luna están en el mismo signo. Si te interesa esto de las intenciones, es importante que las escribas de manera afirmativa y en presente, en vez de: “voy a encontrar un trabajo que me guste”, escribir “encuentro un trabajo que me gusta”, o incluso “me gusta mi trabajo”. Además de escribir y prender una vela como ritual, es importante que te movilices en torno a eso que deseás. Esto aplica para todas las Lunas Nuevas, pero sobre todo aplica en esta Luna Nueva en Capricornio. 

Como les contaba hace un par de semanas en el capítulo sobre Capricornio, este signo de tierra y cardinal, está vinculado al hacer. Me pongo un objetivo y trabajo para eso, hago mi parte para que las cosas sucedan, lleve el tiempo que lleve. 

Todos los años sucede la Luna Nueva en Capricornio, pero ¿qué tiene esta Luna Nueva en particular? Básicamente tenemos 4 planetas en Capricornio: Sol, Luna, Plutón y Venus. Pero hay algo más, si la Luna Nueva es en Capri, hay que prestarle especial atención a Saturno, pues regente de Capricornio. Y Saturno está en conjunción a Júpiter, que a su vez hacen una cuadratura a Marte, Lilith y a Urano en Tauro. Bueno, perdón por toda esta data técnica, pero lo que quiero decirles con todo esto, es que hay mucha energía de tierra, entonces solo queda hacer una cosa y es arremangarnos y poner manos a la obra. 

Por estos días estuve leyendo el libro Regencias femeninas en astrología de Jorge Bosia y Astrología y destino de Liz Greene. En ambos libros aparece la figura de la diosa Rea. Esta diosa pertenece a la primera generación de dioses del Olimpo, los llamados Titanes. Es hija de Urano y de Gea, y es la hermana y esposa (qué horror este título) de Chronos, el dios del tiempo. Chronos es el nombre griego de Saturno y ya sabemos que Capri está regido por Saturno, ¿no?  Me parece importante recuperar a las deidades femeninas, porque son figuras que, en las mitologías patriarcales, ocupan lugares secundarios. Por supuesto que esto no es una casualidad, sino que las mitologías dan cuenta de aquello que sucede en el terreno de la materia. Como ya les comenté algunas veces, creo que los relatos míticos funcionan como el pegamento simbólico que le da coherencia a la sociedad a la que pertenecen. Entonces, las mitologías de Grecia y Roma justifican lo que hacen los seres humanos comunes y corrientes. Algo parecido sucede con la mitología judeocristiana, que fundamenta la sociedad patriarcal y capitalista en la que vivimos. No me quiero dispersar, pero necesitaba decir esto una vez más. Entonces, volviendo a Rea, podemos pensar en lo que su nombre significa. Rea quiere decir ‘flujo (menstrual o del líquido amniótico)’ o ‘facilidad (en el parto)’. Rea en la mitología romana se llama Ops. La palabra latina “ops” significa ‘riqueza’, ‘bienes’, ‘abundancia’, ‘dones’. También está relacionada con “opus”, que significa ‘trabajo’, particularmente en el sentido de ‘trabajar la tierra’, ‘arar’, ‘sembrar’. Y esto me parece que es súper interesante a la hora de pensar en el desafío capricorniano, porque siempre que pensamos en Capri, pensamos en disciplina, exigencia, sacrificio y productividad capitalista y patriarcal. También tenemos una idea de éxito y abundancia vinculada a la cantidad de dinero, seguidores en redes sociales o fama. Y, si bien es cierto que esta información está presente en lo capricorniano, me parece interesante que resignifiquemos esa energía en clave ecofeminista. Entonces, esta Luna Nueva con tanto en el elemento tierra, nos ubica frente a un desafío, el de poner manos a la obra para lograr lo que sea que estemos buscando, pero no con una lógica abusiva, utilitaria, consumista y extractivista, ya conocemos esta lógica y es la que está llevando a nuestro mundo a la destrucción, junto con el sufrimiento de todas las especies y formas de vida, incluso las que habitualmente consideramos como “no orgánicas”, como las montañas, el suelo, los ríos y el aire. Vemos también esto a nivel individual, que por supuesto no es personal, sino que forma parte de una manera de vivir colectiva, cuando estamos llenos de actividades y no podemos darnos un respiro, cuando disfrutamos de estar ocupades 24/7 y en el medio nos olvidamos de nuestra salud, nuestros vínculos, la forma que tenemos de alimentarnos o la necesidad que tenemos de descansar. Cuando competimos entre nosotres, en vez de colaborar, porque nos ponemos tipo Gollum del señor de los anillos, queriendo acaparar todo. 

Está claro que esto no es una responsabilidad pura y exclusivamente individual, sino que forma parte de los imperativos del sistema en el que vivimos, pero muchas veces lo alimentamos y reproducimos, aun sin tener la necesidad de hacerlo. 

La información que viene con Rea, como diosa capricorniana, es que necesitamos ir lento y registrando los ritmos de la Tierra, disfrutando. No con el modo que tiene el agronegocio de tratar la tierra, llenándola de pesticidas para que sea cada vez más productiva, vaciando sus nutrientes o incendiando todo lo que está a su paso, para que esa tierra sea cultivable y plantar alimentos para el ganado, que irá directo al matadero.  No es eso y no creo que sea por ahí. Después de todo, Rea también es la diosa de la Naturaleza, suele estar representada con un cetro o una espiga de trigo y tiene las llaves que dan acceso a todas las riquezas de la Tierra. 

Creo que la abundancia viene de vivir en sintonía con los ritmos de la Tierra. Por otro lado, Rea monta un carro que simboliza la superioridad de la madre Naturaleza, a la que incluso se subordinan los poderosos leones que tiran de él. En otras representaciones, Rea se sienta en un trono custodiado por estos animales. Que haya animales en la representación de Rea, significa, entre otras cosas, que necesitamos registrar nuestro lado instintivo y bestial, que salgamos de la idea de que somos máquinas de producir.  

Entonces, esta es una Luna Nueva que nos lleva a transformar (pues Plutón) nuestra forma de trabajar, de generar dinero y de gastarlo, pero también se abre un ciclo de seis meses donde vamos a estar repensando, una vez más, cuestiones colectivas sobre cómo funcionan las instituciones, quienes tienen el poder y cómo lo usan, cuál es la legitimidad de las leyes hechas por los seres humanos. En los primeros días del 2021 vimos cómo quedaba en evidencia el rol que juegan las redes sociales en nuestras vidas, cómo circula la información, y también la capacidad que tienen las redes sociales para censurar, en este caso, a Trump. Sí, lo estamos celebrando porque es un personaje nefasto, pero probablemente no pensemos lo mismo cuando otros contenidos sean censurados porque son considerados una amenaza al bien público. Por otro lado, de aquí a seis meses con la Luna Llena en Capricornio de junio, también veremos cómo operan las leyes que no son una creación humana, como las leyes de la naturaleza. 

Y hasta acá llegamos por hoy. Gracias por estar y por acompañar, por compartir este podcast con tu gente. 

¡Que tengan un gran comienzo!

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Promising Young Woman: algo más que la historia de una venganza

Por Juli Fantini

Esta reseña contiene spoilers de la totalidad de la trama de la película.

Lo central, Mujer joven prometedora aún no se estrenó ni en plataformas ni en el cable, solo puede verse a través de métodos alternativos. Una vez superada esta cuestión de acceso al contenido, la recomendación es no perderse esta audaz apuesta que abre tantas preguntas vinculadas tanto a los debates en torno al punitivismo, como a la violencia de género. Lo que difícilmente deje indiferente a quien la mire. 

Antes de contar de qué se trata, el protagónico de Carey Mulligan merece unos párrafos dada su dilatada carrera, sus puntos altos y este papel, Casandra, que la consagra como lo que ya había insinuado con vehemencia años atrás. 

La actriz británica descolló con su interpretación en An Education, la película de 2009 en la que le daba vida a una joven de 16 años que se involucra con un hombre de 35. Le valió varias nominaciones como mejor actriz, incluida el Oscar, en una estupenda película sobre las relaciones de poder entre géneros. Otro rol que colocó a Mulligan en lo más alto fue una serie emitida en Netflix llamada Collateral (2018). En esta miniserie, la actriz es una detective embarazada que investiga un extraño tiroteo que resultó en la muerte de un repartidor de pizza, quien esconde varios dramas personales, pero también da cuenta de la problemática vida de los inmigrantes en el Londres contemporáneo. Por último, el 29 llega a la misma plataforma La Excavación que protagoniza junto a Ralph Fiennes y Lily James, y se mete con un hecho histórico: la excavación de Sutton Hoo en 1938, cuando el mundo se preparaba para la guerra. 

En el mientras tanto, aparece esta película audaz e inquietante que puede vincularse de manera directa con I May Destroy You —la serie de HBO— pero toma un camino claramente distinto. Carey Mulligan es Casandra, y no es casual el nombre, la homónima del mito griego es una sacerdotisa con el don de la predicción quien, cuando se niega a entregarse a Apolo, este no le quita la habilidad, pero la maldice con que nadie le crea lo que predice.

La directora de Promising Young Woman es la británica Emerald Fennell, y seguramente muchos la identificarán por su papel de Camila Shand en The Crown o como la showrunner de la segunda temporada de Killing Eve. Fennell, en su debut detrás de cámaras para el cine, le dijo a la revista Vogue que su propósito con PYW es contar un cuento de hadas cómico y oscuro: “Quería escribir una película sobre una venganza de una mujer real”, contrariamente a lo que pasa en general con este subgénero. Para ello, se basa en un estilismo muy particular tanto en la paleta de colores pasteles usada, como la casa rococó y extravagante de los padres de Casandra (Cassie, en la película) donde aún vive, así como en el vestuario del personaje de Mulligan, quien de día parece una angelical maestra de pre jardín mientras que de noche va mutando en personajes que puedan disparar las fantasías de sus “víctimas”.

Sucede que PYW cuenta, en principio, la historia de una mujer que en sus 30 se ha transformado en una vengadora de la memoria de su amiga, violada durante el tiempo en que cursaron juntas medicina, luego se suicidó. Estos hechos ponen en pausa la vida de Cassie que se embarca en un plan que arranca por potenciales abusadores cazados de manera random hasta llegar a quienes fueron parte de la violación y desestimación de la denuncia de su amiga.

Los tres momentos de la película: planteo del conflicto y comedia romántica, abandono del plan y decepción, y venganza final, de este “cuento de hadas del #MeToo” como dijo su directora también, la acercan a Hard Candy, film donde Ellen Page emprende una represalia similar, aunque con un pedófilo. Sin embargo, la empresa de Cassie es mucho más grande. El cuaderno en el que anota a sus vendettas nocturnas tiene muchísimos “palitos”, y nunca sabemos qué le hace a quienes intentan abusar de ella mientras finge una borrachera irremontable, aunque se puede intuir dado el final. 

Así y todo, más allá de la empatía que genera Cassie y el final redentor, PYW abre muchas preguntas sobre el punitivismo, la justicia por mano propia, los escraches o las amenazas de, y, fundamentalmente, cuestiona el funcionamiento de la justicia, tanto en las instituciones escolares como del estado. En este último caso, el dinero la oculta, la culpa la expone y el arrepentimiento hace que llegue con un costo demasiado alto: la muerte de las dos amigas.

Impresiona la recreación de los lugares comunes de quienes fueron partícipes o cómplices por lo verosímil: las excusas van desde el “éramos muy jóvenes”, pasando por “la acusación, si era falsa, le arruinaba la vida a un chico con todo por delante”, hasta “pasaba todo el tiempo, era parte del descontrol universitario”. 

Más allá del extremo en el que se apoya esta enseñanza moral, la oscuridad de Promising Young Woman y su coqueteo con la comedia, por más que sea un dramón, construye —gracias a Mulligan— un retrato conmovedor de los dolores que nunca ceden. 

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Predicciones

Por Lu Gaitán

Hola, beibis, ¿cómo les va? Hoy quiero hablarles sobre las predicciones en astrología. Podríamos decir que esta es una de las grietas más fuertes en esta disciplina. 

De un modo muy binario y simplista, pensemos que, por un lado, están quienes creen que la astrología es en esencia predictiva. ¿Por qué dicen esto? Porque podemos predecir cuáles van a ser los tránsitos de aquí al 2080, y lo podemos hacer con una aplicación, un software, o bien, consultando las efemérides astrológicas. ¿Qué son las efemérides? Un librito que usamos quienes nos dedicamos a la astrología, donde podemos ver los tránsitos, o sea, los movimientos del cielo astrológico en la fecha que queramos. 

Ahora, ¿cuál es el problema con esto, desde mi perspectiva? La cuestión es que cada indicador astrológico puede significar muchas cosas. De esto les hablé en otros capítulos de Bruji Pop, como “Individualismo y espiritualidad” o “Esoterismo crítico”. Entonces, yo, como astróloga, ¿cómo puedo saber si los tránsitos actuales de Saturno y Júpiter en Acuario van a significar que, para las personas que tienen energía de Acuario, finalmente concreten las ideas que tienen hace muchísimo tiempo o se van a sentir frustradas por la dificultad que implica poner manos a la obra? Eso no lo puedo saber de antemano. Muchísimo menos si no contextualizo y no veo en qué situación está ese consultante. Si vivió toda su vida como el arquetipo del loco, teniendo comportamientos erráticos que no lo llevan a ningún lado; o si el consultante tal vez responde al arquetipo del artista disruptivo que está buscando innovar en lo que hace pero trabaja sostenidamente en lo suyo. Entonces, siguiendo este ejemplo, el tránsito de Saturno y Júpiter en Acuario, para el consultante que responde al arquetipo del loco, puede significar un momento de muchísima restricción y frustración y la sensación de que el mundo está en contra suyo, mientras que para la persona que trabaja arduamente, puede ser un momento de muchísimo crecimiento.

La predicción puede hacerse desde la abstracción total: “el 15 de enero del 2021, Saturno y Júpiter en Acuario van a tocar tu Mercurio en Acuario”, y lo sabemos porque las efemérides lo dicen, pero lo que no sabemos es qué significa ese tránsito, a menos que contextualicemos. Y cuando contextualizamos, nos acercamos más al polo opuesto de la astrología predictiva clásica, pura y dura. 

¿Cuál es el otro polo? El de la astrología humanística. Esa que le da una mayor importancia a la comprensión simbólica de nuestras vidas. Desde esta perspectiva, el deseo de saber qué va a pasar, o sea, hacer predicciones, parte de un miedo mamífero antiguo por la supervivencia. Tenemos miedo a la vida y queremos que la vida responda a nuestros deseos, por eso queremos saber qué va a pasar en el futuro. 

¿Voy a conseguir trabajo?

¿Voy a enamorarme este verano?

¿Voy a ganar esa beca? 

Todas estas preguntas, para la astrología humanística, sirven para entender la naturaleza de nuestros deseos y quién está al mando de nuestra psiquis. Siguiendo los interrogantes que puse como ejemplo, es mi deseo saturnino de lograr estabilidad económica el que busca saber si voy a conseguir trabajo; es mi anhelo venusino de vincularme el que quiere saber si voy a tener buenas noticias en el amor; es mi lado jupiteriano que busca la expansión mental el que pregunta sobre la beca. Entonces, desde esta perspectiva astrológica, no importa si estos deseos se satisfacen o no, lo que importa es lo que está consciente y lo que está inconsciente. Ahí radica la riqueza de la astrología. Si los deseos se satisfacen, es porque tenemos en conciencia la mayor parte de nuestra carta; mientras que si nuestros deseos se frustran, es porque hubo algo que estuvo boicoteando desde el inconsciente. Por eso las cosas no suceden. Entonces, la consulta con el astrologue de confianza sirve para descubrir qué es lo que está inconsciente que no deja que las cosas sucedan como una parte de mí quiere. De ahí que la consulta astrológica tenga algo terapéutico, porque nos lleva al encuentro con lo que no podemos ver, con lo que está en sombra, con lo que está inconsciente. ¿Me seguís hasta acá? 

Pero, ¿qué pasa cuando hacemos astrología mundana, o sea, astrología de cuestiones colectivas? Esta es la astrología más antigua, la que se ocupaba de las sequías, las cosechas, las guerras, las pestes y las muertes de los reyes, antes de que vinieran la Ilustración y el Positivismo, antes de que la astrología se hiciera un producto de consumo masivo como el Horóscopo Solar que salió en diarios, revistas, radios y televisión durante el siglo XX, y antes de que fuera la astrología de memes de redes sociales que conocemos hoy. Esta astrología, la de cuestiones colectivas, es la menos difundida en estos momentos, aunque sabemos que Hitler le dio mucha importancia a la hora de tomar decisiones y que países como Tailandia, Myanmar y los padres fundadores de Estados Unidos eligieron fecha de declaración de la independencia según el cielo astrológico. 

¿Por qué esta astrología no tiene tanta difusión? Yo creo que por varias razones. La primera es que la astrología creció mucho cuando se unió a la psicología e incorporó la noción de consciente e inconsciente individual y colectivo durante el siglo XX. Esto no pasó con la astrología mundana, o sea, la que trata sobre cuestiones de este mundo: economía, sociedad, gobiernos, etc. Aún, y creo que “aún” es la palabra clave porque cada vez hay más cientistas sociales interesades en la astrología y esta es la clave para que la astrología mundana crezca. La segunda razón es socio histórica: si bien la astrología es un saber disidente, en tanto no forma parte de las instituciones que determinan qué es ciencia y qué no, durante mucho tiempo estuvo asociada a los centros de poder y quedó lejos de aquellos que cuestionaron al capitalismo. Para el marxismo, la religión es el opio de los pueblos y, si bien la astrología no es una religión, tampoco es un saber científico. A eso se suma que la astrología, durante el siglo XX, se convirtió, por un lado, en un entretenimiento de medios de comunicación, y, en sus versiones más serias, hizo demasiado hincapié en la consulta y los procesos individuales, donde los movimientos colectivos, desde esta perspectiva, solo van al cuestionamiento de las formas pero nunca transforman el contenido, es decir, la conciencia de los individuos. Así, siguiendo con esta lógica, los cambios son externos, pero no cambia nada de fondo. Obvio que no estoy de acuerdo con esto, principalmente porque el ecofeminismo busca la transformación total de los individuos y las comunidades. No solo se trata de deconstruir y cuestionarlo todo, también hay que pensar formas nuevas de hacer. Y, sobre todo, hacer.

Voy a ir cerrando la idea del capítulo de hoy con una frase que encontré hace poco de Richard Buckminster Fuller que dice: “La mejor manera de predecir el futuro es diseñándolo”. ¿Por qué me llamó la atención? Porque creo que cuando se trata de astrología mundana caemos muy fácilmente en el análisis de la carta natal de un país o de aquellos que gobiernan. No digo que no sea importante, digo que hay más que eso. Que los tránsitos astrológicos también pueden servirnos para predecir un clima energético, igual que cuando decimos que va a llover o que a fines de marzo empieza el otoño en el hemisferio sur y que podemos pensar qué hacer o hacia dónde ir en función de esa información. 

El 2021 es un año hiper acuariano y es fundamental que estemos organizades, que salgamos del aislamiento individualista, que empecemos a crear otras formas de vivir mientras este sistema está colapsando. Que igual que vamos a terapia para sentirnos mejor, podemos militar los cambios que queremos y trabajar para que eso suceda, aunque el camino no sea lineal ni sencillo y aunque la vida no vaya a responder a nuestros deseos ecofeministas, pero tenemos que saber que estamos en ese clima astrológico, el que nos lleva a pensar y hacer nuevos modos de vivir. 

Feliz 2021. Les quiero. 

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Nochebuena

Por Nano Barbieri

Esta historia me la contó el propio Turco, esa tarde que tomamos una coca en el patio de su casa, cuando pasé a dejarle la bordeadora que me había prestado. 

Fue hace nueve o diez años, empezó, y me miró como midiendo mi paciencia. Yo estaba ahí, con tiempo y ganas de escucharlo y entonces siguió. 

Definitivamente diez años, dijo, yo quería conocer Uruguay, pasearme ahí por las playas y vivir un verano entero a la deriva. Pero no me alcanzaba la guita. 

Primero lo rechacé y después no me quedó otra, arrancó. Laboulaye es una ciudad chica, pero tiene de todo. Ese año había un puesto de Papá Noel en la galería y, como mi cuñado tenía la gestión del evento, me llamó primero. Al principio me pareció absurdo. Le dije que no, corté, y lo llamé dos minutos después. Dale, me prendo, anotame, le pedí. Y ahí empezó todo.

Una semana antes de navidad me dieron el traje. Hubiera preferido una bata polar a ese plástico impermeable rojo. De domingo a domingo nunca hizo menos de 33 grados. Estaba flaco y me rellenaron la panza y parte de las piernas con rollos de tela. Llegaba media hora antes para vestirme, tomaba mucha agua y me sentaba sobre un carruaje verde rodeado de renos y atrapado entre un pino iluminado de navidad y tres duendes de cerámica. La galería era angosta y los dueños de los negocios se quejaban porque tapaba el ingreso. Yo no opinaba, pero era cierto. Movía los brazos y me reía como palea un excavador, con breves pausas, pero con un ritmo constante. Pasaban las horas, los chicos subían, me hablaban, pedían regalos y hasta me pegaban de tanto en tanto. Me tocaba interpretar a un tipo polémico. 

Fue el día antes de nochebuena, el 23. Ese año el 24 caía un domingo como hacía mucho no pasaba. Pero fue ese sábado a la tarde que entre las ramas del árbol me chistó. Eu, Santa, tchz. Me acuerdo que me dijo Santa y me dio gracia. ¿Quién le dice Santa a Papá Noel en Laboulaye? Era un tipo canoso, pero con mucho pelo, un guaso fornido, bravo. ¿Por qué no nos hacés un regalo a todos?, me preguntó con ironía. Explicame vos, le contesté, con toda la tarde por delante y un aburrimiento galopante.  

Tenemos que asustar a alguien, me dijo. 

Me pareció una frase horrible, pero lo escuché. 

A quién, pregunté, como si fuera alguien que se dedica todos los días a eso, con el temple de quien ofrece dos colores distintos de un mismo pantalón.  

-Apa, Pitín, estás hecho un loco. 

No me decían Pitín desde el secundario, hacía más de veinte años. Me entró la duda y corrí algunas ramas del pinito para ver quién era.  

-Julito, culiado, ¿qué hacés acá?

-Me vine para Navidad.

Julito estudiaba en Córdoba y no lo veía desde que habíamos terminado la escuela. Me alegró verlo y él parecía contento también. Se sentó detrás del pino iluminado y entre pendejo y pendejo que pasaba a saludarme y pedir regalos imposibles, Julito desarrolló el plan. No me acordaba que tuviera una prosa tan clara, era lindo escucharlo. Yo estaba asustado, fascinado y transpirado. Cuando se hicieron las diez, la galería cerró. Le dije a mi cuñado que me llevaba el traje puesto porque no daba más, que había que lavarlo o, por lo menos, colgarlo un rato al aire libre. Y así salimos, Julito y yo para la casa del gringo Paul. 

El gringo Paul había sido nuestro coordinador de viaje de estudios en Bariloche, año 1999. Una persona aborrecible de unos diez o doce años más que nosotros, lindo, flaco pero musculoso, cheto. Vivía a poco menos de veinte cuadras de la galería. Fuimos en la moto de Julito. Repasamos el plan una vez más y nos bajamos. Yo toqué el timbre y me paré con la bolsa colgando. 

Paul se asomó y le abrió la puerta a Santa, como si lo hubiera estado esperando. Hice la risa perfecta que a sábado a la noche ya me salía como al original. Paul sonrió hasta que detrás de mí apareció Julito gritando pasá, pasá, carajo, ¡entrá! 

Hacía veinte años que no veía a Julito y temí que se descontrolara todo. Parecía tenerlo todo calculado, pero veinte años son veinte años. Le juntó las muñecas adelante con un precinto de ferretería y lo llevó al sillón. Julito tenía puestos unos pasamontañas azules y empezó a cantar, como dándole una pista al gringo, la canción del viaje: a ver, a ver, quién dirige la batuta, Delfín Turismo, o las otras empresuchas, truchas, truchas

¿Qué quieren? Preguntaba Paul, con la voz confundida. Julito abrió una mochila y sacó la afeitadora eléctrica. Una Philips plateada. Lo llevamos al gringo más cerca del enchufe y le cortamos el pelo como a un pequinés: pelado a los costados, el techo calvo y un flequillo recto de rulos dorados. Lo miramos un rato, le pusimos pasta de dientes. Era satisfactorio, como limpiar la casa o cocinar muy rico. Se sentía bien, profundamente bien. Julito seguía cantando y aprovechó las bermudas del gringo para afeitarle también parte de las piernas, dejando intermitentes zonas claras y hundidas como una ruta provincial. Estás hermoso, man, lo imitaba. Yo busqué tres latas de cerveza, brindé con los dos y le dije, gringo, hoy pagás vos. Me permití ese chiste malo, quizás envalentonado en mi rol de gángster, pero ya estaba bien, había sido justo y le dije a Julito: Loco, listo, nos vamos. 

-Todavía no.

-Dale, viejo, ya está. 

-Falta la coreo. 

-¿Qué coreo? ¡Vamos!

-King África. 

Dijo King África y fue un rayo. Aquellos días se me aparecieron con la fuerza de una ola en el mar. De repente estábamos todos ahí, otra vez, inundados de aquel clima impostado, a merced de un joven Paul que ahora, dos décadas después, preguntaba, ¿quiénes son?, ¿qué quieren?, ¿qué les hice? Julito sacó el celular y lo puso a todo volumen. Bailá, le dijo, ¡bailá! Lo miré con miedo, pero me sumé: ¡Bailá, carajo! El gringo, con la remera llena de pelos, se paró y empezó a bailar, al principio lentamente y después compenetrado y casi disfrutando de la escena. Las muñecas ya juntas ayudaban a la coreo que veinte años más tarde le salía igual que en Bariloche, idéntica a aquellas noches de arriero juvenil. Me incomodó sentir un dejo de admiración pero, nobleza obliga, Paul bailaba bien. 

Cerramos la puerta sin escándalo y con una infantil sensación de justicia. Tomamos un porrón en un kiosco y me acosté temprano para mi último día en la galería. Dormí bien, recordando antes de cerrar los ojos algunas imágenes de la noche. El flequillo pequinés, las manos adelantes y Paul bajando bien abajo, como pide la canción. 

Laboulaye amaneció soleada el 24, que pintaba para una nochebuena al aire libre. La galería estaba atestada de gente desesperada por hacer sus compras a horas del cierre total. Yo laburé como nunca, había fila para sacarse la foto conmigo. Yo transpiraba, reía y les recordaba a los niños que debían portarse bien y cosas así. Hasta que, en eso, en el cuarto o quinto lugar de la fila, aparece un pelado, rapado. Lo miré por el rabillo del ojo. Paul se sentó al lado mío en la carrosa, pegado a un duende. Sin nadie que le sacara la foto miró hacia adelante y me citó otro hit de King: el camaleón, papá, el camaleón, cambia de colores según la ocasión. Dicho eso, se paró, me extendió la mano y me dijo feliz navidad. 

Feliz Navidad, contesté.

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Luna Llena en cáncer

Por Lu Gaitan

Hola, mis amores, ¿cómo les va? Hoy quiero que hablemos sobre la Luna Llena en general y sobre la Luna Llena en Cáncer, en particular, de este 30 de diciembre del 2020.

El ciclo comienza con la fase de Luna Nueva, cuando Sol y Luna están en el mismo signo. Ese es el momento en que hacemos las intenciones y formulamos nuestros deseos. En la fase de Luna Nueva no vemos la luna en el cielo. A las dos semanas de la fase de Luna Nueva, tenemos la fase de Luna Llena. Este es el momento en que Sol y Luna están en un ángulo de 180 grados, o sea que están en signos opuestos y complementarios. O sea, que si el sol está en Leo, la Luna está en Acuario. Si el sol está en Virgo, la luna está en Piscis. Y así. 

En general, les astrólogues simplificamos y decimos “Luna Llena en tal signo” y eso supone que el Sol está en el signo opuesto y complementario. La fase de la Luna Llena es el momento de pico energético máximo del ciclo lunar. Después de este momento donde la Luna brilla en su máximo esplendor en el cielo, el ciclo empieza a decrecer y la Luna empieza a perder luz. Dicho sea de paso, recordemos que la Luna no tiene luz propia, sino que la tiene en la medida que refleja la luz del Sol. Entonces, el ciclo de la Luna refleja el vínculo entre luz y oscuridad, podríamos decir, entre lo que está en conciencia y lo que no. Cuando llegamos al momento de la Luna Llena, es el pico energético de lo que comenzó con Luna Nueva dos semanas antes. Y acá viene el aporte de la astrología: cada Luna Llena se vincula con lo que comenzó seis meses antes en fase de Luna Nueva.

Entonces, hablando más en particular de la Luna Llena en Cáncer de este 30 diciembre, sería interesante que observares qué estaba pasando en tu vida para el mes de junio de este año y qué está pasando ahora. Esta es LA forma de trabajar con astrología: llevar un registro de tus vivencias y de tus momentos. Para algunas personas, es fundamental tener algún diario o bitácora y, para otras, con la memoria es suficiente. A veces las conexiones son muy obvias y fáciles de ver y, otras veces, la conexión es simbólica. La Luna Nueva en Cáncer sucedió el 21 de junio junto al solsticio, en el medio de un corredor de tres eclipses seguidos, súper intensos. ¿Te acordás de esos meses? Puede ser que hace seis meses estuvieras empezando un proyecto y ahora ese proyecto está naciendo. En este caso, la conexión entre Luna Nueva y Luna Llena es muy evidente, pero a veces es más difícil de rastrear. Por eso, creo que lleva tiempo madurar esta forma de percibir, que es, básicamente, aprender a pensar y sentir astrológicamente y, de este modo, podemos percibir formas pero también percibir contenidos, aunque las formas, o sea, las manifestaciones externas, sean diferentes.   

Para ayudarte a pensar en esta Luna Llena en Cáncer, voy a dejarte algunas preguntas para que vos mismx indagues en las revelaciones que vienen con esta Luna. Sí, creo que la Luna Llena, sin importar en qué signo esté, trae grandes revelaciones. Así como vemos a la Luna grande y luminosa en el cielo, así mismo podemos ver cosas de nosotres mismxs y también de la sociedad de la que formamos parte. Y esto que te voy a decir ahora forma parte de una suerte de advertencia lunar. Con las Lunas Llenas, solemos estar más emocionales y exaltades que en otros momentos. Así que atendé y registrá todo lo que sientas y todas las fichas que puedan caer durante el tiempo de vigilia y mientras dormís. Los sueños se ponen ATR y también tenemos dificultades para dormir, sí, todo junto y todo a la vez. También puede ser que estemos con retención de líquidos, así que te sugiero tomar mucha agua y comer sin sal en esos días. Ya sé, qué difícil porque fiestas de fin de año. Por otro lado, en Argentina tenemos la votación sobre la ley del aborto en el Senado el mismo día de la Luna Llena en Cáncer. Adiviná qué temáticas rige el signo de Cáncer: la maternidad, los movimientos de masas, lo popular, el cuidado. A veces, la astrología se manifiesta de manera muy literal. ¿Si el aborto va a ser legal este diciembre? Con total sinceridad, desde la técnica astrológica, a veces me resulta difícil decir sí o no a algunas cuestiones. Espero que sí, que sea ley. Este es mi deseo para estas fiestas. 

Entonces, volviendo a la Luna Llena en Cáncer, te dejo algunas preguntas que te pueden servir como guía para que puedas observar el proceso que se abrió hace seis meses:

¿Cuál es tu idea de familia hoy?

¿Quiénes son las personas con las que te sentís completamente a gusto y en casa?

Este año de pandemia y cuarentena, pasamos buena parte del año encerradxs y aisladxs de la gente que amamos, ¿podés sostenerte a vos mismx sin acorazarte ni rigidizarte?

¿Podés cuidar a otres, además de a vos mismx?

¿Podés sostener la conexión emocional más allá de la presencia física?

¿Pudiste resignificar tu historia personal y entenderla desde otro lugar?

¿Podés mimarte y felicitarte por haber llegado hasta acá, en vez de culparte por todo lo que faltó hacer?

¿Extrañás algo o alguien?

¿Podés darte tiempo para no hacer nada y correrte del lugar de la producción constante y permanente? Obvio, no estoy haciendo referencia a las personas que no tienen posibilidades de elegir, sino a lxs que elegimos llenar la agenda 24/7 como una forma de no lidiar con las emociones y las necesidades afectivas. 

¿Cambiaste tu alimentación en estos seis meses? ¿Cambió tu idea de nutrición?

¿Cambió tu idea de maternidad en estos meses? ¿Creés que la maternidad solo refiere a los hijos humanos y propios? ¿O tenés una visión ampliada sobre lo que significa maternar, que no solo incluye a las mujeres, sino también a varones, trans, animales y naturaleza en general?

¿Se despertó en vos la conciencia ambiental y antiespecista?

¿Estás pensando en irte a vivir a otro lugar?

Y, bueno, mis amores, llegamos al final, ha sido un año intensísimo y les agradezco infinitamente por la compañía en estos meses. Les quiero muchísimo y nos vemos el año que viene. ¡Feliz Luna Llena!

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Cinco películas destacadas en un año sin salas

Por Juli Fantini

Nunca pensamos en marzo que El hombre invisible -la remake protagonizada por Elizabeth Moss de Mad Men- sería la última que veríamos en una sala a oscuras y sin interrupciones en el año. 

La pandemia y las restricciones de aislamiento obligaron a que esta actividad -como tantas-, un ritual asentado en la vida de muchos y muchas, quedara trunca. 

Se sabe, la experiencia cinematográfica no es la misma en casa, de a fragmentos algunas veces, con interrupciones y, por supuesto, por más bien equipado que se esté, con una pantalla más pequeña y un sonido que no es el de una buena sala.

Ese ritual perdido y justificado en el riesgo sanitario, hizo que la experiencia sea doméstica, en la computadora o el televisor de casa. 

Se suma el dato que, a diferencia de las series, no hubo una oferta masiva de películas. Muchas se pasaron directamente al streaming y otras se reprogramaron para el año que viene o incluso el 2022. 

Por ejemplo, Tenet, mencionada en esta lista, llegó al público argentino de manera ilegal, primero en versión cam, luego un ripeo bastante digno, pero, reitero, la experiencia de visualización debería haber sido en una sala.

Con el mismo argumento de la semana pasada con las series, esta enumeración es de una subjetividad y parcialidad absoluta. La diferencia es que no incluimos las decepciones, porque fueron demasiadas.

Que sirva este listado como una guía para debatir, agregar y tachar de acuerdo a sus propios recorridos cinéfilos por las plataformas y el cable. Por cierto, no se adelanta contenido trascendente de las tramas. Es decir, no hay spoilers. 

  1. Tenet

Aún no está disponible en plataformas. Puede verse de manera alternativa.  [Actualización el 5/04/2021: En cartelera]

La primera advertencia, al menos para los que manejan un nivel de dispersión de medio a alto, es que a Tenet hay que verla dos veces. Esta especie de James Bond sofisticado y complicado que guionó y dirigió Christopher Nolan (Inception) y que protagonizan los estupendos John David Washington (el hijo de Denzel) y Robert Pattinson, acompañados por Elizabeth Debicki, Kenneth Branagh, es un thriller de espías con elementos de ciencia ficción y, con sinceridad, en una primera mirada no se entiende lo que pasa, pero la fuerza de los recursos de producción y las escenas de acción son tan impactantes que te exigen una segunda visualización para prestar atención a la trama, o a la inversa. 

El héroe (Washington), acompañado por su ladero (Pattinson) está a cargo de una misión enorme en una temporalidad que se desdobla de una manera inusual que conviene no adelantar. 

Tenet es un genuino rompecabezas armado para el entretenimiento que, si pasaron mucho tiempo confinados, seguramente los hará viajar extrañamente por grandes superficies abiertas rodeadas de objetos y personas que conspiran desde el futuro para salvar a la humanidad, aunque su propósito sea destruirla, una de las tantas paradojas que plantea el film de Nolan.  

  1. The Nest

Puede verse de manera alternativa. [Actualización el 5/04/2021: Disponible en Amazon Prime Video]

Esta película de Sean Durkin, quien irrumpió con la destacada Martha Marcy May Marlene hace nueve años, crea el revés de Wall Street, aquella película de los 80 sobre los embusteros de la bolsa de la era Reagan, con una peculiaridad: usa todos los recursos de cine de terror psicológico para contar un drama familiar atravesado por la moral del capitalismo financiero. Sin monstruos, sin ciencia ficción, sin casas embrujadas, solo con la ambición de un bróker (Jud Law) que arrastra a su familia a Inglaterra en la búsqueda de más negocios. Luego, por supuesto, nos enteramos de otras motivaciones. Carrie Coon (The Leftovers) interpreta a su esposa que experimenta junto a sus dos hijos, esa migración forzada como un viaje de descubrimiento de la genuina naturaleza que la une a su compañero. 

The Nest es una película desafiante que se mete con las dinámicas matrimoniales por momentos de manera obvia y en otros más logrados, con una sutileza que explica el arco narrativo de los personajes de manera precisa. La escena final puede confundir, pero se conduce con toda lógica en el marco de las conexiones emocionales y orígenes de los protagonistas.  

  1. Mank

Disponible en Netflix.

De Mank dijimos en la reseña que es imposible una experiencia completa sin tener fresca la trama de El Ciudadano. Sin embargo, más allá de las múltiples formas de visualización, esta película en blanco y negro “cremoso” de David Fincher se incluye en este listado no solo por sus valores técnicos e interpretativos, sino también porque advierte que la hipocresía en el mundo del espectáculo es el modo en el que se construyó, y construye, esa fábrica de sueños: Hollywood. 

El cine dentro del cine puede dejar fuera de juego a quienes no están familiarizados o fascinados con la historia de esa industria. Sin embargo, el cuento de la traición y la espectacularidad de Gary Oldman como Herman Mankiewicz, guionista de El Ciudadano, son motivo suficiente para sumergirse en este cuento que opta por un hecho en particular para dar cuenta de una vida, la mejor forma de evocar cómo se hacían las cosas atravesadas por los intereses políticos, más allá de lo estrictamente cinematográfico.

  1. The Forty-Year-Old Version

Disponible en Netflix.

Un poco más de dos horas filmadas en blanco y negro le sirven a Radha Blank para alejarse de ese título tan poco representativo que le puso Netflix en español -Rapera a los 40- para sumergirse con gracia y humor en una meditación sobre la crisis de mediana edad, y las búsquedas de las mujeres que no pertenecen a ninguno de los mandatos establecidos de belleza, éxito y modales. 

El otro mérito tiene que ver con la forma en la que se mete en la discusión sobre la vigente discriminación racial en EEUU: desde una perspectiva de clase media, en una Nueva York de fondo realista y con un personaje protagónico que no precisa de un tránsito sufriente para mostrar las injusticias del mundo. 

La lucha es por imponer su talento evidente, en un mundo de hombres blancos que definen el lugar que debe ocupar. 

El rap, o hip hop, solo es el telón de fondo del cambio de suerte buscada de nuestra heroína. La reinvención no es tal, sino que el mundo creado en la película nos muestra la reafirmación de una vocación, a pesar de los ruidos permanentes que conspiran en contra de la concreción de su carrera. 

  1. Emma

Llegó a HBO el 2 de enero. También puede verse en Apple iTunes, Google Play Movies, y Movistar Play. [Actualización el 5/04/2021: Disponible en HBO]

De visualización obligatoria para los fanáticos de Gambito de Dama porque la protagonista es Anya Taylor-Joy. Vemos en Emma el rango interpretativo de esta joven a la que le toca ponerse en la piel de uno de los personajes más emblemáticos de la novelista Jane Austen y que ya tuvo varias adaptaciones. 

Como Greta Gerwig con Mujercitas, la directora Autumn de Wilde, fotógrafa del rock, debuta como directora con un doble juego de fidelidad al texto original y con perspicacia en el diálogo con el presente que establece en esta comedia de enredos ambientada en el siglo XIX, pero que resuena en el presente. 

Así y todo, no es una Emma feminista ni mucho menos, De Wilde respeta las cosmovisiones de la época, sobre todo la de Austen, pero relee las formas del romance a partir del guión de la joven Eleanor Catton, de manera sencilla y vital.  

Cinco más: Small Axe: Lovers Rock (Próximamente a Amazon Prime Video. Puede verse en plataformas alternativas). The Hunt (Se puede alquilar en Movistar Play o descargar o comprar en Google Play Movies). Horse Girl (Disponible en Netflix). The Trial of the Chicago 7 (Disponible en Netflix). The Assistant (Aún no está disponible en plataformas. Puede verse de manera alternativa).

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Temporada Capricornio

Por Lu Gaitán

¡Hola, beibis! ¿Cómo les va? Hoy quiero hablarles de la energía de Capricornio, un signo regido por Saturno. Esto que les voy a contar aplica si tenés Sol, Luna, Ascendente en Capricornio, Saturno en casas 1, 4, 7, 10 o 12 y Saturno en aspecto duro al regente del ascendente.

Capricornio viene después de Sagitario y esto, que parece una obviedad, tiene todo el sentido del mundo cuando nos metemos en astrología, donde cada signo está conectado con el anterior, con el siguiente, con su opuesto complementario y con los que son del mismo elemento. Podríamos pensar al zodiaco como un viaje y cada signo es una
parada en un recorrido mayor. La intuición, la pasión y el dogmatismo ciego de Sagitario se transforma ahora en pragmatismo, estrategia y realismo capricorniano. Los grandes ideales que aparecían en Sagitario ahora necesitan ser bajados a la tierra. No es suficiente con hacer declaraciones de principios ni militar todas las causas, ahora se trata de chequear empíricamente si esos ideales funcionan. Es cierto, algunas versiones de Capri son de un realismo salvaje y, a veces, se vuelve un tanto pesimista. Ahora, hay un detalle no menor en la energía de Capricornio y es que se trata de un signo cardinal. ¿Qué significa esto? Que está asociado a los comienzos. De hecho, el comienzo de la temporada Capri está dado por el solsticio y el inicio de una estación. Invierno en el hemisferio norte y verano en el hemisferio sur.

Cuando pienso en el invierno del hemisferio norte y la temporada Capri, me imagino el invierno de Game of Thrones. Crudo, crudísimo. Y cuando pienso en el verano capricorniano del hemisferio sur, me imagino las ciudades vacías porque están todes de vacaciones. Bueno, hasta existe el Sindicato de Capricornianos en internet, reclamando que reciben un solo regalo por navidad, reyes y cumpleaños. Y miles de festejos de cumpleaños que fueron en soledad o con muy poca gente, comiendo los restos de pan dulce o de pionono. Quiero decir que este 2020 fue un año muy capricorniano (Saturno, Júpiter y Plutón en Capri) donde la mayoría de nosotres pasamos nuestros cumpleaños solxs o con muy poca gente. Una pequeña dosis de la vida del capricorniano típico. Bueno, además que fue un año lleno de restricciones y normativas que nos decían lo que podíamos y lo que no podíamos hacer. Capri a fondo.

Pese a ser un signo de tierra, la personalidad típica de Capri no tiene la lentitud de Tauro o la procastinación de Virgo. Alguna vez me dijeron que Capricornio se parecía a Aries en lo ambicioso y en lo cabrón, pero más controlado y planificador. Estoy de acuerdo. Dicho sea de paso, Aries es el primer cardinal, el que marca el comienzo del año astrológico y el primer fuego. Aries ama los desafíos y conquistar territorios inexplorados. Capricornio tiene algo de esto, pero es menos kamikaze, es mucho más estratega y, además, se plantea objetivos en el largo plazo que cumple pacientemente, algo que es bastante difícil para la personalidad ariana. Capricornio es realista en el sentido de que puede separar su deseo de cómo le gustaría que fueran las cosas para registrar lo que efectivamente está sucediendo. Acepta lo que hay y, de ese modo, trabaja para cambiarlo. Es cierto, hay una versión pesimista y quejosa de Capri como el viejito de la película Up de Disney y Pixar, pero es un gran hacedor de realidades. Cueste lo que cueste.

A esta altura de la vida, con la difusión que tiene la astrología en las redes sociales, seguro que ya viste miles de memes que dicen cómo es la personalidad capri: exigente, responsable, determinado, dice que va a hacer algo y lo hace y busca perfeccionarse en lo que sea que esté haciendo. No importa si es con la astrología, si es jugando al fútbol, si toca la guitarra o está tomando clases de bordado. Va a querer hacerlo bien, aunque solo sea por diversión. Una de las mayores dificultades para Capri va a ser la diversión o la liviandad. Esto es algo que pueden incorporar con los años como producto de un trabajo de conciencia, de empezar a sacarse de encima las exigencias propias y las de la sociedad que dicen cómo deberían hacerse las cosas. La personalidad típica de Capri es obediente y busca seguir con las formas conocidas. A menos que tenga otras energías en su carta que lo lleven a jugar y explorar otras posibilidades contrahegemónicas. Sí, lo capricorniano típico es muy de “lo normal”, en el sentido de seguir la norma, al menos durante los primeros años de vida. He visto muchas personas con energía Capricornio que con el tiempo logran desarmar los mandatos y las leyes externas y luego siguen sus propias normativas. Entonces, ya no se rigen por lo que la sociedad espera, sino que hacen su propio camino. Para eso, hay que tener un grado de fortaleza interna muy alta, porque esto de romper con las leyes externas nos deja en lugares muy solitarios. La personalidad capricorniana tiene la capacidad para pasar esos momentos difíciles en soledad y lograr su objetivo. Se me viene a la mente una frase de Federico Peralta Ramos que dice “solo consiguen un oasis aquellos que se bancan el desierto”. Este podria ser un lema capricorniano.

Capricornio tiene como opuesto complementario al signo de Cáncer, así que uno de sus desafíos es registrar su lado tierno, vulnerable y mamífero. Querido Capri, está buenísimo poder atravesar los desiertos en soledad, pero la vida se vuelve muy dura de este modo y no hay nada como la calidez de un abrazo de alguien que amamos y con quien podemos bajar la guardia. Capricornio va hacia Acuario, un signo de aire, así que forma parte de su camino abrirse a otras perspectivas y no, no hay forma de tener garantías y certezas absolutas. Podemos armar estrategias y planes de acción, hacer lo mejor que podamos, pero también existe la variable incertidumbre.

Bienvenidxs a la temporada Capri. Les mando un abrazo grande y les quiero.

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Las series del año, tres favoritas y tres decepciones

Por Juli Fantini

Sepan disculpar las y los lectores de esta columna porque se repetirán conceptos que ya leyeron, pero así son los balances del año. En este caso, haremos una breve jerarquización que parte del universo de lo visto –por cierto, no fue todo lo que se emitió, es imposible– y evitaremos caer en los conceptos de mejores y peores. Optamos por la idea de favorito, es decir, léase esta lista en torno a las preferencias de quien escribe, con la posibilidad de que ustedes sumen las suyas y, así, estimulemos la conversación en un 2020 en el que vimos mucho más que antes. 

En ese contexto, LA serie del año es una producción de HBO que se metió con un tema difícil de contar: el abuso sexual y el después. Se trata de I May Destroy You. Escrita, dirigida y protagonizada por Michaela Coel –basada en su experiencia, fue abusada–, el relato y la interpretación son un verdadero tour de force de las emociones y trabas burocráticas tras una violación, que la protagonista en principio no recuerda y de la que, a través de los capítulos, va descubriendo detalles, exponiendo su subjetividad dañada, tratando de reconstruir lo ocurrido y reconstruirse, junto a su círculo de amigos, quienes también experimentan otras variantes del abuso sexual. Ni complaciente ni dispuesta a deificar a las y los sobrevivientes, el uso del humor como catarsis aparece en I May Destroy you como el componente que te distrae para luego volverte a atrapar, en una narración que, sin dudas, se suma a otras características innovadoras para contar este tipo de historias y consagrar a esta actriz como una de las voces más originales del año. 

FAVORITAS

  1. Normal People 

El drama romántico no es un terreno habitual de la TV de prestigio. En general, prima el abordaje en clave telenovelesco. En este caso, los doce capítulos de Normal People construyen, en varios actos, la complejidad de un romance, y evitan los clichés del género. Es una para llorar y para recordar el primer amor, pero también una profunda reflexión sobre la intimidad y los vínculos. De haber estado en Netflix, no se hubiera hablado de otra cosa. 

Así hablamos de Normal People:

Normal People (Starz Play) es la gran serie romántica de la pandemia. Con potencial de clásico, con seguridad será recordada porque es un retrato íntimo del amor adolescente y sus idas y vueltas posibles de universalizar. Pero también es una serie sobre lo que significa ese paso gigante entre el secundario y la universidad o el trabajo, y quiénes acompañan ese proceso. El vínculo entre Marianne y Connell llena la pantalla y sirve de excusa para mostrar cómo el mundo adulto recibe a estos jóvenes que experimentan el sexo de manera intensa. La ternura y la empatía también son parte de lo que se pone en primer plano en Normal People, y se disfruta de principio a fin, a pesar de las pequeñas y grandes tragedias que atraviesan a la pareja. 

  1. High Fidelity

Esta es otra serie que, de haber estado en una plataforma más popular, hubiera estimulado la conversación social por fuera de los seguidores de Nick Hornby y Zoe Kravitz. Y la pésima noticia es que no tendrá segunda temporada. Si no la vieron, la encuentran en Movistar Play y, por supuesto, en alguna plataforma alternativa. 

El desafío de la serie es contar la misma historia –del libro y la película homónima–, una oportunidad ganada de darle una nueva lectura al libro de los 90, que se cumple con creces. Además, que Rob sea una mujer negra, sin caer en el panfleto de lo políticamente correcto, hace de esta comedia romántica-melómana una experiencia de enorme disfrute.  

Así hablamos de High Fidelity:

High Fidelity (Hulu) hizo lo imposible: le cambió el género al histórico personaje de la novela homónima de Nick Hornby que ya había sido llevada al cine con eficacia con John Cusack como protagonista y, contra todo pronóstico, generó algo encantador. Sobre todo, porque para interpretar a Rob está la carismática Zoë Kravitz, también productora ejecutiva de la serie. En el camino de la comedia romántica, la melomanía atraviesa todos los aspectos de la vida de la dueña de una disquería quien, tras su última ruptura amorosa, repasa viejas relaciones también frustradas para encontrar una respuesta al porqué del fracaso. Esta adaptación es aún más fiel al libro original porque la serialidad permite lo que el cine no: contar la historia en muchos más minutos. La banda sonora es incomparable. Se recomienda la escucha.

  1. Raised By Wolves

El prestigioso Ridley Scott, productor y director del piloto de Criados por Lobos, que regresó a la televisión tras 50 años, le dijo al diario inglés The Guardian que a la serie hay que mirarla con tres botellas de vino encima. La recomendación tiene que ver con la trama, pero también con el momento que aún vive, o padece, la humanidad. 

La serie en sí es una exploración sobre los temas que Scott ha desarrollado en sus películas. No es novedosa: la ciencia ficción clásica es su anclaje, pero para quienes aman el género será una experiencia evocativa. Capítulo tras capítulo las referencias abundan. 

La historia sigue a una pareja de robots cuya misión es procrear y criar a unos niños y niñas en un planeta desconocido, tras un desastre ocurrido en el suyo. De fondo, un enfrentamiento religioso que trae a colación las guerras santas, no muy sutil pero sí efectivo. 

Anoten el nombre de Amanda Collin, quien interpreta a “Madre” una de las androides, porque su actuación merece ser celebrada. 

NO TAN FAVORITAS

  1. Dark (tercera temporada) 

La serie alemana que ganó el mundial que organizó Netflix en Latinoamérica tuvo un desenlace indigno para sus comienzos. Esa trama complejísima que te exigía, como Cien años de soledad –salvando las distancias narrativas–, mirarla con un mapa de las familias en las tres temporalidades, terminó traicionando su original camino de thriller doméstico de ciencia ficción. 

Al desenlace se lo devoró su propia ambición de contarlo todo, con, por ejemplo, la introducción de las realidades alternativas, priorizando la acción y los rulos narrativos por sobre el drama familiar. Las ramificaciones en tiempo, espacio y mundos no hicieron otra cosa que aturdir, también en su afán de dar cuenta de varios conceptos filosóficos que sobraron.

  1. Run

Esta comedia romántica de acción tenía todo para ser algo para recordar: los protagonistas Merritt Wever y Domhnall Gleeson son grandes actores, la creó Vicky Jones, socia creativa de Phoebe Waller-Bridge (Fleabag) –quien tiene un pequeño papel en Run– y cuenta con el sello de HBO. Sin embargo, se va a la banquina. 

La premisa de arranque es atractiva: dos exnovios que pactaron huir de sus vidas si las cosas se complicaban, finalmente hacen contacto 17 años después de finalizada la relación y se embarcan en un viaje en tren por EE. UU. 

El pacto de huida, lo que dejan atrás, y el reencuentro ya eran material suficiente para contar una buena historia hasta que un crimen transforma lo divertido y riesgoso de la trama inicial en una tragedia de proporciones, nada interesante. 

  1. Little Fires Everywhere

La serie protagonizada por Kerry Washington (Scandal) y Reese Witherspoon (Big Little Lies) que llegó este año a Amazon Prime Video tenía todas para ganar: ambientada en los 90, con dos grandes actrices protagónicas embarcadas en un duelo sobre dos formas de maternar y de vivir, se fue de eje rápidamente con sus trazos gruesos al plantear las diferencias de clase y género entre las dos. Son ocho capítulos en los que se presenta un flashback que da cuenta de quién pudo haber prendido los pequeños fuegos que terminan con la casa fabulosa del personaje de Witherspoon en llamas y que vemos en la primera escena.

El potencial que tenía revisar la última década del siglo pasado se reduce a referencias directas a consumos culturales y guiños cómicos, cuando tenían todo para profundizar en la moral de esos tiempos: la era Clinton en EE. UU. 

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La épica

Por Nano Barbieri

Son casi las once y mi casa es un planeador que corta el aire llano de la noche. No se escucha a nadie ni nada y es difícil imaginar el ruido, el frío y el calor de otros lados: las cosas tienen volumen. Es asombrosa y en parte esperanzadora la velocidad con la que puede verse todo de otro modo. El día que acaba ya parece de otra persona que no soy yo. Pero estuve ahí. Y entonces recuerdo.

Recuerdo que me enredé, como tantas otras veces, en discusiones sobre las formas (las formas: el detalle, el color, la postura). No importa cuáles, siempre son la periferia de los hechos. Y entonces me acordé de esta historia, que más que una historia es casi una escena, breve, contundente, como todas las grandes gestas. Pero es tan hermosa la síntesis, que vuelve, una y otra vez, como la repetición de un gol.   

Fue hace mucho tiempo. Murió mi abuela y yo no estuve. O murió la mamá de mi viejo. Dicho así, duele más. El lugar favorito de ella era uno donde nunca pudo estar. Otra vez, los hechos, las narraciones y lo que hay entre los dos. La música, los vinos, las copas, el piano, eso le bastaba para vivir en Francia, para navegar el río Sena. Mi abuela se llamaba Kicha y murió sin haber estado ahí. 

Entonces, a los pocos días de su muerte, surgió una idea familiar que me pareció absurda: había que llevar sus cenizas al río. Viajar a Europa y mezclarlas ahí, con el agua del lugar con el que construyó quién sabe cuántas fantasías y trincheras que la ayudaron a vivir. No me opuse solo por falta de ideas o convicción. Lo cierto es que, de un modo que desconozco, la idea germinó, creció y maduró. 

Pasaron semanas o meses, no sé. Me olvidé del tema. Y un día de la nada, así como hoy, de calendario, me llegó una foto en un e-mail. Lo abrí con la frialdad de un acto reflejo y ahí estaba mi hermana abrigada al lado de un río marrón, ancho, turbulento. Parada sobre una ribera que era de cemento, o cerámicos, no me acuerdo bien. Gris. Se veía sola en la imagen, ni amigos, ni desconocidos, nadie. Se puso las cenizas en las manos y las tiró al río como si fueran una ofrenda. Las dos manos juntas, arrodillada frente a la costa, las dejó caer al agua como se acuesta a un bebé, o como se abren las palmas para develar un truco de magia. Ninguno de nosotros lo hubiera hecho de esa manera, hay tantas sensibilidades a las que no tengo acceso, pensé. Es un gesto, solo un microgesto de algunos segundos y, probablemente, mucha espontaneidad. Y, sin embargo, en su insignificante duración en el tiempo, definen a una persona para siempre.

¿Cuál es el hecho? ¿Cuál es la acción? ¿Dónde reside la importancia de las cosas? Tirar las cenizas al agua era casi un lugar común. Fue, sin embargo, todo lo contrario. Tan solo un gesto, una sutileza de ella, justamente ella, que tan poca atención le presta, y mucho menos le interesa, la épica.