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Elogio de la decadencia

Por Nano Barbieri

“Todos son una generación perdida”. Con esta cita de Gertrude Stein empieza la Fiesta de Hemingway. Recordé la frase mirando el capítulo de reencuentro de Friends, la comedia que capturó la atención de al menos un par de generaciones. Pero, a diferencia de la connotación primera de aquella cita, y lejos de verlo como algo frustrante, sugiere, por el contrario, algo así como una experiencia de reconciliación. 

Cuentan que Stein vio desde su casa el modo en que el dueño de una cochera despedía a un tipo desganado, un empleado joven algo desentendido de su trabajo al grito de “¡Todos ustedes son una generación perdida!”. ¿Quién no recibió en su adolescencia o en su juventud el mensaje de formar parte de una generación perdida, o desencontrada al menos con los valores predominantes? Acaso fuera eso, también, un elogio. ¿Por qué no? El sentimiento –no siempre impostado– de que ya no habrá otro tiempo igual, ni otro actor u otro futbolista al que nosotros pudimos conocer congela el tiempo en un lugar de sinsentido para las generaciones venideras y garantiza, a modo tal vez de consuelo, que hemos vivido aquel momento único que lleva décadas o siglos en repetirse. Una generación: nuestro cometa Halley.  

La serie Friends fue el retrato quirúrgico de un modo de juventud, una especie de paréntesis experimental de amistades, relaciones afectivas y trabajos aleatorios entre la primera juventud y la edad adulta. Magistralmente caracterizado, ese margen permitido antes de “sentar cabeza” es el marco en el que los seis personajes ocupan dos departamentos y una cafetería hablando sobre nada y todo a la vez.  Muchos nos sentimos muy identificados con ellos, con ese tipo de humor y con esa idea de compañía incondicional de los amigos. El carácter universal y, en cierto sentido, atemporal de esta identificación tiene al menos dos explicaciones. Una, la genialidad de sus creadores. Dos, una impresionante homogeneización cultural. 

Pero hay una idea de decadencia que me resulta particularmente atractiva y fue el disparador de este comentario. Cuando, casi treinta años después de aquel primer capítulo, se juntaron los protagonistas de la serie, ahora en su condición de personas y no ya de personajes, es imposible disociar la actualidad de ellos con lo que hubiera sido una continuidad de sus vidas como los personajes de la tira. Y parecen, o lo son, una parodia de sí mismos. Lógicamente avejentados, algunos con mayor naturalidad, otros menos, pero apegados, casi como una fatalidad, a los personajes que interpretaron en su juventud. Como un encuentro con viejos amigos del colegio. ¿Están realmente ahí? ¿Son ellos mismos? Y de repente una mueca, una forma de toser o el modo de acomodarse la ropa los trae de vuelta, como una aparición, en toda su dimensión. Es un momento de una dignidad inmensa y, también, la manifestación de cierta decadencia.

El tiempo es la democracia de cualquier mortal, dice Florencia Angiletta hablando, también, de Friends, de las sensaciones que arrojó al mundo este ansiado reencuentro. ¿Qué nos queda cerca, qué nos queda lejos? Tal vez esa sea una manera de ver el tiempo, una cuestión de distancias sobre el punto en el que nos vemos. Y ahí estaban ellos, los seis, sentados sobre sus nostalgias, a una distancia asombrosa de aquella época, evidenciando modos tal vez demasiado higiénicos de vida, pero anclados, como una promesa, sobre aquella manera de sentir la vida. La nostalgia es nuestra, y la decadencia también. Y el futuro es definitivamente encandilante hasta que estamos, finalmente, parados sobre él. 

Tal vez el destino de cada generación sea el de ser, por mérito propio, una generación perdida. Irrepetible. Como un juego con reglas autodestructivas. ¿Se pueden enviar promesas hacia el pasado?, se preguntaba John Berger en El Cuaderno de Bento: el camino anverso de la botella en el mar. Y, si se pudiera hacer, prometería, tal vez, llevar intacta como un alambre de acero a la cuerda que tensa el resplandor de las primeras promesas con las consecuencias de todos los esfuerzos por mantenerla encendida. Porque ahí, en eso que se llama con cierta malicia La Decadencia, justo ahí está el orgullo de haber pertenecido, como tantos, a otra generación perdida. Una más. Única también. La nuestra. 

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Luna Nueva en Géminis

Por Lu Gaitán

Hola, mis amores, ¿cómo les va? Hoy les quiero contar sobre la Luna Nueva en Géminis. Esta Luna Nueva es especial ¡porque viene con eclipse! En el capítulo anterior de Bruji Pop hay una breve explicación de qué significan los eclipses para la astrología. Por si querés ir a escuchar. 

Cada Luna Nueva marca el comienzo de un ciclo de seis meses. O sea que lo que esté comenzando por estos días va a concluir en diciembre de este año. Ahora, detalle no menor es que este comienzo es un comienzo con todo, porque eclipse implicado. ¿Para quiénes? Para todes, pero especialmente para quienes tengan algún coso en Géminis, Virgo, Sagitario o Piscis en su carta natal. Digo coso para resumir si es planeta, asteroide, Lilith, nodo o ascendente. Si no tenés nada, fijate dónde cae la Luna Nueva en tu carta natal, en base a la guía que hicieron las amigas de Aprende Astrología. Lo dejaron en su feed de Ig. 

Bueno, entonces, ¿qué es lo que traen esta Luna Nueva y eclipse? Con Sol, Luna, Mercurio y Nodo Norte en Géminis. Un nuevo comienzo, pero ¿de qué? Creo que se trata de un nuevo comienzo en materia vincular y, sobre todo, en los vínculos de amistad, hermandad y compañeres de la vida, porque eso es Géminis. Pero también puede hablar de la necesidad de estudiar algo nuevo o de empezar a compartir información desde otro lugar. Tener un pódcast, escribir un libro, un newsletter, un canal de YouTube, uno de Telegram o empezar con los videos de Tik Tok. Ay che, cómo me cuesta Tik tok. Bueno, esto es para otro momento. Es interesante porque el Nodo Norte entró en Géminis en mayo del año pasado y desde entonces apareció una gran cantidad de redes sociales, más allá de la hegemonía de Instagram y Facebook. También nos empezamos a topar con esto que llamamos fake news, o sea, noticias falsas o con fuentes de dudosa procedencia. Y también empezamos a preguntarnos por la verdad. ¿Qué es la verdad en este mundo posmoderno? ¿Qué es la verdad cuando todas las fuentes de información están vinculadas a los sectores de poder? ¿Quién o quiénes construyen las narrativas que le dan sustento a este modelo productivo? ¿Cuáles son las voces que pueden expresarse en relación a determinados temas y cuáles no? Todo esto es lo que se estuvo planteando en relación al Nodo Norte en Géminis y el Nodo Sur en Sagitario. 

Bueno, entonces, volviendo a la Luna Nueva y eclipse en Géminis, lo que quiero decir es que se trata de nuevos comienzos en materia de comunicación. Yo te diría que, teniendo en cuenta que Mercurio está retro y Venus y Marte están en Cáncer, recuperes ideas que venís masticando hace tiempo y que las actualices en función del contexto actual. Del entorno y lo que vos sos ahora. Por otro lado, hace días que vengo recordando un relato de Eduardo Galeano (creo) que leí hace mucho tiempo sobre la conquista de América. Parece que los pobladores del Caribe vieron llegar desde el horizonte unos monstruos. No sabían qué era lo que estaban viendo. Llamaron al chamán para preguntarle qué era ese ser que se acercaba lentamente a sus orillas. El chamán estuvo muchas horas viendo el horizonte, intentando decodificar esa información. No podía entender ni decir qué veía porque las palabras que usaba para referirse a los objetos y a las vivencias de su vida cotidiana no podían dar cuenta de ese monstruo que se acercaba. Pasaron muchas horas, incluso días, hasta que pudo ponerles nombre a esas naves gigantes de los conquistadores europeos. Nunca había visto barcos de esas dimensiones, nunca había visto a seres humanos vestidos de ese modo. Por eso no tenía palabras ni imágenes internas que pudieran dar cuenta de ese fenómeno. Creo que así estamos ahora: revisando nuestras categorías mentales, las palabras, las metáforas y los símbolos que usamos para explicar nuestras vivencias. ¿Qué vivencias? Las de este mundo pandémico, de colapso ecológico, de deconstrucción feminista y de apertura a otros planos de información. Como el chamán sentado en la orilla viendo el horizonte, estamos buscando data en nuestro disco rígido interno para decodificar las vivencias de este momento. 

Es cierto: la Humanidad ya atravesó otras pestes, otras crisis económicas, agotamiento de modelos productivos, conflictos bélicos de gran escala que dejaron un tendal de muertos, sociedades polarizadas, conquista de nuevos territorios y exterminio de poblaciones, pero esta vez es diferente. Por el alcance de la tecnología, por la globalización y por la crisis ecológica en la que estamos. Entonces, nuestras memorias y las palabras que usamos para explicar las vivencias de este momento sirven, pero se quedan cortas. Tenemos que imaginar otros mundos, otros discursos, otras narrativas. Como decían a fines de la década del 60, la imaginación al poder. O como sugieren autores como Donna Haraway, cuando nos invita a leer ciencia ficción para abrirnos a otras perspectivas. Esta es una Luna Nueva para crear otros imaginarios, otros discursos, otras formas de vincularnos, no solo con humanos, sino con todo lo que nos rodea. Después de todo, Géminis es el entorno inmediato. Para algunas cuestiones, las palabras, los discursos y las vivencias que están en nuestra memoria, individual o colectiva, van a servirnos y, para otro tanto, vamos a tener que crear nuevas narrativas y formas de vivir. De ahí la importancia de la imaginación y eso es algo que viene con Neptuno. Detalle astrológico para vos, que estás esperando la data astrológica: Mercurio rige a esta Luna Nueva. Estrictamente diríamos que Mercurio es el Dispositor de esta Luna Nueva en Géminis y, al momento del eclipse, está retrogradando y haciendo cuadratura a Neptuno. De ahí la importancia de revisar las ideas e imaginar otras formas de vida. 

Bueno, lindores, espero que tengan una hermosa Luna Nueva y eclipse. Puede pasar que no se reconozcan por estos días, que el vínculo con sus amigues y colegas esté cambiando, así que dense tiempo. Cuando Mercurio se ponga directo, ya más cerca del

Solsticio, probablemente tengan una mayor claridad. 

Les mando miles de besos y les quiero infinitamente. Gracias por compartir este pódcast con tu gente querida y en tus redes sociales.