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Crisis de la mediana edad

Por Lu Gaitán

Hola, mis amores, ¿cómo les va? Hoy les quiero contar sobre la famosa crisis de los 40, también llamada crisis de la mediana edad. En general, en la psiquis colectiva tendemos a creer que esto pasa cuando tenemos 40 años, pero no es tan así, al menos no desde la astrología. Para la astrología, se trata de un período que empieza más o menos a los 35 años y que termina a los 42, 43 años pero tranqui, porque no quiere decir que todos estos años vayan a ser un garrón. Ni en pedo. De hecho, como suele pasar, son años donde lo mejor que podemos hacer es asumir que, primero, estamos en una, y segundo, que necesitamos hacer cambios. Lo peor que podemos hacer es resistir y querer que las cosas sigan igual. Sí, es una crisis y voy a ser muy cliché con lo que voy a decir, pero no importa, porque creo que aplica. Esta crisis es una oportunidad para refundar nuestra vida. Para hacer algo diferente. 

Entonces, ¿qué pasa a nivel astrológico durante estos años? Pasan un montón de cosas, porque casi todos los planetas grandes están jugando. Por un lado, entre los 35 y los 36 años, Saturno en el cielo hace cuadratura con Saturno de la carta natal. Siempre que aparece Saturno, caemos en la cuenta de que el tiempo es un recurso finito. Lo sabemos mentalmente, pero muy distinto es cuando Saturno está activo por tránsito. ¿Cómo se siente? El primer registro puede ser corporal, tal vez no podemos hacer tanto ejercicio físico como hacíamos antes, tal vez necesitamos más tiempo de descanso que antes, tal vez no podemos irnos de fiesta como en los veintis. Saturno también son los mandatos sociales y los mandatos de nuestra familia de origen. Entonces, por estos años se vuelven a activar, desde otro lugar, las temáticas del retorno de Saturno, ese momento que atravesamos entre los 28 y los 30 años. Hay un capítulo de Bruji Pop que habla de esto. Entonces, si tuvimos hijes, probablemente necesitemos resignificar el vínculo con ellos y recuperar cierta individualidad, sobre todo las mujeres, porque para nosotras la maternidad demanda mucha atención. Esas razones son biológicas y otras son culturales, ya sabemos. Por otro lado, si no tuvimos hijes, empieza a aparecer el famoso reloj biológico, porque sabemos que estamos entrando en los últimos años de edad fértil. ¿Queremos congelar óvulos? ¿Queremos inseminarnos? ¿Queremos ser madres aunque no haya una estructura tradicional por detrás? ¿Somos felices siendo tías y mimando a les hijes de nuestras amigas y hermanas? ¿Estamos pensando en adoptar? ¿Queremos tener un refugio de animales? Bueno, estas son algunas de las preguntas posibles con la cuadratura de Saturno con Saturno, que básicamente refiere a la pregunta sobre los mandatos de esta sociedad, sí, pero también a la necesidad de tener raíces sólidas. O como dicen las abuelas, sentar cabeza.  

Por otro lado, a los 35/36 años tenemos el retorno de Júpiter, entonces empezamos un nuevo ciclo en eso que llamamos vocación. A mí me gusta pensar que Júpiter nos habla de lo que nos entusiasma, lo que nos apasiona y, resignificando la antigua idea de la vocación como el llamado de los dioses, que revisemos si lo que estamos haciendo tiene un objetivo trascendente, que excede a nuestra esfera individual. Por eso, para muchas personas el retorno de Júpiter puede significar una necesidad de involucrarse con cuestiones colectivas. Sobre todo, las personas que tienen a Júpiter en Acuario y a Júpiter en Piscis. También puede significar, para muchas personas, la necesidad de revisar si su profesión y su vocación están yendo por el mismo camino. O sea, si estoy trabajando de algo que me apasiona o si mi trabajo está vinculado a mis grandes ideales. Durante el tiempo del retorno de Júpiter, muchas personas vuelven a estudiar, otras empiezan a dar clases de aquello en lo que se formaron, algunos deciden emigrar… Bueno, Júpiter. 

Entre los 37 y los 38 años, suele suceder el retorno nodal. El nodo norte en tránsito es el mismo que el nodo norte de nuestra carta natal. De ahí que los eclipses tengan un impacto interesante en nuestras vidas. Los eclipses son aceleradores kármicos que nos empujan en dirección a eso que venimos postergando. Dependera de la distancia que tengamos con el nodo norte de nuestra carta natal. En este momento, el nodo norte está transitando los últimos grados de Géminis y a fines del 2021 entra en Tauro. Entonces, para quienes tienen el nodo norte en Géminis, el gran desafío es salirse de los dogmatismos y pensar de un modo que sea más abierto. Y, en eso de ser más abiertos, también aparece la necesidad de relacionarnos con otres, sin creer que hay alguien que tiene la posta y otres que no saben. Para quienes tengan el nodo norte en Tauro, el gran desafío será echar raíces, si aún no lo hicieron. Además, creo que muchos querrán mudarse a entornos que no sean urbanos. 

Cerca de los 40 años, sucede la cuadratura de Neptuno con Neptuno. En este momento, la están teniendo quienes son de la generación Neptuno en Sagitario, porque en este momento tenemos a Neptuno en Piscis. Esta cuadratura es la de las grandes preguntas y cuestionamientos existenciales. Esas grandes claridades y certezas que teníamos… Bueno, ya no. Creo que esta cuadratura trae algo menos soberbio y rígido. 

Por estos años, también está la cuadratura de Plutón con Plutón. En estos momentos, la están teniendo quienes son de la generación Plutón en Libra. La generación Plutón en Libra sabe que la potencia aparece cuando nos vinculamos con otres y no en soledad, pero también puede manifestarse como los juegos de poder en los vínculos. Con la cuadratura de Plutón con Plutón, quien intenta controlar pierde. De hecho, suele aparecer la pregunta sobre la potencia. ¿Qué hice con el poder que hay dentro mío? No en un sentido capitalista y patriarcal, sino con la vitalidad que está dentro mío, pero bueno, también podemos ver esos lugares capitalistas y patriarcales que viven dentro nuestro porque formamos parte de esta sociedad. Y, con esto, me estoy refiriendo a nuestra voracidad, la manija, el lado destructivo, el posesivo y celoso también. No es cómodo encontrarse con todo eso pero sí creo que es necesario. Y en relación a la potencia interna, ¿qué hice con eso? ¿La reprimí? ¿La dejé salir y fue descontrolada? ¿La pude encausar? ¿Me tiré a menos? Este tránsito híper intenso dura aproximadamente dos años. Por suerte. Porque mueve capas inconscientes y necesitamos tiempo para procesar todo lo que aparece. 

Por último, el tránsito de Urano. Este tránsito sí sucede cuando tenemos cuarenta y pico. Urano en el cielo hace oposición con Urano y suele coincidir con la oposición de Saturno con Saturno. Otra vez aparece la pregunta sobre el tiempo y los mandatos. Y creo que acá es central revisar con quién o qué estamos cumpliendo. Si hicimos siempre “lo correcto” o nos comportamos según lo que lxs demás esperan, vamos a querer ponerle una bomba a todo. Por el contrario, si venimos de unos cuantos años de no comprometernos con nada, esa situación probablemente se invierta. Ahora sí, estamos entrando en la segunda mitad de la vida y espero que lo hagamos con menos mandatos y de un modo más libre. Libre en el sentido de no mentirnos y engañarnos, no de me cago en todes. Esta es la lectura de la libertad más habitual, muy de nuestra cultura. 

Y, ya para ir cerrando, me parece necesario hacer una aclaracion sobre estos tránsitos. No siempre vamos a hacer estos cambios porque nacieron de nuestro fuero interno. A veces, muchas veces, de hecho, son cambios que son impulsados por el mundo en el que vivimos. 

Por ejemplo, esto que les decia sobre Júpiter en Acuario y Júpiter en Piscis y la necesidad de involucrarse en cuestiones colectivas está impulsado, en buena medida, por lo que está pasando a gran escala, en nuestro mundo, con los feminismos, la ecología, el veganismo, el colectivo LGTB, etc. Entonces, es algo que viene por fuera, que no nace de una, al menos no en conciencia. Detrás está el axioma astrológico de como es adentro es afuera, donde todo está conectado, pero para nuestra percepción, hay cosas que pasan más allá de mí y, en todo caso, yo veo cómo lo gestiono y las decisiones que tomo.

Bueno, llegamos al final de este capítulo que tiene data infinita. Gracias por compartir este capítulo en tus redes sociales y con tu gente querida. Un abrazo muy grande.

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Luna Nueva en Aries

Por Lu Gaitán

Hola, beibis, ¿cómo les va? En el capítulo del día de hoy, les quiero contar sobre la Luna Nueva en Aries del 11 de abril. Este es el comienzo de comienzos porque es la Luna Nueva del nuevo año astrológico que empezó con el equinoccio. Esta Luna Nueva es para todes, pero especialmente para quienes tengan planetas o algún coso (asteroide o cúspide de alguna casa) entre el grado 15 y el 27 de Aries, Cáncer, Libra o Capricornio. Para ver dónde te cae, podes consultar la guía que hicieron las amigas de aprendeastrologia y que dejaron en su feed de IG. 

Las Lunas Nuevas marcan el comienzo de un ciclo de seis meses. En la Luna Nueva, ponemos la semilla de algo que vamos a ver crecer durante seis meses. De ahí que sea el momento ideal para hacer rituales de manifestación, pedir deseos o escribir listas de intenciones. Yo no me especializo en eso, pero mi amiga bruji @ladalia tira mucha data de rituales en el perfil de @somosfe. Seguro que ya la conocés y, si no, andá a chequear por ahí.

De lo que sí te voy a contar en este capítulo es de Artemisa, la diosa griega que los romanos llamaron Diana. Artemisa es mi diosa preferida. Cuando te cuente de ella, vas a flashear, porque estoy segura de que te vas a sentir representada. Bueno, esa es la magia de los arquetipos. 

Resulta que Artemisa era la hermana gemela de Apolo, el dios del sol. Los dos son hijos de Zeus con Leto, una diosa. Artemisa nace primero y ayuda a su madre a parir. Eso ya nos dice bastante sobre esta diosa: tiene un costado fuerte y un lado sensible, porque ¿quién puede ayudar en un parto? Alguien que tenga un grado de entereza interna muy alta, pero también la delicadeza suficiente como para recibir a un ser que está llegando a este mundo demente. Artemisa era una diosa cazadora, usaba un arco y una flecha y disfrutaba muchísimo de estar en el bosque y al aire libre con su hermano Apolo. Además, era la diosa guardiana de los bosques, vivía rodeada de ninfas (para mí, este es un guiño cake), protegía a los animales y a las mujeres que estaban por parir o pariendo. También es sabido que ha defendido a algunas mujeres de ser violadas. Así que, Artemisa es el icono mítico de las ecologistas, las feministas, las lesbianas y bisexuales (porque tuvo una pareja chabón), las veganas, las doulas, parteras y obstétricas. Por eso creo que esta diosa representa muy bien al elemento fuego. Sobre todo Aries y Sagitario. Siempre digo que el elemento fuego en las mujeres cis es el que menos responde a las expectativas que el patriarcado tiene sobre las mujeres. El fuego es el deseo, la autonomía, la independencia, el lado que se enoja y el que sale a la conquista. Bueno, esta Luna Nueva tenemos un stellium en Aries: Sol, Luna, Venus, Mercurio y Quirón. Así que, el desafío será, bien al modo Artemisa, que usa el arco y la flecha, que nos enfoquemos en lo que queremos y disparemos al blanco. Que le pongamos el cuerpo y nos la juguemos por lo que queremos. Apostar por lo que queremos viene con el riesgo de frustrarnos. Si somos muy deseantes, o sea, muy arianas y marciales, existe la posibilidad de que las cosas no salgan como esperamos. Y ahí vienen la rabia y el enojo. Nos ponemos como niñes caprichoses. En el polo opuesto, está quien no desea. Casi como si fuera el arquetipo del monje budista que trascendió todo tipo de deseo porque, como dice el budismo, el deseo es la principal fuente de sufrimiento. No solo porque viene la frustración, sino también porque siempre estamos en una rueda de querer una cosa y luego otra. El eterno inconformismo de las personas muy arianas o marciales que va muy bien con la dinámica capitalista y consumista de “dame más”. Ahora, me parece un tanto riesgoso encontrarme con personas en sus veintis, treintis o cuarentis que están completamente desconectadas de su deseo. De esa potencia que se siente como una calentura, como las ganas de coger, como las ganas de comer o incluso las ganas de cagar. Esas ganas que son ineludibles. Lo veo mucho entre los yoguis, entre personas del circuito new age o de meditadores. Como si el deseo estuviera mal. Ni que hablar si sos mujer cis. Enseguida aparecen los juicios que dicen “sos muy masculina”, o sea, muy deseante. Es cierto que nuestro mundo es muy yang. Y el entorno en el que vivimos nos lo demuestra: la riqueza concentrada en muy pocas manos, la destrucción del ambiente, la deforestación, comer carne porque da virilidad y fuerza (y que no importe el sufrimiento animal o que haya que deforestar el Amazonas para eso), la oda a la híper productividad, la agresividad cotidiana con la que nos manejamos. Bueno, parece que me fui al choto pero acá estoy y ahora retomo el hilo de lo que venía diciendo. El punto es que esta Luna Nueva nos pone frente a la temática del deseo, la calentura, la pasión, lo que nos enciende, y también la necesidad de usar esa potencia de un modo estratégico y no destructivo. Digo todo esto porque la Luna Nueva sucede en cuadratura a Plutón. 

Entonces, el desafío de esta Luna Nueva y del periodo que se abre el 11 de abril es “¿qué vamos a hacer con toda esa potencia?”. Podemos jugarla de un modo voraz, intenso y acelerado, corriendo riesgos y siendo destructivxs en nuestras formas. O auto destructivos. Y competitivos. En el extremo opuesto podemos estar más allá de todo, queriendo sublimar, trascender y sutilizar la potencia que hay en nosotres, con el riesgo de desconectarnos de lo que nos pasa y que a la larga entremos en un estado de apatía y desgano generalizado; o bien, podemos administrar esa potencia, usarla de modo estratégico, eligiendo en qué batallas o desafíos queremos involucrarnos y, sobre todo, aprendiendo a hacer con otres. Porque la Luna Nueva sucede en sextil a Marte en Géminis. O como la diosa Artemisa, que era aguerrida y autónoma, estaba enfocada en sus cosas pero estaba rodeada de ninfas y era sensible a lo que pasaba a su alrededor, a los árboles y los animales. Estaba enfocada en sus cosas, pero no estaba aislada. Creo que este es el gran desafío de este periodo.

Y hasta acá llegamos por hoy. Gracias por compartir este pódcast en tus redes sociales y con tu gente querida. ¡Feliz Luna Nueva!