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Descuida, yo te cuido: la corrupción del sueño americano

Por Juli Fantini

Esta reseña contiene leves spoilers.

La conexión entre el estreno de Netflix del fin de semana pasado —I Care a Lot, en inglés— y el documental Framing Britney Spears —Hulu, disponible en plataformas alternativas— es evidente. 

Mientras el relato del movimiento Free Britney que formaron los fans de la cantante en contra de la tutela legal que hace 14 años la tiene “presa” de un sistema en el cual su padre vigila cada aspecto de su vida, en la película, las víctimas son adultos mayores los abusados por el sistema. 

Este thriller con tonalidades de comedia negra es también un comentario social que se torna demasiado sentencioso en su tercer acto, aborda tanto el viejo cuento del gato y el ratón como la institucionalización de una práctica de despojo de quienes son considerados incapaces y, por lo tanto, encerrados en casas de cuidado, despojados de sus bienes y alejados de sus aparentemente inconvenientes familias. 

Además, es un cuento de cómo se triunfa en Estados Unidos: la concreción del sueño americano se visualiza bajo un manto de corrupción, aunque a través de lo que el sistema permite, sus vulnerabilidades y puntos flacos. ¿Les suena?

Marla Grayson –Rosamund Pike, Perdida– es la sociópata a quien se retrata y en cuyas manos, a través de un aceitado sistema –legal, con bemoles–, recae la tutela de esos adultos; mientras que el personaje de Peter Dinklage –Tyrion Lannister en Game Of Thrones– es el gato que la persigue luego de que Marla se mete con la anciana equivocada –Dianne Wiest, la estupenda actriz de la que hubiera sido esperable un poco más de tiempo de pantalla–. 

En el casting también se destacan las breves apariciones de Chris Messina como el abogado del personaje de Dinklage, una especie de Fernando Burlando de allá, que deslumbra.

Entre la oscuridad y la comicidad, se ve, tras un primer acto en el cual nos muestran quién es Marla y cómo trabaja, el conflicto que pone en jaque el aceitado sistema de la estafadora. 

Así, arranca un cuerpo a cuerpo entre dos malos malísimos que no son precisamente antihéroes, sino personas detestables: una delincuente de guante blanco que les succiona la vida a los adultos mayores y un capo de la mafia que tampoco tiene escrúpulos. 

La sátira se impone porque se dan situaciones de muertes seguras a las que, de manera sorprendente, sobreviven. Así y todo, la conclusión deja gusto a poco, por lo moralizante de la propuesta.

Si la naturaleza corrupta del tutelaje y de otras prácticas aceptadas por las instituciones del Estado es el eje de la crítica social; la humanidad que el director les da a sus villanos es aún más incómoda para quien mira. Porque llega un punto en el cual la protagonista usa válidos argumentos sexistas para defenderse mientras que el gánster se presenta como un hijo extremadamente preocupado por su madre.  “¿Con quién te quedás?”, interroga la película. 

“No existen las buenas personas”, dice Marla en su monólogo de presentación. Y se define como “una maldita leona”. Sus caracteres distintivos quedan en claro desde ese momento inicial. Y se sostienen hasta el final. Es decir, es una sociópata —tal como define a su madre— que recuerda al Patrick Bateman de la adaptación de la novela de Bret Easton Ellis, American Psycho, con la diferencia de que aquí se mide contra alguien de su tamaño moral, o inmoral.

Sobra durante el segundo acto una subtrama referida a unos diamantes que Marla encuentra entre las pertenencias del personaje de Dianne Wiest, así como puede reprocharse el tono aleccionador del final. Aunque, al poner el ojo en las injusticias sistémicas del capitalismo, Descuida, yo te cuido hace un buen trabajo desde el humor negro. Cuando se pone melodramática pierde potencia, pero no defrauda en entretenimiento.  

El ojo cortado, la violación más larga

Por Gonzalo Marull

Luego de un largo y difícil año volví a sentarme en una platea, pero lamentablemente no fue la de un teatro, sino la de un cine. Paradojalmente, llegué empujado por el teatro. En la película que elegí están varias actrices cordobesas a las que conozco, he visto lucirse en el teatro independiente y quieren abrirse camino en la industria audiovisual. 

La película se llama La noche más larga y se basa en un hecho real que convulsionó a la ciudad de Córdoba a comienzos de este siglo: el caso del “violador serial”. 

Durante la mitad de la película, que es corta, vemos al violador violentando o violando mujeres. Vemos los cuerpos de las mujeres desnudos siendo vejados, a diferentes velocidades y con música de fondo. La otra mitad de la película es una especie de documental. 

Salí del cine con el ojo cortado, como el de la película El perro Andaluz.

La contradicción que me embarga es muy grande. Quiero que a los y las colegas que hacen cine en Córdoba les vaya siempre muy bien. Pero no puedo pasar por alto uno de los debates al que me remitió enseguida la visualización de esta película.

La forma es el contenido que sube a la superficie, decía el gran poeta Víctor Hugo. Cada decisión formal, entonces, tiene un vínculo directo con el contenido, con lo que se quiere decir, nombrar, transmitir. Por eso, en el cine, cada elección de plano, cada vez que decidimos dejar algo dentro o fuera de cuadro, cada movimiento de cámara dicen mucho de lo que hay en el fondo de una película, de su poética, de su detrás, de su idea. Conducir la mirada de otras personas exige una gran responsabilidad. El qué mostrar y qué no forman parte de una discusión que se sostiene en una línea muy fina. Pero fundamentalmente el cómo es lo que termina de dar la forma. En definitiva, podríamos decir que estamos hablando de la ética del cine. Tener una cámara en la mano conlleva un poder e implica una toma de decisiones constante. 

Podemos hacer un recorrido de este debate viajando a 1961. En ese año, Jacques Rivette publicaba un artículo en la revista francesa Cahiers du Cinema titulado “De la abyección”. Este fue retomado luego por Serge Daney como “aquel artículo que le permitió no olvidar nunca esa película”, inclusive, sin haberla visto. La película era Kapo, un film del año 1960 ambientado en los campos de concentración nazis, y la nota se centra en un travelling en particular. En el artículo, Rivette describe: “Observen, en Kapo, el plano en que Riva se suicida arrojándose sobre los alambres de púa electrificados: el hombre que en ese momento decide hacer un travelling hacia adelante para encuadrar el cadáver en contrapicado, teniendo el cuidado de inscribir exactamente la mano levantada en un ángulo del encuadre final, ese hombre merece el más profundo desprecio (…). Hay cosas que no pueden abordarse más que con temor y un sincero escalofrío”. 

Embellecer una imagen tan catastrófica, tan cargada del significado de una época es repudiable para Rivette. Y de ahí en más se establece una discusión sin fin.

Un año después, José Luis Guarner se hizo eco de la polémica aparecida en Cahiers du Cinéma en un artículo titulado “Las gafas de Parménides”. Guarner adhería a la reflexión y denunciaba: “Nada más fácil que desenmascarar a los cineastas mentirosos, quienes tras una apariencia brillante de profundidad solo buscan deslumbrar o impresionar al espectador sin reparar en los medios. No basta mostrar una fila de hombres y mujeres desnudos haciendo cola ante la entrada de una cámara de gas para lograr una denuncia válida contra el nazismo”. 

“Es necesario mostrar esto porque pasó y no hay que olvidarlo”, responden muchxs artistas que creen necesario mostrarlo todo, como una especie de documento que se direccione una y otra vez hacia nuestra memoria colectiva.

Pero aquí deberíamos detenernos y preguntar: ¿no juega también un papel importante el cómo mostrar? ¿No es ahí donde se dirige el artículo de Rivette?

La reflexión puede resultar sorprendente después de que buena parte del cine actual se haya articulado a partir de la voluntad manifiesta de buscar formas expresivas de exaltación de la violencia sin que existan muchos debates sobre la ética de la forma de las imágenes. 

A partir de la descarnada escena de tortura de Roma, città aperta, se perdió la conciencia de que el cine moderno era cruel y que el espectador debía aceptar esta crueldad mirando, si era necesario, de cara al horror. Cerca de cincuenta años después de que Rossellini mostrara las torturas del nazismo, Tarantino abandonó su trabajo en un videoclub para debutar en la dirección cinematográfica con la puesta en escena de un acto de tortura. En Reservoir dogs, un grupo de mafiosos tortura a un policía que ha tomado como rehén. La víctima está atada a una silla, la golpean, le cortan un trozo de oreja y rocían todo su cuerpo con nafta. Tarantino muestra toda la escena de tortura, pero, en este caso, el efecto que produce la exposición del horror es el de la diversión. La crueldad no tiene límites, el sufrimiento de las víctimas no cuenta, todo forma parte de un gran chiste visual que pretende poner en jaque la importancia que le da la sociedad al entretenimiento. 

Serge Daney decidió recuperar la polémica sobre el travelling de Kapo en los años ochenta. Daney reconocía que si algo había aprendido en el ejercicio de su oficio era la creencia de que se debe “tener en cuenta que la esfera de lo visible ha dejado de estar enteramente disponible, que hay ausencias y huecos, imágenes que faltarán siempre y miradas para siempre insuficientes”. 

Quizás, la verdadera ética del cine pueda consistir en el respeto hacia aquellas áreas de visibilidad que no están disponibles, en no querer verlo todo y no forzar la imagen de aquello que no quiere, o no necesita, dejarse ver.

Por eso, cuando le preguntaron a la gran directora de cine argentina Lucrecia Martel por qué había dejado afuera de su película Zama la escena de la violación a la mulata, que sí estaba en el libro de Di Benedetto, ella contestó de manera contundente: “La saqué aunque a muchos compañeros les parecía buena. Pero si vivís en un país en el que cada día matan a una mujer y filmás una escena de violencia contra una mujer, aunque puedas dar muchos matices sobre las circunstancias, es intolerable. Me parecía imposible que no remitiese a una idea errada: que la violencia sobre una mujer tiene razones poéticas para ser cometida. Para una mujer, cuyo cuerpo es la escenografía de esa situación, es muy difícil tener ganas de hacer lecturas sobre eso. Dirán que con esa posición políticamente correcta se terminaron las situaciones de violencia de género en mi cine. Hasta que esto mejore, sí. No podemos avalar con discursos públicos escenas que abonan la fantasía violatoria de los hombres. No he visto una sola película, por más que el resultado sea el desprecio por la persona que abusa de su poder, que en el fondo no esté realizando una fantasía violatoria. Es lo que sucede con Irreversible: la elaboración que hace Gaspar Noé de la violencia me parece una porquería. En nuestro país, mueren mujeres diariamente en manos de parejas, ex parejas, familiares o vecinos. Es insoportable. Me dirás que es una postura extremista, que niega las cosas que suceden. Puede ser, pero por un tiempo prefiero que no proliferen los crímenes de mujeres en el cine, la literatura, lo que sea, porque no estoy segura de que estemos pudiendo reflexionar sobre eso, y más bien sospecho que banaliza el cuerpo de las mujeres, e incluso incita a cierta violencia”.

Se puede discutir si el fin que hay detrás de la película sobre el “violador serial” es válido o no, pero la cuestión acerca de la ética no es tratar el tema de la violación, sino mostrarla. 

¿Aporta a la hora de tratar un tema tan sensible como la violencia de género mostrar el acto de la violación? ¿No ocurrirá, como dice Martel, la banalización del cuerpo femenino y de una situación tan violenta? 

Peor aún si encima revictimizamos a las víctimas en ese gesto audiovisual.

Tal vez valga ser anti-ético si se trata de romper con aquello que nos es impuesto, como un gesto de rebeldía, de desacato, así como lo hicieron en su momento Pasolini o Rosselini. 

Diferente es, creo, si atentamos contra la ética que se funda desde abajo. Una ética que funciona como respuesta a la que ciertos poderes quieren imponernos y que sirve como principio de unificación de las personas oprimidas.

Luna Llena en Virgo

Por Lu Gaitán

¡Hola, mis amores! ¿Cómo les va? En el capítulo de hoy, les quiero contar sobre los tránsitos de esta semana. Por un lado, Mercurio ya se puso directo en el signo de Acuario y, además, vamos a tener la Luna Llena en Virgo el 27 de febrero. Esto quiere decir que podemos esperar unos días de grandes revelaciones. Siempre digo que la claridad de la Luna Llena en el cielo es como un reflector que alumbra nuestras experiencias, pensamientos y emociones. Alumbra la luna. Con la Luna Llena no hacemos intenciones ni formulamos deseos, simplemente observamos y registramos los frutos de lo que sembramos hace seis meses con la luna nueva en Virgo. 

Los días previos a la Luna Llena y el mismo día de la Luna puede ser que sintamos todo intensamente y que aparezcan los escenarios típicos del desborde emocional. Si estás muy desbordada, lo mejor es no tomar decisiones ahora y dejar que decante. No todo tiene que ser ya. También puede ser que estemos con insomnio. Con relación a esto, me gustaría contarles que hace poco tiempo salió una investigación de la Universidad de Quilmes donde científicos habían comprobado esto del insomnio en noches de Luna Llena. Algo que les brujis decimos hace muchísimo tiempo. Por otro lado, si siempre tenés insomnio, entonces, como diría Luismi, no culpes a la noche y consultá a un profesional de la salud. 

La Luna Llena del 27 cae en el signo de Virgo, en el grado 8 de Virgo. Así que tendrías que revisar en qué parte de tu carta tenés el grado 8 de virgo. Las chicas de aprendeastrologia van a hacer una guía que podés consultar en su muro de Instagram para ayudarte a buscar dónde te cae la Luna Llena. 

Para hablar de esta Luna Llena en Virgo, te quiero contar el mito de Astrea. Según la astrología tradicional, esta diosa representa la energía virginiana. Astrea gobernaba a los seres humanos durante la edad de oro. No tenía que hacer ningún tipo de esfuerzo, porque los seres humanos que vivían en la tierra por entonces, realmente anhelaban la paz y confiaban en las decisiones de Astrea. De hecho, ella era la diosa de la justicia y era hija de la Prudencia y el Pudor. Durante la edad de oro, los dioses y los seres humanos solían interactuar. A lxs dioses les gustaba estar viviendo en la Tierra, porque este era un lugar donde había alegría. Fue la desconfianza lo que marcó el final de la edad de oro y el comienzo de la era de plata. Zeus, hijo de Cronos, había destronado a su padre usando la fuerza. Este evento sembró la desconfianza y vino la guerra entre los seres humanos. De este modo, los seres humanos ya no confiaban en el futuro, en el porvenir de la humanidad. Astrea entonces se fue a vivir a la montaña. O sea, que las personas que querían su consejo tenían que hacer el esfuerzo de ir a buscarla lejos del resto de la humanidad. Después de la edad de plata, vino la edad de bronce y, en este periodo, los seres humanos siempre estaban en guerra o en algún tipo de conflicto. De esta manera, Astrea abandonó la tierra y se instaló en el cielo en la constelación de Virgo. Luego, vino la edad de hierro y los seres humanos tuvieron la sensación de haber sido desterrados del Jardín del Edén. Los humanos que vivían por entonces, cuando estaban en algún tipo de situación critica, le pedían ayuda a Astrea para que bajara del cielo y arreglara la situación. 

El mito de Astrea tiene elementos del signo de Virgo, no solo porque aparece este retiro de la civilización, donde Astrea se va a vivir a la montaña y se vuelve una ermitaña –la figura del ermitaño es bien virginiana (y capricorniana)–, sino porque además lxs seres humanxs iban a pedirle consejos. Esto también es propio de la energía de Virgo: la sabiduría que tiene como base la experiencia y la necesidad de hacer lo correcto y lo perfecto. Pero, además, en el mito de Astrea aparece el registro de que todo en este plano está corrompido y, por eso, aparece la fuga a la montaña primero y a los cielos después. Y en lxs humanxs viene la sensación de haber sido expulsados del Jardín del Edén. 

Entonces, trayendo este mito a la situación actual que estamos viviendo, me gustaría preguntarte: 

  • ¿Cómo es tu participación en este mundo? ¿Estás en modo ermitaña, te aislaste y tenés tu Jardín del Edén privado, donde las problemáticas de esta época no te tocan y vivís en Disney?
  • ¿Estás tan atravesada por lo que estamos viviendo que todo te conmueve y te deja como un trapo de piso?
  •  ¿Tenés la sensación de haber sido expulsada de un paraíso, previo al 2020 y solo querés volver a ese tiempo previo? No creo que sea posible. Y te menciono el 2020 no solo porque empezamos un ciclo de casi 40 años sino porque, además, en Argentina, entramos en cuarentena después de la Luna Llena en Virgo del 2020. Además, para la época de la Luna Nueva en Virgo del año pasado, en Argentina empezaron a aflojar las restricciones de movimiento. O sea que todo está conectado con todo. 
  • ¿Y cómo venís con tus proyectos? ¿Estuviste poniendo manos a la obra en eso que querés que suceda o venís postergando esperando quién sabe qué cosa? Virgo puede manifestarse como la postergación infinita esperando la circunstancia correcta y perfecta pero también es el signo de las labores manuales, o sea, del hacer. 
  • Por otro lado, esta Luna Llena en Virgo sucede en trígono a Urano. Virgo es un signo de tierra mutable, o sea, que nos trae información sobre cómo nos adaptamos a los cambios (o no) en un nivel práctico y concreto. Entonces, ¿cómo te estás llevando con esta nueva cotidianeidad, nueva normalidad, nuevas rutinas?
  • En esta misma línea, me parece interesante recordarte que con Urano en Tauro vino una gran cantidad de temáticas, entre ellas, la ecología, la forma en que producimos los alimentos y cómo comemos. Entonces, ¿cómo estás comiendo? ¿Tenés una alimentación que te da los nutrientes para que las defensas estén altas? Pero, además, ¿tenés espacio y tiempo para hacer actividad física y estar al aire libre? Muchas veces no prestamos atención a esto porque no tenemos buena información, o no tenemos el tiempo, pero muchas otras veces no lo hacemos por comodidad. Entonces, estos días de Luna Llena en Virgo trígono a Urano, puede ser que aparezcan estas temáticas. Porque Virgo no solo es la higiene, el barbijo y llenarse de alcohol en gel, también es el alimento que fue producido siguiendo los ritmos de la naturaleza. Siempre meto la ficha, ya sabés. 
  • Por último, a nivel vincular, teniendo en cuenta que la Luna Llena es en oposición a Venus, ¿qué rol estás ocupando? ¿Estás tan atenta a las necesidades de lxs demás que te olvidaste de vos misma? Esto mismo aplica a las cuestiones colectivas que te mencionaba antes, ¿tenés algo de espacio para el placer? Esto no te va a convertir en una persona menos comprometida, simplemente te va a ubicar en un lugar más entero a la hora de lidiar con las problemáticas de este mundo.

Y hasta acá llegamos por hoy. Un abrazo grande y gracias por compartir este pódcast con tu gente querida y en tus redes sociales. ¡Feliz Luna Llena! 

La fricción que enciende el fuego de la creación

Por Lu Gaitán

¡Hola, beibis de mi vida! ¿Cómo les va? Esta semana tenemos el tránsito que será fundamental durante el 2021, o sea, la cuadratura entre Saturno y Urano. Sobre esto ya les conté en otros episodios de Bruji Pop: una mirada sobre el 2021 y el del arcano 5 del tarot. En esos capítulos, les comentaba sobre la importancia de la organización colectiva y sobre la crisis de sentido que íbamos a estar atravesando. Con crisis de sentido me refiero a que los parámetros teóricos, filosóficos, ideológicos que siempre usamos para pensar lo que vivimos ya no pueden dar respuestas. Pero, como siempre digo, una cosa es escribir o hablar sobre un tránsito cuando todavía no está sucediendo, otra es cuando estamos en medio del asunto y otra cosa es cuando ya pasó, porque podemos tomar perspectiva y ver los frutos de esos eventos. 

Saturno y Urano van a encontrarse en una cuadratura en tres momentos del 2021. Una es este 17 de febrero, la segunda es en junio y la tercera es en diciembre. Las cuadraturas son ángulos de 90 grados que están asociados a la tensión. Lxs esotéricxs decimos que la tensión, además de conflicto, puede traer cosas interesantes. Lxs yoguis llamamos a esto “tapas”: es la fricción que enciende el fuego de la creación. Así que vamos a confiar en esto. 

Para la astrología, Saturno es un planeta vinculado a la tradición, a las figuras de autoridad y las instituciones. Es también el planeta del tiempo. De hecho, el nombre griego de Saturno es Cronos. En la mitología, Cronos es el que le corta los testículos a Urano, su padre. ¿Por qué hace esto? Porque Urano tenía miedo de ser derrocado por sus hijos, entre los que estaba Cronos. Por esa razón, no dejaban que salieran del vientre de su madre, Gea, y que vieran la luz. Cronos, después de castrar a su padre, se convirtió en un déspota autoritario y, de su unión con Rea, nacieron los dioses del Olimpo. Lo que me interesa de este mito es que en el relato ya aparece la tensión entre Urano y Saturno, que durante el 2021 estaremos viendo. 

Urano, para la mitología, es el dios del cielo. Si llevamos eso al terreno simbólico, son las grandes ideas. Entonces, durante el 2021 la tensión será entre las instituciones tradicionales y las figuras de autoridad, y los grandes proyectos revolucionarios. A veces la astrología se vuelve muy literal porque este 17 de febrero la cuadratura entre Saturno y Urano es exacta. Partil como decimos quienes nos dedicamos a investigar la astrología. Y en Argentina, se eligió esta fecha para hacer una convocatoria para reclamar por el femicidio de Úrsula y de todes les que ya no están. Y digo todes, incluyendo a travestis y trans que también son víctimas de la violencia. Creo que el asesinato de Úrsula fue una muestra clara de eso que llamamos sistema patriarcal porque, pese a las múltiples denuncias que la chica había hecho, la policía y la justicia no hicieron nada. El famoso pacto de caballeros. Esta convocatoria también va a sumar el pedido por una reforma judicial feminista. Algo que también pasó por estos días, a diferencia de otros femicidios, es que empezó a hablarse, sobre todo en redes sociales, de la importancia de que los varones hablen con sus amigos; porque todas tenemos como mínimo una amiga abusada o que sufrió algún tipo de violencia, pero nunca conocemos a ningún varón que lo haya hecho. Entonces no dan las cuentas. Esto también es parte del desafío de la energía acuariana que es protagonista durante el 2021: registrar qué pasa en los grupos de amigos. 

Suelen hacerse muchas críticas al complejo y heterogéneo movimiento feminista y sobre todo apuntan a cuestionar su radicalidad y sus formas. Además, muchxs dicen que el feminismo es igual que el machismo pero al revés. Lo que tengo para decir con relación a esto es que ningún movimiento revolucionario fue suave en sus formas, que la forma de generar cambios, si repasás la historia de la humanidad, es haciendo fuerza. Que pedirle al movimiento feminista que sea suave es básicamente decirle que no moleste, que no incomode, que no cuestione para que todo siga igual que siempre. También nos dicen que estamos enojadas y, de ese modo, siguen esperando que ocupemos un lugar estereotipadamente femenino de suavidad, dulzura y receptividad mientras nos siguen asesinando como si nada. El enojo, ya lo dije muchas veces pero creo que aplica en este contexto, es la fuerza que nos lleva a salir de situaciones de opresión. No importa si es el enojo con tu jefe o con tu pareja porque siempre se la manda, es la potencia que nos empuja a tocar límites. Por otro lado, el feminismo no es igual que el machismo porque el feminismo no busca la supremacía de las mujeres, las lesbianas, travestis, trans y no binaries por encima de los varones cis. Este no es un problema de varones contra mujeres, como si estuviéramos haciendo un juego en el jardín de infantes en el año 1994. El feminismo cuestiona un sistema, llamado patriarcado, donde en general son los varones quienes están en posiciones de poder, quienes toman las decisiones y quienes cometen los abusos, las violaciones, los femicidios y los travesticidios. Entonces no es algo contra los varones en tanto que género sino en contra de los machirulos, como decimos por ahí. 

Y para quienes cuestionan la importancia de movilizarnos y manifestarnos, quiero decirles que, aunque llevó tiempo y mucha paciencia, eso fue lo que hizo que el aborto fuera legal a finales del 2020. Si bien la demanda por el aborto legal tiene muchísimos años, fueron los primeros Ni una menos en el 2015 y 2016 que atravesaron a la sociedad transversalmente los que generaron la cohesión para que el aborto fuera legal. Por eso, este 17 de febrero, nos movilizamos a las plazas y tribunales de todo el país para pedir justicia por Úrsula, por todes les que ya no están y por la reforma judicial feminista.  

Hasta acá llegamos por hoy. Gracias por estar y por compartir este pódcast en tus redes sociales y con tu gente querida. Un abrazo grande. 

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Grietazo

Por Nano Barbieri

No existe un freno a la voluntad del mercado distinto al del Estado. No porque sea una maravilla, sino porque es el único. Y porque, también, de tanto en tanto, corrige en favor de las mayorías. Por eso es también el foco de ataque liberal, permanente. Hasta que deciden que el mejor ataque posible es ocupar ese espacio. Carlos Saúl Menem lo hizo como ningún otro. Mauricio Macri fue su hijo predilecto.

Con el voto popular y una figura carismática que hacía uso descarado de la simpatía con las mayorías, el riojano expresidente consiguió el apoyo necesario para desarmar gran parte del sistema de protección y reparo contra el abuso mercantil que significa el Estado en todo el mundo. Fue dinamitando, con respaldo mediático y popular, al enorme dique que representaba la propiedad pública de los bienes y servicios esenciales.

En muy pocos años fueron quedando atrás la empresa pública de aviación Aerolíneas Argentinas, la telefónica ENTEL y la petrolera pública YPF, una de las más importantes empresas del país y la región. El mismo destino tuvieron los ferrocarriles, algunos bancos, empresas de energía, agua, correo y muchos otros servicios públicos. Conocemos esta historia, aunque a veces sea necesario repetirla. 

La transformación cultural fue mayúscula y habilitó, a mi criterio, los dos cambios más profundos que se dieron a partir de aquel comienzo de década y continuaron de manera ininterrumpida hasta la actualidad. Acaso dos de las privatizaciones menos renombradas: la educación inicial y secundaria (principalmente) y el espacio público. 

La ley federal de educación sancionada en 1993 trasladó a las provincias las responsabilidades y los presupuestos que derivaron en el fomento y la multiplicación de las ofertas privadas de instituciones educativas. Las escuelas públicas de gestión privada son el eufemismo más reproducido, al punto en que son, en muchas regiones del país, la única opción posible o cercana porque cumplen las funciones abandonadas por el Estado, pero sin ninguna mirada inclusiva, lógicamente. Son empresas y los criterios de ingreso se corresponden con el nivel de ingreso familiar. 

En sintonía con la expansión de las voluntades privadas y el abandono estatal de la regulación de los espacios públicos, la privatización de las ciudades fue un fenómeno sin precedentes. La liberación del uso del suelo fomentó un archipiélago de barrios-ciudad que no formaban parte ni siquiera del más explícito sueño sexual del liberalismo. Comenzaron a aparecer, uno tras otro, fragmentos de ciudades privadas con acceso restringido. Countries, barrios privados, housing, barrios en altura: pónganle el nombre que quieran. Estas opciones habitacionales forman parte hoy del más elemental sentido común, al punto de que hay en Argentina una superficie mayor a dos ciudades de Buenos Aires de ciudad privatizada. Córdoba y sus satélites son pioneros en el país. El 80 % del espacio público son las calles. En estas ciudades-barrios, ese espacio ya fue arrebatado.

Así, como frase póstuma, pienso que la principal herencia del menemismo es la destrucción de las condiciones de posibilidad de solidaridad colectiva. El menemismo como expresión cultural rompió la idea de ciudadanía que nunca más pudo recuperarse desde entonces. Los términos integradores de la política fueron reemplazados por las respuestas focalizadas, y la cotidianidad de las personas fue forzosamente fragmentada según las posibilidades adquisitivas. El encuentro de clases es una idea romántica.  

El hombre que llegó a la presidencia anunciando el salariazo acabó anticipando con maestría la idea de grieta que décadas después sería central en la política argentina. Carlos Menem es el ideólogo del Grietazo, porque clavó sobre suelo firme divisiones sociales que están sedimentadas en el sentido común y en la experiencia de vida de personas que hoy tienen ya casi treinta años, pero con una diferencia esencial: esa grieta no se salva con ninguna reunión entre las partes afectadas, ni con un gobierno de coalición, ni cantando “Color esperanza”. Esa grieta forma parte inseparable de cada uno de los argentinos y argentinas como ADN cultural, acaso como experiencia primaria de nuestra vida social.

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Wanda Vision: el poder del trauma

Por Juli Fantini

La serie que estrenó Disney Plus hace un mes y medio —de sus poquitas novedades con relación a la propuesta de la ametralladora de estrenos, Netflix— es excelente y apta para aficionados o no al universo Marvel.

WandaVision, rara y encendida, es la historia de dos personajes algo marginales de ese grupo de superhéroes llamados Los Vengadores (Avengers), y si hay familiaridad con los cómics, no habrá problemas de entendimiento de la trama.

También puede ser que se llegue a la serie sin haber visto nada o muy poco del MCU (Universo Cinematográfico de Marvel) dado el intenso nivel de comentarios alrededor de los capítulos semanales (estrena como antes, una “vieja” práctica que se agradece). En ese caso, la plataforma armó sus propios “Te lo resumo así nomás”, llamados Legends, unos cortos promocionales donde editaron una síntesis del recorrido de Wanda y Vision en la saga.

Otra alternativa es sumergirse por primera vez o de nuevo en todas las películas de las tres fases anteriores del MCU, disponibles en Disney Plus. A la espera de más contenido para adultos, ese parece un buen plan en tiempos, para algunos, de escasa vida social. Allí también se abren dos formas de visualizar: por orden de aparición o por cronología.

Es que la plataforma que llegó en noviembre se convirtió en un espacio de rewatch. Al contar con tantos clásicos, así como con las sagas completas de Marvel y de Star Wars, por citar otro ejemplo, la tentación de volver a mirar está ahí, a un clic de distancia.

Y, si mencionamos Star Wars, es posible establecer un paralelismo entre el fenómeno The Mandalorian, que prestigió la franquicia de películas, creadas por George Lucas, y ahora propiedad de Disney, que venía de una cuestionada trilogía de cierre. Por su parte, WandaVision potenció en imaginación y rareza a esa fábrica de entretenimiento diseñada para perdurar por décadas que entró a su fase cuatro, sumando series al cánon de las películas del ya mencionado MCU.

Concluida La saga del Infinito —no habrá, por ahora, películas de Los Vengadores—, no era el plan del conglomerado mediático inaugurar la nueva fase con esta serie, pero la pandemia los hizo trasladar los estrenos de las películas hacia más adelante. Así que decidieron salir con la que tenían a disposición. Por lo que se dijo, hay una sola temporada, y lo que se viene en lo inmediato es la serie The Falcon and The Winter Soldier (23 de marzo).

A partir de ahora, algunos leves spoilers de los primeros cinco capítulos emitidos.

WandaVision llega cuando Marvel parecía haberse autofagocitado con tanto despliegue de fuerza y poder en las últimas de Los Vengadores. En la serie que arranca como una sitcom de los 50, dos actores dramáticos destacados, Paul Bethany (Vision) y Elizabeth Olsen (Wanda), despliegan su pericia en un registro cómico clásico, al principio, que corta con la épica desgastada del universo de películas y vuelve a lo que mejor hicieron en el pasado: el juego con los géneros cinematográficos; ahora, con los televisivos.

Sin embargo, la serie no es un experimento, se inserta con meticulosa perfección —aunque el cómo demore un poco en llegar— en la franquicia ultra rentable, pero desde un lugar más ingenioso e inteligente.

La recreación de las sitcoms “que nos hicieron felices” —esas historias de familias nucleares de los 50, 60, 70 y 80, hasta el quinto— es, nada más y nada menos, que una de las etapas del duelo de Wanda tras la muerte de Vision en las películas.

Esa figuración de la televisión de cada una de las épocas citadas es exacta y nostálgica, y también está plagada de referencias a lo visto en los últimos años del MCU. Pueden darse una vuelta por YouTube, donde se multiplican los análisis de la enorme cantidad de easter eggs referidos en cada breve capítulo semanal. Si no los ven, no pasa nada.

La Bruja Escarlata crea una realidad paralela en la que su compañero vive. Ella aparentemente controla la voluntad de un grupo de personas que pasan sus días en un pueblo idílico llamado Westville, para que actúen esas recreaciones donde la pareja es feliz, de acuerdo al filtro televisivo de cada una de las décadas.

En esa construcción, que tiene la forma de un hexágono, transcurre el duelo de Wanda, un personaje que tuvo poco tiempo en pantalla, pero que sí arrastra varios traumas. Sus problemas mentales han sido evidentes, y ahora quedó —dada la última tragedia en su vida— enfrentando no solo sus fantasmas, sino —como no podía ser de otra manera— una nueva conspiración que se evidencia recién entre el cuarto y el quinto capítulo.

¿Dónde queda lo superheroico? Lejos, al menos al principio, del registro que vimos en las películas. Si bien se da cuenta del gran poder de la Bruja, se parece más a una Hechizada moderna que luego es tratada como terrorista. La apuesta es que no sea Wanda quien tome la posta de la heroína, sino otro personaje que conocimos de pequeña en Capitana Marvel, Mónica Rambeau. Pero esa es otra historia por descubrir.

Así, lo que pasa dentro y fuera del hexágono —como si se tratara de un Truman Show de superhéroes— marca las tensiones dramáticas de la serie. Wanda apela a lo mismo que muchos y muchas durante la pandemia: pasar el tiempo viendo TV confortable para escaparle al drama. En lugar de ver sin parar y por enésima vez algún capítulo de Friends, en este caso, como tiene poderes, la protagonista directamente recrea sus series favoritas, sin apelar a la parodia. WandaVision, de esta manera, parece decir que las historias que nos contamos para sobrevivir suelen ser más poderosas que lo que efectivamente nos pasa. .

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Luna Nueva en Acuario

Por Lu Gaitán

¡Hola, beibis! ¿Cómo les va? Hoy les quiero contar sobre la Luna Nueva en Acuario de esta semana. Este tránsito sucede para todes, pero lo van a sentir especialmente quienes tengan energía de Tauro, Leo, Escorpio o Acuario y también los signos de aire, Géminis y Libra. 

Toda Luna Nueva marca el comienzo de un ciclo de seis meses. Cada Luna Nueva es el momento donde ponemos la semilla de algo que se irá desarrollando durante un periodo de seis meses. De ahí que siempre digamos que es el momento para hacer las intenciones y, en base a esas intenciones, empezar a actuar. Pero más allá de todo esto, la Luna Nueva en Acuario tiene algo de particular. Esta Luna Nueva marca el comienzo de un ciclo muchísimo más largo, que claramente excede el plazo de seis meses. ¿Por qué digo esto? Bueno, seguí escuchando y vas a saber.  

En este momento, tenemos un stellium de planetas en Acuario. Un stellium está conformado por 3 o 4 planetas en el mismo signo o casa. En estos momentos, tenemos 6 planetas en Acuario: Sol, Luna, Mercurio, Venus, Júpiter y Saturno. O sea, un montón de Acuario. Como ya les conté algunas veces, la conjunción de Júpiter y Saturno en Acuario marca el comienzo de un ciclo de casi 200 años. Este ciclo comenzó en diciembre del 2020. ¿Te acordás cuando todes hablaban de la estrella de Belén? Bueno, eso. Les astrólogues decimos que empezó un ciclo muy importante. Esta conjunción es la que abre el debate de si estamos o no estamos en la Era de Acuario. Yo digo que no estamos, que todavía falta, que estaremos en la Era de Acuario recién para el año 2150, si es que aún estamos vivxs y la humanidad no se extinguió. Creo que estamos en transición entre la Era de Piscis y la de Acuario. 

Sí podemos ver cómo viene apareciendo la energía de Acuario en nuestra vida cotidiana, incluso desde el comienzo de la década del 2000, cuando Neptuno y Urano estuvieron en Acuario y el mundo amenazó con colapsarse porque las computadoras no iban a poder registrar el cambio de década. ¿Te acordás de ese momento? Los 2000 fueron los años donde la tecnología y las computadoras empezaron a masificarse. También fueron los años donde explotaban las fiestas electrónicas y las drogas sintéticas como el éxtasis, que abren la sensibilidad, te dan vitalidad, alegría y la promesa del amor a todo lo que existe. Bueno, también son una llave para abrir la sexualidad y atreverte a experimentar lo que no harías estando careta. ¿Estoy haciendo apología de las drogas? No, señora, cada persona sabe lo que hace. Los 2000 también fueron los años donde comenzaron a nacer los centennials, esa generación que hoy tiene 20 años, que ya viene con otro chip en todo lo vinculado a la sexualidad, la identidad de género, los vínculos, la ecología, el veganismo y la política. Para elles, ser trans, ser no binarie, ser asexual, vivir el poliamor, tener una alimentación vegana y ser ecologista forma parte de la vida cotidiana, no algo a desarmar o deconstruir, como todavía nos pasa a millennials y Generación X. Obvio, estoy hablando de una generación y estoy haciendo generalizaciones. 

Volviendo a esto de si empezó o no la Era de Acuario, te cuento que esto mismo debatieron les astrólogues de la década de 1960, cuando hubo otro stellium en Acuario. Como señala mi colega Sergio Trallero, en el año 1962, se gestaron los cambios que marcaron la década del 60. Ese año estuvo marcado por la carrera al espacio. En ese momento teníamos un mundo dividido en dos, Estados Unidos y la Unión Soviética, quienes se disputaban quién iba a llegar más lejos de la Tierra. Hoy tenemos la carrera por la vacuna contra el Covid y por ver quién será la nueva potencia mundial. Estados Unidos y Europa contra el creciente poderío de China, Rusia y otros países de Asia, como India y Singapur. También volvieron a aparecer los proyectos de colonización del espacio por parte de multimillonarios como Elon Musk o Bill Gates con su proyecto de tapar el sol para detener el calentamiento global. 

En 1962, con todo ese stellium en Acuario, surge el movimiento hippie, en contra de la guerra de Vietnam, una mezcla de pacifismo, psicodelia y movimiento libertario. Fue la generación de hijes de la burguesía –porque no tenía nada que ver con las clases trabajadoras– que venían a cuestionar la forma tradicional de vivir la sexualidad, los vínculos y el modelo imperialista de Estados Unidos. Fue la generación que empezó a traer la sabiduría de Oriente a Occidente y la modificó para que sea adaptada a la cultura estadounidense. Comienza el nacimiento del famoso New Age, movimiento cultural y espiritual que sigue vigente, aún al día de hoy.

En los sesenta, también aparecen las Panteras Negras en Estados Unidos, una organización con ideario socialista y revolucionario que buscaba reivindicar el lugar de las personas racializadas. Por estos años, también crecía la potencia de la figura de Martin Luther King, el pastor bautista que cumplió un rol fundamental en la lucha contra la segregación racial. 

¿Entonces? ¿Qué va a pasar en estos años? Bueno, no lo sé con exactitud, yo también lidio con la incertidumbre de no saber, pero en base a lo que ya sucedió puedo decir que estos años que se vienen van a traer una gran actualización de las formas que teníamos de vivir. La vida anterior al 2020 ya no va a volver, vamos a tener que experimentar y crear otras maneras. Creo que es la vuelta a las comunidades, como hicieron los hippies de los sesenta, que buscaban una conexión armónica con la naturaleza y con otros seres humanos. También creo que crecerá la potencia de los feminismos interseccionales, o sea, de los feminismos negros e indígenas. Creo también que habrá un gran crecimiento en el conocimiento científico. Los famosos avances de la ciencia, pero creo que necesitamos ser menos naífs y preguntarnos quién está detrás de cada investigación científica, quién financia y quién se beneficia con esos estudios. Si viene un laboratorio que produce agroquímicos a decirme que su producto es inocuo, no le creo. Si me lo dicen unos investigadores de Conicet, sí. Es probable que el interés por lo esotérico crezca aún más y que por momentos se ensanche la grieta con el mundo científico. Aunque si me preguntás, creo que lo más interesante sería el diálogo entre perspectivas; pero bueno, lo acuariano también se vuelve cerrado y autoritario. Un poco como pasa en las redes sociales, que entramos a nuestro feed y creemos que todo el mundo es igual a nosotres, pero no, es un engaño del algoritmo. Y cuando nos encontramos con algo que no encaja en nuestra perspectiva, vienen la indignación y la cancelación. No sabemos bien cómo lidiar con la diferencia. También corremos el riesgo de seguir viviendo la espiritualidad sin registrar lo que está pasando a nuestro alrededor, un poco como los hippies de los sesenta, que pudieron hacer el volantazo por la posición de privilegio en la que estaban. Está claro que podrían no haberlo hecho y lo hicieron, y eso, en sí mismo, es un montón, pero creo que estamos en otro contexto, uno muchísimo más tenso y critico. Entre 1962 y 2021, lo que marca la diferencia es toda la data que viene de los feminismos, la ecología y los movimientos de campesinos. Ya sabemos que eso que considerábamos progreso en los 60, con el apogeo del capitalismo desarrollista, implica destrucción de especies y riqueza que se concentra en manos de unos pocos. 

Este capitulo empezó siendo sobre la Luna Nueva en Acuario y, de repente, estoy hablando de cuestiones macro. Bueno, ya sabés qué es lo que creo: lo personal es político. Entonces, a la hora de hacer tus intenciones de Luna Nueva en Acuario y de pensar qué querés para tu vida y hacia dónde vas a dirigir tu vitalidad, pensá si eso solamente te beneficia a vos o a unos pocos, qué huella vas a dejar en el colectivo, cómo van a impactar tus proyectos en todo alrededor. Y no estoy hablando solo de personas, ¿eh? Estoy haciendo referencia también a las otras especies. Saber que formamos parte de un sistema o, mejor dicho, de un ecosistema, también es Acuario. 

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Mercurio RX

Por Lu Gaitán

¡Hola, beibis! ¿Cómo les va? Hoy les quiero contar sobre Mercurio retrógrado, un tránsito de tres semanas que suele generar mucha paranoia colectiva. Como soy un poco grinch de las cosas que se dicen masivamente, tengo la intención de sacarle carga y miedo. ¡Empecemos!

Me parece importante hacer una breve aclaración sobre el fenómeno de la retrogradación de un planeta. Esto no tiene nada que ver con lo que efectivamente sucede en el cielo. Los planetas no van para atrás, se trata de una suerte de efecto óptico desde la Tierra. El ejemplo con el que solemos explicar la retrogradación de los planetas en astrología es el siguiente: cuando vas por la ruta en un auto y de repente tenés otro auto al lado, que está yendo a más o menos la misma velocidad, y lo pasás, ese auto parece que está yendo hacia atrás. Algo similar sucede con la retrogradación de los planetas, es un efecto visual que sucede desde la Tierra. Una vez más, me parece importante aclarar que en astrología los planetas no son nuestros objetos de estudio, sino que nos dedicamos a investigar el vínculo que tenemos los seres humanos con todo lo que nos rodea, más particularmente, con el cielo. 

Todos los planetas retrogradan, excepto el Sol y la Luna, que no son planetas pero les decimos así genéricamente. Y no hay nada grave ni nada malo en las retrogradaciones. Cuando los planetas están directos, es decir, están avanzando y caminando, el clima astrológico nos invita a ir hacia fuera. ¿Hacia fuera? Sí, de modo muy sencillo, podríamos decir que hay dos pulsos energéticos que se vinculan entre sí y se combinan de múltiples maneras. Hay un pulso energético yang: hacia fuera, extrovertido, activo, rápido y de movimiento visible. El otro pulso energético es yin: hacia dentro, introvertido, pasivo o receptivo, lento y de movimientos sutiles. Cuando los planetas están directos, estamos en modo yang: pasan cosas, el mundo se sacude y entramos en la lógica de hacer. Cuando los planetas están retrógrados, estamos en modo yin: la procesión va por dentro, todo se lentifica y nuestra atención se vuelca hacia nuestro mundo interno, o sea, nuestros pensamientos, sueños, las memorias, el pasado y lo que quedó pendiente. Y entonces, ¿por qué tiene tanta mala fama la retrogradación de los planetas? La respuesta es cultural: nuestro mundo occidental, capitalista y patriarcal rechaza la lentitud y valora la híper productividad. O sea, rechaza lo yin y tiene una sobrevaloración de lo yang, el hacer. 

¿Y esto qué tiene que ver con Mercurio retrógrado? Bueno, si consultás manuales de astrología, vas a ver que están llenos de advertencias que dicen: no firmes contratos, hacé un back up de la información que tenés en la computadora, atención a cómo te comunicás porque podés ser malinterpretadx en lo que decís, puede ser que sientas que las palabras no te salen tan fácilmente como siempre, hay chances de que estés más pensativx que en otros momentos y que te dé insomnio (acá no aplica lo de que siempre tenés insomnio o dificultades para dormir; en ese caso, mi sugerencia es que consultes a un profesional de la salud), y también, puede ser que reaparezcan personas con las que estuvimos vinculadas en el pasado, amistades pero también vínculos sexoafectivos. Y esta es la pregunta que más suele aparecer en redes sociales. “¿Qué pasa con las y los exes?”. Porque no siempre son lxs demás lxs que aparecen en nuestras vidas, a veces somos nosotres quienes caemos como paracaidistas en la vida de lxs demás, a veces con un simple mensaje de “¿Qué tal? Tanto tiempo”, como para abrir el diálogo y, a veces, es “Perdón, me mandé un moco con vos y me di cuenta ahora”. Puede pasar. Entonces, ¿qué dice la astrología sobre la vuelta de personas del pasado? Nada, la astrología no dice nada, vas a tener que tomar vos tus decisiones y chequear si estás disponible para el encuentro o no. No le eches la culpa a la astrología y hacete cargo de tus decisiones. También suelo recibir mensajes de “A mí no me apareció ninguna persona del pasado, ¿qué pasa?, ¿no funciona la astrología?”. A veces las reapariciones no son físicas, sino que ocurren en nuestros pensamientos, en los sueños y como material de elaboración para nuestras sesiones de terapia. Esto a nivel general de la retrogradación de Mercurio. 

Más específicamente, si tenés Mercurio retro en tu carta natal, es probable que sientas que la temporada de Mercurio retro es afín a tu naturaleza interna. Que estás en tu salsa, bah. Que tu tiempo interno coincide con el tiempo del mundo. Si no tenés Mercurio retro en tu carta, además de la aparición de personas del pasado tanto física como mentalmente, puede ser un gran momento para que termines de procesar cosas que hace tiempo están dando vueltas pero no podés tomar una decisión o no terminás de entender por qué pasó lo que pasó. Los manuales de astrología suelen decir que revises bien los contratos antes de firmarlos y que, si algo se demora, aproveches ese tiempo para ver cómo lo podés aprovechar. Tal vez te des cuenta de cosas que en otros momentos no hubieras podido percibir, producto del acelere con el que vivimos, donde todo tiene que ser ya ya ya. 

Como para ir cerrando, hay una particularidad sobre el año 2021. Este año las retrogradaciones de Mercurio son en signos de aire: en Acuario, en Géminis y en Libra. El elemento aire está vinculado al mundo de las ideas. Entonces, las retrogradaciones de Mercurio son un gran momento para revisar nuestra forma de comunicarnos con el otre, si queremos imponer nuestras ideas o estamos abiertxs a la diferencia de opinión, si nos dejamos atravesar por otras perspectivas o estamos convencidxs de que tenemos la posta, si nuestras ideas están buenísimas pero no sabemos cómo concretarlas, si estamos siendo rígidxs en nuestras formas de pensar, o bien si somos muy barriletes y no podemos profundizar en nada. El 2021 tiene como desafío ser flexibles y abrir nuestras mentes a otras formas de pensar y ver el mundo, pero sin perder un norte. Si te rigidizás, perdés. Pero si sos muy cuelgue y laxa, también. Ahora ya sabés.

Bueno, gracias por haber llegado hasta acá y por compartir este pódcast en tus redes sociales. Un abrazo.