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Crímenes de familia: todo sobre las madres

Por Julieta Fantini

(Esta reseña contiene spoilers, se cuentan detalles de la trama de la película)

Ricardo Piglia, en sus Tesis sobre el cuento, dice que un cuento siempre narra dos historias. Una en primer plano y otra en secreto. “El arte del cuentista consiste en saber cifrar la historia 2 en los intersticios de la historia 1”, escribe el autor de Respiración Artificial y agrega que cada una de las dos historias debe contarse de un modo distinto.

En Crímenes de Familia, los dos procesos judiciales ocupan casi el mismo tiempo en pantalla y el efecto sorpresa nunca llega, porque lo desciframos desde un comienzo. Esto no es un problema, sino una intención, porque la película que eligieron ver los argentinos en los últimos días –está en lo alto del ranking que elabora la plataforma– no se propone descifrar quién es el culpable de los crímenes que se juzgan, sino mostrar el viaje interior del personaje de Cecilia Roth y, a través de ella, destacar un necesario cambio de conciencia respecto a la violencia de género.

La película llegó directamente a Netflix el 20 de agosto, tras un frustrado estreno en mayo en los cines argentinos, cerrados por las medidas de aislamiento obligatorio. Dirigido por Sebastián Schindel (conocido por El Hijo y El Patrón, radiografía de un crimen) y con la Roth acompañada por Miguel Ángel Solá, Benjamín Amadeo, Sofía Gala Castiglione, Yanina Ávila, Paola Barrientos y Diego Cremonesi, este es un drama familiar de denuncia más que uno judicial, por más que durante la narración se muestren dos juicios.

La historia es la de Alicia (Roth), madre de Daniel (Amadeo), quien ha sido denunciado por su expareja (Gala) por violación e intento de asesinato y fue detenido. Completan el cuadro familiar el flemático marido de Alicia, Ignacio (Solá), y Gladys (Ávila), la empleada doméstica que también vive en la casa junto a su hijo pequeño, a quien Alicia trata como un nieto, en reemplazo, tal vez, del propio, al que prácticamente no ve por los conflictos entre su hijo y exnuera. Alrededor del personaje de Roth, se desarrolla el conflicto de Crímenes de Familia, sobre los límites que una madre puede atravesar para proteger a su hijo, aunque este haya cometido los crímenes más horribles.

Crímenes de Familia se basa en dos historias reales, sin vínculo entre sí, aunque podría omitirse esta advertencia porque tanto las maniobras jurídicas como la negación en la que vive Alicia resultan completamente verosímiles, al igual que las realidades que atraviesan las otras dos madres de la película, una que denuncia y la otra denunciada.

Los procesos que siguen estas dos historias pueden resultar confusos al principio porque hay una cronología mezclada que, desde el vamos, da cuenta de quién es el culpable y el vínculo entre los juicios.

En ese contexto, el mérito de la película consiste en hacernos posar la mirada sobre Roth, quien está magnífica como señora bien, cuya defensa de su hijo tiene su lógica interna: el amor hacia él la ciega frente a una verdad que hasta la separa de su marido, un Solá en un registro entre gélido y resignado.

Mientras avanza el relato, el melodrama clásico de vínculos entre padres e hijos y la clave judicial derivan en un comentario sociopolítico muy acorde a los tiempos, a través de la mencionada transformación del personaje de Alicia, quien pertenece a una clase media acomodada residente en Recoleta.

El trayecto de madre a abuela, de defender a su hijo sin cuartel a entregarlo al sistema y aceptar la culpabilidad, se precipita en los últimos veinte minutos, acompañado por un cambio rotundo en sus condiciones de vida, hacia una mucho más austera y profundamente subrayada, hasta en su aspecto. Los privilegios de clase caen y dan lugar a una especie de despertar de la conciencia. Es la potencia de la actuación de Cecilia Roth la que suaviza el desenlace.

Como espectadores, nos quedamos con ganas de que los personajes de Gala, Amadeo y Cremonesi tengan más tiempo de pantalla. Sí tiene un desarrollo impactante el debut de Yanina Ávila como la empleada doméstica acusada de matar a su hijo recién nacido, tras ser abusada por el hijo de sus empleadores. Los silencios, las miradas, el cuerpo de Ávila dan cuenta de manera permanente de una vida atravesada por las exclusiones e injusticias.

En ese contexto, aparece la psicóloga feminista que interpreta Paola Barrientos. Es el personaje que utilizan los guionistas para meter en el relato el cambio de época de la Argentina de los últimos años, de la mano de los feminismos: las argumentaciones de la defensa que hace la psicóloga recuerdan de manera directa al caso de Romina Tejerina, la joven que en 2003 mató a su beba, nacida producto de una violación en Jujuy.

La sororidad, así, es la última postal que muestra Crímenes de Familia, además de las distintas formas de maternar, más allá de los lazos de sangre. Queda como última imagen una comunidad de mujeres ayudándose y desprendiéndose, no sin lucha y dolor, de las masculinidades tóxicas y abusivas.

Pero, por sobre todo, la película impone la posibilidad de un cambio rotundo de posición, cuando la noción de justicia se impone por sobre la historia personal. Eso es mérito absoluto de los tonos exactos que le da Roth a su personaje, lejos de caer en lo aleccionador. En síntesis, se cuenta la historia de una transformación, de un cambio de vida, como en los mejores cuentos.

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La carta natal

Por Lu Gaitán

Hoy quiero hablar sobre la información que podemos extraer de la carta natal y hasta qué punto nos limita, determina o condiciona. La carta natal es la imagen del cielo al momento de nuestro nacimiento, desde determinado lugar de la Tierra. ¿Qué es lo que muestra? Un abanico de posibilidades, lo que podemos llegar a hacer y ser con la materia prima de la que estamos hechxs, pero lo que hagamos con todo eso dependerá del trabajo individual y del contexto social en el que hayamos nacido. (Recién empiezo a hablar y ya llegué a la conclusión; bueno, estoy acostumbrada a spoilear, no puedo con mi ansiedad).

Vayamos un poco más allá. ¿Es igual haber nacido mujer en India que en Buenos Aires en 1990? Obvio que no. En ese sentido, estamos condicionadxs y nuestra libertad para elegir y hacer tiene márgenes delimitados. Este es un punto interesante, porque muchas veces aceptamos estos condicionamientos que las ciencias sociales se dedican a estudiar y analizar, pero cuestionamos a la astrología por determinista. La astrología que investigo desde hace unos años, que tiene una gran difusión en estos momentos, es occidental y psicológica, o sea que le da mucha importancia a la capacidad de lxs seres humanxs para tomar sus propias decisiones y elegir, no con absoluta libertad, sino dentro de un marco delimitado. Lxs astrólogxs que estamos en esta línea consideramos que la carta natal muestra nuestro mapa energético y que, con base en eso, podemos manifestarnos de diferentes maneras. Para explicarlo mejor, siempre recurro a una metáfora herbal, porque amo las plantas y su sabiduría: si ponemos una semilla de un árbol de manzanas, ese árbol puede crecer o no crecer, dependiendo de muchos factores (la lluvia, el sol, el riego, el viento, que un animal se coma el brote). Pero siempre será, potencialmente, un árbol de manzanas, más ricas, más feas, más secas o más jugosas; nunca va a dar peras.

Ahora, volviendo a la astrología, la imagen que usamos habitualmente para hacer referencia a este abanico de posibilidades es la de la espiral. Una misma energía puede manifestarse de un modo denso/lento, o bien sutil/rápido. También puede ser que hayas escuchado los términos “baja vibración” o “alta vibración”. En general, evitamos usar adjetivos como malo/feo o bueno/lindo, porque creemos que eso nos lleva a ponerles juicio a nuestras experiencias y, si le ponemos juicio a lo que vivimos, no podemos aceptarlo ni elaborarlo. Va a sonar un tanto contradictorio, pero, bueno, les humanes estamos hechxs de esto. Útimamente, me gusta pensar que las distintas energías pueden tener una forma de manifestación patriarcal y otra feminista, deconstruida. Si pudiéramos elegir, como quien arma una lista de reproducción en Spotify, creo que todes querríamos la deconstrucción total y ser perfectamente feministas, pero creo que estamos lejos de eso. Cuando te descuidás, el patriarcado se te metió por la ventana, aunque eso no quiere decir que tengamos que abandonar la búsqueda, los cuestionamientos y la deconstrucción. ¿Cómo podría ser de otro modo si fuimos criadxs de esta manera? Creo que lo más interesante de la cosmovisión esotérica y del feminismo es que nos llevan a un registro más allá de la dualidad, de lo binario, de “es esto o es aquello”. Con lo esotérico y con el feminismo, entrenamos una forma de percibir que es inclusiva, no binaria, que está basada en el “también” y el “además”. Tanto el feminismo como el esoterismo transforman los mundos íntimos de las personas, creo que ahí hay un punto de contacto. Siempre podemos convertir al feminismo y al esoterismo en banderas o productos para ser vendidos en las góndolas del supermercado, pero, si nos dejamos atravesar, el proceso puede ser muy rico y transformador.

Entonces, volviendo a la temática central del día de hoy, una misma energía puede manifestarse de diferentes formas y sigue siendo la misma energía. ¿Qué es lo que hace que se manifieste de uno u otro modo? Contexto social, de época y trabajo individual. Voy a explicar un poco más esto para que sea más claro. La energía del elemento fuego (Aries, Leo, Sagitario) puede dar personalidades que se la juegan, que no le tienen miedo a los desafíos, que disfrutan de empezar cosas nuevas, cálidas y demostrativas. Pero también puede dar una personalidad agresiva, dogmática, avasallante, invasiva y caprichosa. Una versión feminista del elemento fuego es la mujer que vive libremente su deseo, mientras que una versión patriarcal es la mujer que usa toda su vitalidad para resolverle la vida a lxs demás. El elemento tierra (Tauro, Virgo, Capricornio) puede dar una personalidad paciente, perfeccionista, meticulosa, que necesita de rutinas, precavida, práctica y comprometida. Pero también puede ser conservadora, miedosa, mezquina, pesimista, crítica, terca, obsesiva. Una versión ecofeminista de este elemento es la conexión con los ciclos de la tierra y la producción de alimentos de manera sustentable, mientras que una versión patriarcal del elemento tierra es la cosificación de los animales y las plantas, el verlos como objetos inanimados. El elemento aire (Géminis, Libra, Acuario) puede dar una personalidad creativa, con capacidad para ver soluciones donde lxs demás encuentran problemas, alguien que capta ideas nuevas rápidamente, que sabe escuchar a lxs demás y puede entender su punto de vista, e incluso tiene la suficiente honestidad intelectual como para cambiar de opinión si se da cuenta de que algo no funciona del todo bien o que la otra persona tiene razón, pero también puede ser alguien que tiene mucho ruido mental, ansiedad o que cambia de opinión como quien respira, o sea, un barrilete. Una versión feminista del elemento aire es la que les da importancia a los vínculos de amistad, de cooperación y colaboración más allá del vínculo central de pareja, mientras que la versión patriarcal de este elemento implica estar tan atentx a las necesidades de lxs demás que la persona pierde su centro por completo. El elemento agua (Cáncer, Escorpio, Piscis) puede dar una personalidad sensible, empática ante el dolor y la felicidad de lxs otrxs e introspectiva, pero también puede ser manipuladora, miedosa, paranoica, mentirosa, ciclotímica y encerrada en sí misma. Una versión patriarcal del elemento agua es la que empuja a las mujeres a ocupar el rol de madres y todo lo que implique cuidado de lxs demás, mientras que una versión feminista trae la conexión con unx mismx como base central para andar por el mundo. ¿De qué depende si es una versión u otra? Del contexto social y del trabajo personal, insisto con esto, y puede ser que a lo largo de la vida transitemos las distintas facetas.

Por hoy, llegamos hasta acá. Si te querés hacer tu carta natal, te sugiero que te la hagas en astro.com y, sobre todo, que tomes una sesión con algunx astrólogue que te dé confianza para analizarla. En realidad, lo más probable es que tengas que tomar varias. Bueno, dependerá del grado de profundidad que quieras alcanzar. Yo creo que la astrología puede darnos pistas para ayudarnos a transitar las distintas etapas de la vida y, como es un lenguaje simbólico, tiene algunas complejidades súper interesantes que iré abriendo de a poco.

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Lovecraft Country: Stranger Things para adultos

Por Julieta Fantini

(La siguiente reseña tiene leves spoilers del primer capítulo de la serie)

Lovecraft Country, el estreno del pasado domingo 16 de agosto en HBO, supera ampliamente lo que mostraron sus adelantos y bastó el primer capítulo para que den ganas de que dure algo más que los 10 confirmados.

El título de la serie podría traducirse como “Territorio Lovecraft” y, sí, hace referencia al escritor H. P. Lovecraft, célebre por sus historias de terror –en realidad, del subgénero de la weird fiction– así como por su racismo explícito, que fue objeto de un gran debate en Estados Unidos en los últimos años.

Parte de esa discusión fue el libro que inspira la serie, una novela de Matt Ruff que se propone rescatar el legado de Lovecraft, al mismo tiempo que repudiar su ideología. ¿Complicado? La serie, al menos en sus comienzos, lo logra.

Sin necesidad de cancelar al escritor, Lovecraft Country (en adelante, LC) hace un genuino trabajo de deconstrucción, utilizando elementos del universo narrativo del creador de La llamada de Cthulhu, subvirtiendo ciertas premisas y explicitando el complejo legado de uno de los más influyentes autores del género del siglo pasado.

¿De qué se trata? Cualquier sinopsis resulta injusta con las múltiples líneas abiertas en el capítulo piloto. La serie sigue el recorrido de un joven negro veterano de Corea que viaja a través de los Estados Unidos en la búsqueda de su padre desaparecido, en compañía de su tío George y una amiga fotógrafa, Letitia. Atticus Black, “Tic”, no es un héroe cualquiera, sino uno que lee. La primera escena del piloto muestra un sueño en el que Tic sublima lecturas de ciencia ficción que lleva consigo a todos lados.

Son los años 50 y rigen las leyes Jim Crow, aquellas que aún avergüenzan al país del norte y cuya cercanía en el tiempo explica, en parte, el grave problema racial que vive esa sociedad. La segregación es uno de los monstruos a los que se enfrentará el trío, pero también hay de los otros; si no, el apelativo de Lovecraft no tendría sentido.

Terror antirracista. Así podría clasificarse a la serie, también como un terror apto para miedosos, más soft que otras expresiones gore del cine de las últimas dos décadas y, por supuesto, pulp, por el tipo de literatura de revistas que evoca y la estética que se cuela en ciertos pasajes.

Con algunos capítulos dirigidos y guionados por el enorme Jordan Peele –que también produce junto a J. J. Abrams (Lost) y otros–, LC es un claro mojón más en la carrera de este actor devenido en director con la película por la que se llevó un Oscar a mejor guion: Get Out (Huye).

Peele es, genuinamente, una de las voces más interesantes de la narrativa mainstream actual, no solo por el film mencionado, sino también por Us (Nosotros) y por la versión contemporánea de The Twilight Zone que, si bien es despareja en su rendimiento, tiene grandes capítulos en los que actualiza los temores del inconsciente colectivo contemporáneo, sin perder la marca de la original.

Pero volviendo a LC, quienes hayan visto Green Book: una amistad sin fronteras, notarán de inmediato que la guía que escribe el tío de Tic es una versión ficcional de aquel panfleto que se distribuía entre la comunidad negra, en el que marcaban los lugares seguros para transitar y parar durante los viajes. Hasta ahí, las similitudes, porque todo lo que hace mal Green Book, desde el punto de vista paternalista del salvador blanco interpretado por Viggo Mortensen, en LC, no tiene lugar.

Sí puede ubicarse en el camino de Watchmen, otra serie de HBO que se toma en serio la cuestión racial y no duda en poner en primer plano a una heroína negra que no precisa de una persona blanca que le salve el día.

Legado. Al mismo tiempo, LC se presenta como un pastiche de la iconografía de los géneros fantástico y de terror, que en parte ni siquiera existía en el momento en que transcurre la historia, aunque esto no incomoda. Por el contrario, esas anacronías –también presentes en la banda sonora– coinciden con la intención de separar el horror de la realidad, aunque no haya nada de ficcional en la brutal discriminación que sufrían, y sufren, las personas negras en la tierra de Donald Trump. Sucede que el fantástico sirve para acentuar el drama; este recurso es bien conocido incluso por aquellos que no leyeron a Lovecraft, porque sus influencias son palpables en producciones recientes como True Detective.

Que Lovecraft haya sido calificado como un supremacista blanco y antisemita –lo que quedó en evidencia en su correspondencia con amigos y por referencias tanto veladas como explícitas en sus historias– no amedrentó a los creadores de la serie ni los impulsó a seguir esa máxima de separar a la obra del artista. Por el contrario, obra y artista son parte de la narrativa, aun con sus expresiones más crueles de desprecio hacia las minorías.

Incluso es Tic quien lo explicita, cuando su tío cuestiona un libro de Lovecraft: “Las historias son como personas. El autor no las hace perfectas, solo intentas apreciarlas, pasando por alto sus defectos”.Monstruos, monstruos, monstruos. La iconografía del escritor está presente en todo momento, aunque la serie no exige ser un experto en Lovecraft; ni siquiera es necesario haber leído un libro del autor para disfrutarla. Es que estos héroes se topan con monstruos con forma de policías y también con los otros, de tentáculos y múltiples ojos, aterradores pero no tanto, ya que el trío protagonista de esta serie de ruta está acostumbrado a lidiar con todo tipo de ofensas en la vida cotidiana, de las que no pueden escapar.

Como pasaba con Lost, la literatura se cuela por doquier, por lo que lo monstruoso se eleva del sencillo impacto inicial, para revelarse como una experiencia metatextual: más que asustarnos por lo que vemos, pensamos dónde lo vimos antes y a qué hace referencia. Incluso, es una cita literaria la que les da la idea para vencer a los primeros seres sobrenaturales que los acorralan. “Los niños de la noche… Qué música hacen”, recita George y evoca una de las frases más conocidas de Drácula. Y es justamente el uso de la luz, que funciona contra los vampiros, los que les sirve para disuadir a las criaturas que los atacan.

Lovecraft Country es un homenaje y un repudio, una Stranger Things para adultos, con más capas de sentido que la serie de Netflix, así como un remix al estilo Watchmen, que se ocupa de cuestiones sociopolíticas actuales, con un marco de ciencia ficción que la hace disfrutable, al menos en su capítulo debut. Ojalá mantenga el ritmo en los nueve que faltan.

Lovecraft Country se emite en HBO los domingos a las 22. También se encuentra en www.hbogola.com.

Tráiler

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¿Intuición vs racionalidad?

 
Una de las corrientes que viene creciendo en los últimos años es la que pone especial énfasis en la intuición, en contraposición al pensamiento lógico y racional, sobre todo en determinados circuitos. Me refiero al mundo de la espiritualidad, pero no exclusivamente, porque también aparece en el mundo del arte. Tiene todo el sentido: desde el movimiento filosófico positivista en el siglo XIX, en Occidente viene ganando la partida el pensamiento científico… es interesante, porque sin darme cuenta, dije “viene ganando la partida”, como si fuera una competencia entre formas de leer la vida. Y este es el punto central de la columna de hoy: no creo que tenga sentido esta competencia. O, mejor dicho, lo tiene si queremos seguir reproduciendo una lógica binaria, de “es esto o es aquello”. ¿Y qué tal si son las dos a la vez? La intuición y la racionalidad como formas complementarias.
 
Lxs esotéricxs decimos que funcionamos como péndulos. Si nos vamos mucho hacia un extremo, luego iremos hacia el extremo opuesto como una forma de compensar. Poniendo un ejemplo cotidiano, si paso dos días sin dormir, lo más probable es que luego necesite dormir mucho más de lo habitual como una forma de compensar la deuda en horas de descanso. Esta compensación no es matemática. Esto quiere decir que si en dos días hubiese dormido, 8 horas, no quiere decir que vaya a dormir 16 horas de corrido para compensar, pero probablemente sí duerma 10 horas. Ahora, llevemos esta lógica a la temática del día de hoy. Nos pasamos doscientos años haciendo culto a la razón y el pensamiento científico, rechazando los otros saberes y las otras formas de leer el mundo, ahora estamos compensando, bien al modo pendular, levantando la bandera de la intuición y “lo que se siente”. Este rechazo de los otros saberes vino después de la caza de brujas en Europa, la conquista de América y la anulación de la cultura de los pueblos originarios. No creo que nos lleve 200 años de culto a la intuición y rechazo de la lógica racional. De este modo, seguimos reproduciendo una lógica binaria, sólo que ahora estamos en la vereda de en frente. ¿Qué sentido tiene generar esta polarización? No mucho, y seguimos caminando con un solo pie, cuando podríamos hacerlo con los dos. La racionalidad, por un lado, y la intuición, por el otro, están asociadas a los dos hemisferios del cerebro. El lado izquierdo del cerebro es el que nos habilita seguir una lógica, una secuencia, entender una explicación, así como poder darla. El lado izquierdo del cerebro es el que nos habilita la comprensión de un texto, así como dar instrucciones. Además, este lado del cerebro está conectado a la temporalidad: “son las 3 de la tarde del día jueves”. Otra de las características es que percibe de manera separada. ¿A qué me refiero con esto? Observa los eventos bajo la lógica de causa y consecuencia. A más B, entonces C. Cae agua del cielo no como parte de un misterio, sino por el ciclo del agua y le decimos lluvia. Esta es la base del pensamiento científico. En astrología, está asociado a los elementos tierra (tauro, virgo, capricornio) y aire (géminis, libra y acuario).
 
El lado derecho del cerebro es el que registra más allá de lo verbal. Si hablás con alguien que tiene este lado del cerebro muy desarrollado, probablemente no registre lo que estás diciendo. No está escuchando tus palabras y tus explicaciones sino lo que siente en función de eso. Como decimos últimamente “no tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas”. Por eso decimos que el lado izquierdo del cerebro es objetivo, mientras que el derecho es subjetivo. O sea que lo fundamental es lo que siente y percibe, más allá del lenguaje verbal. Este costado también es el que capta el lenguaje no verbal. El movimiento de los ojos, la sonrisa, los brazos. Una persona puede estar diciendo verbalmente “todo bien con vos” pero tiene los brazos cruzados a la altura del plexo, así que no está todo tan bien: como mínimo, está a la defensiva y tiene algún nivel de desconfianza. Esto que acabo de decir es una lectura de un evento basada en el lado derecho del cerebro. Este lado es atemporal y holístico, a diferencia del izquierdo que es cronológico y secuencial. En la lógica del hemisferio derecho del cerebro no existe el tiempo y está todo conectado con todo, no como causa y consecuencia sino desde lo simbólico. Esto es lo que pasa cuando soñamos. En un sueño pueden coexistir personas de nuestra infancia, con personas que ya murieron y yo puedo ser una anciana de 80 años. Puedo estar en lugares que nunca visité y, sin embargo, estoy segura que se trata de la casa donde vivo ahora. ¿Y cual es el significado de los sueños? Si bien hay símbolos que se repiten y que pueden ser interpretados de manera general, por ejemplo, soñé que estoy embarazada, aunque no lo estoy, se trata de un sueño que muestra que estoy gestando un nuevo proyecto. También existe la chance que sea un sueño premonitorio. Todo esto es posible dentro del lado derecho del cerebro, que en astrología está asociado a los elementos fuego (aries, leo, sagitario) y agua (cáncer, escorpio y piscis).
 
¿Cuál es el problema si sólo desarrollamos el lado izquierdo/racional del cerebro?
 
El mundo de las emociones y el de la creatividad va a quedar como un terreno de sabiduría de “lxs demás” y cuando algo no encaje dentro mis categorías, voy a colapsar. ¿Y si sólo tengo conexión con el lado derecho del cerebro? Probablemente me olvide de pagar mis cuentas, llegue tarde a todos lados y corro el riesgo de considerar que algo es cierto solo porque así lo siento. Ni qué hablar que uno de los problemas de la intuición es que muchas veces se confunde con miedos o deseos de que las cosas sean de determinada manera. ¿Cuáles podrían ser formas de conectar estos dos hemisferios? O ¿en qué situaciones aparecen? Una científica que está haciendo pruebas con una fórmula inexplorada está usando su intuición. No sabe con absoluta certeza si va a funcionar o no, pero cree que es por ahí. Después hará testeos para chequear si efectivamente funciona o no. Sueño con una amiga que está llorando. Le escribo para ver cómo está y ella me dice cómo se siente. De ese modo chequeo si mi percepción es correcta o no. Por supuesto, voy a tener que confiar en su palabra. En la serie Lie to me, el protagonista es un psicólogo que ayuda a la policía a detectar si los sospechosos de distintos crímenes, mienten o no. Se centra en las expresiones faciales, el lenguaje corporal, la voz y las palabras para descubrir si alguien está mintiendo y por qué. Este personaje puede detectar lo que se conoce como “microexpresiones involuntarias”, expresiones faciales que revelan lo que una persona está sintiendo realmente. Percibir intuitivamente es percibir de manera holística, percibir una totalidad, pero sin poder decir “es por esto y aquello”. En el ejemplo de esta serie, el psicólogo detecta micromovimientos que le llevan a decir “esta persona miente” y luego busca comprobar de dónde vienen esas mentiras. Porque estar mintiendo no necesariamente convierte a alguien en un criminal. Y esto es lo que quiero probar cuando digo que la intuición necesita ser corroborada y chequeada porque también se equivoca. O bien, conectar lado izquierdo con lado derecho del cerebro. Otra forma en que estos dos hemisferios dialogan entre sí es a través del arte. Para poder expresar lo que nos imaginamos o el mundo de sensaciones que tenemos, necesitamos un método y una técnica. Pero la técnica sin emoción no transmite nada y la creatividad que no es materializada, se queda en el mundo de las ideas y nunca se convierte en acto. Este podría ser el ejemplo del artista que ama lo que hace, pero desafina y se lastima las cuerdas vocales. La astrología también es un lenguaje que conecta lado izquierdo y derecho del cerebro. Tiene un componente lógico y racional importante, porque hay grados matemáticos y aspectos como las cuadraturas, las oposiciones y las conjunciones, pero cada signo del zodíaco y cada planeta pueden manifestarse de diferentes maneras. Son representaciones, son símbolos, o sea que responden al lado derecho del cerebro. Un mismo símbolo puede significar muchas cosas. Por poner un ejemplo, el signo de Leo puede hablar de una personalidad ególatra y narcisa, pero también puede ser una persona muy cálida y generosa. ¿De qué depende? De un montón de variables que hay que ver en cada caso. Ni qué hablar que en la astrología estamos diciendo “no sabemos por qué, pero existe una conexión con el cielo”, toda la astrología está basada en un misterio y sin embargo hay un lenguaje que busca coherencia. Por eso creo que lo más interesante es la conexión de estos dos hemisferios. Hasta acá llegamos por hoy.
 
¡Un abrazo!
 
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Lo mejor del primer semestre en cinco películas y cinco series

Por Julieta Fantini
 
El primer semestre del año quedará sin dudas partido en dos a partir de la declaración del aislamiento en Argentina y en buena parte del mundo con un fenómeno previsible: las personas que debieron -y aún deben- permanecer en sus hogares se volcaron de manera masiva a ver televisión abierta o por cable o sumarse a las diversas plataformas de streaming, con Netflix a la cabeza, pero también descubriendo otras alternativas de visualización.
 
Así lo demuestran las estadísticas. Se sumaron usuarios en masa y la oferta de películas y series mostró algunas decepciones, otras dignas para pasar el rato, un puñado de sorpresas y ciertamente joyas que vale la pena ver.
 
Películas.
 
La casi ausencia de estrenos en las salas, que permanecen cerradas en Argentina aunque abrieron en ciertos puntos del globo, nos hizo poner el ojo en las producciones originales de las plataformas y algún que otro estreno que pasó directamente a Internet o llegó a estrenarse con muy poco tiempo de pantalla.
 
Cinco destacadas.
 
1. La Vieja Guardia (Netflix) protagonizada por Charlize Theron es un ejemplo de eficacia hecha para pasar el rato. La película no es una joya de la cinematografía contemporánea, pero se nutre de las fuentes de la enorme cantidad de historias de superhéroes, basada también en un cómic, para contar algo más de lo habitual.

Con dos mujeres como protagonistas y con un equipo técnico predominantemente femenino, La Vieja Guardia mezcla mitos ancestrales con problemas contemporáneos, como la trata de personas y el poder de las corporaciones por sobre los estados.

Pero el dato distintivo, o el superpoder, es que el grupo que da nombre a la película es viejo porque son inmortales. Desde hace siglos vienen luchando por el bien, y la decepción al ver que por más esfuerzos que hagan poco cambia, enmarca el momento existencial que atraviesa sobre todo a Andy, el personaje de Theron quien ya está consagrada como heroína de superacción tras su Furiosa de la última Mad Max y Atómica.

 
La Vieja Guardia está disponible en Netflix.
 
2. Palm Springs (Hulu) retoma el argumento de El Día de la Marmota en clave millennial y logra risas cuando todo parece estar perdido. No abundan las comedias románticas en el cine contemporáneo. Hollywood abandonó ese camino que supo consagrar a tantos y tantas. Así que la llegada de Palm Springs es una buena noticia.
 
Tres géneros (pero sobre todo dos) se mezclan en Palm Spring: el romántico, el fantástico (los protagonistas quedan atrapados en un loop temporal que los lleva a vivir la misma jornada de manera casi indefinida) y también algo del género de acción, en donde el humor físico prima por sobre las explosiones.
 
Atentos a Cristin Miloti, la chica que conoce al chico.
 
Palm Springs está disponible en plataformas alternativas.
 
3. La Asistente (Hulu) es una película que, a través de una elipsis, se mete con el escándalo más grave que vivió la industria del entretenimiento en los últimos años y que reveló una red de complicidades sistemática en la que el acoso y el abuso eran la norma. Protagonizada por Julia Garner (Ozark, The Americans), cuenta la historia de una aspirante a productora que ingresa a trabajar como asistente de un poderoso ejecutivo neoyorquino que evoca a Harvey Weinstein, acusado por decenas de actrices de abusos y condenado por algunos de ellos, pero nunca lo menciona. Así, en la exasperante rutina de fotocopias y pedidos de todo tipo, la asistente ve con cierta distancia el horror del comportamiento abusivo de su jefe, que casi siempre sucede en un fuera de campo filmado de manera sutil e inteligente.
 
The Assistant está disponible en plataformas alternativas.
 
4. Emma reescribe el clásico de Jane Austen en clave satírica y consagra a la actriz protagonista Anya Taylor-Joy (Peaky Blinders, The Witch) como una todo terreno. La novela de la autora, que básicamente es una comedia de enredos del siglo XIX, llega una vez más al cine. La historia es conocida: una joven rica y hermosa toma como protegida a una chica no tan privilegiada, y la confusión respecto a los afectos, la amistad y el deseo van cambiando su suerte. Los privilegios de clase y las posibilidades de ascenso social a través del matrimonio son tambien el tema de este clásico de la narrativa de Austen.
 
Emma está disponible en plataformas alternativas.
 
5. El hombre invisible llegó a estrenarse en las salas pero duró tan poco como la buena relación de la heroína (Elisabeth Moss: Mad Men, El cuento de la criada) con su pareja. Se trata de una remake en clave feminista del clásico de 1933 basado en la novela de H. G. Wells. Sigue la historia de Cecilia (Moss en una interpretación brillante), una mujer que intenta dejar a su esposo abusivo hasta que, de manera repentina, él muere. La cuestión se complica cuando empieza a experimentar una extraña presencia invisible que le complica aún más la vida. Más allá del elemento de ciencia ficción, la película expone en clave terrorífica las dificultades de las sobrevivientes de violencia de género cuando su voz no es escuchada, cuando el sistema ignora a las víctimas y no les cree.
 
El hombre invisible está disponible en Movistar Play.
 
Televisión.
 
En ese caso el panorama es más basto porque ninguna cadena ni plataforma suspendió los estrenos programados para el primer semestre del año, aunque sí se frenaron algunas grabaciones, algo que complicaría el segundo.
 
Cinco destacadas.
 
1. La sexta temporada de BoJack Horseman (Netflix) la consagró como la mejor serie dramática de animación de las últimas décadas. El final de la historia llegó con un final ni feliz ni infeliz, bien al estilo Bojack. Una historia que hace olvidar que estamos frente a una animación donde conviven humanos con animales de rasgos antropomórficos porque supone una profunda reflexión sobre la redención, y sus probabilidades.
 
Desde el absurdo y con humor, BH propone un viaje a través de la vida de un caballo que supo ser una estrella de TV de los 90 y en la decadencia de su carrera y vida enfrenta varios fantasmas del pasado y del presente. La famosa masculinidad tóxica se muestra en todo su esplendor a través del protagonista y su red de relaciones.
 
BoJack Horseman está disponible en Netflix.
 
2. High Fidelity (Hulu) hizo lo imposible: le cambió el género al histórico personaje de la novela homónima de Nick Hornby que ya había sido llevada al cine con eficacia con John Cusack como protagonista y, contra todo pronóstico, generó algo encantador. Sobre todo porque para interpretar a Rob está la carismática Zoë Kravitz, también productora ejecutiva de la serie. En el camino de la comedia romántica, la melomanía atraviesa todos los aspectos de la vida a la dueña de una disquería que, tras su última ruptura amorosa, repasa viejas relaciones también frustradas para encontrar una respuesta al porqué del fracaso. Esta adaptación es aún más fiel al libro original porque la serialidad permite lo que el cine no, contar la historia en muchos más minutos. La banda sonora es incomparable. Se recomienda la escucha de las playlists oficiales disponibles en Spotify tras la visualización de cada capítulo.
 
High Fidelity está disponible en plataformas alternativas.
 
3. I May Destroy You (HBO) es la serie escrita, dirigida y protagonizada por Michaela Cole que se inspira en un abuso sexual que ella misma vivió. Esta serie ambiciosa desde lo visual y narrativo, se mete con las variantes del abuso sexual a través de las experiencias de tres amigos en sus 30. El disparador es la violación que sufre Arabella (Coel) que apenas recuerda tras una noche de fiesta. De ahí en adelante, se cuenta en capítulos de media hora (un acierto) las diferentes instancias de la denuncia y la investigación judicial, las redes de contención con las que cuenta y no la protagonista así como la dura experiencia del estrés postraumático, mientras intenta seguir adelante con su vida y el libro que debe terminar.
 
I May Destroy You está disponible en HBO.
 
4. Normal People (Hulu) es la gran serie romántica de la pandemia. Con potencial de clásico, con seguridad será recordada porque es un retrato íntimo del amor adolescente y sus idas y vueltas posibles de universalizar. Pero también es una serie sobre lo que significa ese paso gigante entre el secundario y la universidad o el trabajo, y quiénes acompañan ese proceso. El vínculo entre Marianne y Connell llena la pantalla y sirve de excusa para mostrar cómo el mundo adulto recibe a estos jóvenes que experimentan el sexo de manera intensa. La ternura y la empatía también son parte de lo que se pone en primer plano en Normal People, y se disfruta de principio a fin, a pesar de las pequeñas y grandes tragedias que atraviesan a la pareja.
 
Normal People está disponible en Starz Play.
 
5. DEVS (Fox) es la abreviatura de development, desarrollo en español. Y en este caso refiere a la división secreta de una empresa de tecnología con base en San Francisco donde ingresa a trabajar un joven ingeniero en computación, hasta que se suicida, y su novia, empleada en la misma compañía, lo pone en duda descubriendo una conspiración propia de la mente de su creador, Alex Garland (Ex Machina, Aniquilación). La serie es algo morosa y puede resultar demasiado ambiciosa en su reflexión sobre la existencia, pero compensa con las excelentes actuaciones y su provocativa premisa que cuestiona el complejo de dios de muchos de los capos de Silicon Valley.
 
Devs estrena el 28 de agosto en Fox. Está disponible en plataformas alternativas.
 
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Astrología y millennials

Hola a todas, todos, todes, mi nombre es Lu Gaitán, soy astróloga y politóloga. Hoy es la primera entrega de mi columna #BrujiPop. En este espacio voy a hablar de astrología y otros asuntos: sociedad, cultura, sexualidad, ecología y feminismos. Seguramente vendrán otros cruces que ahora no se me ocurren porque todo tiene que ver con todo. ¡Ahre Pancho Ibañez! Perdón que use esta referencia muy noventas.
 
De hecho, me gustaría hablar de esto: la generación millennial y su relación con la astrología. ¿Quiénes son lxs millennials? Somos la generación que nació a principios de la década de los ochentas hasta finales de los noventas. Como verás, es una categoría etaria que abarca a una gran cantidad de personas. O sea, las que nacieron durante veinte años. ¿Cuáles son las características de este grupo de gente y por qué hay tanto interés en la astrología? Esta es la pregunta disparadora.
 
Nosotrxs nacimos con la caída del Estado benefactor, ese que iba a cubrir absolutamente todas nuestras necesidades básicas. Por estos años comienza a avanzar el modelo económico neoliberal, sobre todo en Argentina. A nivel mundial, estos son los años donde cae el muro de Berlín, todo un símbolo de la antigua división del mundo capitalista/bloque soviético. Esta división del mundo estaba vigente desde finales de la segunda guerra mundial, a mediados de la década del 40. Todo esto también se expresó en la caída del sistema de partidos políticos. O sea que lxs millennials nacimos y crecimos mientras las estructuras tradicionales se colapsaban.
 
Nuestrxs mapadres y abuelxs hacían planes a largo plazo: el matrimonio para toda la vida, jubilarse en el mismo trabajo donde empezaron a trabajar cuando tenían 20 años, el crédito hipotecario para comprar una vivienda a 30 años. Nosotrxs vimos cómo se desmoronaba este mundo de estructuras sólidas y rígidas y también vimos la depresión de nuestros padres por el desempleo de la década del 90, sobretodo en Argentina. A mediados de los ochentas, se hizo legal el divorcio. O sea que mi generación es la que creció con la caída de la estructura tradicional de pareja. Nosotrxs crecimos con la certeza de que todo lo que parece sólido y confiable puede desaparecer en cualquier momento. Por eso, uno de los sellos de nuestra generación es que vivimos el momento. ¿Esto quiere decir que la pasamos bien con esa modalidad? No siempre, también somos una generación que tiene ansiedad y ataques de pánico. Este es el lado b de nuestra faceta multitasking. Queremos todo ya y también sufrimos muchísimo con la incertidumbre de un mundo que se desmorona a cada paso. Este es un detalle no menor porque la generación millennial tiene conciencia ambiental. Estoy hablando de una generación, así que habrá excepciones, por supuesto. Crecimos viendo cómo el ambiente era destruido, con especies de animales extinguiéndose, en favor de un supuesto desarrollo económico. A esta altura del 2020 se está haciendo evidente algo que la generación millennial sabe desde hace muchísimo tiempo: si no medimos el impacto ambiental de las actividades económicas, no habrá espacio donde vivir. Bueno, a menos que empecemos a construir un futuro como en la película Wall E, pero no creo que vaya por ahí, o sea, un futuro hiper tecnificado y lleno de basura de plástico.
 
Lxs millennials nacimos con la incertidumbre sobre el futuro y por eso buscamos la astrología, porque creemos que nos puede dar respuestas sobre lo que va a pasar. Spoiler alert: no creo que sea posible predecir el futuro, pero sí creo que con la astrología podemos hacer pronósticos climáticos más o menos acertados, igual que con el sistema meteorológico. Lo que no podemos saber con la astrología es si vamos a ser felices cuando llueva o si vamos a salir caminar un domingo de sol. Podemos saber que hay probabilidad de chaparrones o que va a estar mayormente despejado, pero no creo que sea posible hacer predicciones sobre comportamientos o vivencias humanas. Lo humano es complejo e impredecible por definición. Lxs millennials crecimos en un mundo analógico pero cuando llegamos a la adolescencia empezó a aparecer la tecnología, los chats, las primeras redes sociales y la divulgación de información a través de internet. La generación millennial es la que le rinde culto al dios de la internet, justo cuando en el mundo están cayendo las religiones tradicionales. Esto es interesante porque la generación millennial rechaza lo religioso. O sea, las formas tradicionales y reguladas de acceder a lo trascendente. Sí creo que mi generación tiene una gran búsqueda espiritual y ahí es donde entra la astrología, que nos habla de la conexión con el cielo pero no nos amenaza con que iremos al infierno.
 
El dios de la internet habilitó la socialización y democratización de la información: si tenés un celular, podés compartir tus opiniones y tu forma de vida a todo el mundo. Esto también es millennial: el narcisismo de “mirame y likeame”. La astrología que mayor difusión tiene en estos momentos es la que hace referencia a características de la personalidad. Aries es lanzado; a Géminis le gusta hablar y es muy cambiante; Capricornio es responsable y Escorpio es misterioso. Las páginas que tienen mayor cantidad de seguidores y likes son las que tienen memes, ilustraciones o explicaciones muy simples sobre la personalidad de cada signo. O bien, horóscopos signo por signo. Esta no es la única astrología que existe pero sí es la más vendida. Después de todo, la astrología también puede ser un producto más de la sociedad de consumo en la que vivimos. Y eso es lo que está sucediendo en este momento, sino mirá la cantidad de marcas de ropa que tienen estampas astrológicas. Hay muchísimas chances que quienes estén detrás de esos emprendimientos sean millennials.
 
El trabajo freelance también es una bandera de la generación millennial: si tengo que trabajar muchas horas de mi día para llegar a fin de mes, porque precarización laboral, al menos voy a dedicarme a algo que me gusta. Este es uno de los motivos por lxs que millennials consultan a lxs astrologxs, para buscar una manera donde la profesión y la vocación vayan de la mano, algo que nuestros mapadres y abuelxs no contemplaban del todo. Ellxs eran de la cultura del hobby: trabajo de algo con lo que pago mis cuentas y en mi tiempo libre me dedico a hacer lo que me gusta. Lxs millennials buscamos que la vida esté customizada como si fuera una lista de reproducción de Spotify con nuestras canciones preferidas. Antes escuchábamos un disco completo, ahora no, sólo queremos escuchar lo que nos gusta. Bueno, sí, tenemos poca tolerancia a la frustración pero cuando encontramos algo que nos gusta, somos muy comprometidxs. Una de las críticas que recibimos lxs millennials es que somos ansiosxs y no nos bancamos la lentitud de los procesos. ¿Para qué negarlo? Mi generación no vino con el chip de la paciencia y la astrología, más masiva o más compleja, funciona como un atajo en esto del autoconocimiento. Yo digo que sí, que la astrología te ayuda a conocerte, que gracias a la astrología le podemos poner palabras a un montón de vivencias que en otros modelos tradicionales de explicar la “realidad” no existen. Creo que lo más interesante de la astrología es que se trata de un lenguaje simbólico que nos permite interpretar nuestras experiencias. La astrología no es la realidad sino un modelo que nos permite alcanzar algunos niveles de comprensión. O visto desde otro punto de vista, lxs millennials nacimos en un marco de incertidumbre y la astrología nos permite navegarla sin ahogarnos en un mar de sinsentido y caída de estructuras. Con la astrología no podemos dar garantías de felicidad, tampoco de que el mundo va a responder a nuestra voluntad, pero con la astrología sí podemos entender en qué momento de la vida estamos y cuales son nuestros desafíos, tanto a nivel personal como colectivo. Eso es un montón.
 
Gracias por estar ahí. Un abrazo.